lunes, 24 de junio de 2013

DEVOLUCION TP UNIDAD 2 A

A falta de más TPs, hago la devolución de los cinco que lo colgaron. Es muy bueno el contrapunto que se da entre Uds. Parkin y el marxismo estructuralista dan lugar a interesantes contrapuntos sobre los temas de las movilizaciones de clases medias y el fenómeno piquetero.

Miguel Alfredo piensa que las movilizaciones de clases medias durante el posneoliberalismo pueden interpretarse como reclamos de reconocimiento de méritos en términos de cierre social.  Es interesante ver que la resistencia a la AUH se basa en dar educación y no plata. En este sentido es cierto lo del cierre social: a través de la educación se legitima el fracaso de las clases populares y se jerarquizan los méritos del éxito escolar de las clases medias.   Sin embargo, es claro que la anulación de la AUH no es un eje de las convocatorias, ni que muchos de sus concurrentes no impugnen a la  misma.  Habría que preguntarse si los ejes políticos republicanos de cuestionamiento al “autoritarismo” y la “corrupción”, y los ejes económicos de libre acceso a las divisas y contra la inflación, el pago del 82 por ciento a los jubilados, la seguridad son meras formas de enmascarar intentos de preservar distancias sociales meritocráticas o hay otros elementos de defensa de estilos de vida. Es muy interesante el giro que le da Fernan a una lectura desde Parkin: no se trataría de un cierre social meritocrático típico de identidad “de clase media”, (vivir muy preocupadísimo por no ser “uno más”). En realidad las clases medias intentarían con sus movilizaciones callejeras y blogs una acción de usurpación sobre el sistema político que sienten  ajeno. Con acierto dice que las clases medias se sienten como polo excluido de una acción de cierre social –monopolización del acceso al sistema político-, supuestamente ejercida por el gobierno, sus empresarios amigos y sus 11 millones de bandidos (elecciones 2011).  La hipótesis es muy interesante pero también habría que responder a posibles preguntas adicionales: Es cierto que los gobiernos peronistas integran materialmente a los sectores medios mientras que discursivamente los excluyen pero el kirchnerismo se aleja de este patrón y procura acercarse al mundo de los intelectuales y artistas, simbólica y materialmente. No hay vestigios “populistas” clásicos en el discurso de CFK, la identidad obrera incluso es asociada a “corporación” por momentos, etc. También habría que preguntarse por qué la oposición cerril al gobierno que tiene múltiples exponentes no llega a concitar confianza y adhesión entre las clases medias que se sienten excluidas. Por qué cuando electoralmente estuvieron muy bien en el 2009 no  lograron mantener el apoyo. Por qué las clases medias confían más en las calles que en la construcción política. Pero  vale la pena seguir dándole vueltas al asunto.

Ramiro toma “la ley de la clase excedente” como intento explicativo. El gobierno impediría una mayor apropiación de excedente a estas clases medias que acompañan la expansión capitalista a través de políticas cambiarias, etc. Aquí aparece el problema típico de todo análisis economicista: si las clases medias también fueron muy beneficiadas por las políticas de subsidio del consumo y redistributivas ¿porque se oponen?, ¿solo por los viajes al exterior y los dólares?. Pero vale la pena complejizar la hipótesis economicista: Habría que preguntarse si no hay desde el punto de vista económico un problema más profundo que no es el consumo de las clases medias que sigue siendo sumamente expansivo incluyendo el turismo al exterior, sino de acumulación de las clases medias: no hay acceso a la vivienda por el encarecimiento de la tierra urbana agudizado con la restricción cambiaria para las operaciones inmobiliarias, las tasas de interés bancaria son negativas frente a la inflación. La clase excedente se queda no sin consumo sino sin posibilidades de acumulación rentable. Le queda cambiar el auto cada dos años.

Marina Marchesi toma el tema de Parkin referido a los movimientos de desocupados desde el punto de vista de la pluralidad de exclusiones, y no solo de la exclusión de la propiedad. Es certera la apreciación que los movimientos territoriales se encargan de múltiples exclusiones pero hay que recordar que  los fenómenos de desocupación del neoliberalismo y la desocupación endémica afectaban la propiedad de la fuerza de trabajo: pérdida de valor económica y precarización, vulnerabilización, flexibilización, etc. Hay que recordar que en el capitalismo la fuerza de trabajo también es “propiedad” privada que puede ser además de explotada, expropiada o inutilizada.

Sobre el mismo tema Florencia tomó el punto de vista clásico marxista estructuralista. Los desocupados son supernumerarios, ejercito industrial de reserva que permite aumentar la explotación y disciplinamiento del  proletariado productivo, etc. Serían entonces un segmento de la clase obrera en términos estructurales y una fuerza social en términos coyunturales. Este esquema se adapta bien a los orígenes: ex obreros petroleros en el sur o en Salta, etc. El problema aquí es que hacia fines de los 90 ya había buena parte de los jóvenes desocupados integrantes de los  movimientos que nunca habían trabajado y no tenían experiencia laboral. ¿Cómo podrían constituirse como clase si nunca habían participado de relaciones de producción capitalistas?. Al mismo tiempo no es un detalle menor que la totalidad de los grupos se autodenominaba “trabajadores desocupados” es decir la identidad de clase era algo muy arraigado.  Este tipo de procesos , la movilización de desocupados permanentes,  ni Harnecker ni el marxismo habían reflexionado nunca salvo para endosarle el concepto de lumpen proletariat o subproletariado que equivalía a una anatema teórica y política. La conceptualización de clases populares en los países periféricos o clases subalternas ha tratado vía Gramsci subsanar estas falencias de cobertura de la teoría de las clases.

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