lunes, 29 de junio de 2015

Devolución TP 3

DEVOLUCION TP UNIDAD 2 A


B) Tome la reciente movilización "Ni una menos" contra la violencia de género y analice todos los tipos de recursos tangibles / no tangibles, etc. movilizados y su importancia. ¿es igual o no a los casos mencionados por Jenkins en EEUU?

Mónica Lampe señala con acierto el notable apoyo e impulso que dieron las redes sociales y su sinergia con los medios masivos audiovisuales que puesieron en primera plana los casos de abusos y violencia. También está muy bien la mención al apoyo de referentes culturales y del espectáculo como el apoyo de algunos gremios como UTE que llegaron a decretar asueto e incluso colocar carpas. Atención a la teoría del enmarcado interpretativo que vamos a ver más tarde, para entender la eficacia notable del slogan “Ni una menos” que marca una estrategia de alineamiento de marcos de tipo “puente”, es decir, nadie podría estar en contra.

Agustina Bogliano advierte bien sobre las diferencias con los casos que toma C. Jenkins del movimiento negro en EEUU y la posibilidad de que se consoliden y estabilicen la movilización de recursos. Es muy buena la observación de “las redes latentes” y su papel en este tipo de fenómenos.

Carla Mansilla también hace una mención perspicaz: se maximiza el hecho de no necesitar grandes recursos tangibles, ni locales, ni medios materiales propios, etc. Las redes sociales y las activistas, sobre todo personalidades públicas e intelectuales o periodistas, lograron producir con pericia una suerte de efecto “ilusión de unanimidad” que supo captar o aprovechar los recursos militantes de las redes organizativas latentes.

C) Mencione algunos factores políticos importantes que han favorecido la aparición de las movilizaciones anti K en los últimos años en nuestro país ¿Cuáles serían las oportunidades políticas que han aprovechado?

Javier Nuñez
Excelente la observación acerca de las demandas involucradas y su relación con el conflicto con el grupo Clarin y la Ley de Medios: Los “agravios crecientes” de quienes se manifestaron aprovecharon la oportunidad política dada por un “conflicto entre élites”. La falta de confianza en alternativas políticas y de liderazgos claros así como la resistencia de las clases medias a organizarse colectivamente los hace depender de coyunturas inflamables para su salida a la calle. Sin otros actores políticos capaces de convertir la movilización en rédito electoral o institucional los efectos no pasan de cambios de clima difusos o de opinión pública.

Diego Bongianino señala como oportunidad política la campaña mediática encabezada por J Lanata desde abril de ese año luego del triunfo del 54%, ayudada por “errores de comunicación” del propio gobierno. Está bien descripto cómo Lanata funciona de ariete en la construcción de la agenda política y se erige en una suerte de líder de opinión opositora. Está bien marcado el intento de desclasar la imagen de los desontentos como clase media apolítica, pero esto no se cumple cuando le dan el micrófono a muchos de los concurrentes que se dedican a enaltecerse como honestos ciudadanos trabajadores y no vagos “planeros” serviles del gobierno, etc. Me parece que el intento desclasador viene más del periodismo que de los concurrentes. No es clara la referencia a la no represión de este tipo de protestas, supongo que se refiere a que otras protestas han sido reprimidas. Por supuesto que la represión sobre clases medias hubiese tenido costos siderales sobre el gobierno.

Emiliano Kolkowski señala otros elementos de la oportunidad política de manera acertada: la modalidad de protesta tiene una alta aceptación en la argentina posneoliberal, y hay una política de no represión.  Y otra cuestión importante: la congregación de intereses individuales, o de reclamos incongruentes (dólar bajo y accesible para viajar y dólar alto e inaccesible para exportar, libertad de prensa pero pegándole al notero de C5N e insultando a los de 678, por ej.)  son disfrazadas de reclamo unificado por el discurso mediático de la “ciudadanía” honorable de clase media, el verdadero pueblo que merece ser escuchado.  Es decir, las formas de solidaridad que los mantienen unidos se ven alimentados por un aparato mediático porque por sí mismas son completamente incongruentes, carecen de una instancia articuladora y coherentizadora.


D) ¿Qué fenómenos de generación de identidades colectivas asociadas a procesos de movilización se pueden destacar en la última década?

Roberto Cassaglia señala muy bien el proceso de generación de identidad piquetera. El reemplazo de la “fábrica” por el “barrio” como lugar de inserción, por fuera y en oposición a las estructuras sindicales tradicionales, la defección del sindicalismo, etc. Sin embargo no es cierto que todo el movimiento de desocupados se haya identificado como piqueteros (solo el llamado Bloque Piquetero Nacional), la mayoría de ellos siguió invocando una identidad obrerista: “Trabajadores Desocupados” y muchos de estos movimientos, los más importantes incluso, como la FTV y la CCC tenían fuertes vínculos con los sectores del sindicalismo no tradicional y más combativo. A mi juicio y esto siempre es discutible, la supuesta identidad piquetera (el nombre viene del periodismo y no de los movimientos) quiso ser jugada por algunos intelectuales como una ruptura con las tradiciones del peronismo, un nuevo amanecer de pureza y autonomía. El desarrollo posterior de estas organizaciones y su alineamiento posterior mayoritario con el kirchnerismo y las defensa de sus políticas dio por tierra con esta idea. En mi opinión, repito es una apreciación, el fenómeno piquetero tiene más continuidades que rupturas con los procesos de enmarcamiento identitarios de la clase obrera.

Arturo Guillermo García Fernández señala con acierto que los movimientos ecologistas, indigenistas y LGTB son los que más han desarrollado protagonismo e identidad en estos últimos años. También es cierto que en los 3 casos se mitiga o desaparece el elemento clasista y los intereses materiales sujetos cálculo racional instrumental. Pero habría que ser algo más cuidadoso en esto, si bien superficialmente las demandas son más por reconocimiento y derechos que por bienes, detrás de esas demandas hay componentes clasistas: la igualdad de género da derechos hereditarios de coberturas médicas, manutención de hijos, etc., el ecologismo antiminero protege industrias como el turismo y otros intereses comerciales potencialmente amenazados por la explotación contaminante, la cuestión de la tierra y el acceso a recursos, incluso indemnizaciones, protecciones contra la represión y la persecución judicial, son intereses tangibles que están por detrás de las demandas de pueblos originarios.

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