"Militan y buscan su reivindicación
desde la putez, la sexualidad se hace muy presente en la política. Ellos son
putos, pobres, peronistas". Rodolfo Cesatti, (Director de la película) "Putos peronistas, cumbia de un
sentimiento".
Los
“Putos Peronistas” (PP) la primera agrupación peronista gay de la Argentina que
comienza a constituirse a partir de 2007, reivindica una doble militancia,
política y sexual: por un lado, son peronistas y apoyan al gobierno
kirchnerista; por otro lado, se definen como putos y no gays.
Su
bandera sostiene la lucha de la apropiación en positivo de un término que
históricamente se usó de modo despectivo. "Somos esto: tortas, travestis,
trans y putos del pueblo; así nos nombramos". Esta agrupación se acerca a
los grupos marginales y emprenden recorridos nocturnos en las zonas donde
trabajan prostitutas y travestis (ellos se acercan y les entregan
preservativos, les hablan de prevención de enfermedades), también participan en
marchas, organizan "choripaneadas" y radio abiertas informativas,
emprenden campañas de concientización. "No hay que olvidarse que ser puto
también es una cuestión de clase" dicen; ellos consideran que, por vivir
en el conurbano, sufren una marginación extra: “hasta allí no llega lo gay
friendly”, sostienen. Estos putos pobres alejados del circuito gay friendly de
Capital Federal se apropiaron del "puto" transformando el insulto en
reivindicación. El documentalista
Cesatti dice “Ellos son putos, pobres, peronistas" y que "Este modo
de militancia es completa y compleja".
A
partir del extracto y del siguiente video: Entrevista a Rodolfo Cesatti,
documentalista de “Putos peronistas, cumbia de un sentimiento” Video Putos Peronistas www.youtube.com/watch?v=Ib07eEEU4SI
Analice los conceptos vistos en clase en los textos de K.
Marx “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”, “La Ideología alemana” y el de Weber
“Clase, status y partidos políticos”
¿Cómo se relacionan en los PP los conceptos de movimiento
social, partido político, “estatus” (o estamento), proceso de constitución de
clase por la lucha?
Tengan en cuenta al menos dos de estas cuestiones.
1
1 1- Son los PP un Movimiento social?
2 2- Sus formas de lucha y acción colectiva
tienen un significado clasista?
3 3- Según el concepto marxista de clase, contribuyen
al proceso de constitución de clase? Por qué?
4 4- Según el concepto weberiano de clase, de
“status” y de partido. Cómo caracterizaría Weber a PP?
5 5- Según el concepto de “clase en sí” y
“clase para sí” de K. Marx. Qué papel podrían tener los PP?
Para entender a PP desde la perspectiva weberiana, debemos realizar primeramente y de manera ineludible el ejercicio de analizar separadamente la primera “P” de la segunda “P”. Pero aquí esta última (sobre la otra hablaremos más adelante) antes de peronistas debe referirse a pobres. Ello implica que deberemos dilucidar si, en tanto pobres, representan una clase. “Clase” es para Weber un grupo humano que se halla en igual “situación de clase” (Weber, 2012), determinada ésta, a su vez, por “un componente causal específico de sus oportunidades de vida”, “representado por intereses económicos en la posesión de bienes y oportunidades de ingreso”, y que presupone la preexistencia de un mercado para el intercambio de dichos bienes (Weber, 1972). Encontramos así que la disposición sobre determinados bienes, y la posibilidad de valorizar esos bienes en el mercado, redunda en dos criterios desde los cuales diferenciar las situaciones de clase, al interior de las cuales existe a su vez la escisión entre las “positiva” y “negativamente privilegiadas”: la “propiedad” y el “lucro”. En tanto “clase propietaria negativamente privilegiada”, esto es, desposeídas, los “pobres” se encuentran excluidos del acceso a determinados objetos de consumo (según su precio), de la posibilidad de formación de un patrimonio a partir del excedente no consumido, o de capital por medio del ahorro o el préstamo, y, finalmente, de “privilegios estamentales”, es decir, de educación (también por su precio) (Weber, 2012). Todo lo anterior ha sido presentado para decir que la situación de clase implica para PP, en tanto pobres, una situación típica de intereses semejantes. Pero, en la medida en no puede inferirse de forma mecánica una acción colectiva de la clase, como mera posición de mercado, deberemos dilucidar los otros elementos que intervienen en la concreción de aquella. Dicho en otros términos, de qué depende la emergencia de una acción colectiva a partir de una situación de clase. Weber responde: “a condiciones culturales generales, sobre todo a las de orden intelectual” (1972: 226). En efecto, idénticas oportunidades de vida no originan por sí solas una acción colectiva, sino que, desde la perspectiva weberiana, requieren del conocimiento de los condicionamientos estructurales que pesan sobre ellas y, al mismo tiempo, de “experimentar[las] [...] no como un hecho absolutamente dado que debe aceptarse, sino como resultante de (1) la distribución dada de la propiedad o (2) de la estructura del orden económico concreto”. Aquí es donde entra el peronistas, dicho algo ligeramente, una identificación en tanto pueblo (pobres, postergados), una condena del estado de cosas existente y, más importante aún, su articulación con una solución que implica la transformación de éste (la justicia social, la inclusión).
ResponderEliminarLlegando a la instancia de la acción colectiva es momento de pasar a la primera “P”. Porque no solamente son pobres quienes en ella participan, también son putos. A su vez, son peronistas, es decir el diagnóstico(condicionamientos estructurales) se articula, en un registro diferente aunque imbricado, con una misma solución. Pero el orígen de la acción es analíticamente separable. Y resulta pertinente introducir otra precisión, puesto que si hasta aquí hablamos de “acción colectiva” con cierta generalidad, nuestro interés radica también en entenderla como una “acción comunal”. En la terminología weberiana, “comunidad” se refiere al sentimiento de pertenencia, por oposición a “sociedad”, que implica una articulación de intereses individuales. Hay en el caso de PP entonces una “doble pertenencia”: se identifican como pobres, pero no sólo en tanto “clase” (posición de mercado) sino como base para la acción comunal (y por esta vía son peronistas); y además como putos. Y decíamos que es analíticamente escindible en la medida en que la acción comunal en
tanto putos surge de condicionamientos estructurales que no tienen que ver con una determinada distribución de la propiedad o del poder económico, sino con la del “honor social”. Esta acción comunal también está ligada a “condiciones culturales generales”, esto es, históricas, y aquí la filiación con FHL, merece ser destacado de paso, se torna evidente.
ResponderEliminarHay entonces un componente de “clase” y otro de “estatus”, pero aún podemos avanzar algo más. Puesto que la distribución de la propiedad, o del poder económico, y del honor social no se confunden con el poder a secas, definido como la imposición de la propia voluntad, aún contra la resistencia de otros, y más allá de su contenido concreto. Son en este sentido los “partidos” los que se “orienta[n] hacia la adquisición de poder” (Weber, 1972: 238), esto es, hacia influir en las decisiones y las orientaciones de las acciones de la comunidad (en un sentido más amplio, de “nación” si se quiere). Además, retomando algo enunciado anteriormente, si bien la acción de los partidos puede ser comunal, en el sentido de orientarse por la pertenencia, supone siempre una “societalización”, dado que su rasgo definitorio es la dirección hacia la concreción de un objetivo de manera planificada y sistemática. No debemos olvidar que si bien PP es preexistente, su acción se orientó fuertemente, en la coyuntura del debate sobre la Ley de Matrimonio Igualitario en 2010, hacia el logro de la sanción y posterior apoyo de aquella.
Lo que en Weber aparecería escindible analíticamente a partir de la observación de la estructura, y superpuesto en la acción colectiva, desde la perspectiva marxiana podría decirse es justamente lo opuesto. Porque está claro que, estructuralmente, pobre no es una clase, y menos aún lo es ser puto. Pero la acción de PP bien podría leerse como contributiva al proceso de constitución de clase y, en este sentido, del pasaje de clase “en sí” a “para sí”. En la medida en que lo leamos desde el eje de “la lucha de clases como clave del cambio social e histórico” (Gómez, s.f: 1), y entendamos que la clase se “sustancializa” por medio de la lucha, como único mecanismo que permite superar los efectos atomizantes de la “competencia”, en tanto coerción estructural, y construir solidaridades. La lucha, y su consecuente “sustancialización” de la clase, sólo comienza a partir del antagonismo con otra grupo, y es éste el que obra como límite a la competencia individual de intereses (Gómez, s.f; Gómez, 2014). En el caso de PP, la otredad representada en el gay de clase alta porteño es fundante hasta el punto de impregnar la reapropiación del significante puto como identificación y, al mismo tiempo como reivindicación frente a aquel. El conocimiento de este antagonismo bien puede orientar, retomando lo dicho anteriormente, la construcción de solidaridades por fuera del campo semántico de puto y hacia el conjunto del proletariado. Tampoco debemos olvidar que el carácter social del trabajo y la apropiación privada de su producto definen el espacio en que se constituye, para Marx, el antagonismo genético y articulador de todo otro clivaje en la sociedad capitalista.
Gómez, Marcelo (2014): “La acción colectiva en la analítica de la teoría de las clases. La teoría social clásica” en El regreso de las clases. Clase, acción colectiva y movimientos sociales. Buenos Aires: Biblos (pp.37- 57). (s.f.) “Problemas teóricos del análisis clasista de la acción colectiva”. Weber, Max (1972) “Clase, status, partido” en Ensayos de sociología I. Barcelona: Planeta (pp. 145-166). (2012) “Clases y estamentos” en Economía y sociedad. México: FCE (pp. 242-248).
Javier Nuñez:
ResponderEliminarVoy a buscar incluir los puntos 2, 3 y 5. Tomaré como eje los tres calificativos que usa el director (pobre, puto y peronista, en ese orden).
Inicialmente, encontrar el contenido de clase en pobre puede no ser demasiado difícil. Es cierto que –como representación- pobre no tiene por qué indicar un contenido de clase o de antagonismo social, sino circunscribirse a una dimensión individual. Pero también es verdad que supone dar cuenta de relaciones de clase en el marco de su dispersión estructural, serial, si se quiere. Pobre podrá ser o no concebido como clase pero involucra ese tipo de relaciones. Para la agrupación aparece tematizado de esa manera, como una objetividad que se deja ver en relaciones atomizadas.
Ahora bien, es esa misma instancia de la vida cotidiana en la que también ocurre la discriminación por ser homosexual (de ahí la “marginación extra del conurbano”). En otros términos, así como el ser pobre se deja ver en una multiplicidad de relaciones individuales y dispersas, las representaciones sobre la discriminación también deben ocurrir en ese nivel colectivo aunque por causas diferentes. Sin embargo, es perfectamente factible escindir ambas circunstancias (en especial si no se es pobre). El director hace referencia a las diferencias con otras agrupaciones homosexuales. En efecto, las luchas por los derechos de las minorías sexuales bien pueden formar parte de cierta historia de los movimientos sociales en la que el contenido de clase aparezca como lejano; puede darse a partir de la oposición entre sujetos e instituciones en las que los grupos –pero no las clases sociales- constituyan la mediación privilegiada. Y es, desde luego, lo que suele ocurrir.
Que esta agrupación se autodenomine como pobre y puto no puede ser adjudicado a un fácil tránsito entre dos términos. Por tanto, requiere del esfuerzo de reunir dos circunstancias que aparecen como heterogéneas. Y, si la articulación entre pobre y puto es difícil, solo puede realizarse acentuando el componente de clase de forma tal que dos luchas que apuntan a dos derechos y reivindicaciones distintos, pasen a formar parte de un mismo proceso. En este sentido, no solo hay un contenido de clase en la agrupación sino que su misma existencia les exige resaltarlo constantemente; la singularidad está en que se dé una agrupación que reúna ambos términos. Para no perder el pobre, deben llevar el componente de clase a situaciones en las que no gozara de centralidad.
Y, además, está en el hecho de autodenominarse peronista. A partir de aquí nos encontramos con otras facetas del antagonismo entre clases. No entraremos en la eterna discusión sobre el peronismo y la lucha de clases; en cambio, si cabe resaltar que el hecho de ser “putos peronistas” no solo implica resaltar un componente de clase sino también participar de su lucha de forma inmediata en dos instancias: en tanto organización y en tanto involucrados en disputas hegemónicas (aquí ya excedemos a Marx). Lo significativo tal vez es que la singularidad de la agrupación (ser putos, pobres y peronistas) implica posibilidades más grandes de impactar hegemónicamente que el tamaño de una agrupación permitiría intuir. Como mínimo, nombrarse así provocará interés por la novedad, aunque sea por lo insólito. Sin duda involucrará nuevas ambigüedades, pero también hace resaltar a la agrupación por sobre otras.
Javier Nuñez:
ResponderEliminarLo que queremos decir es que así como ayuda a la constitución de la clase en tanto lleva su ámbito a donde parece excluido, también permite –al reunir los elementos de la diversidad sexual y de la clase social- contribuir al antagonismo ya no en tanto organización sino también exponiendo las dimensiones de ese mismo antagonismo. Por supuesto, en este punto hay que tener mucho más en cuenta el hecho de autodenominarse peronistas/kirchneristas. Evidentemente, el kirchnerismo encontró en distintos tipos de derechos una forma de extender su dirección (Gramsci) o su cadena equivalencial (Laclau) sin reducir el antagonismo sino todo lo contrario. Eso hace que incluir la lucha por derechos de minorías sexuales en la universalidad dada por la clase (desde ya, no necesariamente con ese nombre sino más bien de otras maneras, pobre, pueblo, etc.) sea sencillo cuanto supone formar parte de las contradicciones de una fuerza política mucho más amplia y con otras líneas. Y es que, en la formación de una clase para sí –lo aprobara Marx o no- las frases siguen desbordando al contenido.
Juan Pablo Zamora
ResponderEliminarLos Putos Peronistas se definen a sí mismos como, Pobres, Putos y Peronista, y dicen que estas múltiples definiciones los expone a una doble discriminación, al menos; son putos, no gays, putos, y a su vez son pobres y peronistas.
Desde el punto de vista de la definición de Weber existe un orden económico en el origen de la conformación cómo grupo de los PP, ya que representan una posible base de acción en términos de similares, por carencia, oportunidades de vida, tienen intereses económicos que les son comunes y estos intereses y su posición en el mercado de trabajo les otorga una similar “situación de clase”, pero esto solo hace referencia a una definición del colectivo, la de “pobres”, y también Weber dice que la acción comunal derivada del interés de clase solo es posible en tanto y en cuanto la motivación en simplemente económica, pero existe también otra aspecto que cabe destacar y es la conformación de grupos de status, la situación de clase pone en común intereses económicos, que tienen en común ciertos grupos, la conformación de grupos por status ponen en común intereses sociales, Pero dice Weber, que solo los partidos políticos son los que persiguen un objetivo en su acción y que interpelan a la sociedad en tanto conseguir los objetivos que le son propios, y si bien estos partidos puede perseguir intereses determinados de acuerdo a una situación de clase o de status, solo es en los partidos que esta situación se conforma en objetivo de acción primordial. Podriamos estar de acuerdo con Weber y podríamos pensar en esta frase: "...No es la cosa de Guetto de las ONG de Homosexuales, de la CHA (...) ellos no piensan en los logros para los putos, para las tortas, para las travas, piensan en ellos cómo parte del pueblo”
¿Pero de donde sale entonces la conformación cómo colectivo? ¿Es solo por tener un objetivo en común?
Marx piensa la ontología de las clases desde un aspecto doble, existe un aspecto materialista que desde la teoría del valor explica la conformación de las clases cómo estructuras, y existe lucha de clases cómo motor el cambio histórico, esto opera desde una perspectiva de lucha, es decir, de enfrentamiento con otras clases cómo mecanismo de formación de la propia clase. Marx entiende que la presión estructural actúa como disolvente de la colectivización, y que antes de unir a los individuos los separa y los enfrenta, y está lejos de entender que esto alcanza para constituir clases y acciones colectivas,
Pero si bien la determinación estructural solo tiene un efecto disolvente, es decir separa más que unir, la segunda concepción, la que está relacionada con la lucha, es decir cuando un colectivo empujado por las desventajas estructurales en las que, en comparación también con otros grupos, se encuentra, comienza un proceso se movilización y lucha, se materializa un proceso de “sustancialización” de este grupo como clase, y no es que los muchos intereses de los individuos como adición de intereses conformen una clase, si no que la clase los atraviesa y los absorbe.
En el caso de los Putos Peronistas existe también lo que Marx denomina clase para sí, son ellos mismos los que se definen con Pobres y Putos, tener conciencia de la posición de desventaja que tienen frente a otros grupos sociales les permite entender que solo mediante cierta acción colectica que los iguala y que los ponga en el terreno de la lucha pueden combatir la discriminación de la que son parte.
Si entendemos a los movimientos sociales como grupos que desarrollan acciones desafiantes por fuera de los canales institucionales, con el objetivo de imponer una demanda para la cual los poderes institucionalizados no tienen respuesta, se podría sostener que los “putos peronistas” son un movimiento social, porque plantean una ruptura con esa práctica social tradicional de usar el término “puto” como peyorativo, y es mediante una reivindicación personal y positiva del ser “puto”, desafiando ese uso tradicional peyorativo contra los homosexuales, apoyado en la época de la dictadura militar y tolerado por la sociedad democrática posterior. Otro elemento que nos prueba porque los “putos peronistas” son un movimiento y no un partido es la elección colectiva de lo que se colocaba en la segunda bandera, tal como comenta Cesatti en la entrevista, ya que esta decisión tomada parecería no imponerse por la mayor jerarquía de un miembro sobre el resto, lo que no ocurriría en un partido político, donde se impone la jerarquía en la toma de decisiones. Lo interesante del tema es que habría que ver en qué medida los “putos peronistas” podrían seguir siendo calificados solo como movimiento social, en tanto que la acción y demanda de los “putos peronistas” (el reconocimiento y el aval social a la condición de ser homosexual) encontrarían un canal de legitimación dentro de las instituciones estatales a partir de la legalización efectiva del “matrimonio igualitario” en 2009.
ResponderEliminarEn cuanto a sus formas de lucha y acción colectiva, plantean un proyecto totalmente clasista, desarrollando su proceso de lucha (acción de concientización positiva de la condición de homosexualidad, de “putos”) entre los grupos marginales, alejados de lo “gay friendly” que es la Capital Federal. Este proceso de lucha, a partir del cual, según Marx, se define una clase por su antagonismo con otra, se manifiesta ya desde su discurso, ya que los “putos peronistas” se autoproclaman como “tortas, travestis, trans y putos del pueblo”, en oposición a lo “gay” como un término no propio del pueblo y si del discurso de los sectores dominantes (“El gay es gorila, el puto es peronista”, como sostienen en una nota de su blog). Así, la agrupación contribuye a crear una conciencia de clase, combinando las características peyorativas “puto” y “pobre”, para formar una identidad positiva como peronista homosexual, a partir de la cual plantear sus consignas como movimiento social, permitiendo a su vez que quiénes comparten esas características dentro de la zona del accionar de los “putos peronistas” puedan formar parte de esa identidad. Entonces, teniendo en cuenta las características de una clase para Marx “(…) viven bajo condiciones económicas de existencia que las distinguen por su modo de vivir, sus intereses y su cultura de otras clases, y las oponen a estas de un modo hostil, aquellas forman una clase” (Marx, 1975: 133), podríamos decir que constituyen una clase, ya que las condiciones de marginación económica distinguen a los “putos peronistas del Conurbano”, los “putos pobres”, más estigmatizados y por lo tanto más propensos a la discriminación y a hallarse en situaciones de riesgo en cuanto a su salud, de los “gays de la Ciudad de Buenos Aires”, los homosexuales de clase media o media baja, que, aunque estigmatizados y discriminados por su elección sexual, tienen un mayor acceso a información sobre el cuidado de la salud y oportunidades económicas de acceder a centros de salud para tratamientos.
Esta división, manifiesta en los reclamos y acción colectiva de los “putos peronistas”, se hace más evidente en los intereses de ambos grupos, ya que mientras que los “putos peronistas” plantean, tal como dice Cesatti, la consigna de “para que reine en el pueblo el amor y la igualdad” tiene un objetivo más universal, para todo el mundo, las ONG que podrían ser definidas como representantes de los “gays de la Ciudad de Buenos Aires” apuntan a objetivos más sectarios, más “de ghetto”, tal como lo define el director.
ResponderEliminarOtro tema que también habría que mencionar sobre esta calificación positiva que los “putos peronistas” le dan a la palabra “puto” como base de su identidad es que aunque ahora se podría decir que esta identidad es propia de un grupo que es consciente de su propia identidad como sector marginado y estigmatizado por el discurso tradicional dominante (clase para sí), esta conciencia se dió tras un pasaje desde una no conciencia de clase (clase en sí), que es reflejada por la primera bandera del movimiento, que en realidad solo planteaba una presencia, pero no un reconocimiento propio de los integrantes de los “putos peronistas” de su condición particular como sector social. El pasaje a una conciencia de “clase para sí” se vería ya en la segunda bandera del movimiento donde se incluye la consigna “para que reine en el pueblo el amor y la igualdad”, que, según Cesatti, era también la consigna del Frente de Liberación Homosexual, un viejo movimiento social de la época de Perón. Esto implicaría que ya en el grupo había una cierta conciencia de “clase para sí”, y aunque Cesatti no dice quién trajo la idea de incluir esa frase en la bandera, que fuese por todos los integrantes del movimiento en general muestra ya esa conciencia “para sí” instalada en el grupo, que inclusive supera el límite de lo “puto”, considerando también a otros sectores sociales marginados y discriminados por su orientación sexual (“tortas” y “trans”), lo que explica también porque cuando hablamos de los “putos peronistas” hablamos de conciencia de clase: porque se coloca como elemento principal de cohesión intra-grupal la condición de marginalidad tanto económica como socio-cultural.
En el análisis de Weber, los “putos peronistas” podrían ser caracterizados como poseedores de un componente clasista (en el sentido weberiano), reflejado en la reivindicación del ser pobre, y un componente de status, reflejado en la exaltación positiva de la condición de “peronistas”: entendiendo en Weber a la clase como un grupo humano que se halla determinado por un componente causal, representado en intereses económicos de posesión de bienes y oportunidades de ingreso (económico), que presuponen la existencia de un mercado para realizar intercambios económicos, podríamos separar a las clases según la posesión o desposesión de bienes y la oportunidad de obtención de ingresos, encontrando a los sectores entre los que se desarrolla la actividad de los “putos peronistas” (y en la que los miembros de la agrupación dicen estar) como los sectores desposeídos de esos bienes e ingresos, lo que les imposibilita el acceso a determinados servicios y bienes de consumo.
Conjuntamente con esta desposesión económica, los “putos peronistas” reivindican lo “puto” y lo “peronista” como parte de su identidad, por lo que estos elementos de su identidad podrían ser calificados por Weber como elementos de status, ya que permiten la conformación de una comunidad con apreciaciones sociales específicas de honor (social) no económicas (no se relacionan con la posesión de un bien o un cierto poder económico): en este caso, tanto la identidad “peronista”, relacionada con la lucha contra la pobreza y la postergación social, como la auto-definición como “putos”, permiten la acción comunal, que garantiza el sentido de pertenencia, en el caso de los “putos peronistas”, como pobres (posición de “clase” en el mercado), como peronistas (como base para la unión comunal de los sectores marginados sobre los que los “putos peronistas” ejercen su acción comunal) y como putos (como base para la unión comunal de los homosexuales dentro de ese sector marginado).
ResponderEliminarPero, siguiendo a Weber, para una agrupación política como los “putos peronistas”, que tiene el objetivo de influir en o participar del poder*1, es decir, influir sobre las decisiones y orientaciones, el compartir una condición de clase (el ser “pobre”) o una situación estamental (ser “putos” y ser “peronistas”) con los sectores marginales homosexuales y transexuales del conurbano no alcanza*2 para la construcción de una acción colectiva en pos de lograr los objetivos político partidarios (ya que pese a que son un movimiento social, los putos peronistas se reivindican como peronistas y seguidores del gobierno kirchnerista, ubicándose dentro del PJ, por lo que comparten sus objetivos políticos), sino que se requiere del conocimiento de los condicionamientos estructurales que pesan sobre una clase determinada (los sectores marginales homosexuales y transexuales del conurbano) como producto de la distribución dada de la propiedad o de la estructura económica, por lo que podríamos inferir que para que estos sectores marginados tomen conciencia de estos condicionamientos estructurales, se requiere de un grupo que habiendo tomado conciencia de esas limitaciones, generen esa toma de conciencia. Esto último se hace claramente visible en las diversas campañas de los “putos peronistas” (entrega de preservativos, participación en marchas, organización de "choripaneadas" y campañas de concientización), a partir de la cual buscan combatir la marginalización como también que esos sectores marginados tomen conciencia de la vulnerabilidad de su situación.
*1 Tienen, en ese sentido, objetivos que podrían ser definidos como partidarios, ya que los partidos, según Weber, se orientan hacia la búsqueda de poder o influir sobre él, teniendo un objetivo causa (la puesta en práctica de un programa con fines ideales o materiales, en este caso, la superación del estado de marginalidad de los sectores marginales homosexuales y transexuales del conurbano) y un objetivo personal (búsqueda de prebendas o poder para el honor del jefe y del partido, en este caso, buscar que los sectores marginales homosexuales y transexuales del conurbano apoyen política y electoralmente al gobierno kirchnerista), y buscando conseguirlos simultáneamente.
*2 Ya que ni el poder económico o “económicamente condicionado” ni el honor social estamental coinciden o confieren poder “en sí”.
Mónica Lampe DNI 29344640
ResponderEliminar1-Podemos pensar que los Putos Peronistas constituyen un movimiento social dado que más allá de su identificación con el peronismo, su acción no está organizada bajo la estructura de un partido. Como se menciona en el documental, no se trata de una organización que se base en la legalidad de un estatuto o en una autoridad que la dirija, muy por el contrario constituye una agrupación que se conformó en sus orígenes con muy poco recursos, y sus fundadores poseían muy poco conocimiento de política y militancia. Además no existe una estructura estable, como ocurre en el caso del partido, ya que el movimiento fue creciendo como tal en la medida en que se dieron los encuentros, surgieron los debates y sus militantes fueron participando de marchas y otras actividades, lo cual permitió la integración simbólica de sus miembros.
2-Podemos afirmar que la acción colectiva que encara el movimiento de los Putos Peronistas contiene un significado clasista, porque sus demandas trascienden aquellos reclamos vinculados solo a su condición sexual, como por ejemplo el reclamo por la legalización del matrimonio igualitario. Sus demandas exigen el acceso al trabajo, a la educación, a la vivienda y a la salud. Ellos sostienen que la estigmatización que sufren no se trata solo por una diferencia en la sexualidad sino se trata por una diferencia de clase. De allí, su diferenciación con las ONG gay, ya que estas están integradas por personas pertenecientes a la clase media y media alta a quienes su condición de gay no le impide tener acceso aquellos derechos básicos. Cómo menciona a modo de ejemplo Rodolfo Cessatti en la entrevista: “si sos un puto de clase alta, sos dueño de un hotel cinco estrellas, participas del circuito gay friendly y ganas fortunas por mes nadie te discrimina. Cuando vos vas a un restaurant de Puerto Madero, si sos gay y vas con una tarjeta gold te tratan como a duque, nadie te hace cara por que seas puto.. y si vos sos pobre y no sos gay y vas al mismo restaurant te tratan como al culo”. En este punto podemos pensar cómo el movimiento de los Putos Peronistas contribuye al proceso de constitución de la clase, recuperando aquel enfoque de Marx donde la clase se constituye en la lucha (política y cultural) ya que es el conflicto, lo que colectiviza y fuerza a una lucha común constituyendo a los grupos en clases.
ResponderEliminarYamila Macias.DNI 34514223
3)Su situación de clase no es la situación de mercado: putos, pobres y peronistas, excluidos y discriminados, no tienen posibilidad de utilizar bienes y servicios en beneficio propio en el mercado. Weber entiende la “posesión como factor decisivo para el destino del individuo” (Weber, 1972) y a partir de esto cualquier grupo de personas que se encuentre en similar situación constituye una clase. Pero también señala que la carencia de propiedad material constituye una situación de clase, y creo que es esta la característica de los PP, que desposeídos crean asi particulares oportunidades de vida, que circunscriptas a la situación del mercado tienen “atributos contingentes como la cultura o modos de vida” (Marcelo Gomez, 2014), lo que hace posible la acción colectiva como clase social.
4)La agrupación Putos Peronistas lucha por la reivindicación de su situación en tanto que pobres, putos y peronistas son marginalizados y excluidos por la determinación estructural capitalista. Cuando deciden agruparse y luchar por sus intereses, atentan contra el efecto disolvente de las estructuras y se sustancializan como clase social. Esta lucha en común expresa que ser del conurbano y estar alejado de los circuitos gay institucionalizados y legitimados, no solo es una cuestión geográfica sino de clase. Su lucha es porque se haga posible una comunidad real donde la libertad personal no exista solamente para aquellos que están insertos dentro de las relaciones de clase dominante. Esta lucha por el cambio social deja de ser la lucha de los Putos Peronistas para ser la lucha de todo puto y pobre, es decir, una lucha de clase.
Agustina Bogliano - DNI 31476913:
ResponderEliminarAtendiendo a la pregunta número uno podría verse a la agrupación "Putos Peronistas" como un movimiento social en tanto persiste en el tiempo y no presenta una estructura verticalista, propia de los partidos políticos. Las marchas e incluso el acercamiento a compañeros, como cuando miembros de la agrupación visitan las zonas donde los trans trabajan, tanto para acercarles profilácticos en pos del cuidado de su salud como para concientizarles sobre la situación que atraviesan y ofrecerles su soporte, ayuda a cooptar tanto a personas que pueden estar directamente interesadas en la agrupación y los fines que persiguen como también expandir el horizonte consiguiendo llamar la atención de aquellos que hasta entonces desconocían sobre el tema o bien simplemente no estaban interesados.
Los “Putos Peronistas” se muestran además como una organización dinámica, que busca avanzar en las temáticas que les conciernen. No solo apoyan demandas como lo hicieron en lo referido al matrimonio igualitario, sino que además trabajan en una reinvención de sí mismos. Es decir, y respondiendo a la pregunta número 5, más allá de canalizar reclamos, podemos ver que estos no son de carácter inmediato, lo que, de ser así, demostraría, de acuerdo a la conceptualización de Marx, una “clase en sí”. Sin embargo, la agrupación se encuentra en el proceso de transformación de la palabra “puto”, la cual tiene una carga peyorativa, transformándola en su propia identidad, bajo la cual se agrupan las “tortas”, los “putos”, las “trans” y las “travestis”.- De esta manera es apropiado ubicar al movimiento social bajo el concepto marxista de “clase para sí”.
Han logrado alcanzar un nivel de concientización de quiénes son y de cómo se reconocen que les permite adueñarse de un término tan negativo como es “puto” convirtiéndolo en su bandera.
De todas maneras, el concepto de clase aquí utilizado es conceptual, teniendo que ver más con lo referido a cuestiones de “conciencia en sí” y “conciencia para sí” y no tanto entendiendo la “clase” desde la esfera de lo económico.
Carla Mansilla.- TP 2 Unidad 1 parte B .-
ResponderEliminarPara pensar el proceso de constitución de clase por la lucha entendemos que las formas de organización/expresión de la Agrupación PP tienen un significado clasista, puesto que no sólo se constituyen como agrupación política excluida de los derechos ciudadanos básicos por su condición de género, sino que también, sus reclamos se vinculan a las reivindicaciones de clase. Ésta característica se puede observar en la marginalidad desde donde se ubican en sus reclamos, una postura de "separarse" de otro tipo de organizaciones ubicadas dentro de lo socialmente aceptado, lo llamado "gayfrendly de CABA".
Su postura política kirshnerista, agrega la transversalidad de una militancia que reúne el complejo entramado de identificación con la clase, peronismo y sexualidad marginada. Sí pensamos en el concepto de clase de Marx en el 18 Brumario la conciencia de clase nace a partir de la lucha y la identificación del grupo como colectivo tras ubicar al enemigo común con el propósito de combatirlo. Cita: " En la medida en que millones de familias viven bajo condiciones económicas de existencia que las distinguen por su modo de vida, sus intereses y su cultura de otras clases y las oponen a éstas de un modo hostil, aquéllas forman una clase." En éste sentido según la ideología Alemana: " Los diferentes individuos sólo forman una clase en cuanto se ven obligados a sostener una lucha común contra otra clase, pues por lo demás ellos mismos se enfrentan unos con otros, hostilmente, en el plano de la competencia. Y, de otra parte, la clase se sustantiva, a su vez, frente a los individuos que la forman, de tal modo que éstos se encuentran ya con sus condiciones de vida predestinadas, por así decirlo; se encuentran con que la clase les asigna su posición en la vida y, con ello, la trayectoria de su desarrollo personal; se ven absorbidos por ella".
Traemos a la respuesta estas dos citas para ubicar gracias al video de la consigna, las implicaciones que trae la militancia para la agrupación. Según el director del documental las personas que participan en el colectivo que se encuentran verdaderamente excluidas del mercado formal de trabajo permite a los participantes del colectivo verdaderas "salidas por medio de la organización política", hasta a veces, como la única forma de generar cambio y transformar sus condición, a la vez que instala pretensiones históricas dentro de la comunidad LGTB. Éste tipo de colectivos rescata lo expuesto por Marcelo Gómez: "La acción colectiva, la lucha es justamente la llave de acceso a la comprensión de la constitución de las clases."
Diego Bongianino
ResponderEliminar“…porque entendemos que formamos parte de todo ese sector del pueblo que está luchando por cambiar las pautas económicas, sociales, jurídicas y morales que sustenta al régimen y que Perón denominó de dominación. O sea de dependencia del imperialismo”.
Declaración del FLHA en reportaje publicado en el Semanario Así el 3 de Julio de 1973.
En primer lugar podemos pensar a la agrupación Putos Peronistas como un colectivo que se constituye a partir de la reivindicación política de la diversidad sexual ligada ésta indisolublemente a una cuestión de clase. Reivindicación que estará dada por el hecho de que a esa doble marginación –puto y pobre- se la intenta dar vuelta, trastocarla en sentidos positivos de afirmación como colectivo y de antagonismo hacia un Otro. Es en estos términos en que se diferencian de lo “gay friendly” -su apotegma “el gay es gorila, el puto es peronista” es bien claro en ese sentido-. Al mismo tiempo se definen como parte de los sectores populares con lo cual se despegan de todo intento de guetización y de reducción de su acción a las demandas por derechos civiles (si bien apoyaron varias de ellas que luego terminaron convirtiéndose en ley) propias de las ONGs de diversidad de género. La “tolerancia” propia de los circuitos gay friendly no sólo no los alcanza, a los integrantes de la agrupación, en su cotidianidad sino que tampoco le alcanza, al propio grupo, en relación con sus opciones políticas de lucha en términos de transformación social.
En el momento de poner en escena la diversidad sexual de los sectores populares del Gran Buenos Aires, los PP van emergiendo como alteridad que se constituye en oposición a los “otros”, en este caso identificados como gorila/gay, que podría sintetizarse como aquellos sectores de clase media que desprecian a las clases bajas. A partir de esto es posible entender que, (a contramano del intento weberiano de estamentalizar a la clase social para querer explicar la acción colectiva en el sentido en que en esa operación analítica/teórica los colectivos se constituirían guiados por afinidades comunes y por estilos de vida compartidos, prevaleciendo de este modo las fuerzas de la homogeneidad y desconociendo la existencia del conflicto) es el conflicto colectivo frente a otras clases que atraviesa la vida individual, dado por los efectos que enfrenta -violencia policial, explotación sexual, marginalidad y discriminación- el ser “puto y pobre”; y las decisiones y situaciones en las que se va definiendo y realizando la lucha y sus modos -preparación de la forma de participación en la movilización, confección de la bandera que los nombra como agrupación, qué va a decir esa bandera, “con qué se la rellena”-. Lo cual los va conformando como colectivo que contribuye al proceso de constitución de clase a partir de “verse obligados a sostener una lucha común”. En este sentido podemos pensar siguiendo a Marx que el juntarse es siempre contra alguien y no por sentimientos de afinidad, teniendo en claro a su vez que la sola coerción estructural no implicaría ningún incentivo para la colectivización sino todo lo contrario, disuelve, atomiza y opera a través de la competencia. Por eso vale la distinción en relación a los motivos de la acción colectiva entre determinación estructural y lucha, siendo esta última para Marx la que permite la “sustancialización” de la clase frente a los individuos.
ResponderEliminarDiego Bongianino
En relación con esto se pude entender lo que Marx considera “clase para sí”, que lejos de la concepción weberiana –muy cercana a la noción de toma de conciencia y su postulación como condición para la “acción comunal”-, consistiría más bien en que es en el momento en que se entra en lucha en que se tiene necesariamente que pensar dónde se está y qué se es en la dinámica de ese antagonismo.
A modo de digresión final, retomo la frase del comienzo del FHLA y teniendo presente el mal término al que llegó la relación entre los grupos de diversidad sexual (a los que el FHLA agrupaba) y las organizaciones de izquierda en los ’70 –se puede citar a modo de ejemplo el “¡No somos putos, no somos faloperos, somos soldados de Evita y montoneros!” cantado en respuesta al peronismo de derecha a raíz de unas declaraciones homofóbicas hechas en la revista “El Caudillo”), me parece destacable el cambio operado en las condiciones de posibilidad de que acciones colectivas en torno al género y a la clase confluyan a partir de la lucha y la militancia que con distintas intensidades y reveses se fueron llevando a cabo durante los últimos 30 años y en particular el acompañamiento de la época actual.
Gabino Rebagliati
ResponderEliminarVamos a elegir los puntos 2 y 4. Los putos peronistas, por propia definición, se identifican con un origen material, son pobres, una condición sexual, son homosexuales, y una idelogia política, son peronistas. Como grupo, expresan estas tres características en forma original y simultanea. Es decir, en PP, ser homosexual, ser pobre, peronista y del conurbano lleva a los integrantes a un conjunto de vivencias comunes. En un sentido weberiano, al tener un origen humilde, sin posibilidad de poseer medios de producción, los PP son una clase, pero pensando en términos de Weber, esa clase no implica necesariamente que se desarollen “acciones de clase”. Es decir, no todos los pobres, entendidos como privados de medios de producción, realizan este tipo de acciones. No sólo son una clase por su característica de no poseer los medios de producción, sino por ser putos y peronistas, por compartir esa cultura común es donde se transforman en clase y en actores de acciones colectivas. No es sólo la misma posición de clase respecto a la posesión de los bienes materiales lo que determina que los pobres homosexuales de La Matanza terminen en una agrupación como Los Putos Peronistas. En términos weberianos, para implicar una acción colectiva, esa posición de clase debe representarse para los integrantes de la misma como una condición económica impuesta. Debe haber una conciencia, en términos de Marx, de su posición de clase, la que sólo se alcanza a partir de experiencias culturales comunes. Y esta dimensión viene dada por la condición agregada de homosexuales y peronistas. Ser putos, peronistas y pobres es lo que constituye el origen de la acción colectiva del grupo. Es el sentido de status weberiano que apuntala la acción colectiva del grupo. Los pobres homosexuales del conurbano constituyen un estamento, además de una clase en el sentido weberiano.
Por el lado del partido, en un sentido de la lucha por el poder y la transformación social, presente en los entrevistados a los que alude el documental sobre Putos Peronistas, pero también como “una asociación que busca otorgar poder a sus dirigentes”, como define al Partido Weber, los PP son uno de estos.
Respecto a sus formas de lucha y acción colectiva, como esbozamos líneas arriba, queda claro que tienen un sentido clasista en el sentido weberiano, pero también en el marxista. Las vivencias comunes los hacen consientes de su situación de pobres y marginados, y a esa condición le responden con el peronismo como herramienta política.
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