lunes, 6 de abril de 2015

TP Unidad 1 A

En los textos esta Unidad 1 parte A se presenta una visión panorámica de las principales categorías analíticas, corrientes teóricas y autores que conforman el campo de fenómenos asociados a los conceptos de movimientos sociales y acción colectiva. Recuerden que las entradas soportan hasta 4000 caracteres (si no les alcanza una pueden hacerlo en sucesivas entradas aclarando siempre el nombre y apellido). Tienen que cumplir con al menos 1 consigna.

AVISO: EN EL POSTEO DEL PROGRAMA DEBAJO DE LAS REFERENCIAS A LOS TEXTOS DE GIDDENS, BOBBIO Y KELLER  HAY LINKS PARA BAJARLAS EN FORMATO DIGITAL.

 POSTEAR  ANTES DEL  14/4 (LUNES 13/4 LA CLASE ES VIRTUAL NO PRESENCIAL). AVISAR POR MAIL A LAS TRES DIRECCIONES DE LOS PROFESORES QUE COLGARON EL TP.

Elija 1  -


1) Lean 675 en Giddens "Motines, masas y otras formas de acción colectiva" y piense un ejemplo de paso de interacción no focalizada a interacción focalizada.

2) Lean 601-603 de Light y Keller sobre histerias masivas, rumores  y contagios y proponga algún ejemplo en la argentina actual.

3) Lean 603-608 de Light y Keller sobre tipos de multitudes. ¿Cómo analizar el fenómeno de los "occupied Wall Street" o los acampantes de la Plaza del Sol en Madrid?.


4) Lea Bobbio y especifique qué tipo de desobediencia civil (omisiva/comisiva, pacífica/violenta, pública/clandestina, activa/pasiva, individual/colectiva) son los "escraches".

17 comentarios:

  1. Roberto Cassaglia, TP Unidad 1 A.
    Antes de caracterizar al escrache como una modalidad de desobediencia civil desde la perspectiva de Bobbio, y a fin de evitar incurrir en convertir a ésta en un lecho de Procusto, tal vez convenga situarlo en tiempo y espacio, esto es, entenderlo como un fenómeno histórico y a partir de allí conceptualizarlo. Si bien han surgido en diferentes momentos y países y con denominaciones diversas, podemos acordar que nos referimos, siguiendo a Cominiello (2004), a los eventos que se produjeron fundamentalmente en Capital Federal y también en algunas provincias entre 1998 y 2001. Se asocian originalmente con las organizaciones de Derechos Humanos y los partidos de izquierda en el contexto del debate acerca de la derogación de las leyes de Obediencia debida y Punto Final, no obstante, como modalidad de acción han sido apropiados por diferentes grupos, desde “ahorristas” hasta hinchas de fútbol, disminuyendo en el tiempo el peso inicial de aquellas en términos de participación.
    A partir de la definición más amplia de desobediencia civil, podemos rápidamente identificar al escrache: tiene como fin inmediato el logro de la máxima publicidad posible, amén de identificar al “objeto” de la condena moral: el genocida, el funcionario repudiado, el dirigente corrupto. Ello se relaciona directamente con uno de los casos en que típica idealmente desaparece la obligación de obediencia (y por ello se justifica la acción): el caso en que la ley no es verdaderamente tal de manera sustancial, en otras palabras, justa. Podrá serlo, y efectivamente lo es en muchos casos, formalmente verdadera, en la terminología de Bobbio, y tal vez a contrapelo de nuestro sentido común, válida y legítima. Finalmente, el fin mediato es propiciar su cambio. Es por lo mismo que es una conducta, retomando la clásica distinción mertoniana, innovativa, no revolucionaria: se propone cambiar la norma sin poner en cuestión el conjunto del ordenamiento legal y, menos aún, el orden social vigente.
    Desde un sentido más restringido, entendida como una forma intermedia en la gradación que representa el campo del derecho a la resistencia, la desobediencia civil se puede caracterizar a partir de los atributos que la configuran como una acción colectiva y no violenta, a pesar de lo cual, es necesariamente ilegal; aspectos presentes en los escraches. Su carácter colectivo la diferencia de los comportamientos de resistencia individual. Más aún en los escraches donde Cominiello demuestra que la participación grupal no es solamente convocada, sino altamente organizada previamente, al punto de que difícilmente puede hablarse de una llana “espontaneidad”; aunque la acción individual anterior o posterior puede ser alentada. Su tenor no violento también puede justificarse en la generalidad de los casos, al menos en lo que respecta a la persona de los sujetos escrachados, aunque las acciones puedan derivar en daños en su propiedad. En cualquier caso, y a pesar de ser minoritarios los hechos con incidentes pronunciados y detenidos, son conductas manifiestamente contrarias a las leyes, lo que las diferencia de las conductas legales sean en su forma crítica (contestataria) o de acción ejemplar (protesta).
    Otras características que debieran considerarse en este significado restringido se derivan asimismo de lo antedicho. Así, el escrache es una acción esencialmente comisiva, aunque su objeto no radique en la norma transgredida. El criterio de pasividad o actividad, por su parte, no pareciera imponerse en el mismo plano de destaque, en tanto se trata de acciones fuertemente legitimadas y solo en casos particulares efectivamente transgresoras (en el sentido de buscar una ruptura en el orden social vigente): tal vez su fuerte justificación las incline por su propia potencia hacia el rechazo de un eventual castigo.

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  2. Finalmente, merece destacarse nuevamente, a partir de lo que demuestra en su artículo Cominiello, el alto nivel de organización en lo atinente a su carácter público, no sólo del acto y su concentración, sino de su previa proclamación y difusión, lo que la diferencia de la clandestinidad de la desobediencia a secas, a la vez que coloca en las antípodas del secreto característico de las conductas a las que se les atribuye la etiqueta de desviadas.
    Bibliografía: Cominello, S. (2004). “Otra vez: ¿Qué es el escrache?”. En Razón y Revolución, Nº 13, pp. 39-45. http://www.razonyrevolucion.org.ar/textos/revryr/luchadeclases/ryr-12-Queesescrache.pdf Bobbio, N. “Revolucion”, “Movimiento social”, “Desobediencia civil”. En Diccionario de Ciencias Políticas. Siglo XXI.

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  3. Diego Bongianino TP1A
    2) En Julio del año 2011 ocurrió un hecho que puede, ejemplificar lo que Light y Keller definen como histerias colectivas-rumores y contagio social y su relación con el discurso sobre la inseguridad definido y amplificado por los medios de comunicación. El 27 de Julio del 2011 en la localidad de Ayacucho, provincia de Buenos Aires, una madre denunció la muerte de su hija de 3 meses a causa de la asfixia que ejercieron unos hombres que habían ingresado a su domicilio con intención de robar. Luego de esto, más de 4000 personas se movilizaron, encabezadas por el párroco de la ciudad, hacia la municipalidad en dos oportunidades en menos de 24 horas para exigir seguridad. Movilizaciones que fueron televisadas y difundidas durante dos días por todos los grandes canales y fueron tapa de los diarios de mayor tirada. En las mismas se arrojaron piedrazos y se agredió al Intendente en la puerta de su casa. Dos días después de la denuncia, las pericias forenses dieron como resultado que la criatura había muerto debido a una broncoaspiración no traumática, a la vez que la madre reconocía que su primera versión de los hechos había sido mentira. A pesar de este nuevo testimonio y del resultado de los análisis, un número importante de la población continuaba reclamando por el esclarecimiento del caso.
    Estos sucesos se pueden enmarcar dentro de un fenómeno que desde hace aproximadamente 20 años es posible apreciar y que consiste en la construcción de un discurso hegemónico alrededor del significante inseguridad. Jugando un papel preponderante el constante estímulo y poder amplificador de los medios masivos de comunicación instalando el miedo en tanto factor de control social en busca de construir un enemigo que delimite un “ellos” y un “nosotros”. Es en este sentido que se puede hablar de construcción mediática, la cual se va a valer tanto de otros discursos (como por ejemplo el policial), como también de la utilización de neologismos cargados de estereotipos y en claro sentido denigratorio, que luego se naturalizarán y harán sentido común, siempre asociados a la idea de peligrosidad (Ej.: “motochorros”, “pibe chorro”, “trapitos”, “manteros”, “entradera” “salidera”, “ola de inseguridad”), repitiendo y espectacularizando aquellos hechos ligados principalmente a delitos violentos, produciendo efectos de sensibilización que impactan emocionalmente. En este sentido podemos decir que están dadas las condiciones de posibilidad para lo que Light y Keller entienden como contagio social en tanto lo definen como un proceso en el cual la disposición de ánimo o el comportamiento se extienden rápidamente a través de un grupo de personas incitadas emocionalmente.
    En el caso de lo sucedido en Ayacucho se pueden marcar algunos de los factores que destaca Smelser en relación a su teoría del comportamiento, los cuales son tomados por Light y Keller para analizar un caso de histeria masiva: Conductividad estructural: cercanía de los habitantes de la ciudad, comunicados rápidamente entre si y en contacto con medios de comunicación locales y nacionales que facilitan la ampliación. Tensión estructural : Estado de ansiedad producido por lo que veníamos diciendo acerca de la construcción y difusión de un discurso en relación a la inseguridad, legitimado en este caso por un referente social y político como es un cura párroco. Creencia generalizada: Creencia que consiste en este caso en la idea de que se vive en un clima de peligro constante, la cual funciona junto al martilleo ininterrumpido de los medios que fomentan dicha creencia.
    Para concluir, el presente ejemplo da cuenta de cómo una versión, la de la madre en su primera declaración, podría ser equiparada a la definición de rumor de Light y Keller, en cuanto se trata de una narración no verificada que circula tanto de persona a persona y en paralelo a través de los medios, la cual es aceptada como un hecho en pos de encontrar un significado a un acontecimiento.

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  4. Javier Nuñez: 3) Inicialmente, es posible ver en Ocuppy Wall Street y en el 15M de Madrid ejemplos de “multitudes en acción”, siguiendo la tipología de Blumer. Un “acontecimiento excitante” generado por grupos relativamente pequeños provoca el acompañamiento de un buen número de personas que no participaron de la organización inicial. Es fácil reconocerlo en el acampe de Puerta del Sol y su rápido crecimiento en mayo del 2011. El contexto de la manifestación estaba marcado en lo inmediato por las elecciones municipales del 22 de mayo y, además, por las generales de noviembre. Los acampes fueron multitudinarios durante un mes y comenzaron a levantarse a mediados de junio. En cambio, Occupy Wall Street también fue convocado por internet aunque sus manifestaciones no tuvieron el crecimiento de las españolas. Si bien lograron un impacto mediático relativamente importante y elaborarnos consignas potencialmente convocantes (Somos el 99%), no encontraron un fuerte reflejo en el número de participantes a las manifestaciones.
    La dificultad respecto a decir que se trata de una “multitud en acción” aparecen cuando cambiamos la atención de un primer momento a las semanas que le siguen. Más allá de las diferencias de tamaño y de impacto, en ambos casos se trata de una “colección entusiasta y volátil de personas que se concentran en un acontecimiento que despierta controversia”; además, buscan corregir lo que aparece como “un error” (ajuste fiscal, poco control a la especulación financiera, baja participación popular, etc.). El problema está en que la misma praxis de esos movimientos concibe que la subjetivación que alcanzan quienes participan de las mismas manifestaciones constituye tanto el objetivo inmediato como final de las mismas.
    Mientras que los acampes en España comenzaron una semana antes de unas elecciones, sería un error verlos como un intento de alterar directamente su resultado. Por el contrario, quienes lo organizaron y quienes participaron después rechazaban las posiciones de los dos principales partidos políticos (PP y PSOE); no esperaban ni que estos cambiaran esas políticas ni –en el 2011- que un tercer partido pudiera disputarles escaños. De ahí que formas de democracia distintas a la representativa, digamos, más típica aparecieran como un reclamo en sí mismo; el acampe debía mostrar la capacidad política de individuos bajo medios diferentes a los de los partidos políticos españoles. Pero, si lograr ese medio constituye un fin en sí mismo y si la forma de alcanzarlo era exponiendo su, si se quiere, poder constituyente, entonces la permanencia en el sitio del acampe deviene el objetivo principal, por lo menos en el corto plazo. Si nos corremos desde el punto de vista del proyecto de quienes se manifestaban y nos concentramos en la objetivación de su praxis, la multitud en acción y la multitud expresiva pierden distancia como categorías. Y es que –como mostraron los comicios del 2011 y viéndolo desde hoy- los acampes podían tener un impacto simbólico fuerte (el surgimiento de Podemos quizá pueda entenderse desde allí), podían mostrar la existencia de amplios sectores opuestos a los ajustes y el neoliberalismo, mas como praxis no podían impedir que estos siguieran ocurriendo. Al mismo tiempo, no participar en esas elecciones era congruente con las representaciones que impulsaban los acampes. En el caso del Ocuppy Wall Street, las posibilidades de influir en los principales partidos era, probablemente, aún menor al tiempo que la dificultad para conseguir la adhesión de otros sectores se mostró mayor.
    Por tanto, a medida que el acampe/ocupación durará en el tiempo, las características de la multitud en acción devendrían –en el corto plazo- similares a las de una multitud expresiva. La expresión del descontento pasaría a ser un fin en sí mismo en tanto no aparecen medios para alterar el estado de cosas que lo generan. Desde ya, el correr de las semanas reducía la cantidad de participantes en las manifestaciones e incrementaba la posibilidad de levantar el acampe o que las manifestaciones perdieran importancia.

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  5. Arturo García Fernández13 de abril de 2015 a las 7:58

    Arturo García Fernández. TP Unidad 1A.
    2) Un ejemplo claro de la manifestación de histerias masivas, rumores y contagios en la Argentina actual son los incidentes contra los bancos provocados por la implementación del corralito financiero sobre los depósitos bancarios en el 2001. Este caso se aplica perfectamente a la definición de histeria masiva, ya que, los destrozos generados por los ahorristas en las sucursales bancarias y los posteriores enfrentamientos con la policía, nos muestran esa respuesta incontrolada de las personas, en este caso, los ahorristas, sacudidos por el terror de perder sus depósitos.
    Pero previo a esos hechos, el funcionamiento de los rumores y el contagio nos explican cómo se llega a esa respuesta incontrolada en la que se manifiesta la histeria masiva: los rumores proliferan en situaciones de tensión y ambigüedad, lo que ocurría en efecto entre los ahorristas argentinos, que ante la situación de crisis económica que vivía la Argentina en el 2001, se manejaban en un marco de incertidumbre sobre el mantenimiento del valor de sus depósitos y la posibilidad de retirarlos ante las medidas cada vez más restrictivas del gobierno nacional para la circulación monetaria. En esta situación observamos, en primer lugar, la principal característica de los rumores: la circulación de “boca a boca”, que en el contexto del corralito financiero se observa, por ejemplo, en el comentario “un amigo que trabaja en el Ministerio de Economía, me contó que están restringiendo más el retiro de plata” o en las acciones de rebeldía que emprenden algunos ahorristas ante las restricciones que les ponían los bancos para retirar su dinero, que al circular rápidamente por la alta conductividad estructural garantizada por los medios de comunicación, alertaban a los demás ahorristas, sumidos en las especulaciones, sobre que “algo malo estaba pasando” y en consecuencia los impulsaban a intentar retirar sus depósitos de los bancos, aunque realmente no sabían si esos rumores eran ciertos, ya que no tenían forma de comprobar los hechos ni una fuente verificable (por ejemplo, el caso del anciano que en tal sucursal se negó a retirarse sin sus depósitos).
    Otra característica de los rumores es que se ocupan de situaciones y acontecimientos no personales, como en este caso las medidas que iba a tomar por parte del gobierno para enfrentar la crisis, lo cual lleva a que las personas, por la complejidad del acontecimiento, utilice a los rumores como formas de encontrarle significado a los mismos, lo que se manifiesta, en el caso del corralito, en las formas de acción colectiva que generó el corralito, que mediante la transmisión oral previamente mencionada, sumaban cada vez más miembros, que buscaban la restitución de sus ahorros. Esto último también nos enseña cómo funciona en los rumores la nivelación por parte de las personas, que es la mayor relevancia de ciertos detalles de los rumores en la narración para darle a la situación o acontecimiento tenso una explicación comprensible, lo que en palabras de Smelser, es el desarrollo de una creencia generalizada, un marco de comprensión común para explicar la tensión de la situación de incertidumbre en que se vive y tratar de encontrarle una solución, lo que en el caso del corralito, se hace manifiesta en la atribución de las culpas a un determinado individuo o grupo, en el caso de los ahorristas, el ineficaz gobierno de De La Rúa y los bancos, que para salvarse, “querían quedarse con la plata de la gente”.

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  6. Arturo García Fernández13 de abril de 2015 a las 8:00

    Arturo García Fernández. TP Unidad 1A.
    Finalmente, en el caso del corralito, el “contagio”, caracterizado como la difusión espontánea y relativamente rápida de un estado de ánimo o comportamiento de un individuo a otro, se manifiesta en las movilizaciones que se hicieron alrededor de todo el país para la restitución de los depósitos bancarios, que en la mayoría de los casos llegan al estado de histeria masiva, como en Casilda, Santa Fe, donde, como en muchos otros puntos del país, se llegó a la destrucción de cajeros automáticos, oficinas de la AFIP, y enfrentamientos violentos con la policía. El detonante más claro para esta reacción incontrolada de la gente, que nos muestra la espontaneidad del contagio, fueron las estrategias de los bancos que optaron por ocultar información a los clientes, que en el marco de la cada vez más grave crisis económica y política, provocaron ese sentimiento de temor y odio totalmente incontrolable que rápidamente se propagó entre los ahorristas.

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  7. Emiliano Kolkowski. TP UNIDAD 1 A
    2) Hace exactamente un año en distintos puntos del país ocurrieron una serie de hechos denominados por la opinión pública como linchamientos. Los mismos carecen de organización, a diferencia de los linchamientos que ocurren en Centroamérica, (por ejemplo en Guatemala durante 2014, según estadísticas de la Policía Nacional Civil, se presentaron un total de 28 linchamientos en el ámbito nacional) , más bien son reacciones espontáneas, perpetradas por transeúntes, vecinos, ciudadanos que, a veces, sin conocerse previamente llegan a accionar en conjunto al percibir una situación como intolerable. Esta situación percibida como intolerable se ve acompaña da de un componente clasista, la construcción de un “otro”, un sector que esta por fuera del contrato social, que no respeta los valores y normas de convivencia que acusa representar aquel sector que se autodefine como un “nosotros”, la ciudadanía que tanto brega por la propiedad privada y reclama por “sus derechos humanos” enfrentándolo a los derechos humanos de quienes delinquen, una escisión que contradice cualquier convención de derechos humanos. Este discurso aduce una deshumanización de ese “otro”, es por ello que son posibles estos actos de violencia exacerbada de los cuales fuimos testigos en Argentina. Finalmente podemos asegurar que la noción de inseguridad y la construcción de una otredad son elementos claves para la conformación de un estado de tensión social, asimismo esta situación prepara el terreno para la acción colectiva que nos convoca, el linchamiento.
    Siguiendo la teoría de Smelser podemos decir que los linchamientos son un tipo de comportamiento colectivo, para analizar dicha acción el autor distingue seis condiciones que lo preceden.
    Conductividad estructural: Una amplia red de medios masivos de comunicación que ocupan gran parte de su espacio en temas relacionados a hechos delictivos, instalaron en la opinión pública la noción de inseguridad. La noción de inseguridad magnificada por los medios masivos de comunicación produce un estado de histeria colectiva, una expresión de terror incontrolable a nivel social.
    Tensión social: Se ven exacerbados sentimientos de rencor y odio a un “otro”, aquel excluido que no forma parte de la sociedad de consumo y rompe con el orden social establecido atacando la propiedad privada. Estos sentimientos de rencor y odio son alimentados por los medios masivos de comunicación y por sectores políticos que intentan sacar rédito político instalando el miedo y estigmatizando a un sector de la sociedad, factores necesarios para crear ciertas representaciones encargadas de cristalizar ese “otro” peligroso, culpable de los males que aquejan a la sociedad.
    Creencia generalizada: Existe una creencia generalizada de que el Estado se encuentra ausente, que hay una deficiencia del “Estado Gendarme”, la sociedad se siente desprotegida ante el ataque a la propiedad privada. Los medios de comunicación y las campañas políticas proselitistas amplifican esta creencia. Por lo tanto la culpa de “la inseguridad” es compartida entre el Estado y la delincuencia.

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  8. Emiliano Kolkowski. TP UNIDAD 1 A
    Acontecimientos precipitantes: Los robos, o hechos de violencia son el detonante para que ciertos grupos actúen. En el caso de los linchamientos incluso un rumor puede desatar la violencia, los rumores proliferan en situaciones tensas y ambiguas, cuando las personas son incapaces de observar los hechos.
    “(…) mientras que se conoció una tercera (escena de violencia) ocurrida el sábado en Rosario. Esta última fue una especie de muestra de resultados de prueba y error: un grupo de remiseros persiguió a dos motoqueros que se supone que pretendían asaltar la remisería. Uno de ellos logró escapar y el otro tuvo la mala suerte de caer en manos de los manopropistas y fue saturado a golpes. Resulta que no eran los que habían creído.” (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-243152-2014-04-01.html)
    Movilización de participantes: El comportamiento colectivo rompe con ciertas normas sociales establecidas y llegan a desatar un comportamiento violento que de forma individual no se daría. El miedo acompañado de un sentimiento de odio produce en la población un contagio social, el mismo podemos relacionarlo con la difusión espontánea y relativamente rápida de un estado de ánimo o comportamiento de un individuo a otro.
    Ruptura del contrato social: En este caso los linchamientos entran en conflicto con el Estado quien tiene el monopolio de la violencia legítima, es por ello que la caratula de "justicia por mano propia” entra en conflicto con el pacto social que garantiza el Estado de Derecho.

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  10. Agustina Bogliano 3) El acampe de la Plaza del Sol podría situarse dentro de la categorización que realiza Herbert Blumer de los tipos de multitudes como una multitud en acción. En principio el 15 M surge como expresión del descontento del pueblo español ante el pico que alcanza la crisis tanto económica como social en el año 2011.-
    Si bien no llevaron a cabo acciones violentas per se, la acción de acampe y toma de la plaza, junto con la reunión de miles de personas, acción que fue luego imitada en varios puntos del país, fueron una muestra fuerte y provocadora, lo que tuvo como resultado la represión como respuesta, en un principio, del gobierno. Esta canalización de los reclamos llevados a cabo a través de los acampes y marchas lleva a la formación de nuevas relaciones sociales tal como lo propone Melucci (1994) creando la posibilidad de que, como en el caso del 15 M, los jóvenes sean capaces de llevar adelante los reclamos uniéndose en un frente común, alcanzando además a otros sectores de la población que se vieron afectados y que buscaban apoyo ante su situación crítica.
    Dado que la sociedad española tiene un aparato político y una estructura social que tienden a ser conservadoras y tradicionalistas, la acción del 15 M intenta romper de esta forma con las vías normales de reclamo, no solamente buscando resultados a sus demandas sino también abriendo la posibilidad de renovar dicha estructura social, permitiendo a las nuevas generaciones participar abiertamente e impulsando el manejo de nuevas ideas políticas y sociales.
    Así mismo, contrario a lo que expresa en la explicación popular la “Teoria del populacho” plasmada en el texto de Light y Keller, el perfil de los actores sociales implicados en estas demostraciones dista enormemente de tener un carácter criminal. Se trata más bien de una base social compuesta en su mayoría por estudiantes de clase media.
    Si bien puede pensarse que el mantenimiento en el tiempo de estas multitudes hace que se disperse la atención sobre ellas quitándoles poder y peso a sus reclamos progresivamente, también puede resultar que tomen otro tipo de forma. Por ejemplo, en el año 2013, un grupo de seguidores del 15M que prefiere mantener el anonimato hasta llegar a las elecciones, impulsa la creación de un nuevo partido político cuyo programa se resume en “Democracia y punto” (http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/08/espana/1357667341.html)

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  11. Carla Mansilla 1ra unidad 1Tp1) Según Giddens existen acciones de grupos urbanos dentro de las llamadas actividades de masa (conjunto de personas que se halla en interacción directa unas con otras en un espacio público). Las acciones de masa son parte de la vida cotidiana urbana y forman parte de la interacción no focalizada (una calle abarrotada, un teatro o una fiesta).  La interacción no focalizada es la conciencia mutua que los individuos tienen de otra persona en grandes aglomeraciones, desde donde no llegan a una conversación pero existen otras formas de comunicación, como la mirada. La interacción focalizada, en cambio,  puede dividirse en diferentes encuentros  -o episodios de interacción-, ocurre cuando dos o más individuos atienden directamente a lo que el otro u otros dicen o hacen, en éste sentido, existe un encuentro donde sucede una comunicación clara y el conjunto de individuos actúan en tanto masa, actúan como cuerpo colectivo unido. Giddens nos marca que debido a un acontecimiento en algunas situaciones especiales como sea en una manifestación, motín o pánico cambia la naturaleza de la interacción no focalizada a focalizada; sucede que las acciones de los participantes llegan a ligarse entre sí, todos con todos. La situación cambia, aunque sea de manera temporal y la masa comienza a actuar como una sola unidad. Podemos encontrar acciones de masas de éste tipo en los recientes desalojos organizados por el Gobierno de la ciudad a viviendas, conventillos, ocupantes de edificios. En éstos casos se pueden establecer dos momentos, uno previo de interacción no focalizada y otro posterior donde  la organización de resistencia grupal ante el avance represivo de las fuerzas de seguridad liga a los participantes bajo una consigna de defensa a un derecho vulnerado. Como ejemplo de éste tipo de transformación en la acción encontramos lo sucedido en el año 2010 cuando la ocupación de las tierras del Parque Indoamericano en concepto de reclamo por las obras de viviendas prometidas por el Estado que nunca se cumplían. El Gobierno de la ciudad a raíz de una denuncia decide desalojarlo mediando efectivos de la Policía Federal, Gendarmería y Policía Metropolitana. La resistencia al desalojo y la represión continuaron durante largas horas (http://www.rnma.org.ar/).  El problema comenzó a las 19.45, pero se trasladó a la zona de la Villa 20, de la que habían partido –se supone– algunas de las personas que intentaron tomar las casas que construye la Fundación Madres de Plaza de Mayo. De acuerdo con la información suministrada por el ministro porteño Diego Santilli, las familias que habían ocupado el predio lo abandonaron luego de una “negociación pacífica”. (pagina12.com.ar/diario/elpais/1-158317-2010-12-08.html) . Hubo tres muertos: Bernardo Salgueiro, Rosemary Puña y Emilio. La protesta vecinal incluyó la quema de autos secuestrados en procedimientos policiales y que se encuentran depositados en un predio que pertenece a la Federal.  (pagina12.com.ar/diario/elpais/1-158317-2010-12-08.html). También se inscriben como acción focalizada los grupos que intervienen en  las clausuras a los distintos espacios culturales del llamado "under porteño". Centros Culturales que cuentan con habilitaciones precarias post-cromañon.  Ante la irrupción de la policía en los espacios sin previo aviso para inspeccionar se sucede la clausura del lugar, muchos de éstos casos fueron denunciados no sólo por su irregularidad (las fuerzas de seguridad se presentan a la madruga en medio de un evento), sino también por ser una estrategia política para debilitar un tipo de manifestación cultural que discute las propuestas por la gestión Macrista.  

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  12. Juan Pablo Zamora
    TP Unidad 1 A
    La desobediencia civil es, según Bobbio, una de las formas en las cuales el acto de desobediencia se comete con el fin de demostrar la injusticia de la Ley, es en palabras del autor un acto no destructivo, si no innovativo, que apunta a producir un reordenamiento de cosas. La desobediencia civil no solo no debería ser vista como algo anómalo, si no que en su misma producción existe, para sus participantes, un derecho y hasta un deber. La injusticia a la que se oponen les otorga el derecho y el deber de manifestarse, y esta manifestación no debe ser prohibida o reprimida, porque el derecho a rebelarse esta dado por el grado de la injusticia a la que se oponen y buscando un efecto tal, que la condena moral produzca cambios en la legislación o en la actuación de los funcionarios. Es en este sentido la violación de la ley considerada cómo éticamente justificada.
    En el caso de los escraches, ya sean los primeros protagonizados por organismos de derechos humanos (H.I.J.O.S. principalmente) o algunas desviaciones de esos primigenios de contenido económico y político, están basados en dos aspectos fundamentales. Se trata de una acción colectiva y no violenta, apuntada, cómo señalamos, a producir una condena moral y pública.
    Esta desobediencia en la acción reviste ciertas características que permite hacer algunas distinciones, en el caso del escrache es una acción comisiva, ya que los escraches intentan ser prohibidos o impedidos por las autoridades, pero esta prohibición es revertida por la profundidad de la condena moral que conlleva la acción. Es pacifica, porque la acción fundamental es de hacer visible ante los vecinos de la persona escrachada quien vive en ese barrio y cuál es su pasado, pero nunca es una acción violenta contra ese individuo. Es pública, porque es tanto el sustento de aprobación que tiene esta condena que puede avisarse de antemano (tampoco con tanta antelación) de la acción y que no pierda la efectividad, y porque cómo decíamos antes parte de su efecto es la visibilidad del acto. Es activa y colectiva, los actores podrían estar en conocimiento que violan algún tipo de Ley pero al no considerar justo ser castigados van a tratar que esto no sea llevado a cabo y es en la justificación que el “escrachado” ha cometido un delito aún más grave y no es condenado, es que la acción puede entenderse como activa.

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  13. Gabino Rebagliati consigna 4) Los escraches son una modalidad originaria de la Argentina y surgieron como respuesta a una situación muy particular originada en los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar sin ningún tipo de juicio civil por las denominadas Leyes del Perdón.
    En términos de lo que Norberto Bobbio define como desobediencia civil, los escraches serían una acción colectiva, pública y pacífica.
    Para el autor, los actos de desobediencia se fundan en la injusticia para determinado grupo de alguna o algunas normas vigentes. Estos actos no son para el autor revolucionarios, sino innovaciones que apuntan a un cambio en la legislación imputada.
    En el caso de los escraches, realizados en primer medida por organismos de derechos humanos, apuntaban contra la falta y por un pedido de “juicio” y “castigo”, lemas de las distintas convocatorias a escrachar. Contaban con un nivel de organización y difusión previo y no constituían delitos graves, más allá de un corte de calle, muchas veces acordado previamente con las autoridades, y pintadas e insultos. Estas acciones, de carácter pacífico, buscaban concientizar a la sociedad, a los vecinos del escrachado principalmente, de los supuestos delitos cometidos, lo que pone de manifiesto el carácter público y político de los mismos.
    Este tipo de modalidad cesó en la medida en que los sospechados fueron citados por la Justicia y en un gran número de casos, condenados, lo que deja en evidencia que la modalidad obedecía de protesta obedecía a la situación presentada por las Leyes del Perdón.

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  15. Ana Daniela Chacoma. consigna 1: Pensando en la consigna numero 1,un ejemplo siguiendo los conceptos que nos propone giddens de un pasaje de interacciòn no focalizada a una situaciòn de interaccion focalizada en una acciòn de masas son los casos que se sucedieron de incidentes en estaciones de trenes por problemas en el servicio de transporte publico. El comienzo de estos incidentes es la reacciòn violenta de una masa de personas que utilizaba el transporte publico. En el momento del mero uso de este transporte publico cada uno de los individuos compartia un espacio pero de manera transitoria, casi accidental y no actuaba como una masa en interacciòn focalizada. Las irregularidades repentinas en el servicio que se presentaron provocaron la reacciòn en parte espontanea, donde la personalidad de cada uno de los participantes actua encondicion de una accion de masa, desinhibidos y alejados de laccion individual.Se ideron en los ultimos años varios sucesos de este tipo, el mas grande respecto a la cantidad de "manifestantes" y al despliegue de fuerza policial data del 16 de mayo del 2007. "Por la demora y un desperfecto técnico que sufrió una formación que ingresaba a la estación Constitución y al no haber respuesta por parte de los empleados de la empresa del concesionario Metropolitano, decenas de pasajeros protagonizaron en la tarde noche de ayer una violenta protesta en el hall central y andenes del lugar, con destrozos, focos de incendio, detenidos y varios policías y pasajeros heridos." En este fragmento de la noticia publicada percibimos qu emuchas personas que esa tarde utilizaban el tranporte pasaron de una situacion de interaccion no focalizada a una situacion de interaccion focalizada siguiendo a giddens. (fuente:http://www.elcomercioonline.com.ar/articulos/50015366-Por-una-nueva-demora-de-un-tren-se-produjeron-violentos-incidentes-en-la-estacion-Constitucion.html)

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  16. Yamila Macias- DNI34514223 -

    Voy a abordar el caso del narcotráfico en Rosario por medio de la explicación otorgada por Light y Keller sobre histeria masiva, rumores y Contagio Social.
    Podemos entender que la historia del surgimiento del narcotráfico no tiene fecha, una serie de sucesos marca el acontecer y el posterior desarrollo del negocio organizado. Los medios de comunicación se encargan de describir con máximos detalles y otogando un clima de película al desarrollo periodístico. Asimismo los testimonios de las personas involucradas en los hechos describen sus experiencias como “vivir una película”, “parece una película de gánsters”. De esta forma se esparcen rumores de que hay narco/gánster y el pánico se propaga.
    Podemos señalar que están dados en Rosario los factores determinante para producir la histeria masiva. Es una ciudad de mas de 900.000hb., donde están desarrolladas las redes de comunicación y buena parte de sus habitantes cuentan con televisión e internet en sus hogares. Asi la prensa puede “fomentar una creencia generalizada” y esta es fácilmente captada por los habitantes. Al mismo tiempo, el crimen aumento, y esto lleva a ofrecer pruebas concretas que confirman los hechos, si bien no siempre las evidencias son concretas y los casos se asocian rapidamente al narcotráfico. Los medios se encargan también de hacer analogias con otros países latinoamericanos donde el narcotráfico esta expandido y compara los casos de asesinatos con sicarios y ajustes de cuentas acontecidos, por ejemplo, en Mexico y Colombia. Hasta el Papa Francisco hablo de la mexicanización de la violencia en Rosario.
    Esta situación tensa que se propaga ayuda a la circulación de rumores sobre dicha mexicanización de la ciudad, si bien la información puede ser vaga y llevada a grandes dimensiones por los medios. Pero esto puede entenderse como una forma de dar respuesta a una situación mas compleja que no se reduce al combo mediatico pobreza-violencia-droga-narcotrafico. En la ciudad hay imbricado una red corrupta política/policial y problemas de acceso al mercado laboral para altas capas de la sociedad.
    Los rumores se van puliendo y asi las historias se vuelven mas coherentes con las prenociones sobre lo que es el narcotráfico. Para finalizar, este saber popular sobre que es el narcotráfico, permiten la legitimación de un discurso político que señala como necesaria la intervención policial y militar en la ciudad.

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