martes, 13 de mayo de 2014

Texto de Apoyo y TP Unidad 2 A (la clase del 19/5 es presencial)

ALGUNOS ELEMENTOS TEORICOS PARA ENTENDER EL ENFOQUE DE LA ELECCION RACIONAL EN LA ACCIÓN COLECTIVA

Los desarrollos más difundidos de la teoría sociológica en los ’90 pasan por lo que se ha denominado "individualismo metodológico". Contrariamente a lo que pueda pensarse estos enfoques han arraigado incluso en importantes autores neomarxistas como A. Przeworsky, E. Olin Wright y otros. Según este enfoque los conceptos "colectivos" pueden y deben ser reconstruidos en términos de elecciones adoptadas por sujetos diestros (con inteligencia estratégica) que evaluan alternativas y se atienen a algunas reglas de decisión en busca de racionalidad y eficiencia en la relación fines buscados y medios disponibles. En estos enfoques se les reconoce a los sujetos "competencia estratégica", es decir, capacidad para orientarse de manera conveniente ante el comportamiento de los otros. En este sentido, el individualismo metodológico reconoce una matriz dentro de la economía neoclásica pero fundamentalmente dentro de la llamada "teoría de los juegos" que intenta predecir las estrategias más probables de un actor dada una situación y un comportamiento de otros actores.Así, por ej., Przeworsky analiza la racionalidad estratégica de la opción obrera por la socialdemocracia europea dadas las relaciones de poder y comportamientos de la burguesía. Un ejemplo de este mismo autor es el de la huelga obrera: es un hecho sin dudas colectivo pero no puede obviarse que a cada obrero en particular, a cada obrero en sí mismo, le conviene no hacer huelga y que los demás sí la hagan: de esta manera cobra el aumento si se consigue (los aumentos son "bienes públicos" que no discriminan entre quienes hicieron huelga y quienes no) y si no se consigue no corre los riesgos de la lucha (despidos, descuentos, etc. que sí son "privados" y no públicos). Por tanto, toda acción colectiva debe estar preparada para resolver este dilema y contrarrestar la propensión individual a la pasividad (llamado teorema de Olson).En el conocido libro de Elster "Tuercas y Tornillos. Una introducción a los conceptos básicos de las ciencias sociales", Gedisa, Barcelona, 1993, se plantea el comportamiento social como una forma de arbitrar entre Deseos y Oportunidades: el sujeto evalúa la situación de acuerdo a sus deseos y eventualmente aprovecha las oportunidades que encuentra para realizarlos. Si no encuentra oportunidades busca reducir la frustración reduciendo sus apetencias o cambiando las preferencias.Pero es claro que deseos/oportunidades no son independientes sino interdependientes: los deseos pueden generar o inhibir oportunidades ausentes o disponibles, y las oportunidades generar deseos o inhibirlos. "Donde la naturaleza es demasiado pródiga no hay necesidad y donde es escasa no hay oportunidad". En el largo plazo, cuentan las oportunidades ya que ellas son producto y modelan los deseos. El deseo de aumentar las oportunidades no es obvio ni universal, y la autolimitación de oportunidades también es una conducta equilibradora que intenta evitar la frustración.Cuando las acciones entre dos sujetos están recíprocamente referidas, es decir, cuando uno intenta ajustar su acción a la acción del otro, la estrategia dominante o "mejor respuesta" a todos los movimientos del oponente, lleva al llamado dilema del prisionero en el que ambos esperan que el otro no coopere pues saben que para ambos la tentación de aprovechar el beneficio sin costo de la cooperación unilateral es más grande que el beneficio de una cooperación mancomunada. Ambos esperan aprovechar la cooperación unilateral del otro, o esperan que el otro coopere para no cooperar y alcanzar algún beneficio sin costos. Se produce así un resultado colectivamente desastroso pero el más racional desde el punto de vista individual al mismo tiempo. El riesgo de cooperar ante la incertidumbre del otro hace irracional la cooperación, mucho más cuando se sabe con certeza la racionalidad del otro que hace el mismo cálculo. El carácter paradójico de la acción cooperativa y sus racionalidades imposibles se multiplican: Elster dice que la pasión sirve mal a la pasión. La mejor manera de apartarse de la racionalidad es ser racional. Los esclavos sirven mejor si son algo autónomos, etc. Elster también encuentra que los sujetos pueden encontrar racionalidad en los prejuicios o a través de gratificaciones sustitutivas: la imposibilidad de pruebas que fundamenten decisiones tiende a eludirse reemplazándola por creencias míticas que me permiten seguir resistiendo a que las cosas no son como deseo (principio del placer o gratificación inmediata): cuando las pruebas van en contra, sigo buscando hasta que me den a favor. Así mis creencias pueden perjudicarme aunque me gratifiquen. Las creencias no son irracionales si producen placer, autoestima, etc. y no se puede decidir creer o cómo creer.Otra paradoja importante es la de la espontaneidad: si cedo a la espontaneidad disminuiré las oportunidades futuras de comportarme así. La valorización de lo espontáneo requiere preocupaciones no espontáneas. En realidad, estas paradojas ya habían sido establecidas por Platón y magistralmente formuladas por Hegel: "el hombre está condenado a ser libre haciéndose esclavo de la ley". Todo ello da lugar a una profunda necesidad de reflexionar sobre el concepto hoy muy en boga de "autonomía".El supuesto teórico fuerte y discutible por cierto es la Tesis de la inexistencia de la voluntad popular: el individuo puede saber qué quiere y la sociedad no. En el individuo entre la decisión y la ejecución no hay interferencia alguna salvo problemas neuromotores, etc. , la sociedad solo lo resuelve en la interacción entre individuos.Las paradojas de la acción colectiva están en la imagen de la bandera colectiva en la marcha citada en el texto de Elster: los participantes no pueden gozarla más que destruyéndola.El Problema de la acción colectiva (AC) : es mejor que lo hagan muchos que que no lo haga nadie, pero es mejor para cada uno no hacerlo. Cooperar es actuar en contra del interés propio de manera que beneficie a muchos solamente si todos actúan de ese modo. Esta es la base de la perversa tendencia de la racionalidad individual a generar desastre colectivo. Si todos actúan mi contribución es innecesaria y la tendencia a capitalizar el esfuerzo de los demás, grande. Si nadie actúa, desde ya que no actúo.La curva de beneficios lineal basada en que cada contribución de cada cooperador añadido es igual en el tiempo, tiene pendientes paralelas ascendentes iguales y por tanto, nunca se tocan y siempre es conveniente esperar el esfuerzo de los demás.Sin embargo, puede haber contribuciones no lineales: los primeros y los últimos generalmente no tienen importancia, también puede que sean perjudiciales (represión a circunstantes) o que el exceso de cooperación más allá de un punto se convierte en caos perjudicial.En las soluciones al problema de la AC se impone el reforzamiento de soluciones (interés propio, normas, altruismo, etc.): la esperanza confirmada de reciprocidad, coopera en la primer ronda, coopera en la segunda solo si el resto cooperó en la primera, etc.Según Elster se pueden tipificar 3 figuras calculadoras frente a la acción colectiva: -los kantianos que obran de acuerdo a la máxima de lo mejor universal y por tanto no consideran ni los perjuicios que sufren ellos mismos ni los costos que puedan ocasionar a los demás; - los utilitarios que esperarán que los kantianos comiencen y que la cantidad de seguidores signifique que con su propia cooperación el umbral de beneficios para los cooperadores superara sus costos; - los que siguen la norma de justicia que esperarán que la cantidad de cooperantes posibilite un beneficio medio favorable aunque no todavía para los cooperantes.El utilitario participa cuando el beneficio esperado con su participación se vuelve positivo. El justiciero lo hace cuando el beneficio general se vuelve positivo. De acuerdo a las trayectorias esperadas de beneficios propios y colectivos, los kantianos pueden ser detonantes catalizadores de los justicieros y los utilitarios, y estos son multiplicadores de los kantianos. La "reacción en cadena" puede llegar a la cooperación universal aunque no sea conveniente. 
El texto de M. Lichbach busca encontrar dentro mismo de los supuestos del individualismo metodológico no la explicación de la pasividad, sino las formas de resolver o superar la parálisis a la que se someten los individuos merced el dilema del rebelde. Así encuentra que existen tanto soluciones de incentivos directos o indirectos, reducción de costos, etc. (soluciones de mercado) pero también soluciones de tipo contractual (basadas en el dilema de seguridad) o soluciones no maximizadoras basadas en identidades, creencias o convicciones (soluciones comunitaristas) o simplemente en obediencia y jerarquía (soluciones jerárquicas).

TRABAJO PRACTICO UNIDAD 2 Sobre textos de Elster, Lichbach  
ENTREGA PARA EL LUNES 19/5.
Conteste brevemente.

1) Cómo se comporta Ud. Ante una acción colectiva: como un kantiano, como un utilitario o como un liberal democrático justiciero (Elster).

2) Busque dos ejemplos de formas de solución predominantes de control de los free riders (colados, oportunistas) o soluciones del dilema del rebelde por parte de organizaciones sociales: 1) en su experiencia propia de participación en movimientos u organizaciones colectivas, o 2) en ejemplos procesos de movilización o revoluciones estudiados en esta u otras materias. (Lichbach)

9 comentarios:

  1. Hola, no pude asistir a la última clase. Esta consigna para el lunes 19/05 es solamente virtual? O hay clase en la facultad este lunes?

    Agradecería mucho alguna respuesta! Perdón que pongo esto aquí, es que no encontré ningún mail de la cátedra para enviar.

    Muchas gracias.

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  2. Camila Matrero

    1) No creo que sea ninguna de las 3 opciones. Si bien considero (de una manera kantiana) que hay que actuar siguiendo la máxima del bien común, de aquello que uno piensa que es universalmente verdadero, bueno y noble, asumiendo, o queriendo asumir que el resto de los sujetos se comportarán de igual forma; hay condicionantes que llevan a no poder comportarse de esa manera. No por una evaluación de costos-beneficios individualista (utilitaria) sino por creer que en un contexto determinado, con una correlación de fuerzas dadas, al colectivo no le resulta conveniente emprender tal o cual acción.

    Entonces, si bien estoy convencida en la necesidad de emprender Acciones Colectivas que apuesten a conquistar derechos/bienes materiales y simbólicos/ espacios de preponderancia en el campo social, político y económico para los sectores históricamente postergados; creo que estas acciones (para ser victoriosas, o aunque sea que exista la posibilidad real de victoria) se deben producir una vez que el sector popular esté organizado y amalgamado alrededor de valores comunes.

    2) Tal como sostiene el texto, las soluciones no son únicas, operan y se entremezclan distintos factores para intentar dar solución. De todas formas, creo que una de las apelaciones más contundentes puede provenir desde el enfoque de la comunidad; ya que el conocimiento común y los valores compartidos de un grupo, son elementos esenciales para decidir formar parte de un todo, dejando a un lado los intereses exclusivamente personales. En la militancia de base, se observa con frecuencia el uso de estos recursos (apelación a la identidad del colectivo) para incluir a los compañeros que en un determinado momento pueden estar cansados o desanimados.

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  3. 1) Yo me definiría más bien como un Kantiano con cabeza utilitarista. Con esto quiero decir que me definiría como un activista que empuja a un colectivo a tomar una medida de acción colectiva; pero necesariamente hay que tener un poco de conciencia utilitarista. Es decir, pensar en la conciencia promedio de todos aquellos que se podrían sumar a la acción, para garantizar que haya condiciones objetivas y subjetivas para realizar una acción colectiva eficaz, masiva. Sino, el Kantiano por principista o idealista, puede terminar solo como un utópico o ultra-izquierdista, por no tener en cuenta el contexto social donde pretender realizar la acción.

    2) 1) En mi experiencia personal participé de un movimiento de personas que fueron desalojadas pero que continuaron luchando por la tierra. Una vez avanzada la lucha, que se vislumbraba que podíamos ganar las tierras, vino mucha gente (oportunistas) a las asambleas que ante la necesidad de ellos mismos sufrían, querían obtener un terreno propio (muchos de ellos no lo planteaban tan amablemente). Y nuestra respuesta como movimiento fue apelar a los lazos comunitarios. Las tierras les correspondían a quienes sufrieron el desalojo, si alguien nuevo era capaz de convencer a un desalojado para que le comparta su terreno, entonces sí se permitía. La apelación a la vivencia colectiva del desalojo, sirvió para relajar las tensiones de otra tanta gente que padecía la necesidad.

    2)En los casos de grandes acciones militares de las organizaciones revolucionarias de los 70, ante la posible duda de uno de los militantes a realizar esa acción (un “rebelde”) se apelaba tanto a creencias de valores colectivos (soluciones comunitarias, apelando a la necesidad de la revolución), así como también a solucione de obediencia y jerarquía (según la cadena de mandos del partido o el ejercito en el que participaban).

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  4. 1) Si bien me parece que no hay que universalizar esta respuesta ya que depende de cada situación de acción colectiva que se nos presente, entiendo que me comporto habitualmente bajo el enfoque kantiano: deseo hacer lo que sería mejor si todos lo hiciéramos. Creo que la idea utilitarista termina siendo un tanto utópica al “promover el bien común” sin tener en cuenta plenamente las diferentes motivaciones individuales de los agentes. Por otro lado, la idea justiciera puede terminar perjudicando el mismo fluir de la acción colectiva de un grupo, ya que existen momentos donde no va a ser la mayoría del movimiento quien decidirá cooperar, y aún así hay que mantener la acción colectiva como objetivo primordial.

    2) Creo que el “dilema del rebelde”, tal como aquí se plantea, se puede resolver intercalando los enfoques de comunidad y de jerarquía. En mi experiencia personal como participante de un colectivo militante, coincido que en la afirmación de que “las relaciones comunitarias generan creencias comunitarias, que a su vez dan pie a la acción comunitaria”. Bajo los valores comunes pueden abrir la posibilidad a potenciales disidentes de compartir la creencia de que la acción colectiva se emprenderá de manera conjunta. Esto es, durante las experiencias territoriales de la militancia, resulta fundamental apelar a esta noción de comunidad frente a otros participantes del colectivo que no se encuentren con todas las ganas de participar o no se sientan del todo parte. Sin embargo, creo que es conveniente complementarlo con el enfoque jerarquizante, ya que entiendo que es difícil poder avanzar en cierto sentidos de organización y complejización de un movimiento social sin que existan autoridades o cuadros políticos que tengan un concepto claro de para qué dirección hay que seguir en momentos críticos.

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  5. Carina Ricciardelli:

    Respuestas:

    1) De las 3 figuras calculadoras frente a la acción colectiva que utiliza Elster, ante una acción colectiva mi comportamiento sería el de un Kantiano que obra de acuerdo a la máxima de lo mejor universal, sin considerar ni los propios perjuicios, ni los costos que pudiera ocasionar al resto.

    2) Generalmente lo que se da es una especie de “condena moral” por parte de quienes han accionado de manera colectiva a la hora de tomar decisiones (mediante la implementacion de asambleas de base) y de llevar adelante algun tipo de accion (medidas de fuerzas, denuncias, escraches, movilizaciones, petitorios, etc.) sobre aquellos que no han participado y han recibido los beneficios de las conquistas obtenidas. Tomare como ejemplo la experiencia de la fabrica de ceramicos FATSINPAT (ex Zanon), donde sus trabajadores tras una dura y larga lucha han logrado la recuperacion de dicha fabica (y finalmente la expropiacion), no solo poniendola nuevamente en funcionamiento, sino ademas ampliando los puestos de trabajo (esto bajo la autogestion obrera). Durante el transcurso de dicho proceso, los trabajadores han recibido un amplio apoyo de la comunidad de Neuquén, de varios movimientos sociales y partidos politicos de izquierda. Lo interesante de este proceso es la manera de autogestionarse (abriendo los libros contables de la fabrica a todos los trabajadores de la misma, decidiendo en asamblea donde invertir el dinero, abrir nuevos puestos de trabajo - dirigidos no sólo a familiares de quienes trabajan en la fabirca, sino tambien al resto de la comunidad/movimientos sociales que los han ayudado en todo el proceso de recuperacion de la misma - , brindar ayuda a la comunidad -ya sea mediante trabajo comunitario o donaciones de ceramicos/dinero) dado que refuerza la confianza de todos los que han participado en el proceso anteriormente mencionado a la vez que brindan “el ejemplo” a los nuevos ingresantes acerca de la “importancia del comportamiento colectivo/solidario”.

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  6. 1) Me gustaría decir que actúo movido por una lógica kantiana, en búsqueda del bien común y por ende, movilizado desde un primer momento, sin importar cuantos seamos los que luchemos. Sin embargo, cierto es que en la cabeza de cada uno de nosotros gira, tal como plantea Elster, un tipo de pensamiento que tiene que ver con la estrategia que llevamos a cabo en la acción colectiva: si observamos que nadie ha adoptado la idea de movilizarse primeramente (kantianos), difícilmente podamos emprender la batalla solitaria. De esta manera, cabe hacer dos aclaraciones: para Elster, estos son “tipos ideales” de lógicas de movilización, con lo cual cada uno de nosotros somos una mezcla de varios condimentos. Por otro lado, esta interpretación del individualismo metodológico carece de una explicación más sistémica, más social, que pueda ponernos en contexto cada movimiento social específico con características específicas.
    2)Las soluciones al problema del rebelde de la Acción Colectiva no són únicas sino mezclas de varias soluciones. En mi caso, en la participación de asambleas barriales durante 2001/2002, he visto en mucha gente, la solución de mercado de “incremente de la competencia entre enemigos”. Cuando De la Rua dictaminó el Estado de Sitio, muchos ciudadanos lo vivieron como un desafío y decidieron unirse, trazando así una línea divisoria muy fuerte entre ellos y el poder político.
    En el caso de, por ejemplo, las acciones piqueteras o las tomas de terrenos, prima por lo general una solución comunitaria, de compartir significados comunes e identidades colectivas para la adhesión a la AC. Por otro lado, a la hora de repartir beneficios, puede primar una solución de mercado o de jerarquía en cualquiera de sus formas.

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  7. Maximiliano Desmarás –TP 3

    1) A la hora de participar en una ACCIÓN COLECTIVA, y acorde a las caracterizaciones planteadas por Elster, me consideraría un kantiano, que obra sin importarle los perjuicios que pueda sufrir en pos del bien común, universal. No obstante, es menester aclarar que, si bien es un aspecto en el que puedo o me gustará identificaré, estamos hablando de IDEALES: creo que, en lo que respecta a esta clasificación de las estrategias participativas que proponen los actores, todos ellos sopesan diversas variables y no existe una perspectiva “puramente kantiana”, sino que puede que confluyan al mismo tiempo tanto una actitud justiciera (se juzga el beneficio promedio que se puede conseguir con determinados niveles de participación) como una actitud utilitarista (se espera que, a la hora de elegir participar estratégicamente de una acción colectiva, haya un nivel de participación suficiente que reduzca los riesgos que se pueden correr en la lucha).
    2) Lichbach ofrece un muy detallado compendio acerca de las diferentes soluciones al problema de los “free riders” que es posible encontrar en toda acción colectiva. En lo personal, si bien no milito activamente en ningún espacio político, tuve la oportunidad de estar presente en varios encuentros de militantes de diferentes vertientes ideológicas. En dichas reuniones, cuando se nota una merma en la participación, se apelan a recursos que Lichbach englobaría dentro de las soluciones comunitaristas al problema del rebelde, tales como la exaltación de los motivos por los que se lucha, el rescate de una identidad común y la celebración de los valores compartidos que justifican, y hasta hacen soportables, los riesgos que se corren en la acción.
    Por otra parte, es notable ver como en ciertos espacios, agrupaciones o instituciones, a la hora de buscar frenar el problema de los free riders, son frecuentes las apelaciones y reivindicaciones de determinada estructura jerárquica que inhibe cualquier negativa a la participación en base al peso de la autoridad que les antecede a los actores: la línea de mando en el accionar de fuerzas de seguridad hace que el rechazo a órdenes directas de un superior se vuelva algo casi impensado o al menos muy difícil de concebir.

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  8. Frias, Guadalupe

    1) Analisis de mi comportamiento ante una accion colectiva de acuerdo a los criterios de Elster. En primer lugar, señalar que hay varias acciones colectivas con los cuales una no comparte las razones por las cuales se efectuan. En el caso de las acciones colectivas en las cuales una si saldria beneficiada son varias las actitudes que podemos tomar. Supongo que podria decir que cuando era mas joven podia identificarme mas con una kantiana (aunque tambien era otro clima de epoca) y que actualmente me acerco mas a la liberal democratica justiciera.

    2) En referencia a mis experiencias personales, mayoritariamente no exitosas, y en contextos de problematicas laborales, me resulta mas facil considerar las respuestas al dilema del rebelde, a la inversa, es decir, no como la accion que pudo resultar de quienes participabamos de alguna accion de protesta, sino desde el sindicato o desde la empresa, que genero mecanismos para resolver los dilemas. Por ejemplo, la respuestas de mercado, por la capacidad de recursos (en terminos de beneficios/castigos ) que pueden otorgar las empresas generalmente tienden a resolver el dilema de los rebeldes a favor de ellas, con lo cual desde las organizaciones seria mas conveniente apelar a las
    respuestas referentes a la comunidad, que presupone salirse de una mera logica individual para la toma de decisiones y acciones colectivas (aunque los beneficios/perjuicios pueden considerarse en terminos indivuales).

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  9. Arancio Laura

    1)
    Me he comportado de manera utilitarista, me he adherido a movimientos con luchas o causas ya iniciadas entendiendo que mi aporte podía brindar alguna consecuencia favorable en la búsqueda de los objetivos. En otras ocasiones me manejé de manera “kantiana” ya que he participado en reclamos a la federación de handball por mejoras deportivas, organizando y conformando una Asociación Argentina de jugadores de Handball, donde un grupo de 10 personas comenzamos con las acciones sin tener en cuenta los costes que la misma nos implicaría. Y, también he actuado de la forma “liberal democrático justiciero” en tanto he participado en movimientos que ya habían alcanzado parte de sus objetivos, y utilicé el espacio dónde aportar y desarrollar actividades brindando talleres de murga, de percusión, y de actividades deportivas para jóvenes. También se me ocurre que asisto a marchas de DDHH donde algunas conquistas ya fueron alcanzadas, y sólo aporto mi participación en tanto contribuyo a la visibilidad de cierta causa en fechas determinadas de un movimiento en el cual no milito cotidianamente, ni he militado en el momento de su conformación.

    2)
    Una de las formas que encuentro como respuesta a los free riders, son las que dan ciertas organizaciones de trabajadores de fábricas recuperadas. Puntualmente conocí en pleno proceso de recuperación, al caso de los trabajadores de “La mocita” que es una actual fábrica recuperada que hace tapas de empanadas, de tartas y prepizzas. Lo que hacían en el momento de apropiación del espacio donde se encontraba la fábrica (y la maquinaria con la cual producían) era establecer igualitariamente entre todos los trabajadores diferentes días para quedarse a dormir en un acampe. De esta manera todos participaban de los momentos de mayor tensión donde la policía constantemente intentaba desalojarlos. Mientras tanto acudían a cuestiones legales para minimizar los costes, en tanto reclamaban legalmente la apropiación del taller y de las máquinas con las cuales producían. Posterior a la conquista de estos objetivos, se dividieron jerarquías y se plantearon vía asamblea, términos de pago y de horarios de trabajo para que cada trabajador, sin importar la jerarquía ocupada, ganase de igual manera cumpliendo todos un mismo horario laboral semanal. Esto generaba una aceptación colectiva y una responsabilidad y compromiso con el compañero, además de una visibilidad de aquellos que no estaban presentes en la lucha.

    Otro ejemplo de solución a los “colados, oportunistas” podría ser una metodología que implementaban en el MTD de Lanús, Monte Chingolo. En las asambleas de un barrio de Mte. Chingolo, dónde se decidían cuestiones abocadas a las estrategias a implementar, utilización de recursos, etc., se tomaba lista de los vecinos que participaban en las asambleas. De esta manera los beneficios alcanzados por el movimiento, o los talleres brindados en los espacios conquistados por el movimiento, en la realidad estaban principalmente “destinados” a aquellos que participaban activamente. Si bien, era lógico que no podían negar “la copa de leche” o el acceso a los talleres de niños, o apoyo escolar, o al bachillerato popular de Roca Negra, se hacía visible la participación o no de las personas, con lo cual generaba una especie de “obligación” a la participación, o un “ilegitimo” reclamo por acceder a ciertas conquistas del movimiento. Las asambleas eran los días jueves, y se dejaban los presentes en una pizarra del lugar donde se hacían las asambleas. Cabe decir que se implementan muchas estrategias diferentes a la vez, este caso del MTD es un ejemplo de solo una de muchas estrategias que se utilizaban. Además de ser muy amplio el movimiento y tener por cada diferente barrio, rama, o fracción, diversas formas de responder.

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