lunes, 21 de abril de 2014

TP 2 (Unidad 1 B)


En la Unidad 1 parte B se comienza con la problemática de las clases y la acción colectiva en los padres del pensamiento clásico sobre las sociedades clasistas.  Para un texto de apoyo complementario puede consultarse el siguiente Texto apoyo Clase y Acción Colectiva en Weber y Marx. Los textos de Marx son una selección de fragmentos en donde se refiere más específicamente a la acción colectiva o la lucha. Están bien digitalizados en  los links abajo de la bibliografía de Marx en el Programa 2014 posteado en el blog.

Elija 1 POSTEAR PARA EL LUNES 28/4 (ESA CLASE NO ES PRESENCIAL, PARA QUE TRABAJEN EN EL TP.)

Lean el texto mío sobre historia de la acción colectiva en nuestro país (se puede encontrar en AccionColectivaenHistoriaArgentina)  o el texto de Suriano y Lobato (que fue dejado en la caja de la materia) y elija un fenómeno de movilización de los que se describen en los textos. Conteste alguna de estas dos consignas.

1) Dentro del marxismo hay dos proposiciones muy arraigadas: "las clases están determinadas por las posiciones en las relaciones de producción" y "las clases se constituyen en la lucha". Es debatible si  hay contradicción o no entre  determinación estructural y lucha. En el fenómeno de movilización elegido ¿cómo se pueden analizar los elementos estructurales y de lucha?

2) En los planteos weberianos, basados en el individualismo metodológico y el pluralismo causal,  la acción común de clase surge de elementos socioculturales (vida común, cultura o creencias compartidas, posibilidades de organización, etc.) pero  ¿qué papel le asigna a la lucha?. En el fenómeno de movilización elegido analice los factores de acción común y de lucha.


17 comentarios:

  1. Alexis Rodriguez. D.N.I. 30567113.

    Elegí la consigna 1, es decir, abordaré alguno de los movimientos sociales desarrollados por Marcelo Gómez en “Acción Colectiva e intervención política de masas en la Argentina desde la Colonización hasta 1976”; analizando los elementos estructurales y de lucha de éstos, siguiendo la perspectiva marxista.

    Para ello, tomaré el período referido a la gestación de la sociedad civil a partir de la acción colectiva, período que se extiende, siguiendo el texto, de 1900 a 1943.

    En dicho período, comienzan a observarse disputas y resistencias por parte de las masas al poder del naciente Estado argentino, ello debido a los deseos de participación política por parte de sectores populares que son producto de la modernización y de la inmigración de en el campo y la ciudad; así como también, la incipiente organización obrera, con la llegada de las ideas anarquistas y socialistas.

    Desde un punto de vista estructural, podría afirmarse que las masas trabajadoras, al no hallarse concentradas ni conocer tradiciones ni métodos de lucha y resistencia, se encontraban en un estado similar al descripto por Marx en la ideología alemana en lo que refiere a los individuos que forman parte de una comunidad ilusoria, que le es ajena a ellos y que se les presenta opuesta a este ellos, que no es otra cosa que la clase dominada. Por el contrario, a partir de 1900, con la llegada de inmigrantes europeos con tradición y bagaje anarquista y socialista, puede comenzar a hablarse de una clase al referirse a dichas masas trabajadoras, clase obrera en este caso. Siguiendo con el análisis marxista, podría decirse que los individuos adquieren libertad de asociarse (en esta época comienzan las primeras huelgas y medidas de fuerza llevadas a cabo por los obreros en pos de reivindicaciones como jornada de 8 horas, y aumentos salariales). Obviamente que es una libertad limitada y rápidamente reprimida (basta citar alguno de los eventos que describe Gómez, como por ejemplo la huelga general de 1902 que fue disuelta a los tiros y que, al poco tiempo, tuvo en la Ley de Residencia un claro intento de frenar la acción colectiva de los obreros), pero habla de un estado de organización y conciencia distinto al anterior.

    En lo referido a la lucha, creo que puede verse claramente como, siguiendo a Marx en “La Ideología Alemana”, al verse obligados a sostener una lucha común contra otra clase, los individuos pasan a formar una. Es así como la clase obrera argentina se constituye como tal en las sucesivas luchas que va estableciendo contra el Estado, que es gobernado por distintas fracciones de la clase dominante según el momento histórico que se analice; logrando, por ejemplo, legitimar el uso de la violencia contra el Estado y el orden establecido a lo largo de las huelgas que se sucedieron entre 1916 y 1921. Aquí, es donde puede observarse cómo a través de la lucha en pos de reclamos comunes, las masas obreras se conforman en clase obrera.

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  2. Miguel Gaztañaga

    Dentro del marxismo hay dos proposiciones muy arraigadas: "las clases están determinadas por las posiciones en las relaciones de producción" y "las clases se constituyen en la lucha". Es debatible si hay contradicción o no entre determinación estructural y lucha. En el fenómeno de movilización elegido ¿cómo se pueden analizar los elementos estructurales y de lucha?

    Las luchas contra las invasiones inglesas de 1806 y 1807, fueron determinantes en cuanto a la constitución de una subjetividad y una conciencia popular que demostraron la capacidad y potencialidad de las clases subalternas en el terreno de la política nacional. Según Marx las clases, estrictamente hablando, solo existen en el capitalismo; pero el mismo Marx también dice en el manifiesto comunista que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. Por tanto nos referiremos a los distintos estratos de la sociedad colonial como clases con diferentes intereses y privilegios por defender.

    Cuando el brigadier Beresford llega al por entonces virreinato del Río de la Plata, las clases acomodadas tienden a adaptarse a la situación. Españoles, profesionales, comerciantes, propietarios, miembros del Cabildo y la Audiencia, se apresuran a prestar juramento al nuevo Rey sin dar indicios de luchar “por la Patria”. Estas clases que tienen en común lugares de residencia, propiedades y negocios, se muestran más preocupadas por mantener sus privilegios de Clase antes que arriesgar la vida por la defensa de la Soberanía del virreinato. Cambiar de Rey para que nada cambie. El ejemplo más elocuente es el del virrey Sobremonte que huye a Córdoba, esperando el milagro de que lleguen refuerzos militares de España. Es aquí donde algunos elementos individuales de las clases acomodadas deciden dar batalla y recurrir al armamento de las clases populares para poder mantener la soberanía. Es así que se forman milicias populares, que luego de vencidos los ingleses, se consolidarían como un nuevo actor que irrumpe en la escena política, de manera organizada, con oficiales elegidos por el voto de las milicias. No solo son una nueva fuerza política, sino que además su organización es considerablemente democrática, lo cual refuerza el compromiso de sus voceros políticos con las bases sociaes que son sustento de su poder. Es decir, si bien estructuralmente estos tenderos, artesanos, esclavos, etc; ocupaban un lugar subordinado en la estructura social colonial; el llamado a la lucha y la victoria por sobre los ingleses, refuerza su autodeterminación como clases y se autoerigen como un actor político que tendría fundamental para echar a los españoles y sus privilegios en la revolución de Mayo.

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  3. Federico Perez
    DNI: 34800795

    2)
    En relación a la acción común de clase o acción comunitaria, Max Weber, en principio señala la importancia de entender las clases como la posición en la que se encuentran los individuos en relación al mercado, y los bienes y servicios que acumula. La clase social no debe ser tomada como una comunidad, sino más bien como bases posibles para la acción comunitaria, donde sus integrantes comparten intereses semejantes, modos de vida, formas culturales que lo hacen actuar conjuntamente en determinados momentos y con determinados fines. Por tanto se trata de una elección racional de un grupo de individuos con similares intereses y orientaciones lo que provoca la acción colectiva.
    Es importante recalcar la diferencia entre comunidad real y clase. La clase existe solo en el papel de modo clasificatorio.
    La lucha entre clases para Weber comienza en el mercado, sea por ejemplo en relación al acceso a la propiedad y su distribución. La lucha o acción comunitaria responde a la organización de los individuos en torno a ese proposito o interés en particular, y no una transformación revolucionaria. Toda acción esta orientada hacia un otro, y ese otro es el enemigo inmediato que conlleva unos intereses contrapuestos, que puede ser, como lo describe en sus textos: acreedor vs deudor o propietario vs désclasses.
    Es así como podemos observar en este ejemplo que data de 1536, en época de la conquista española sobre América, donde a orillas del riachuelo cerca de unos 300 conquistadores atacaron unas tolderías nativas para disuadirlos de que los otorguen provisiones. Tanto los indios Pampa como los Querandíes de la zona, actuaron en rechazo a dicho ataque, con tal magnitud e intensidad, que las tribus cercanas al oír los tambores de guerra, se unieron a la lucha frente a los españoles formando una especie de confederación de indios Pampa. Y como este ejemplo, se vieron a lo largo de la historia cientos; movilizaciones y acciones comunitarias organizadas frente algún invasor. Como así también organizadas frente a los intereses de otras clases opresoras, o frente a políticas que consideraban injustas por parte de los gobiernos.
    En el ejemplo citado, el ataque exterior provoco en los indios, una inmediata movilización y acción para detenerlos, y no solo eso, sino también, la unión de otras comunidades de la zona sin antes haber luchado juntas.
    Lo relevante para explicar en términos de acción común de clase, es la unión entre los individuos de acuerda a sus intereses personales semejantes en relación a modos de vida y cultura similares en los que viven. No se trata de un interés colectivo desde el cual se desprenden las orientaciones y las acciones de los individuos, sino una acción racional individual que se encuentra y luego entrelaza con la de otras personas cercanas a su posición. Para decirlo aún más claramente: un agrupamiento de individuos con intereses en común, debido a pertenecer (conceptualmente) a una misma clase social y estamental que se enfrenta a otra con intereses contrapuestos.

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  4. PARTE 1 PABLO MATTERA
    1) Dentro del marxismo hay dos proposiciones muy arraigadas: "las clases están determinadas por las posiciones en las relaciones de producción" y "las clases se constituyen en la lucha". Es debatible si hay contradicción o no entre determinación estructural y lucha. En el fenómeno de movilización elegido ¿cómo se pueden analizar los elementos estructurales y de lucha?
    Según mi opinión no existe una contradicción entre la determinación estructural y la lucha; más aún, creo que son conceptos que se complementan (y el propio Marx los hace dialogar en su obra). La estructura, es decir las condiciones que arrojan al sujeto a la vida y a un lugar dentro de un tipo específico de relaciones de producción, es donde es insertado el trabajador cuando nace, son las condiciones de explotación que lo asimilan a otros trabajadores. Pero la lucha es lo que convierte cualquier coincidencia de clase en un colectivo organizado, es lo que hace que las clases, estructuralemente definidas (esto es, las condiciones de explotación que comparten grandes contingentes humanos), se convierten en organizaciones, partidos, coaliciones, etc de clase. La lucha es una variable puramente relacionada con la voluntad, al contrario del concepto de relaciones de producción. Para decirlo de otra forma, el trabajador no puede modificar antes de nacer las condiciones de su existencia, pero en esas mismas condiciones en las que le tocó vivir (en el lugar de la división del trabajo) es donde puede desarrollar la asociación con otros trabajadores, -justamente porque comparte ese contexto, justamente porque la estructura los oprime de la misma forma- y cambiar la estructura. Es un juego dialéctico, devenido del análisis hegeliano que hace Marx y que se evidencia en los conceptos de “en sí” y “para sí”:
    “En principio, las condiciones económicas habían transformado la masa del país en trabajadores. La dominación del capital ha creado en esta masa una situación común, intereses comunes [condicionamientos estructurales]. Así, esta masa viene a ser ya una clase frente al capital, pero todavía no para sí misma. En la lucha (…) esta masa se reúne, constituyéndose en clase para sí misma. Los intereses que defienden llegan a ser intereses de clase.” (Marx, Miseria de la filosofía: 174)
    Esta frase de por sí es bastante elocuente, pero aún podemos argumentar que a lo largo del siglo XX, las reformulaciones de la teoría marxista han ahondado en la necesidad de aggiornar algunos conceptos y afianzar otros. Como expresa Val Burris, existen por lo menos cuatro enfoques diferentes que han intentado reformular o profundizar en estas cuestiones. Ejemplos son el culturalista Thompson o Pizeworski. El primero ha analizado la dinámica de la cultura dentro de la clase social y el segundo ha explotado el área dialéctica de formación de clase (luchas condicionadas por estructuras que a la vez transforman a esas mismas condiciones). Uno de los enfoques que plantea Burris, con el que más adhiero, es el de las relaciones de clase estructuralmente subdeterminado “en el sentido de que las estructuras objetivas meramente imponen una direccionalidad general al desarrollo social (…), mientras que el ritmo y la forma concreta de dicho desarrollo y/o la selección entre los posibles resultados queda determinada (mediante la lucha) por la acción humana” (Burris, 134). La clase para sí queda entonces formada por la contraposición de una clase contra otra y no por la mera existencia de esa clase.
    Tambien se puede argumentar que la misma existencia de diferentes enfoques/reformulaciones/correcciones/aggiornamientos, da la pauta de la presencia de “tela para cortar” dentro del pensamiento del propio Marx. Lo que habría que evitar son justamente los fundamentalismos en los que caen los críticos más funestos al querer demoler SÓLO las categorías analíticas de Marx y no de los posteriores reformuladores.

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  5. PARTE 2 - PABLO MATTERA

    Más aún, creo intensamente que este autor tenía la necesidad de hacer entender a su interlocutor (el proletario) que las paupérrimas condiciones de vida y trabajo a la que se enfrentaba todos los días eran resultado de la propia existencia del capitalismo como sistema y no de condiciones locales o circunstanciales. Por eso privilegió darle un mayor peso a la estructura, a lo sistémico antes que lo individual, pero de ninguna manera, creo yo, se puede pensar en Marx como un funcionalista que nada ve en la voluntad del hombre, porque no podría haber existido ninguna intención de revolución en él. Marx se hubiera recostado en el sillón de su casa mientras esperaba cómodamente la insurrección y el estado sin clases. Ciertamente creo que ha pecado de cierto mecanicismo alimentado por la intención de darle a su interlocutor la sensación de que la revolución se encontraba en la palma de su mano.
    Dentro del contexto argentino, podemos analizar que el comienzo de las masas como actor protagónico político a fines del siglo XIX y el nacimiento de los partidos modernos se ha dado en un contexto con varios factores estructurales: la fuerte inmigración europea que se constituyó como el proletario industrial y campesino; la existencia de toda una serie de nuevas ideologías provenientes del viejo continente; la crisis de legitimidad del orden conservador sustentado en ideas totalmente antidemocráticas y excluyentes. El hacinamiento y las paupérrimas condiciones de trabajo de los trabajadores alimentaron, junto con la exclusión política de la gran mayoría de la sociedad, la mecha de las movilizaciones sociales de fines del siglo XIX y principios del XX, es decir las condiciones estructurales a las que nos referíamos. Este contexto generó una interesante asociación de pequeños gremios, sociedades de socorro y demás que no constituían una acción de lucha concreta sino estrategias para lograr un mejor modo de vida. Ahora bien, en este periodo se dan una gran cantidad de huelgas que tienen por enemigo común a la policía, a los conservadores o directamente al propio Estado (en el caso de las ideologías más radicalizadas). Toda esta serie de conflictos culmina en la semana trágica de 1919, donde se puede ver una fuerte pertenencia de clase de amplios sectores de los trabajadores que llegan incluso a solidarizarse entre sí en la organización de la lucha. Entonces, vemos que es en esa lucha, contra la policía o directamente contra el estado capitalista donde la clase se determina y encuentra un enemigo para diferenciarse, para orientar su lucha y para organizarse. Las condiciones son quizás la mecha que enciende la fogata pero no es la determinación del destino de la misma. La lucha es la que identifica a una clase para sí y la aúna en torno a intereses comunes. “El colectivo clase puede advenir solamente al verse obligados a sostener una lucha en común” (Gómez, 2011), donde se lleve a cabo la organización de la misma. Según Lenin esa organización debe condensarse en la figura del partido, que según Gramsci no debe ser exógeno al universo cultural y creencias del proletariado.
    Por supuesto, no todos (incluso, la minoría) de las acciones colectivas llevadas a cabo por trabajadores ha querido derribar el orden capitalista, pero todas se han basado en la necesidad de cambiar condiciones de explotación que los diferenciaba de otras clases sociales y los unía en la misma.

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  6. Carina Ricciardelli: Elijo la consigna n°1 y trabaje con el texto de Marcelo Gomez "Accion Colectiva e interpretacion politica de masas en la Argentina desde la colonizacion hasta 1976".

    1) Dentro del marxismo hay dos proposiciones muy arraigadas: "las clases están determinadas por las posiciones en las relaciones de producción" y "las clases se constituyen en la lucha". Es debatible si hay contradicción o no entre determinación estructural y lucha. En el fenómeno de movilización elegido ¿cómo se pueden analizar los elementos estructurales y de lucha?

    La masacre de anarquistas el 1° de mayo de 1909 en plaza Lorea:

    Según lo planteado en el texto “Historia de la acción colectiva” surgen dos nuevas posiciones de sujeto social, dos tipos de identidades nuevas producto de los movimientos politicos democratizadores, los sindicatos, y asociaciones libertarias:una es la identidad de ciudadano (miembro de un estado pero sujeto de derecho politico cuya arma es el voto y el proselitismo), y la otra es la identidad de clase, de fuerza de trabajo (en un orden económico de explotación, cuya arma es la organización y la solidaridad y su acción colectiva disruptiva es la huelga y la resistencia a la autoridad). Ambas identidades son universalistas y cuestionan las restricciones del orden político y del orden económico. Por otra parte se evidencia como la represión actua como detonante de la acción colectiva violenta y de la unidad de los sectors obreros urbanos, a la vez que polariza la sociedad contribuyendo al aislamiento político de la clase obrera.
    A los efectos de analizar los elementos estructurales y de lucha en la masacre de los anarquistas, debemos tener presente que para Marx estructura es lo que determina las relaciones sociales, es la organización socioeconómica de una sociedad en un momento histórico dado (lo que determina las relaciones sociales es por un lado el modo de producción y por otro las relaciones de propiedad y el poder que en él se da). Así es que por un lado tenemos a los obreros anarquistas, socialistas ( y el resto de los obreros que se sumarían a las diferentes acciones colectivas llevadas a cabo en repudio a dicha masacre) quienes se identifican como tales (obreros) en función del lugar que ocupan en la esfera de la repoducción (sólo son dueños de su fuerza de trabajo la cual se ven obligados a vender para poder vivir, y en funcion de lograr mejores condiciones para poder “producir y reporducir sus medios de existencia” es que se organizan en sicndicatos y movimientos libertarios ), y porque al calor de la lucha se van reconocinedo como lo que Marx llama “clase en sí y para sí”, es decir que van esclareciendo cuales son sus intereses como clase obrera, a la vez que del otro lado se va configurando la clase de quienes poseen los medios de produccion (los capitalistas dueños de las fabricas), y el Estado con el monopolio de la violencia física como garante de la propiedad privada y de que no se altere “el orden establecido” (las relaciones sociales de produccion capitalistas con su consecuente division de clases), reconociendose tambien por el lugar que ocupan en las relaciones sociels de produccion (como capitalistas) y aunando sus fuerzas ( mediante la represión policial/ militar, grupos civiles de choque, etc) al calor de la lucha contra su clase antagonista que es la clase obrera. Esto se debe a que el enfrentamiento que se produce entre dos clases sociales antagónicas cuando luchan por sus intereses estratégicos de largo plazo (el interés estratégico a largo plazo de la clase dominante consiste en perpetuar su dominio,y el de la clase dominada el de destruir el sistema de dominación), así es que en el Manifiesto Comunista Marx y Engels afirman: "La Historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases".



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  7. Maximiliano J. Desmarás

    Dentro del marxismo hay dos proposiciones muy arraigadas: “las clases están determinadas por las posiciones en las relaciones de producción” y “las clases se constituyen en la lucha”. Es debatible si hay contradicción o no entre determinación estructural y lucha. En el fenómeno de movilización elegido ¿cómo se pueden analizar los elementos estructurales y de lucha?

    Cuando se sucedieron los hechos de la Semana Trágica, en 1919, ya estaban dadas las condiciones de ampliación política para que los sectores subalternos, influenciados por las tendencias revolucionarias (anarquistas en su mayoría) que traían consigo los inmigrantes, se movilizaran en masa con proclamas reivindicativas.
    En términos estructurales, está afluencia inmigratoria con contenido libertario, dotó de mayor peso a las asociaciones obreras, y a la politización de las mismas: la masa proletaria, dentro del marco de acción permitido, hacía uso de las oportunidades políticas obtenidas hasta ese entonces: libertad de asociación y primeros albores de las organizaciones sindicales.
    No obstante, este conjunto disperso de situaciones y padecimientos, no alcanzaban para dotar de vigorosidad a las movilizaciones obreras: la violencia estatal volvió a ser protagonista del escenario político al ser el arma de las elites gobernantes para sofocar los reclamos populares, cuyo único recurso, cimentado por el predominio anarquista en sus bases, siempre fueron las huelgas generales. El epítome de este clima de agitación que se dio entre 1900 y 1921 fue la tristemente célebre “Semana Trágica”, de enero de 1919.
    Retomando a Marx, podríamos argumentar que la clase obrera se sustantiva como tal en la lucha al manifestarse frente al peso de las elites gobernantes. No obstante, la brutal represión policial y de civiles anti obreros no hizo más que llevar al extremo dicho argumento: fue el accionar policial, como en anteriores ocasiones, el que generó una respuesta descarnadamente violenta y combativa de los obreros, que actuaron en unidad. Sin embargo, invocando a Lenin y a Mao en términos del papel que estos le daban a la organización y la dirección del movimiento obrero, dicha reacción, por los métodos callejeros de confrontación directa que indujeron los anarquistas, sin ningún tipo de dirigencia política revolucionaria ni organización planificada, contribuyeron al aislamiento político del sector: su accionar y el manejo que se le dio a este por parte de los sectores dominantes (medios de comunicación) contribuyó a polarizar el clima social, llenando las calles de paranoia e instigando a luchar contra un supuesto enemigo exterior: al igual que con las revueltas indígenas de mediados del sXVI, las características de los “agitadores” como extranjeros y con ideologías antiestatales, colaboraron para alimentar la visión de dos identidades antagónicas.
    En síntesis: las oportunidades de participación política se habían ampliado con respecto a años anteriores y el marco estructural favorecía un clima de intercambio político entre los sectores subalternos. Además, de acuerdo con las tesis desarrolladas por el propio Marx, dichos sectores mostraron su unidad ante el hostigamiento de otra clase que se erigía como dominante, es decir que además de las facilidades estructurales encontradas en este nuevo panorama político, los intereses esgrimidos se convirtieron en comunes y generales para todos los sectores obreros al enfrentarse contra las elites gubernamentales y opresoras. No obstante, el desarrollo de sus métodos “preinsurreccionales” de confrontación, la falta de coherencia en la organización política de las bases populares y la ausencia de una dirección que planificara la mejor forma de acción, contribuyeron a que sucesos como la “Semana Trágica” fueran sofocados física y simbólicamente por las fuerzas del orden imperante.

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  8. Guido Turdera. DNI 35 324 168

    - En los planteos weberianos, basados en el individualismo metodológico y el pluralismo causal, la acción común de clase surge de elementos socioculturales (vida común, cultura o creencias compartidas, posibilidades de organización, etc.) pero ¿qué papel le asigna a la lucha? En el fenómeno de movilización elegido analice los factores de acción común y de lucha.

    - Para contestar la pregunta propuesta por la cátedra, elegí el texto “Acción colectiva e intervención política de masas en la Argentina desde la colonización hasta 1976” de Marcelo Gómez. Más concretamente, el período que se traza desde el golpe de 1955 al gobierno peronista hasta 1958 con la asunción de Frondizi.
    Por empezar, me gustaría contextualizar la acción colectiva en general como también en el fenómeno de movilización elegido en sus marcos históricos correspondientes, tal como propone el texto inicialmente: “(…) no podemos intentar interpretar el desarrollo de las movilizaciones de masas del presente sin tener en vista la historia de la movilización de masas” (1). Dicho de otra manera, no es viable comprender con rigurosidad una acción colectiva o un proceso de movilización si no rastreamos en la historia la explicación de semejantes prácticas. Las acciones colectivas distan de ser analizables en sí mismas, sino que se las logra entender sólo allí cuando se las considera expresiones de acción política en un momento determinado de una etapa histórica. Weber explicaba a fines del siglo XIX que para poder explicar una acción se debe poder comprenderla, captar el sentido que el actor atribuye a ese comportamiento y relacionar éste con factores contextuales. Así, la sociología debe explicar lo que estudia para ser científica, y para poder explicar hay que poder comprender el sentido de la acción.
    Gómez cita pero no termina por describir la “estructura de sentimiento” obrerista de las bases peronistas de la resistencia al gobierno militar sucedido en 1955. Este concepto propio de Raymond Williams citado por Daniel James en su trabajo “Resistencia e Integración” alude a “esas tensiones y desplazamientos que se rehúyen a una expresión ideológica formal y sin embargo ‘definen una cualidad particular de experiencia y relación sociales’” (2). Asimismo, Williams sostiene que “conciernen a significados y valores tal como se los vive y se los siente activamente” (3). En parte, la acción política que llevaban adelante las bases peronistas que veían peligrar su situación debido a la caracterización del nuevo gobierno militar como antiobrero, antiindustrial y antinacional se enmarcaba ya no en los canales institucionales sino que todo lo contrario. Proscripto el Partido Justicialista en el país entero, los modos de acción y de resistir se expresaban a través de las formas de acción directa; más concretamente, la colocación de los “caños” (bombas precarias de fabricación casera) en edificios públicos que representaban simbólicamente al gobierno de facto.

    (SIGUE)

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  9. Guido Turdera. DNI 35 324 168

    (VIENE DE ANTERIOR)


    De este modo, creo conveniente traer a la reseña el enfoque que Weber hace de la formación de clases como refiere a los “significados culturales compartidos” ó “proximidades y espacios sociales” (4) que comparten los sujetos al encontrar puntos de contacto con el concepto de “estructura de sentimiento” antes descripto para explicar la acción colectiva de los trabajadores peronistas. Me resulta difícil pensar en categorías meramente clasistas para explicar este fenómeno de movilización al dar cuenta de la división ideológica “peronista-antiperonista” que se expresaba en aquel momento histórico. Tal como explica James, “la división del país entre peronistas y antiperonistas tuvo por efecto que un intenso conflicto de clases fuera absorbido por una polarización política que, en definitiva, no se basaba en las clases” (5). De modo tal que analizar –al menos brevemente en esta reseña, queda claro- dichos años bajo estas consideraciones weberianas, donde no se vislumbra el conflicto o la lucha explícitamente, permite repreguntarse acerca de contra quién estaban resistiendo las bases peronistas entre el 55 y el 58. Asimismo, poner en bandeja la ambigüedad de la noción de “enemigo” o “antiperonista” elaborada discursivamente en esta época frente a la posible pérdida de derechos y de aquella “ciudadanía social” que el peronismo había traído una década atrás.

    (1) Gómez, M: Acción colectiva e intervención política de masas en la Argentina desde la colonización hasta 1976. Material de cátedra. Pág. 1.
    (2) James, D: Resistencia e Integración. Siglo XXI. Año 2010. Pág. 139.
    (3) Williams, R: Marxism and Literature. Oxford. Año 1977. Pág 130.
    (4) Gómez, M: Problemas teóricos del análisis clasista de la acción colectiva. Material de cátedra. Pág. 7.
    (5) James, D: Resistencia e Integración. Siglo XXI. Año 2010. Pág. 137.

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  10. Taller movimientos sociales y acción colectiva – Cátedra Gomez – Estudiante: Irina Toranzo Calderón – Trabajos Prácticos

    TP 2. Clases y la acción colectiva en Marx. Interpretación de las luchas indígenas: de la exterioridad a la interioridad del orden colonial. La “Guerra de los Calchaquíes”.

    El propósito de este breve escrito es interpretar en clave marxista los elementos de clase y acción colectiva presente en las resistencias indígenas en período colonial en nuestro país, concretamente, en la llamada “guerra de los calchaquíes”. Comencemos con un relato de los hechos, siguiendo la descripción de los mismos que hace Marcelo Gómez (Gómez, ¿?: 2-3):

    Al llegar los españoles al estuario del Río de la Plata comienzan atacando a los pampas en busca de provisiones, suscitando la alianza de tribus lejanas que se unen todas para repeler – con éxito – al enemigo. Resultante de una negación recíproca y permanente de las identidades entre naturales y conquistados (ausencia de un orden común), una casi permanente guerra de fronteras generará la dialéctica de expulsión-desintegración o disolución-integración del indígena; cuando es integrado el indígena – por conquista de su territorio y su incorporación forzada como mano de obra – empieza a internalizarse la contradicción (lucha) al interior de un orden colonial común.
    A partir de aquí, señala Gómez, la acción colectiva adquirirá un carácter mucho más complejo:
    “En 1627 se produce un extenso levantamiento diaguita contra la mita y la encomienda que duró casi 10 años de luchas por momentos muy cruentas que se conoció como la “guerra de los calchaquíes”. Esta vez el rechazo del orden colonial provenía desde los elementos interiorizados. Los diaguitas eran los pueblos indígenas de mayor desarrollo cultural y económico y los españoles dudaban en exterminarlos o reprimirlos porque pensaban que conocían minas secretas de oro y plata. En 1657 un aventurero andaluz (Pedro Bohorquez) se hizo pasar por descendiente de los Incas y llegó a encabezar un cruento levantamiento contra los blancos. La presencia blanca en el liderazgo mismo del levantamiento hace evidente un patrón de enfrentamiento y un conflicto “complejo”. Recién en1685 cesaría la resistencia cuando fueron dispersados luego de una violenta represión.”

    ¿Qué podemos decir acerca de la acción colectiva en el caso de la guerra de los calchaquíes, desde una clave interpretativa marxista? En principio, que aquí se trata de una lucha entre estamentos, no entre clases. Hay que agregar que el elemento de exterioridad del poder determina una lucha, al menos parcialmente, ajena a una determinación estructural, en el sentido de una contradicción entre grupos sociales de un mismo modo de producción.
    Pudo haber tal contradicción para hacer que los españoles se embarcaran en la empresa de conquista de América, pero no es nuestro tema aquí. El enfrentamiento entre indios y españoles es, al menos en parte y sobre todo en sus comienzos, un enfrentamiento entre estructuras sociales, más allá de las fracciones sociales correspondientes a cada formación social, que participan de él. Esto se da incluso con la complejidad de que hay unas cuantas formaciones sociales que se alían (tribus pampas) para repelar a la formación social a la que pertenecen los conquistadores.

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  11. Para delimitar bien esta cuestión necesitaríamos elementos para definir con precisión nociones como modo de producción y formación social, que exceden el alcance de este trabajo práctico.
    Avancemos entonces con las características de la lucha interna a un orden colonial en flamante construcción, presentes en la guerra de los calchaquíes, como venimos viendo. Para argumentar esta cuestión conviene detenerse antes en la distinción marxista entre estamentos y clases y sus implicancias para la acción colectiva. Desde que existe división del trabajo hay crecientemente opresión de unos grupos sociales por otros, en el interior de cada formación social (sociedad histórica concreta). Esta opresión aparece naturalizada, de modo que la expropiación que padecen los oprimidos del fruto de su trabajo en beneficio de los dominantes, les es invisible; si bien hay una distancia entre su personalidad y su existencia como productores (porque es como si en su ser productores ellos se privan a sí mismos de su plena existencia como personas autónomas), como sólo se reconocen a sí mismos por medio de la comunidad – que adopta entonces como representante único al líder o casta dominante – no podrían, aún por medio de la lucha, imaginarse salidas a este estado de cosas que no implicasen una nueva subordinación de unos por otros.
    La existencia de clases para Marx, implica en cambio una expropiación de los productores sólidamente establecida, a la par que una oportunidad históricamente inédita de tomar conciencia del hecho de esa expropiación; de que cuanto más uno trabaja, peor está; de que la solución a este estado de cosas es la abolición de las clases. Decimos “una oportunidad” porque no es más que esto: para que se realice tiene que darse un proceso paulatino y largo de pasaje de una clase en sí a una clase para sí.
    La particularidad de este proceso es que los estímulos y las trabas para que se desarrolle provienen de la misma fuente: la competencia capitalista. La competencia entre trabajadores no hace más que desunirlos, distanciarlos unos de otros; hasta que perciben las trabas a su ascenso (la falta de capital) que son independientes de las “reglas del juego” (porque se dan cuanto que aunque trabajen mucho y esforzadamente nunca pertenecerán al bando de los capitalistas), pero a la vez no lo son (en apariencia todos los hombres bajo el capitalismo tienen derecho a enriquecerse si pueden y no hay ninguna autoridad social que diga que no se puede mejorar).
    Entonces los trabajadores comienzan por unirse para defender su salario frente a los capitalistas. Todavía no son una clase revolucionaria – clase para sí – sino una clase estructural, en los hechos: los unen sus condiciones de existencia material e intereses comunes. En el pasaje de una coalición de trabajadores a un movimiento revolucionario, la clase oprimida ha de convertirse en una fuerza política.
    Según Marx la política deriva del antagonismo de clases o estamentos sociales (la existencia de una clase oprimida por otra) y lo supone. La subordinación crea, en la clase oprimida, una situación común , intereses comunes (Marx, 1979: 173; Marx, 1971: 60), convirtiéndola en una clase opositora, aunque todavía no lo es para sí misma . La asociación entre integrantes de la clase oprimida, en pos de sus intereses comunes, conduce paulatinamente a una coalición de clase cada vez más generalizada; es una expresión de la lucha de clases que, llevada a sus últimas consecuencias transforma a ese movimiento social en movimiento político, y al movimiento político en movimiento revolucionario del orden social. La revolución – la imposibilidad de permanencia de las relaciones sociales existentes – requiere que las fuerzas productivas, de las cuales la más importante es la fuerza de trabajo (de la clase oprimida, es decir el proletariado, en el caso que trata Marx), entren en contradicción con aquéllas; para ello las fuerzas productivas tienen que desarrollarse al máximo de sus posibilidades dentro del orden social vigente.

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  12. Retomando la historia de la guerra de los calchaquíes, tenemos principalmente dos bandos: de un lado, los indígenas, estamento en formación; se va homogeneizando a la diversidad de pueblos indígenas, logrando una subordinación de los mismos como mano de obra forzada, expropiada de su territorio ancestral, y atada a esta nueva condición de opresión (la subordinación y la piel morena quedan naturalizados como una misma cosa). Del otro lado, están los españoles, estamento también en formación de conquistadores, con privilegios de ciudadanía/ vecindad fijados, nuevamente, por la etnia o color de la piel.
    Digo que estamos frente a dos estamentos ya que para Marx sólo puede hablarse de clases en un orden capitalista, y las relaciones de producción entre indios y conquistadores (dejando de lado las relaciones de éstos con los comerciantes de ultramar o de otras colonias) son pre-capitalistas, basadas en el tributo y no en el trabajo libre.
    Está claro que el español que se hizo pasar por descendiente de incas no era de los blancos más privilegiados. ¿Tenía un solar, era vecino? No sé. Pero si eligió liderar un levantamiento indígena, me parece probable que no lo fuera. Hay entonces un enfrentamiento entre españoles ricos/”importantes” y españoles pobres/”marginales”, más allá de que se haya dado en términos más o menos feudales o capitalistas.
    Para la época todavía no se había creado la institución del trabajo libre, por lo que no podemos hablar de capitalismo ni de clases en sentido estricto. Si podemos hablar con más facilidad de estamentos – de un espectro de estratos blancos más o menos poderosos y, al final de la cadena del poder, los indígenas –. El mundo del que provenían éstos, tanto como el mundo de los conquistadores, era un mundo de estamentos y difícilmente hubiesen podido imaginarse a sí mismos como personas, sin la intermediación de un grupo dominante que encarnara a la comunidad, invisible expropiadora del fruto de su trabajo.
    El elemento de exterioridad del poder aun presente en la sociedad colonial en formación, impactaba sin embargo en la ideología de los dos estamentos principales (hablamos más arriba de identidades en mutua negación). Por un impase o, si se quiere, un “shock” cultural, los individuos ya no se reconocen a sí mismos únicamente por medio de una comunidad imaginada como natural. El nuevo orden es a las claras ilegítimo, tanto para blancos como para negros. Sucede entonces que cada bando se reconoce a sí mismo a través de su comunidad originaria, que está desapareciendo.
    Lo que queda por hacer – para personas con una mentalidad estamental – es imaginar un nuevo orden estamental en el que el propio bando quede como dominante. El colorido liderazgo de un blanco al frente de los indios, ni siquiera cambia el fundamento étnico del enfrentamiento: vemos que se hace pasar por indígena para ser acogido por los diaguitas; sí es cierto que si le bastó con presentarse como inca – y no como diaguita – podemos imaginarnos que la guerra de los calchaquíes era por un nuevo poder panamericano, que unificara a las distintas tribus frente a los blancos (esta división entre blancos y negros era por otra parte, claramente, el proyecto del orden colonial).
    La complejidad de la lucha social a partir de la interiorización del poder colonial radica quizás en el radical quiebre que se produce en el imaginario indígena, preámbulo para una radical transformación de su modo de producción.


    Bibliografía

    Marx, Karl (1971): La ideología alemana, Ed. Pueblos Unidos, Montevideo. P. 60-61, 86-90.

    (1975): El 18 brumario de Luis Bonaparte, Ed. Polémica. P,52-53 y 133-140

    (1979): " Huelgas obreras" en La miseria de la filosofía.

    Gómez, M. (¿?). ACCION COLECTIVA E INTERVENCION POLITICA DE MASAS EN LA ARGENTINA DESDE LA COLONIZACIÓN HASTA 1976. Pp. 1-3.

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  13. Aclaración: mi TP va arriba, fraccionado en tres.
    Saludos, Irina.

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  14. Camila Matrero:

    1)

    Analizaré la resistencia peronista, post golpe del 1955, a partir de la interrelación entre dos conceptos marxistas: determinación estructural y lucha.

    Antes de comenzar, me gustaría aclarar que el análisis de este proceso de movilización popular necesitaría de la articulación con otros conceptos, como así también es necesario enmarcarlo dentro de una tradición histórica y política determinada.

    La división clasista de la Argentina que visibilizó el peronismo, entre trabajadores y un otro “gorila” (conformado por una masa amorfa de burgueses propietarios y sectores intermedios colonizados por la hegemonía cultural burguesa) expresa las diferentes posiciones en las relaciones de producción. Mientras los últimos detentan el capital, o ejercen la supervisión laboral, los trabajadores son explotados como fuera de trabajo y reprimidos por su condición peronista.

    Si bien durante el justicialismo no se puso en debate el núcleo central del capitalismo: la propiedad privada; el Capital Simbólico lo detentaba el movimiento obrero organizado. Estoy convencida que su perdida, fue el factor determinante para emprender la resistencia popular de aquellos años.

    En la lucha clandestina y organizada por comandos, se trasluce una estructura de sentimientos obreristas, que se oponen al otro “gorila”, burgués y golpista. Los blancos de ataque estuvieron bien definidos y apuntalados a las bases materiales enemigas: los sitios que simbolizaban los poderes económicos y políticos.

    En este sentido, considero que durante la resistencia el movimiento obrero profundizó su conciencia para sí. Puesto que la lucha contra el sistema que los proscribió política y socialmente, extremó las contradicciones estructurales, relativamente solapadas durante el Estado de Bienestar que significó el peronismo.

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  15. Mauro Rossetto

    2) En los planteos weberianos, basados en el individualismo metodológico y el pluralismo causal, la acción común de clase surge de elementos socioculturales (vida común, cultura o creencias compartidas, posibilidades de organización, etc.) pero ¿qué papel le asigna a la lucha?. En el fenómeno de movilización elegido analice los factores de acción común y de lucha.


    Antes de comenzar con el análisis de la acción común y la lucha en un fenómeno de movilización puntual, marcaré algunas especificaciones teóricas que se encuentran en los textos de Weber. En primer lugar creo importante resaltar la diferenciación entre orden social y económico. El primero, hace referencia a la forma en que se distribuye el honor social dentro de una comunidad entre distintos grupos. Por otro lado, el orden económico refiere a la forma en que se distribuyen y emplean los bienes y servicios económicos; la cual condiciona a la distribución del honor social. Ambas distribuciones están relacionadas con la cuestión del poder (entendido como la posibilidad de influenciar el actuar de otras personas a favor de la propia voluntad), ya que la estructura de todo orden influye en forma directa sobre el “reparto” de dicho poder en la comunidad. La situación de clase está -según Weber- determinada por la situación de mercado, y concede una serie oportunidades en base cantidad y el tipo de poder que se posee o no para obtener ingresos en el marco del orden económico. Es decir, es relativa a la forma de distribución de la propiedad material, que crea oportunidades para algunos y mientras niega a otros. El monopolio sobre las oportunidades se plasma en el orden económico, ya que conceden una mayor posesión sobre los bienes y por lo tanto, una mayor rentabilidad, y a su vez desplaza aún más a los desposeídos de bienes, que solo pueden ofrecer servicios. Es la distribución de la propiedad, entre quienes la poseen y quienes la carecen, lo que definirá la situación de clase.
    La situación de clase está entonces dada por la situación de mercado; y es el interés económico el factor que determina la conformación de una clase. Para Weber, la clase es todo grupo humano que se encuentra en la misma situación de clase. Tanto las situaciones de clases como las clases indican intereses iguales o semejantes. La situación de clase puede llevar a la realización de acciones comunales (acciones orientadas hacia el sentimiento de solidaridad de los actores). Para que esto suceda –para que surja una acción comunal a partir de los miembros que componen una clase- depende en parte a condiciones culturales generales y, también de la medida en que hayan evolucionado los contrastes en las oportunidades de vida y la claridad que se tenga acerca de las causas y consecuencias de estas últimas. A partir de tal conciencia sobre condicionamientos es que puede devenir una reacción contra la estructura de clases, en una lucha de clases. Weber considera que hay tipos de luchas de clases, que son producto de la contraposición de la clase propietaria, entre propietarios de tierras y desclasses, o entre acreedores y deudores. Estas luchas no necesariamente proponen una transformación del orden económico, sino que pone en cuestión la forma de distribución y acceso a la propiedad, proponiendo un cambio orientado en ese sentido.

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  16. Mauro Rossetto

    Pienso que la secuencia teórica descripta puede aplicarse al devenir de los acontecimientos sucedidos a partir de la militarización de las clases subalternas desde las invasiones inglesas llegando años posteriores al fenómeno del caudillismo.
    Los caudillos eran personas que detentaban poder económico, político y militar y bajo la consigna de la igualdad lograron atraer a las masas rurales y las llevaron a su politización. Dicha atracción también fue lograda debido a que las masas rurales se sentían representados por ellos ya que los sentían como si fuesen uno de ellos y debido a que estaban presentes en el lugar, sin mediaciones y compartían el arraigo al mismo. Así fue como se sucedieron distintos levantamientos rurales en contraposición a las elites porteñas. De este modo entonces es como las clases económicamente predominantes del puerto serían efrentadas –mediante el uso directo de la fuerza colectiva armada- por las voluntades de masas rurales movilizadas y sus líderes que pudieron expresar los sentimientos colectivos y necesidades de reconocimiento igualitario.

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  17. Frias, Guadalupe
    La movilizacion elegida es la de los chacararos del Grito de Alcorta de 1912, en relacion al analisis en sus dimensiones estructurales (en relacion a las posiciones que se ocupan) y las dimensiones de lucha en los procesos de constitucion de clases.
    La eleccion, la tome, en tanto, me resulta interesante por el debate que existe actualmente en los modos posibles de dar cuenta del grupo social que se moviliza. ¿Es el grito de alcorta, y la conformacion de la federacion agraria, el inicio de un proceso de lucha de clases (enfrentada con la clase terrateniente), que le da identidad y la constituye como tal, a partir de las situaciones/condiciones similares de los chacareros? (Ansaldi)
    Respecto a las posiciones similares que ocupan los chacareros, los mismos, cuando se desata el conflicto son pequeños productores agrarios, que principalmete utilizan la explotacion de la mano de obra familiar, y se encuentran ante una situacion en la cual, su condicion de arrendatarios de la tierra, y la mala cosecha del año anterior, los ubica ante un mismo interes, que es el pedido de la baja de los precios de los arriendos ( Arcondo). Este pedido compartido, los lleva a generar una accion colectiva, que los constituye y les da una identidad comun, enfrentada a la clase terrateniente. Y he aquí la pregunta (y el debate que existe) Cual es esa identidad comun? Es una identidad de clase capitalista en expansion? Son una pequeña burguesia agraria? O son una clase diferenciada? Son una clase? es decir sus intereses comunes que en un primer momento los enfrentaron con la clase terrateniente, luego cambiaron, y en poco tiempo (como se señala en el texto de Suriano y Lobato) fueron aliados de sectores terranientes capitalistas en los conflictos laborales del sector agrario. Me parecian interesantes estos debates, porque justamente (y quizas por ocupar una posicion intermedia) ponen un poco juego estas dos dimensiones de las constituciones de clase-las fracciones de clase-, y como pensar la formacion de las mismas y su accion colectiva.

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