lunes, 27 de agosto de 2012

TEXTO DE APOYO Y TRABAJO PRACTICO UNIDAD 3. Parte A

 
Los textos de Giddens y Crompton señalan el conjunto de limitaciones con que se topan los planteos clásicos herederos de Weber y Marx en la evolución de los capitalismos avanzados, sobre todo a partir de los años ’60. Las tendencias  a la despolarización de la estructura de clases, el crecimiento de los sectores de servicios y del trabajo no manual, el abandono del trabajo como fuente de identidad y de pertenencia colectiva, las orientaciones culturales consumistas e individualistas, la incidencia de diferenciaciones raciales y de género, el surgimiento de actores políticos transclasistas (ecologistas, pacifistas), el desclasamiento del voto (apoyo electoral de clases obreras a conservadores), etc. pueden resumirse en tres grandes procesos que debilitan el análisis de clase: el “pos industrialismo”, el “pos fordismo” y el “pos modernismo”.
El esquema giddensiano que apela a los procesos de estructuración de clase puede decirse que constituyeron el último gran esfuerzo de enfrentar estos problemas con las herramientas legadas por los clásicos. La solución de Giddens es simplemente pensar las clases como capas de determinaciones sociales que empiezan por el mercado de trabajo, siguen en los factores comunitarios y demográficos  y terminan en aspectos de status y prestigio, sentidos de pertenencia e identidad, sin olvidar el papel de la lucha de clases. Giddens hace un verdadero melting pot que mezcla todo y así multiplica las dificultades más que subsanarlas.
Los enfoques contemporáneos que parten de Olin Wright y Bourdieu (ambos tienen antecedentes en Poulantzas el primero y en Norbert Elías el segundo) comienzan a modificar o abandonar de manera ostensible los parámetros de la tradición marxiana y weberiana y en este sentido podría decirse que inauguran una etapa posclásica.
O. Wright avanza en un modelo de determinación global que categoriza las relaciones entre estructuras económicas y políticas con la lucha de clases. Podríamos decir que los aportes sustantivos a este respecto son dos: 1) lejos de la tradición clásica, la lucha de clases no se deriva del mercado o las relaciones de producción, sino que establece una serie de relaciones de limitación y transformación. La lucha de clases no permanece como efecto exterior a la estructura sino que es la forma misma del proceso de transformación de la estructura. El “secretillo” del esquema de O. Wright es que si la estructura económica puede establecer un límite de compatibilidad funcional a otras estructuras, no puede establecerlo sobre la lucha de clases. La lucha de clases está limitada pero es “libre” frente a las estructuras, es decir puede transformarlas.
2) Además las relaciones de limitación (que en los planteos clásicos era la única reconocida) entran en no correspondencia con los de reproducción. Una estructura económica puede establecer límites de variabilidad a las estructuras políticas y la lucha de clases pero ello no garantiza que las intervenciones políticas y la lucha de clases asuman un papel no reproductivo y de mediación o transformación de las mismas estructuras.
El otro de los aportes rupturistas en lo teórico de este autor es la idea extraordinaria de que las clases medias tienen posiciones estructuralmente ambiguas o contradictorias pero no por ello dejan de ser clases. Las clases medias no pertenecen a un modo sino que cruzan dos modos de producción: el mercantil simple y el capitalista.  Asimismo es importante el análisis de los tres procesos contemporáneos que inciden en los procesos de establecer fronteras de clase entre las clases medias: la pérdida de control en el proceso de trabajo, la diferenciación de funciones del capital entre propiedad y gestión, y las jerarquías de autoridad y las formas de control técnico impersonal.
También es novedoso el planteo de diferenciar interés de clase y capacidades de clase (estructurales y organizativas), abriendo conceptualmente la cuestión del proceso de formación de clase que, a su vez, es objeto mismo de la lucha de clases.
También es importante la discusión sobre el concepto de explotación, que es un tradicional pilar de las teorías clásicas. Aquí se ve algo poco señalado: la explotación supone niveles de dependencia recíproca entre explotador y explotado, a diferencia de las relaciones de opresión. Es clásico el planteo de Wright en tanto que clase se sigue refiriendo a relaciones de explotación y no de opresión, pero no obstante las relaciones de dominación de clase (regulan el nivel de esta interdependencia o reciprocidad) son importantes aunque subordinadas a la explotación.
También son aportes muy sugestivos la manera de caracterizar el poder de clase como en tres dimensiones situacional, institucional o sistémico.

No es menos novedoso el planteo de P. Bourdieu en el Cap. 2 de ese clásico de la sociología de la cultura que es La Distinción. Allí se establecen con gran fuerza los conceptos analíticos del “espacio social”, es decir, el locus sobre el que se hacen inteligibles las clases sociales. En este capítulo Bourdieu desarrolla una teoría de las clases sociales sobre las nociones de habitus, campo y especies de capital que intenta superar las limitaciones metodológicas y analíticas de los planteos empiristas, marxistas, etc. El procedimiento constructivo adoptado asume la forma de una topografía móvil o de mapa dinámico en el que se intersectan los planos sincrónicos estucturales y diacrónicos tendenciales.
La problemática de las clases es definida como aquella búsqueda de explicación de distribuciones de bienes y prácticas, aclarando dos cosas: a) que los  bienes no son objetividades dadas sino que se inscriben en usos sociales asociados a estilos de vida, donde los productos son también productos de las disposiciones de los agentes (formas de percepción, acción y apreciación) ; y b) las prácticas no son puras elecciones voluntarias y concientes indeterminadas sino que deben ser comprendidas no como simples efectos mecánicos de la posesión de capital objetivado social y económico, sino también como estructuradas a través de habitus (capital incorporado) y en relación a las fuerzas y tensiones que atraviesan los campos específicos en donde se ponen en juego. No solamente las condiciones homogéneas de existencia, sino también las disposiciones incorporadas en los agentes explican la similitud de prácticas.  Además, los mecanismos de acceso a las posiciones de clase seleccionan en múltiples formas visibles o enmascaradas según criterios de evaluación de disposiciones muchas veces “secundarias” . La dialéctica entre la posesión y la disposición es el dispositivo teórico mediante el cual Bourdieu intenta develar la eficacia “objetiva” de las clases sociales.
La causalidad propia de la determinación clasista asume una forma “estructural” y no “lineal” que obliga a indagar cómo cada factor (edad, sexo, residencia, etc.) y tipo de capital es mediado por los otros.  Así Bourdieu presenta un espacio social de constitución de clases, construido en dos dimensiones de tres series: volumen, estructura (composición por tipo) y evolución del capital; y capital económico, social y cultural. Estos espacios ofrecen relaciones variables de congruencia y simetría. Desde grupos que comparten altos volumenes de todos los tipos de capital y son fundamentalmente estables en su composición y permanencia futura, y otros grupos que ofrecen disparidades notables y fuertes inestabilidades. Diversas fracciones de la pequeño burguesía son ejemplos de estos últimos. La evidencia empírica muestra que dentro de diversas clases y fracciones existe una relación inversa entre capital económico y capital escolar y cultural. Las burguesía en sus fracciones superiores se independiza de las exigencias de la adquisición de capital cultural, y en cambio la pequeña burguesía y los profesionales depositan en él su esperanza de sostenimiento y ascenso social.
La contribución más rica del texto es la que analiza las trayectorias, el dinamismo de los campos considerados y las estrategias de los agentes. Todos los grupos tienden a una doble  lucha: para mantener y acrecentar el valor de la especie mayoritaria de capital propio, y por la prevalencia de los criterios de valorización más favorables a ellos en cada campo.
Una de las estrategias de los agentes es la movilidad de capital que puede ser vertical cuando es ascenso/descenso dentro del mismo tipo de capital. Pero las más interesantes son  las que implican un desplazamiento transversal, es decir, entre campos distintos que obliga a establecer una reconversión de valor entre el capital poseido y el capital que se adquiere con él. Es en este sentido que juega la idea de “inversión” como apuesta a un juego de valorizaciones.
En este esquema explicativo, el autor estudia uno de los fenómenos más interesantes del campo cultural: la superproducción de títulos, la democratización de la enseñanza superior y la devaluacion del capital cultural escolarizado.
Las estrategias de aumento del capital escolar chocan con el efecto de pérdida de valor de mercado de los mismos títulos alcanzados. Bourdieu describe el efecto de alodoxia como un autoengaño que retrasa la percepción real del valor objetivo de los títulos, ya que los habitus incorporados siguen aplicando formas de apreciación ancladas en su tiempo de adquisición y no en la situación de mercado actual. Es por ello que la expansión de la distribución de capital cultural escolar se acompaña de una “generación engañada” que no puede alcanzar las expectativas prometidas asociadas a su inversión en esta especie de capital, dando lugar a procesos de desclasamiento o al riesgo de de desviarse por debajo de las trayectorias esperadas. Los sectores de la pequeño burguesía son particularmente sensibles a estas amenazas y ante ellas ponen en práctica estrategias de movilización no solo de su capital social, sino también de búsquedas de posiciones accesibles y acomodamientos que redefinen profesiones y puestos de trabajo. Así, los campos laborales más nuevos, más dipersos y menos codificados dan oportunidades a una gama variada y flexible de empleos semiburgueses vinculados a los servicios personales, medios de comunicación, entretenimiento, cultura y a todas las formas novedosas de ejercicio de la dominación suave y la integración simbólica de las clases subordinadas.
Los procesos de devaluación de títulos generalmente adoptan la forma invisible e insensible y suave que maximiza el efecto de alodoxia multiplicando los errores de apreciación que no tardan en convertirse en crisis personales. Las transformaciones del campo escolar apelan a tres mecanismos de filtrado de las estrategias de ascenso de estos sectores: eliminación suave o rezago progresivo, relegamiento a circuitos educativos explícitamente desvalorizados, y devaluación del valor del título. Si todo esto no fuera suficiente siempre quedan los mecanismos de exclusión, discriminación, selección, cupos, patronazgo, etc. con el que  se preservan espacios y monopolios de oportunidades.
Las estrategias de los grupos y las respuestas de los que disputan con ellos van generando efectos de deformación de la estructura o de traslación de estructuras por la cual las distancias jerárquicas entre posiciones se mantienen no a pesar, sino justamente en virtud de los cambios en los acciones y disposiciones de los grupos. Las propiedades ordinales de los campos se conservan mediante cambios en sus propiedades cardinales (posicionales), concluirá Bourdieu que, sin embargo, termina alentando expectativas de cambios estructurales por los efectos de una crisis de frustración de expectativas generalizadas.
Por último tenemos los textos de Gouldner y Goldthorpe como dos de los principales teóricos de la emergencia de la clase media.  El primero tributario de las teorías del posindustrialismo y la tecnoestructura directamente tiende a considerar a las clases medias como los verdaderos soportes de la sociedad contemporánea y en fuerte disputa con las viejas clases propietarias. Aunque en muchos sentidos este planteo haya envejecido notablemente (la concentración de ingresos y propiedad en el capitalismo global actual refuta claramente sus análisis) no deja de llamar a la reflexión algunos de sus señalamientos históricos. Considero que el Codigo de Discurso Crítico sigue siendo un lenguaje  universal de las clases medias basadas en el saber y la competencia técnica y humanística.
Goldthorpe es un analista de la estructura de clases en el primer mundo y sus hallazgos empíricos hacia finales de los ’80 llevaron a posar la atención en el fenómeno llamado de las “clases de servicios” caracterizadas por evadir algunas de los rasgos propios de las relaciones laborales de asalariados. A la manera de una “incrustación” estamental en el medio de las organizaciones corporativas económicas más modernas, las clases de servicios (gerentes, desarrolladores, técnicos expertos,  etc.) se caracterizan por elevados grados de autonomía en el trabajo, fuertes identidades y sentidos de pertenencia profesionales, bajo compromiso con las organizaciones, son beneficiarios de relaciones de confianza por parte de los propietarios y accionistas, y también tienen expectativas de seguridad y estímulos diferenciales o expectativas de “privilegios” prospectivos (carrera profesional o ejecutiva). Los señalamientos de que estos sectores tienen un amplio reclutamiento de origen popular (merced a la inversión en capital y credenciales educativas) y que podrían ser la base de cuestionamientos al sistema, sostener orientaciones contraculturales y conductas de radicalismo político, no dejan de ser interesantes ya que hay suficientes estudios que localizan la presencia de este tipo de agentes sociales en los movimientos sociales ecologistas, pacificistas, contraculturales, feministas, etc.   

TRABAJO PRÁCTICO 4

Elija una.

1)      Utilice el esquema propuesto por O. Wright acerca de cómo interpretar el papel de la lucha de clases en la determinación de las estructuras económicas y estatales, y en las intervenciones políticas estatales, para procesos históricos de Argentina o A. Latina. Otra manera de formular la consigna es ¿Qué tipos de mecanismos de mediación y transformación ejerce o ejerció la lucha de clases en el contexto de Argentina y A. Latina?
2)      ¿Cuáles han sido las capacidades estructurales y organizativas desarrolladas por las clases medias en nuestra historia reciente?

Elija una.
1)      En términos de la terminología de Bourdieu (volumen, tipo de composición de capitales) cómo caracterizaría la evolución de las clases medias en la Argentina desde la dictadura en adelante. ¿Cómo evolucionó el espacio social de clase media?.
2)      ¿Es posible hablar de una clase de servicios o de Nueva Clase en nuestro país? ¿Qué aplicabilidad pueden tener estos conceptos en nuestro contexto?

22 comentarios:

  1. 2) Según Wright, las capacidades estructurales de las personas en la misma situación de clase dependen de los vínculos en lugar del trabajo y aquellas relaciones que se mantienen en la comunidad. La posibilidad de organizarse como clase depende a su vez de las capacidades organizativas, es decir, una organización conciente por parte de los miembros.
    Wright sostiene que los trabajadores semiautónomos bien pueden asociarse por profesión (cosa que ha sucedido en Argentina durante los ’90) o bien sumarse a sindicatos (como sucedió con la creación de la CTA).
    Las clases medias en el 2001 tuvieron capacidades organizativas muy breves, en las asambleas barriales y la organización de Rosario por la Defensa de la Clase Media, ya que su organización no ha sido en tanto clase, sino que pretendía fundirse con la identidad del pueblo.

    1) Para Bourdieu las clases son grupos de personas cercanas en el espacio social, y que comparten determinados habitus. Es decir, que no sólo ocupan posiciones similares, sino que tienen disposiciones y esquemas de percepción semejantes. Las clases no se definen sólo por el empleo y los ingresos (posición que se ocupa en las relaciones de producción) a los que permite acceder, también hay que tener en cuenta las propiedades secundarias (el valor social del empleo, el capital social que permite obtener, el efecto del medio profesional, etc.).
    Crompton señala (de modo similar a Adamovsky) cómo la preocupación de los sujetos ha pasado de ser por el trabajo a ser por el consumo. Los lugares donde se identifica la gente, porque son los lugares que comparte, ya no es la fábrica, sino el Shopping. Sin embargo, no es el mismo nivel de ingreso solamente lo que los constituye en tanto clase. A pesar de tener acceso a bienes materiales similares, hay una tendencia a diferenciarse entre quienes poseen un capital cultural determinado y quienes no. En los ’90 en Argentina, como sostiene Adamovsky, un sector de la clase media pudo acceder a determinados beneficios que compartía con la clase alta, pero ésta los catalogaba de “nuevos ricos” sosteniendo que no tenían la capacidad, es decir el capital cultural, necesaria para apreciarlos. También se da esta relación entre los profesionales de clase media y los pequeños burgueses, el capital cultural no implica ser adquirido sino que su reconocimiento tiene en cuenta su trayectoria, si está incorporado.
    El modo de las clases medias para obtener beneficios en el espacio social ha sido invertir en capital cultural institucionalizado, no sólo para convertirlo en capital económico (se supone que mejores títulos académicos garantizarían determinado nivel de ingresos), o para conseguir capital social (redes de contactos producto del medio en que uno trabaja), sino también para obtener capital simbólico a partir del reconocimiento de los demás.
    Bourdieu sostiene que es posible reconocer la evolución de una clase por su rejuvenecimiento o envejecimiento, y también por la división del trabajo entre ambos sexos. Se puede ver una femeinización de la clase media, ya que más mujeres, a comparación de años anteriores, obtienen títulos académicos. Ello se debe en parte a la liberación de la mujer, y en parte a una estrategia de la clase media que ante la devaluación de los títulos* (causada por el hecho de que hay mayor oferta ya que más gente apuesta a ello) la mujer también trabaja para mantener el nivel de vida. Esta trayectoria no es individual, sino que es causada por el efecto de inculcación y por el efecto de trayectoria social.
    *La devaluación de los títulos hace que la clase media tenga que ajustar sus expectativas respecto al tiempo que invierte en conseguir un título o en el hecho de pensar en obtener más títulos, por ejemplo. En algunos casos, hay una reconversión de capitales, y optan por invertir en el capital económico y crean pequeñas empresas; al contrario de la pequeña burguesía que opta por invertir su capital económico en capital cultural y su mayor preocupación es que sus hijos tengan una buena educación.

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  2. Me olvidé de poner el nombre en el comentario anterior!
    LUCRECIA KASIC

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  3. Patricia Prado

    Si me paro en Bourdieu, en las últimas décadas de Argentina se visualiza un repliegue general de las clases medias sobre el espacio privado. Durante el terrorismo de estado las clases medias se fragmentaron con una distribución regresiva del ingreso. Durante el gobierno de Alfonsín hay gran consenso y participación de la clase media que había votado su propuesta de construir un Estado de Derecho, al cual los poderes corporativos (FF.AA., Iglesia y Sindicatos) deberían someterse y consolidar un sistema político que resolviera los conflictos de una manera pacífica, ordenada, transparente y equitativa, hasta el proceso hiperinflacionario donde se ve afectada económicamente. El modelo económico de Menem provocó trasformaciones sociales de consumo, se pasó del consumo a un consumo que vinieron de la mano cambios en los estilos de vida, consumos culturales de las clases medias y populares que actualmente se profundizan frente a las políticas kirchneristas. La poderosa concentración de los medios de comunicación, junto a la aparición de los barrios cerrados, son una nueva dimensión de la vida social en relación al uso del espacio urbano, son preferencias socioculturales, que sitúan al consumidor posmoderno como el centro de la representación de las clases medias argentinas. A este emergente social Bourdieu los denomina “intermediarios culturales” son los vendedores de bienes y servicios simbólicos, patrones y ejecutivos de turismo, periodistas, agentes de cine, moda, publicidad, decoración, promoción inmobiliaria y cuyo rasgo distintivo se sintetiza en un nuevo estilo de vida. La reconfiguración de los capitales y la transición de los mecanismos de reproducción social de las clases medias, de estatales a mercantiles, han modificado la condición de clase de las mismas que se articulan alrededor del consumo; como su principal condición.
    Quiero plantear a mí entender una diferencia: El consumo posmoderno, (que estamos viviendo en este momento) a diferencia del consumo moderno, es un consumo existencial. Es un consumo para "ser" que está asociado a la eternidad del instante de la cultura posmoderna. Tiene la naturaleza de los consumos adictivos. A semejanza del bulímico, el consumidor posmoderno no puede dejar de consumir, porque cada acto o percepción de consumo determina la necesidad de volver a consumir e identificarse como clase legítima. En el consumidor adictivo, ya no juega la racionalidad consumo presente/consumo diferido, porque las preferencias que orientan su comportamiento se han modelado en la dictadura del presente característico de la posmodernidad.

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  4. Patricia Prado

    Siguiendo el pensamiento de O. Wright este pensador plantea que la estructura de clases está definida por las relaciones sociales entre ellas, mientras que las capacidades de clases, por las relaciones dentro de las mismas. En nuestro país y mediando la década del 70 se da un proceso de desindustrialización que da como resultado la proletarización de la clase media y precarización de trabajadores obreros industriales. En la década del 90, la clase media que no tenía dependencia directa de las empresas privatizadas, logra algunas ventajas económicas debido a las políticas del gobierno de Menem. Estos privilegios fueron un condimento necesario para la reelección presidencial de Menem en dos ocasiones, pero excluyó a amplios sectores de clase menos privilegiada que resistieron por medio de movilizaciones, cortando rutas, etc. Por otro lado existía una clase media que al no ver afectado sus privilegios, hicieron “la vista gorda” al proceso de neoliberalización que se había consolidado con la reforma constitucional de 1994. No obstante todas estas clases compartieron la movilización y los cacerolazos durante el estallido del año 2001, salieron a la calle del brazo con los sectores de menos recursos frente al peligro concreto de una proletarización y la pérdida de sus privilegios. Actualmente se observa una clase alta con gran concentración de los medios de producción que luchan por conservar sus privilegios, mientras que tanto la clase media como la clase baja dan lugar a múltiples alianzas y asociaciones con mayor o menor suerte para tratar de mantenerse en el tiempo y proyectando futuros posibles.

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  5. Patricia Prado: Puase las preguntas en un orden invertido!!!!

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  6. 2-1- Para Bordieu las clases medias tienen una posición inestable en la estructura social, porque si bien comparten un mismo habitus están condicionadas por el volumen y la estructura del capital y su posición en el campo. Volumen y composición de capitales, constituyen las clases. Pero las clases medias comparten algunos aspectos de habitus no sólo de las clases altas, sino que también de las clases bajas y esta oscilación entre una y otra la hace actuar de manera inconsistente. A partir de esta conceptualización haré un resumen de la evolución de la clase media. En los ’60 y ’70 la clase baja y la clase media comparten un gran capital cultural y simbólico, protagonizando y organizando movimientos de luchas por la liberación nacional y social. La dictadura cívico-militar que gobernó la Argentina entre1976 y 1983 produjo una ruptura tanto cultural, simbólica que tendió a desmontar el incipiente Estado de Bienestar, desindustrializar y concentrar la economía argentina y a fomentar el sector financiero y la concentración de tierras en manos de los grandes estancieros. Socialmente se caracterizó por aumentar notablemente la pobreza, que alcanzó a una gran parte de la población donde decenas de miles de personas fueron detenidas, torturadas, asesinadas y desaparecidas o forzadas al exilio, como parte del plan de exterminio del gobierno militar, Muchos profesionales, docentes e intelectuales engrosaron la lista detenidos-desaparecidos, pero otras fracciones de dicha clase legitimó la masacre y acuñó el slogan oficial: “algo habrán hecho”. Esa agresión - la desaparición de personas - funcionaba no sólo contra la víctima directa que sufría el secuestro y la muerte, sino sobre el conjunto social que "aprendía" que si algo hacés, te va a pasar lo mismo. En el año 1983,asume la presidencia El Dr. Raúl Ricardo Alfonsín quien fue el primer presidente de la Argentina tras la noche oscura de la última dictadura. Su mayor logro fue consolidar la república, tomó el lugar de garante de la democracia y la pacificación para poder reconstruir las instituciones del Estado Argentino. Alfonsín no pudo cumplir con muchas de sus promesas de campaña por múltiples causas: los límites del proyecto político, la fragilidad institucional de esos primeros años de democracia y el gran poder de la patria financiera y los oligopolios locales. El golpe llegaría desde los sectores financieros que comienzan a desestabilizar el mercado para obligar al gobierno a obedecer las pautas del Fondo Monetario Internacional. Fue ese punto medio entre la violencia represiva y la violencia “subversiva”, que llegó a asociarse al peronismo. Fue la misma clase media asociada al habitus y capital económico y cultural de las clases altas en pleno apogeo neoliberal (1989–2001) que avaló con su voto la reelección de Carlos Menem en dos oportunidades. La mayor crisis de identidad que sufrió la clase media se dio en estos años: por un lado compraba productos importados y vacacionaban fuera del país producto de la paridad cambiaria (adquiriendo en Miami productos al “deme dos”), por el otro se hundía junto a los sectores populares como resultado de la desindustrialización que sufría el país. El neoliberalismo deja como saldo una gran decadencia económica y nuevamente se produce una alianza entre la clase media y la clase baja que juntas protagonizan el fin del menemismo, obligando a los sectores del poder a renegociar una nueva manera de gobernar y lo que en un momento fue motivo de lucha ahora es un obstáculo para su crecimiento por lo que rompe nuevamente con los sectores bajos. La administración del matrimonio presidencial logró hasta ahora un rápido apoyo de amplios sectores medios y populares. Ahora se instala con fuerza el tema de la eventual continuidad de Cristina en el poder por cuatro años más. Para esto se, debe abrir nuevamente la Constitución Nacional, como lo hizo en su momento Carlos Menem.. ¿Cuál será la respuesta de la clase media?

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  7. 1-1 La crisis de diciembre de 2001 en Argentina fue una crisis financiera Su lema popular fue: "¡Que se vayan todos . Las formas asamblearias reunieron y dieron sustento a la capacidad organizativa de los miembros de las clases medias. Las experiencias organizativas y económicas acontecidas a partir del argentinazo han inspirado en diferente medida a varios movimientos políticos aún cuando los protagonistas de este a nivel general no estuvieran movilizados por una línea política definida. Uno de los que más destaca la importancia de aquellas es el movimiento libertario internacional que ve en el antipartidismo, pero sobre todo en el surgimiento de asambleas barriales de democracia directa, empresas recuperadas y la economía asociativa, una muestra de la posibilidad de autogobierno. Estos movimientos han visto en estos hechos la evidencia de un nuevo orden socio-económico. Las demandas no fueron canalizadas en una reestructuración del sistema político-económico en sí mismos, sino por un recambio en sus actores. En términos analíticos la forma asamblearia puede ser un modelo de la traducción de la capacidad estructural a la capacidad autoorganizativa de la clase media. Es importante destacar que el contenido de las formas asamblerias como capacidad organizativa de la clase media no ponían en tela de juicio al sistema capitalista, si bien es cierto que rompía con la consigna jurídico – liberal del ciudadano individualizado en la participación política. El manejo de las contradicciones, según Wright, es el mayor logro del sistema capitalista que puede desplazar los conflictos del nivel fundamental al inmediato. Aquí es donde para la continuación de la dominación, las tendencias centrifugas de transformación son reinterpretadas por las estructuras económicas y estatales.

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  8. El anterior de Bourdieu es mio salio la publicación alterada evidentemente por falla mia.

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  9. Jessica Gavillon

    ¿Cuáles han sido las capacidades estructurales y organizativas desarrolladas por las clases medias en nuestra historia reciente?

    Las capacidades de clases se definen por las relaciones sociales dentro de una clase que unifican a los agentes de esa clase en un una formación de clase, unen la formación de clase y la lucha de clases, son la base potencial para la realización de los intereses de clase. Los intereses de clases son los objetivos potenciales de clase dentro de la lucha de clases, unen la estructura de clase con la lucha de clases.
    Los vínculos de las relaciones de clases pueden ser:
    1. Directamente generados por los desarrollos estructurales de las sociedades capitalistas. Capacidades estructurales. Está determinada por el proceso de producción, por las relaciones sociales entre los trabajadores (las cuales pueden debilitarse creando sistemas de jerarquías, privilegios y ascensos entre otros) y por las relaciones entre los trabajadores fuera de la esfera de producción, en la comunidad (debilitada por las nuevas estructuras de organización de viviendas como la suburbanización entre otros). En sí, configuran la capacidad de auto-organizarse de las clases.
    Por ejemplo, en Córdoba se han creado muchos barrios (como el barrio renaul I sección y II sección) alrededor de fábricas automotrices donde viven la mayoría de sus trabajadores o fábricas metalúrgicas como el Barrio SMATA, como así también se crearon muchos barrios docentes particulares (SADOP) en el 2000 lo que fortaleció el crecimiento de dicho gremio permitiendo una mejor organización interna y la difusión de la información.

    2. Los constituidos por las organización consciente de los miembros de esa clase. Capacidades organizativas, que representan los vínculos reales entre los miembros de una clase, creados por o a través de organizaciones de clase conscientemente dirigidas. Por ejemplo los sindicatos. Son centrales en las en la comprensión de la lucha de clases y el cambio social.
    Las capacidades estructurales configuran o delimitan a las segundas.

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  10. Jessica Gavillon.-

    Tal como comentó Lucrecia, es importante señalar el aporte de Crompton en este sentido. La clase deja de organizarse identitariamente en torno al lugar de trabajo sino mas bien es ahora el consumo lo que genera identidad de clase, entornos de actividades y comportamientos pertenecientes a dicha clase. Con la baja del tiempo de trabajo otorgado por nuevas leyes de protección laboral, se crea nuevo tiempo para el consumo, es decir aumenta la generación de la identidad por consumo fomentada por los nuevos empleos de cuellos blanco y la feminización de empleo y baja la identidad según tiempo y lugar de trabajo. Dos personas pueden trabajar en una misma fábrica pero tener labores diferentes (uno en la producción misma y otro de cuello blanco o administrativas lo que les genera diferentes identidades). (Para unirlo con Wright, la creación de jerarquizaciones internas o subdivisiones debilita las capacidades estructurales. ) Esto según Bourdie, podría explicarse que estos agentes están ubicados en diferentes puntos del espacio social, si bien pueden tener una breve interacción en el espacio real.
    La valorización del capital cultural institucionalizado (en títulos) ha crecido para la clase media argentina, es lo que la diferencia y le genera orgullo de clase. Luego ver como ese título de médico es reconocido por la sociedad permitiéndole ingresar a nuevos círculos sociales (transformpandolo en capital social, crecimiento de la agenda y mejores contactos sociales) y porque a su vez, posibilitándole a dicho agente una mejora en sus ingresos (mejor puesto de trabajo, mayor categoría en capital cultural y social) gracias a dicho capital cultural institucionalizado e incorporado en primer lugar.

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  11. AGUSTIN
    1)
    El modelo de determinación propuesto por Erik Olin Wright analiza las relaciones de mutua determinación entre la estructura de clases (relaciones sociales entre clases), las capacidades organizativas (relaciones sociales dentro de las clases) y las luchas de clase. El elemento mediador entre la lucha y la estructura son los interés de clase; mientras que las capacidades organizativa representan la organización de una clase en torno a un interés. Wright define a los intereses de clase como el conjunto de objetivos potenciales de las clases dentro de la lucha clasista. La base potencial para la realización de dichos intereses constituye la capacidad de clase. Las capacidades de clase son definidas como las relaciones sociales dentro de una clase que unifican a los agentes que la componen. Pueden dividirse en dos categorías: Capacidades estructurales y Capacidades organizativas. Las primeras remiten a los vínculos que devienen de la ocupación de idénticas posiciones en la estructura de producción. No solo incluye los vínculos que se originan en el proceso productivo, sino también aquellos que se construyen fuera de él, es decir, en el marco de la comunidad. Las capacidades organizativas, por su parte, están constituidas por la organización consciente de los miembros de la clase. Éstas, a su vez, se hallan delimitadas por las capacidades estructurales de clase.
    Las capacidades de clase se hallan determinadas por la estructura de clase, en tanto ésta fija límites para el establecimiento de relaciones sociales hacia el interior de la clase. Sin embargo, esta determinación no es absoluta, puesto que la lucha de clases también interviene en su constitución en un doble sentido: ya sea alterando directamente las capacidades de clase o bien, afectando la estructura misma de clases. La influencia de la lucha de clase en la conformación de las capacidades estructurales y organizativas de clase resulta más bien evidente cuando se analiza la situación de las clases medias. Las situaciones contradictorias dentro de las relaciones sociales (tal como lo menciona Wright) son aquellas posiciones que cuentan con probabilidades menos determinadas de ser organizadas en formaciones de clases dadas. La lucha de clases puede modificar dichas probabilidades. Por ejemplo, una agudización de las mismas puede plegar masivamente a los sectores medios hacia organizaciones obreras, ya sea, en términos estructurales (proletarización de sectores intermedios) o bien, organizativos (conformación de agrupaciones conscientemente orientadas a la consecución de determinados intereses).
    En relación a la clase media argentina podría inducirse que no existen intereses de clase inherentes en torno a los cuales organizarse. Dichos sectores se caracterizan por tener intereses contradictorios que le permiten, potencialmente, organizarse en más de una capacidad de clase. Las formas de organización varían en función del desarrollo de la lucha de clases, pudiéndose aglutinar, por ejemplo, en asociaciones profesionales u organizaciones obreras; pudiendo, también, permanecer al margen de cualquier agrupación. Durante los acontecimientos de 2001 hubo un notorio acercamiento entre los sectores medios y las clases populares. En primer lugar, la debacle económica supuso el empobrecimiento de una vasta porción de los sectores medios, robusteciendo así, las filas de los sectores populares. A su vez, puede aseverarse que las condiciones de lucha modificaron los límites de formación de clase. Si bien es cierto que los intereses contradictorios de las clases medias no desaparecen, existieron ciertos acuerdos comunes en torno a intereses inmediatos, sobre todo de índole económico y político. Surgieron diversos tipos de organizaciones orientadas conscientemente al logro de dichas metas. La mayoría de estas se caracterizaban por su tendencia hacia el autogobierno. Ejemplo de ello son las asambleas barriales. Hubo en esta instancia un fortalecimiento de las capacidades organizativas de las clases medias a partir de su acercamiento a sectores bajos.

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  12. Bolque 2- Preg.2) Creo que en cierto punto sí podemos hablar de una nueva clase o clase de servicios en nuestro país. La lógica desarrollada por las grandes empresas "transnacionales" en la actualidad, (con la tercerización de sus tareas y funciones de organización y gestión del trabajo en las empresas, en los países subdesarrollados y desarrollados, promovieron la formación de puestos "intermedios", es decir, los "gerentes" de las grandes empresas o ejecutivos de las transnacionales, así como los "coach" o "líderes" (para utilizar su lenguaje) que se encuentran en una situación ambigua derivada de situación de supervisión y controlar sobre los puestos inferiores (son "jefes" o "superiores"), pero que a su vez, también son supervisados y controlados por superiores o parte de la jerarquía superior. Por otra parte, esta nueva clase también se expresa a través de su consumismo e individualismo, así como estilos de vida.

    Anaclara Mona

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  13. Angarola, María Noel

    2) Siguiendo a O. Wright, la posición de muchos empleados de cuello blanco de bajo nivel es objetivamente “proletario”. En su discusión Poulantzas, el autor desarrolló con su teoría una noción de posiciones contradictorias de clase y luego trató de ubicar a varias agrupaciones medias en una misma estructura, atendiendo al principio que otorga los vínculos en sus lugares de trabajo y sus relaciones mantenidas en la comunidad. Sumado a ello, la cuestión de organizarse en tanto clase está sujeta a su vez de las capacidades organizativas, y con ello a una organización consciente por parte de los miembros. Con la última dictadura militar las reformas estructurales de cómo producir en Argentina cambiaron: de la fábrica a las oficinas; del trabajo manual al trabajo de servicio; de la figura del obrero a la del empleado. El terreno político y económico en el que jugaron los militares contribuyó al cambio social progresivo que impactó directamente en la configuración de las estructuras de clase. Con la llegada masiva de financieras y la instalación de firmas internacionales de servicio, proceso luego profundizado y acabado en la década del ´90, aquellos que trabajaban en una fábrica debieron reubicarse en las empresas bajo nuevas formas de trabajo relacionadas al servicio, siguiendo la explotación de la actividad de lo intangible sobre lo tangible. Este proceso afectó a gran parte de la sociedad argentina, sobre todo a los sectores medios quienes de acuerdo a su potencial educativo debieron adaptarse al cambio y aquellos con menos posibilidades de educación quedaron fuera del nuevo esquema productivo. De esta manera, la estructura de clase antes marcada por el sistema productivo con base de un proletariado diverso, con los años se fue modificando a una clase ambigua que agrupa a un mix de agrupaciones con diferentes estratos sociales que lucha por sus intereses desarrollando su potencial individualista, antes que colectivo. Para finalizar, como lo indicar Wright: “La lucha de clases media de modo semejante a las determinaciones de reproducción. La medida en la que una estructura estatal dada sea reproductiva de las relaciones económicas puede estar condicionada por los tipos de lucha de clases existentes en la sociedad. Donde la lucha de clases es muy intensa y está muy politizada, las estructuras democráticas burguesas pueden probar ser muy escasamente reproductivas; en los casos en los que la lucha es muy economicista y de carácter apolítico, las mismas estructuras pueden funciona de forma muy productiva”.
    2) De acuerdo con Bourdieu la sociedad es un sistema relacional de diferencias en el que se presentan una serie de campos con sus reglas de juego particulares. Para ello, toma en cuenta las posiciones sociales (concepto relacional); las disposiciones (habitus) y las tomas de posición (elecciones). El espacio social estaría dado entonces por la forma en que los agentes o grupos se distribuyen en él en función de su posición, según dos principios de diferenciación: capital económico y capital cultural. A su vez, en el espacio social se distribuyen según el volumen global de capital que poseen bajo diferentes especies de capital (económico, social y simbólico). Con este esquema, podemos advertir que el espacio social de la clase media no evolucionó en términos de capital cultural, más bien quedó limitado a las imposiciones del mercado y a sus tendencias consumistas promovidas desde los países centrales de la tierra. Por demás, logró fraccionamiento entre sus miembros y escasa solidaridad entre los grupos. El espacio social de la clase media se ve constantemente amenazado por la lucha de sus integrantes para no quedar fuera del sistema, teniendo a la competitividad como leit motiv de sus relaciones y vínculos entre sus pares.

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  14. Bolque 1- Preg. 1) No creo haber entendido del todo bien la diferencia entre transformación y mediación. Tal como señala Eric Olin Wright, la lucha de clases es intrínsecamente un proceso de transformación de las estructuras (económicas y políticas), y por tanto, el proceso que pone límites a la lucha de clases resulta a su vez limitado por éstas. Definir un modo de determinación como una relación de transformación significa que lo que está en juego es una transformación de las estructuras, no que tal transformación se produzca en todas las ocasiones. Creo que podría pensarse como mecanismos de transformación de la lucha de clases, la sanción de la ley Sáenz Peña (en tanto ampliación del campo político), los numerosos golpes cìvicos- militares (que intentaron concluir con los gobiernos "populistas o progresistas"), la ley 125 (limitada por el poder oposición), el Primer Peronismo (en tanto reconocimiento de derechos sociales antes vedados a la mayoría, y por medio de una mayor intervención del Estado, entre otros). Por su parte, la mediación configura las consecuencias de otros procesos sociales, es decir, configura las relación existente entre otros dos procesos y determina el terreno en el que operan otro modo de determinación. En el caso de Argentina, la mediación creo puede caracterizarse en grandes rasgos atendiendo a las diferencias entre por ejemplo el Peronismo (pensado en términos de intervención y mediación del Estado en la esfera económica, política y social, así como en las negociaciones salariales y la lucha de clases en general)en contraposición al Menemismo, por ejemplo, en tanto liberalización del mercado, achicamiento del Estado y representación de sectores/ intereses pudientes de la sociedad).
    Igual no estoy segura de que los ejemplos que di estén bien encasillados en una u otra opción.

    Anaclara Mona

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  15. Carlos María Martinez:
    ¿Es posible hablar de una clase de servicios, o de nueva clase en nuestro país?¿Qué aplicabilidad pueden tener estos casos en nuestro contexto?:
    Para empezar, la caracterización de la calse de servicio según Golthorpe, está formada por Directivos, administradores y profesionales.En este sentido
    y enfocandonos en nuestro país y haciendo un recorte temporal de 20 años,(en los cuales se incluyen los procesos privatizadores),la emergencia de empresas tercerizadas,la especialización en áreas determinadas, y el exponencial desarrollo de la cibernética, sí se puede hablar de la emergencia de una clase de servicio, teniendo en cuenta que hay profesionales, directivos y administradores que cumplen roles específicos que tienen que ver con el desarrollo tecnológico. Mirado así va de suyo que se puede ver como una "nueva clase". Mi opinión, es diferente, desde mi punto de vista, estos sectores, profesionales directivos y administradores, son aggiornamientos de la clase media tradicional, teniendo en cuenta que siguen reproduciendo formas de vida´muy parecidas a las generaciones anteriores,sus formas de consumo, sus gustos, etc.siguen teniendo la particularidad diferencial que tenía la tradicional clase media.Más all´´a que sea un lugar común decirlo, lo que se ha marcado notablemente es el espacio social con la clase obrera, de manera tal que casi no hay puentes en pie para el famoso "ascenso social", por esta razón las prácticas de esta nueva clase (que para mi no lo es),parecerían ser "originales", repito que lo que hace la diferencia es la brutal separación entre las clases citadas.De manera tal que el esquema propuesto por Goldthorpe, en nuestra sociedad no tiene aplicabilidad, incluso tomando en cuenta la "potencial" acción política de esta clase,se puede asegurar, que respondería más o menos en los mismos parámetros con los que respondió siempre, esto es, ante una crisis, siempre tenderá a asociarse con la clase alta, o buscaría el tradicional recurso de negociar por el ampararo estatal, para como dice Goldthorpe "proporcionar a su posición privilegiada una base racional y moral.

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  16. Anónimo dijo...
    Para contestar la primer consigna se me ocurrió pensar en Argentina, más precisamente en los seis primeros años de la década del'70. Me baso en que hasta ese momento (1975) la sociedad estaba estructurada de un modo más equitativo.Previo al golpe cívico militar de 1976,se evidenció una encarnizada lucha de clases internamente(más la connivencia externa),por la distribución de la riqueza.Desde mi punto de vista y siguiendo a O.Wright,la derrota sufrida por erp y montoneros a manos de la dictadura cívico militar, determinó más allá de la derrota de las organizaciones erp y montoneros, la adscrpción de buena parte de la clase obrera a la visión que imponían las clases involucradas en el golpe cívico militar.Esa lucha medió para que un sector importante de la clase obrera y parte de la clase media,o bien,dejara de apoyar a estas organizaciones o que las probabilidades de brindarle apoyo se cerraran definitivamente.En términos de Wright los intereses inmediatos de parte de la clase obrera y la clase media prevalecieron por los fundamentales de las organizaciones citadas.
    Carlos María Martinez

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  17. M. Figal.
    Olin Wright. Pregunta uno. Parte 1.
    Siguiendo a Olin Wright, las capacidades de clase pueden caracterizarse como las relaciones sociales dentro de una clase. En mayor o menor medida, unifican a los agentes de esa clase en una formación de clase. Para el autor, las capacidades de clase son la base potencial para realizar los intereses de clase (objetivos potenciales de la clase) en la lucha de clases. Es factible distinguir las capacidades estructurales de clase y las organizativas. Las primeras refieren a los vínculos generados por los desarrollos estructurales de la sociedad capitalista, mientras que las segundas responden a las organizaciones conscientes de los miembros de la clase. Las capacidades estructurales limitan las formas posibles de auto organización.
    En el modelo de determinación que el autor plantea para la estructura de clase, la formación de clase (entendiéndola como las capacidades de clase) y las luchas de clases vemos como todas ejercen efectos sobre las otras. En cuanto a las capacidades de clase, interesa señalar que es limitada por la estructura, aunque no siempre actúa reproduciéndola. La lucha de clases media esa relación, mientras que transforma a las capacidades. La importancia de esto en cuanto a las clases medias, radica en que es posible englobar a gran parte de estas en las categorías que Olin Wright denomina como de posiciones objetivamente contradictorias en la estructura de clase. Se encuentran en sectores ubicados entre los polos básicos de las situaciones de clase. La posición dentro de la estructura otorga cierta posibilidad de organizarse en una formación de clase dada. Las situaciones contradictorias van a estar menos determinadas, y será la lucha de clases la que modifique la probabilidad de una posición de ser adscrita a una formación de clase dada.

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  18. M. Figal.
    Olin Wright. Pregunta dos (puse uno antes, me equivoque). Parte 2.
    Si trasladamos esto a la Argentina, podemos pensar en los sucesos del 2001. Allí la relación se hace más nítida. Es factible ver como las capacidades organizativas vienen precedidas de las estructurales, y a la vez como la lucha de clase lleva a los elementos situados en las posiciones contradictorias a adherirse a formaciones de clase más cercanas a la clase obrera. Por ejemplo, se puede partir del espacio geográfico. La historia del desarrollo de la Ciudad de Buenos Aires terminó conformando barrios y sectores de la ciudad en que son característicos el predominio de clases medias. Olin Wright destaca la importancia de la comunidad como una capacidad estructural. Si bien él se refiere a los barrios obreros, la situación generada en 2001, en la que le gente salía a manifestarse en las esquinas de ciertos barrios, permitió la posibilidad de que personas provenientes de las clases medias pudieran conocerse, y arreglar futuros encuentros. Aquí, la lucha de clases, representada por las protestas sociales en todo el país, medió entre la estructura de clase y las capacidades. Esto es, sectores de clases medias, que vivían en barrios característicos de clases medias, lo que puede verse como una capacidad estructural, por medio de acciones tales como los ‘cacerolazos’ (los cuales se enmarcaban en una clima de protesta social continuo en todo el país-lucha de clases), pudieron terminar dando forma a novedosas capacidades organizativas para el sector, como lo fueron las asambleas barriales. Estas formaciones de clase se volcaron a los sectores obreros, lo cual queda manifestado en reuniones mantenidas, y acciones desarrolladas, con organizaciones piqueteras, por ejemplo. A su vez, con los cambios de gobierno y la paulatina mejora de los índices económicos (el fin de los “tiempos extraordinarios”, como dice Svampa), las asambleas fueron dejando paulatinamente de existir. Se deterioraron los vínculos con las organizaciones piqueteras, y de hecho se los pasó a repudiar en muchos casos. Los cambios en la estructura económica, política, derivaron en ciertas mejorías en las posiciones contradictorias, que terminaron desalentando su cercanía a la clase obrera.
    Al margen, quisiera saber si también es posible catalogar de manera similar lo sucedido con los movimientos de ahorristas. Es decir, el ahorro es característico de sectores de las clases medias. El depósito en los bancos parece actuar como capacidad de clase estructural, ya que pone a esos sectores en una situación similar. Cuando no se devolvieron los ahorros, las protestas permitieron a toda esa gente establecer relaciones y poder conformar movimientos, asambleas, etc. Es decir, se posibilitó el desarrollo de capacidades organizativas. Yo quisiera saber si está bien suponer que la clase media depositando su dinero en bancos puede ser catalogado como capacidad estructural de clase.

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  19. M. Figal.
    Sobre clases medias. Pregunta 2. Nueva Clase.
    Aunque las aserciones de Gouldner se piensan en un contexto histórico muy distinto del actual, caracterizado y determinado por una división bipolar del mundo, creo que en su análisis se desprenden términos que proveen todavía elementos analíticos que pueden servir como punto de partida para pensar ciertas situaciones. Aunque no se la mencione como tal, la Nueva Clase representa lo que en otros autores es la clase media. La descripción de los episodios genéticos de la misma dejan claro que se habla de colectivos sociales que se fueron diferenciando tanto de la vieja clase dominante como de la clase obrera. En este sentido, para Gouldner, la Nueva Clase se diferencia de la vieja clase en que su capital es cultural (un capital que es entendido como un producto que sirve para producir otros productos con valor económico; en el caso de la Nueva Clase, ese producto es la educación), y se distingue de la clase obrera porque pretende controlar el contenido y el entorno de su trabajo.
    Dado el carácter de este TP, me limitaré a señalar lo que en mi opinión son algunas categorías analíticas del texto que no han perdido completamente su vigencia (más allá del concepto de CDC, como se indica en el texto de apoyo). De este modo, dentro de la Nueva Clase, me parece destacable la división de Gouldner entre la intelligentsia técnica y los intelectuales. Si identificamos a los primeros como los encargados del aumento de la productividad, de la renovación tecnológica, etc, a los segundos los podemos definir como los críticos, los académicos, los políticos.
    No hay duda que podemos pensar en esos términos para observar ciertos temas en Argentina. Se piensa en esos tipos para concretizar diferencias entre capitales culturales que provienen de una educación que es la misma en términos abstractos, en cuanto al nivel de credenciales alcanzado. Y a cada uno, le corresponde determinada función. Respecto al manejo del Estado, algunas situaciones se pueden pensar de ese modo. Por ejemplo, en YPF. La compañía petrolera tiene como director ejecutivo a Miguel Gallucio. Este hombre, que es ingeniero especializado en el tema del petróleo, sin duda representa a la intelligentsia. Es el encargado de los planes de desarrollo de la petrolera, del aumento de su producción, de verificar la posibilidad de nuevas explotaciones, etc. Es decir, todo lo que tiene que ver con la tecnología, la innovación científica, y demás. Sin embargo, como representante de las acciones del Estado en la compañía, fue designado Axel Kicillof, quien proviene del sector de los intelectuales. Su función aquí es eminentemente política, ya que debe cuidar los intereses del estado en cuanto a decisiones que se tomen, a velar por que las medidas establecidas no vayan en contra, sino que se relacionen con la política productiva del Estado.

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  20. M. Figal.
    Sobre clases medias. Pregunta 2. Nueva Clase.
    Situaciones similares se pueden ver en otras ramas. A lo que se pretende llegar con esto es que no quedó del toda obsoleta la división propuesta por Gouldner entre la Nueva Clase, y que contextualizada, y repensada, sin duda puede proveer marcos analíticos interesantes.
    Por otra parte, el análisis de los intelectuales revolucionarios parece encajar con las organizaciones guerrilleras surgidas en Argentina a fines de los ’60. Los líderes de las mismas no sólo provenían en su mayoría de clases medias, sino que también poseían un elevado capital cultural (en base a sus niveles educativos alcanzados). Podemos pensar en los 16 jóvenes fusilados en Trelew (a modo de homenaje, justo en los días en que se conocerá la sentencia judicial a los responsables). La abrumadora mayoría había terminado o estaba cursando sus estudios universitarios. El análisis de Gouldner sobre la predominancia de intelectuales en los liderazgos y en la conformación de los movimientos comunistas o socialistas en China, Vietnam, Camboya, etc, no queda tan lejano de la situación argentina. La “elite revolucionaria” también era en su mayoría perteneciente al estrato de los intelectuales.

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  21. Haydee Viviana Yovine- TP 4
    Wright hace referencia a que aunque el esquema weberiano sea útil a fin de explicar las causas micros de las diferencias de clases, no por ello uno debería de renunciar a explicar las diferencias de clases en términos luchas, ya que el esquema marxista nos permite pensar en términos de transformación de tipo estructural; como la lucha partera de la historia. Ahora bien, si bien hace mención a ciertas limitaciones de tipo estructural tanto económicas como estatales que vendrían a impedir su modificación estas no pueden ser siempre garantizadas de forma total sino más bien en ciertas ocasiones.
    Wright además analiza como los diferentes agentes en determinada situación de clase se vinculan. Lo cual avanzando en el clásico análisis marxista, dice que en las sociedades de capitalismo avanzado como las nuestras, los agentes responden a vínculos directamente generados por los desarrollos estructurales que el mismo ofrece. De esta manera podemos observar que toma en cuenta tanto los bienes de organización como los bienes de cualificación para definir o posicionar a las clases en la estructura, esto define a las clases medias como posicionadas dentro de “posiciones contradictorias de clase”. Sin embargo, dice que existen otras capacidades organizativas pero que ellas responden a la organización consciente de sus miembros.
    Considero que tras los sucesos de 2001 algunos sectores de clase media se dieron cierta forma organizativa por medio de las asambleas populares. Estas si bien no pusieron en tela de juicio la legalidad política ni el sistema capitalista como modelo económico (mayoritariamente), si se llego a cuestionar en ocasiones cierta legitimidad política en tanto sus actores representaban la vieja forma de “hacer política” que había desembocado en la crisis. Si bien la clase media logro darse una cierto tipo de organización ante lo sucedido, son las estructuras económicas y estatales las que trasforman el descontento y lo reinterpretan en el sentido de “desplazar los conflictos del nivel fundamental al inmediato” logrando así zanjar los conflictos y garantizar la continuidad del sistema de dominación.



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  22. Haydee Viviana Yovine
    Considero que en términos de Bourdieu es posible pensar en la existencia de una nueva clase ligada a los servicios, pero en tanto se tengan en cuenta procesos como los que se dieron en nuestro país, que implicó una fuerte desindustrialización iniciada en la última dictadura militar y consolidada en la década del ’90 que dio forma a una estructura manufacturera productiva simplificada y altamente concentrada en torno a un reducido grupo de empresas oligopólicas.
    De modo que la apertura comercial beneficio a las empresas oligopólicas que contaban con el acceso a créditos externos y cierto amparo de subsidios estatales. Estas medidas en el mercado laboral se hicieron patentes en un incremento en los niveles de productividad industrial y el crecimiento de altos niveles de desocupación abierta, consecuencia de la reestructuración productiva; esto es el cierre sistemático de pequeñas y medianas firmas y el aumento de la eficacia de las grandes empresas oligopólicas. Esto se expresa de manera constante durante toda la década. Lo cual lleva aparejado una mayor exigencia de niveles de escolarización en respuesta a los cambios productivos. Así nos encontramos frente a una década donde los puestos precarios de corta duración y los episodios de desocupación esporádica fueron moneda corriente.
    En 1994 se observa una fuerte modificación en las remuneraciones horarias para los distintos niveles de educación. Es decir, lo que se produce es un proceso estratificador salarial explicado por las nuevas calificaciones demandadas por los empleadores, lo cual contribuye a una mayor diferenciación y concentración de los ingresos personales lo cual en un contexto de creciente desocupación y recesión intensifico el proceso de devaluación educativa y afectó el poder negociador de los asalariados.
    En este escenario es que las pequeñas burguesías operaron sus estrategias de movilización de capital social, cultural y educativo. Ante la devaluación de títulos escolares, tras su masificación; es este sector el que mejor logra adaptarse al nuevo marco flexibilizador y desplegar estrategias, vincularse al “mundo global” y diferenciarse en cuanto estilos de vidas y así obtener cierta distinción. Pero de por lo antes expuesto considero que si bien existe toda una “clase de servicios” que genera distinción, no es cierto que todos los que trabajan en servicios tengan igual estilo de “beneficios”. Hay ligado a ocupar ciertas posiciones privilegiadas en las empresas toda una ideología de lealtad y compromiso para “hacer carrera y así llegar” que lo cierto es que en nuestro país pocos pueden alcanzarlo, pero que de todos modos funciona como un campo de disputa en el mercado laboral flexibilizado.

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