TRABAJO PRÁCTICO
UNIDAD 2 PARTE A (colgar antes del lunes 18/06)
Elija una
de estas
1) Se ha
discutido durante mucho tiempo la pertenencia a la clase obrera de los
empleados administrativos y de los técnicos y supervisores. ¿Qué respuesta imagina Ud. que darían…
Dahrendorf;
Poulantzas; M. Harnecker; F. Parkin; N. Poulantzas; A. Przeworski? Suponiendo que
todos estos autores piensan en la
Argentina (elija solo un autor).
2) Otro
tema de discusión de la última década ha sido la pertenencia o no a la clase
obrera de los movimientos territoriales de desocupados o pobres urbanos. ¿Qué
respuesta imagina Ud. que darían…Dahrendorf; Poulantzas; M. Harnecker; F.
Parkin; N. Poulantzas; A. Przeworski? (elija solo un autor).
3) Desde
Milcíades Peña hasta hoy se ha discutido la cuestión de la clase obrera
argentina y del peronismo como bonapartismo disciplinador de la clase obrera. ¿En
qué medida las políticas sociales, las conquistas laborales y políticas, y los
estilos de conducción del peronismo han significado para la clase obrera una
traba en su proceso de formación de clase? Utilice las ideas de Przeworki.
Agustin H.
ResponderEliminarEn mi opinión, según Adam Przeworski podría concebirse a los empleados administrativos y a los técnicos y supervisores como miembros de la clase obrera, debido a los siguientes elementos.
Las clases no están dadas únicamente por las posiciones objetivas ocupadas en el proceso productivo. Son efecto de las luchas. Estas luchas, a su vez, tampoco se derivan de las relaciones de producción de manera automática, pues están determinadas por la totalidad de las relaciones políticas, económicas e ideológicas que caracterizan una determinada situación histórica. Es decir, no existe una correspondencia inmediata entre el espacio ocupado en las relaciones de producción y la organización colectiva de clase. Es por ello, que ha habido periodos en que algunos portadores de las relaciones de producción han estado organizados como tales, otros portadores de relaciones no lo han estado y otros, que aparecen en la lucha de formación de clase que no se corresponden exactamente a los espacios ocupados productivos (por ejemplo, estudiantes, desocupados, etc).
Marx identifica la existencia de un excedente de mano de obra que no puede encontrar empleo en la producción. Este excedente es consecuencia del desarrollo del capitalismo que, por un lado, destruye otras formas de organización de la producción y por otro, reduce la necesidad relativa de mano de obra. La mano de obra que ingresa en el proceso productivo, adoptan el carácter de “trabajo productivo”, en tanto crea, modifica o conserva valores de uso. Más allá de los productores directos y los organizadores del trabajo, existen otros espacios que pueden incluirse dentro de la órbita del “trabajo productivo”. Éstos son los denominados trabajos reproductivos que, precisamente, resultan indispensables para la reproducción ampliada del capitalismo. Respecto a la mano de obra excedente, ésta puede asumir diversas formas: empleados administrativos, jubilados, ejércitos regulares, estudiantes, etc. Evidentemente la forma de organización de mano de obra superflua a los fines de la acumulación capitalista, no está determinada por las relaciones de producción, sino que es efecto de la lucha de clase. Por lo tanto, ya sea que consideremos a los empleados administrativos y técnicos como trabajo reproductivo o como trabajo improductivo, podemos considerar que es posible la comunión de intereses con la clase obrera productiva, en tanto esta surge de la lucha y no del lugar ocupado en el proceso productivo.
Agustin H.
ResponderEliminar(sigue)
Tal como mencionamos, los empleados administrativos y técnicos y supervisores pueden definirse como parte del trabajo improductivo. De igual manera, hallanse separados de los medios de producción y obligados a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Y, si bien es cierto que viven de la plusvalía producida por los obreros (en tanto trabajadores improductivos), son al mismo tiempo explotados por un capitalista que extrae plusvalía de su trabajo. Puede observarse aquí la fuente de una posible comunidad de intereses definidos sobre la base de características secundarias. Para el caso argentino, podría inferirse que este fenómeno se torna tanto más probable en coyunturas de graves crisis económicas. Podría suponerse que así ocurrió durante los acontecimientos de diciembre de 2001. Aquí, las disputas contra las medidas político-económicas adoptadas por el gobierno pudieron haber consolidado lazos de solidaridad entre grupos con diversas realidades (trabajadores manuales/trabajadores no-manuales), pudiendo esto, haber contribuido a la auto identificación de estos grupos como “los trabajadores”, como estrategia de formación de clase.
Lucrecia Kasic
ResponderEliminar1) Przeworski parte del concepto de cierre social de Weber, según el cual ciertos grupos sociales desarrollan estrategias para maximizar sus beneficios, evitando que otros grupos accedan a determinados recursos. Asegurarse una posición de ‘privilegio’ requiere legitimar dicho acceso a partir de ciertos atributos, justificando así la subordinación del grupo ‘inferior’ que carece de los mismos. (A su vez, este grupo desarrolla estrategias de usurpación, que puede darse desde reclamos por beneficios laborales hasta una crítica al sistema de redistribución).
Las estrategias de exclusión no se desarrollan únicamente en las clases dominantes, sino que también, los grupos excluidos desarrollan nuevas formas de exclusión con sus inferiores inmediatos (muchas veces identificados como minorías étnicas, inmigrantes, mujeres, etc). De este modo, el sistema de estratificación social se diversifica, difuminando la polarización de clases burguesía – proletariado.
Przeworski define a las clases de acuerdo a la estrategia principal de cierre social que utilicen, exclusión o usurpación. La clase dominante sería aquella cuya obtención de recursos se basa en el empleo de medios excluyentes, mientras que la clase subordinada es aquella que utiliza la usurpación como respuesta (más allá de que usen la excluyente como estrategia suplementaria).
Creo que en el análisis de la realidad laboral argentina, Przeworski quizás separaría los empleados administrativos y técnicos y supervisores entre aquellos que ocupan un puesto que requiere un título determinado para ser llevado a cabo, y aquellos puesto que se han desarrollado en el proceso de trabajo por ‘experiencia’ o antigüedad, por ejemplo, pero que no necesitan una certificación ‘legalmente reconocida’ del saber que se necesita.
Una de las estrategias de exclusión de la burguesía son las instituciones que defienden la propiedad privada del capital, y la otra son los títulos profesionales.
Los puestos de trabajo desarrollados por los obreros como respuesta a las exigencias de sus empleadores no se dan con el objetivo “consciente de reducir las oportunidades materiales de otros miembros de la fuerza de trabajo”. En cambio, los profesionales que adquieren un título, lo hacen con la pretensión de obtener el monopolio legal sobre su conocimiento. El no poder obtener un certificado académico implica el no reconocimiento formal de un saber determinado, teniendo como principal consecuencia no acceder a determinados puestos.
Przeworski sostendría que los capataces, los jefes de sección, aquellos trabajadores que van escalando puestos a través de su permanencia en el trabajo, forman parte de la clase trabajadora, ya que sus estrategias de cierre social no son principalmente de exclusión para con los trabajadores más bajos en la escala productiva, además del hecho de que mantienen un sentimiento de solidaridad. Por otro lado, sostendría que los empleados administrativos y algunos técnicos, puestos para los que se necesita algún reconocimiento legal del saber, forman parte de la clase dominante, ya que su principal estrategia sí es de exclusión, además de que suelen compartir posiciones políticas e ideológicas con los grupos que detentan la propiedad.
ANACLARA
ResponderEliminarCreo que el autor incluiría a los empleados administrativos, técnicos y supervisores como miembros de la clase obrera.
Para Przeworski, las clases no están dadas exclusivamente por ninguna “posición objetiva” o el puesto ocupado en el proceso de producción, sino más bien las clases se organizan y desorganizan como resultado de continuas luchas. Luchas que toman una forma determinada según la organización de las relaciones económicas, políticas e ideológicas. Así, las clases son un efecto (y tienen efectos) de las luchas que tiene lugar en una determinada coyuntura y momento histórico del desarrollo capitalista.
La dinámica de acumulación capitalista produce un excedente de mano de obra que no encuentra empleo en la producción. La forma de organización de dicho excedente de mano de obra no está determinada por las relaciones de producción, sino que es un efecto de la lucha de clase. Y las formas que puede adoptar son variadas: subempleo, ejército de reserva, exclusión permanente, durante diferentes períodos de la vida o durante la época de trabajo, etc. Podemos pensar a los empleados administrativos, técnicos y supervisores dentro de lo que Przeworski categoriza como espacios “reproductivos”, es decir aquellos puestos que no son ni de productores inmediatos ni de organizadores del proceso de trabajo, pero que sin embargo son técnicamente indispensables para la (re)producción capitalista. Si bien los que se encuentran dentro de esta categoría, viven de la plusvalía producida por los trabajadores, están también separados de la posesión de los medios de producción y obligados a vender su capacidad de trabajo por un salario, por lo que también estarían siendo, en cierta forma, explotados por el capitalista. Es aquí donde el autor señala la posibilidad de que, producto de la lucha, pueda darse una comunidad de intereses entre estos trabajadores y los trabajadores productivos o manuales.
LUCRECIA KASIC
ResponderEliminarCorrección!! El autor que elegí no era Przeworski, sino Parkins.
Matías Figal.
ResponderEliminar1) Para establecer lo que podría decir Harnecker al respecto, debemos primero considerar que según el análisis que la autora realiza, sólo existen dos clases antagónicas en todo medio de producción. Esto quiere decir que habrá grupos sociales que no formarán parte de ninguna clase. Para la chilena, sólo los grupos que, dado que participan en forma directa en el proceso de producción logran constituirse en polos antagónicos, terminarán conformando clases sociales. En el análisis teórico de Harnecker, se piense en Argentina o en cualquier otro país, la definición que hace la autora es contundente. Existen grupos que no pueden definirse como clases sociales, y entre ellos están los técnicos y administradores, dado que son grupos intermedios entre las dos clases antagónicas a nivel de la producción, y también quienes están ligados al servicio de instituciones de la superestructura. Los funcionarios del Estado, por ejemplo, entran en esta categorización.
El modo en que plantea el problema Harnecker no parece requerir centrarse en casos nacionales para establecer diferenciaciones. Por más que Argentina haya tenido una historia particular en cuanto a la actuación de sus sectores medios, no pueden sindicarse como parte no sólo de la clase obrera, sino tampoco de la burguesía. Esto está en consonancia con lo que viene sosteniendo la autora en su obra. Ella define a las clases sociales como grupos antagónicos en que uno se apropia del trabajo del otro, debido a que ocupan un lugar diferente en la estructura económica del modo de producción determinado, y ese lugar se establece sobre todo por la forma específica en que el grupo se relaciona con los medios de producción. Sólo dos grupos sociales van a ser considerados clases sociales, el de los explotados, y el de los explotadores. De esto se sigue que no todos los individuos de una sociedad van a formar parte de uno de esos grupos. Allí quedan los sectores mencionados.
Sin embargo, se debe consignar que las clases sociales no son tan monolíticas como aparentan. Pueden descomponerse en subgrupos, conformándose así fracciones de clase. Si bien esto es muy claro para la burguesía, el problema se ve un poco más complejo para el caso del proletariado. Para varios teóricos marxistas, el único trabajador que puede ser considerado obrero es el que produce directamente la plusvalía, esto es, el trabajador productivo. Pero según sostiene Harnecker, el mismo análisis de Marx se opone a esa consideración. Para él, son fracciones de la burguesía tanto los representantes del capital comercial como los del financiero, a pesar de que ellos no participan directamente en la extracción de la plusvalía, sino sólo en su realización. Así, de la misma manera que existe una burguesía “no productiva”, podría existir un “proletariado no productivo” ligado a cada fracción de la burguesía. Los empleados administrativos, por ejemplo, de los bancos, de los comercios, se encontrarían en esta categoría. Marx mismo señala que el obrero comercial es como cualquier obrero asalariado. Pero así como el comerciante no produce valor ni plusvalía, esos obreros mercantiles tampoco pueden crear directamente plusvalía para él. Por lo tanto, teniendo esto en cuenta, habría ciertos empleados administrativos que podrían incluirse dentro de la clase obrera. Pero es cierto que quien esto escribe no logra comprender hasta qué punto un empleado bancario, por poner un ejemplo, puede catalogarse como parte de una fracción proletaria. Si es una cuestión de salario percibido, de postura ante la situación política, etc.
Lo que sí queda claro, es que desde el punto de vista de Harnecker, tanto en Argentina como en otro país, ni técnicos ni supervisores forman parte de la clase obrera.
Siguiendo a martha Hartneker los empleados administrativos,los técnicos y supervisores no se los podría incluir dentro de la clase obrera, estos sectores constituyen "grupos" que según se la coyuntura van a apoyar a tal o cual clase, sigueindo sus intereses, no comparten con la clase obrera, ni su historia ni sus conquistas, y por tal motivo no pueden ser incluidas dentro de esta, si puede ocurrir como lo señala la autora ue estos "grupos" ocasinalmente tomen posición al lado de la clase obrera porque sus intereses así lo requieran. Enfocando este razonamiento a la situación Argentina pienso que Hartnecker llegaría a la misma conclusión, estos "grupos" de pequeños burgueses no pueden ser incluidos dentro de la clse obrera por no compartir con ella su historia su lucha, pero funadamentalmente por no tener la mismaubicación en las relaciones de producción. Sí como ha ocurrido varias veces puede darse el caso que estos "grupos" se posicionen al lado de la clase obrera pero este posiiconamiento será absoutamente eventual,y coyuntural
ResponderEliminarCarlos María Martinez
Patricia Prado – TP 2 A
ResponderEliminarPregunta 3
De Przeworski se desprende que la noción de clase nace como consecuencia de las luchas históricas donde se logran armar identidades colectivas. La clase es una relación de compromiso que existe entre los actores. La lucha de clases se asocia con las organizaciones sociales que se establecen en esas relaciones. Es una forma social de influencia recíproca donde se construye la acción colectiva, empíricamente observable. Se basa en la cristalización de las preferencias donde es importante el papel que juegue el rol de la posición en la estructura de clases. La clase es un efecto de la lucha de clases. El régimen de compromiso de clase entre dos actores (individual o colectivo) es el abandono de los objetivos de máxima, donde cada uno de ellos cede algunas expectativas, con el fin de construir un nuevo proyecto de sociedad buscando un punto de equilibrio entre las demandas de los actores.
Desde este pensador las políticas peronistas fueron estatalistas y era el Estado el encargado de imponer y dirigir todas las negociaciones. Fueron motorizadas por un líder de fuerte rasgo autoritario como Perón que, también, logró fortalecer un aparato sindical que respondía directamente a él, y que consiguió negociar tanto con el ámbito económico como con el ámbito político. Pero fue el ámbito político el único capaz de elaborar programas como salida para ponerle límites a la expansión económica, sin coartar la libertad de generación de riquezas, creando una nueva estructura de estímulos que permitía modificar las preferencias individuales beneficiando de manera colectiva a la sociedad toda.
Esto se plasmó con un crecimiento continuo de los organismos del Estado para ponerlos en práctica. De esta manera mantuvo la expectativa de que el peronismo podía, desde el Estado, “reconciliar a la propiedad privada de los medios de producción con un manejo democrático de la economía, a través de sus políticas y aparatos”.
Opinión
Desde la experiencia personal, resulta difícil lograr una conducta colectiva que no contemple primero las expectativas individuales, ya que la persona siempre necesita algún reconocimiento subjetivo, personal, para poder construir un proyecto en colectivo. Una de las herramientas que puede dar origen a una instancia abarcadora de los individuos en forma mancomunada, es la política por medio de los partidos políticos, cuyo objetivo es ejercer el poder a través de un Estado para equilibrar y regular las relaciones entre las personas.
Regina Vidart
ResponderEliminarTp nro.2 “A”
Pregunta 3
En sus escritos sobre el peronismo, Milciades Peña compara el movimiento peronista en sus orígenes, con el bonapartismo, estableciendo una dialéctica entre bonapartismo y lucha de clases. Se refirió a dicho movimiento como: "Sindicalización masiva e integral del proletariado fabril y de los trabajadores asalariados en general. Democratización de las relaciones obrero-patronales en los sitios de trabajo y en las tratativas ante el Estado”
Przeworski desarrolla un análisis de la relación Estado-mercado- sociedad en el que señala el fortalecimiento del papel de la acción social con respecto de la estructura, en el sentido de afianzar la participación de la sociedad en el diseño e implementación de políticas públicas con el objetivo de alcanzar un mayor nivel de eficacia y de bienestar. En Europa derivo en un gobierno Social y Demócrata con influencia de la sociedad civil, y en Latinoamérica en un gobierno autoritario y estatista donde dirige e impone la negociación. Así vemos como, la conducción del peronismo a través de sus políticas económicas y sociales, financiadas principalmente con fondos estatales y aportes privados logró neutralizar los conflictos de clases, dejando de ser estos el eje articulador de los diversos acontecimientos y disputas. Se limita, de esta manera la posibilidad de conflictos internos y las determinaciónes de las estrategias de poder.
En su discurso del 1ro. de Mayo Perón decía: “ Buscamos suprimir la lucha de clases, suplantándola en un acuerdo justo entre obreros y patrones al amparo de la justicia que emana del Estado (… )hemos defendido la unidad y compenetración de propósitos entre patrones obreros y estado, como el único medio para combatir a los verdaderos enemigos sociales, representados por la falsa política, las ideologías extrañas sean cuales fueren(...)” Estas palabras expresa los objetivos a cumplir : controlar y disciplinar a las masas trabajadoras. Con estos fines el gobierno peronista desarrollo una política que mientras favorecía la organización de la clase obrera profundizo la burocratización de los sindicatos y la lucha como herramienta, fue progresivamente desplazada, penalizando a los sindicatos que la utilizaran sin la debida aprobación de la CGT y del Estado.
Antonella Martinenghi
ResponderEliminar2) Los movimientos territoriales o de desocupados llevan a cabo acciones sociales colectivas caracterizadas por Parkin como de “cierre social hacia arriba”: “representa un uso del poder en dirección hacia arriba en el sentido de que los intentos colectivos por parte de los excluidos por obtener una participación mayor en los recursos siempre suponen una amenaza a los privilegiados de los legalmente definidos como superiores.” (Parkin; 10); que se contrapone al cierre social excluyente que utiliza el poder hacia abajo. Se caracteriza por la pretensión de un grupo de asegurarse una posición privilegiada a expensas de otros grupos mediante un proceso de subordinación. Parkin consideraría a los movimientos territoriales y/o de desocupados como grupos subordinados, expropiados de sus recursos productivos, siendo parte de un cierre social que los excluye, a su vez podrían ser considerados otros factores como bases distintas de cierra social, como por ejemplo, la raza, el acceso a capital cultural, etc.
ANACLARA - La parte que me faltó
ResponderEliminarRespecto al caso argentino, creo que por más de que los empleados administrativos, técnicos y supervisores no puedan clasificarse como clase obrera en los términos tradicionales, es su situación "ambigua" respecto de los dos polos (capitalistas- obreros), los que lo llevan a apoyar o defender reclamos de o con la clase trabajadora. Pienso en los trabajadores del Estado por ejemplo, que a lo largo de la historia (o al menos en su mayorìa), mostraron afinidad con las luchas y demandas populares y entablaron relaciones de solidaridad con el resto de los trabajadores manuales, no obstante la diferencia de las situaciones ocupadas entre ellos. Es en la lucha por esos reclamos que existe una afinidad o “sentido de pertenencia” entre éstos y los “trabajadores”.
1) Siguiendo las reflexiones de Poulantzas, podemos pensar a las diferentes clases sociales de Argentina como distintos campos de las relaciones estructurales que continuamente se encuentra en lucha como medio de su propia supervivencia. Es decir, cuando se intenta analizar la composición de una clase social en particular, no se refiere a un elemento de las relaciones sociales, sino por el contrario a un campo vinculado estrictamente con el funcionamiento de la sociedad como conjunto. De acuerdo a su explicación, en ella se hallan las relaciones estructurales, como globalizantes, luego las relaciones sociales, como campo de las prácticas de clase, y luego el elemento situado dentro del conjunto social en su totalidad. Su análisis teórico nos podría ayudar a pensar sobre cómo se ubican aquellos trabajadores cuya actividad tiene que ver con puestos administrativos, supervisores o técnicos según una escala social en la que se permita diferenciar entre clase obrera o no obrera local. Según Poulantzas, las luchas de clases están relacionadas con la lucha de las prácticas sociales que se hallan internalizadas en la cultura de una determinada sociedad. En este combate demuestran su unión, ya que su feedback está dado por un mecanismo que, a la vez que se enfrentan, se mezclan, aumentando constantemente su complejidad. El capitalismo, en este aspecto, actúa distribuyendo a las clases de acuerdo al resultado de esas luchas. Y así sucesivamente las disputas se reproducen en el sistema continuamente con el armado de nuevos grupos sociales y el desplazamiento de otros. Es posible abordar así a los empleados administrativos, técnicos y supervisores como integrantes de una clase media ascendente la cual se distancia de la obrera solo en su aspecto productivo, ya que estos tipos de puestos no participan de la fase de la producción de bienes en forma activa, sino que su actuación está relacionada con la fase de la circulación del bien en el proceso general de manufactura. De esta manera su tarea oficia como meros intermediarios entre los obreros de base y los dueños, patrones o gerenciadores de un núcleo productivo. Siguiendo el criterio analítico de este autor, quien diagrama una clasificación bajo el nombre de categorías sociales, podríamos ubicar a estos tres tipos de trabajadores junto al estudiantado, los intelectuales y la burocracia estatal, porque no los considera clases estrictamente pero sí relevantes para el proceso de las luchas de clases. Es decir, si bien no son los protagonistas de las revoluciones, revueltas o conflictos sociales, ni tampoco de los reclamos de clases, pueden sin embargo integrar aquellos grupos que se encuentran en dificultad ya sea por cuestiones salariales, representaciones gremiales o temas jurídicas. Tanto los empleados administrativos, como los técnicos o supervisores, se desenvuelven en el ciclo de producción como un anexo de los grupos de trabajadores de posiciones de menos formación específica, posicionándolos a la vez en la sociedad como un grupo cuyo interés en pugna es preservado o defendido de acuerdo a las oscilaciones del desarrollo económico y político del país. No solo son claves para Poulantzas estas dos dimensiones, también lo es la ideológica ya que la considera necesaria para un análisis acabado sobre la determinación de las clases sociales. No podemos arriesgarnos a pensar que la totalidad de los técnicos, los supervisores o los empleados administrativos en Argentina cuenten con una propia conciencia de formación clase, sí en cambio observar que estos puestos no requieren de una autoreflexión social para su desempeño como trabajo improductivo.
ResponderEliminarMaría Noel Angarola
ResponderEliminar1) Siguiendo las reflexiones de Poulantzas, podemos pensar a las diferentes clases sociales de Argentina como distintos campos de las relaciones estructurales que continuamente se encuentra en lucha como medio de su propia supervivencia. Es decir, cuando se intenta analizar la composición de una clase social en particular, no se refiere a un elemento de las relaciones sociales, sino por el contrario a un campo vinculado estrictamente con el funcionamiento de la sociedad como conjunto. De acuerdo a su explicación, en ella se hallan las relaciones estructurales, como globalizantes, luego las relaciones sociales, como campo de las prácticas de clase, y luego el elemento situado dentro del conjunto social en su totalidad. Su análisis teórico nos podría ayudar a pensar sobre cómo se ubican aquellos trabajadores cuya actividad tiene que ver con puestos administrativos, supervisores o técnicos según una escala social en la que se permita diferenciar entre clase obrera o no obrera local. Según Poulantzas, las luchas de clases están relacionadas con la lucha de las prácticas sociales que se hallan internalizadas en la cultura de una determinada sociedad. En este combate demuestran su unión, ya que su feedback está dado por un mecanismo que, a la vez que se enfrentan, se mezclan, aumentando constantemente su complejidad. El capitalismo, en este aspecto, actúa distribuyendo a las clases de acuerdo al resultado de esas luchas. Y así sucesivamente las disputas se reproducen en el sistema continuamente con el armado de nuevos grupos sociales y el desplazamiento de otros. Es posible abordar así a los empleados administrativos, técnicos y supervisores como integrantes de una clase media ascendente la cual se distancia de la obrera solo en su aspecto productivo, ya que estos tipos de puestos no participan de la fase de la producción de bienes en forma activa, sino que su actuación está relacionada con la fase de la circulación del bien en el proceso general de manufactura. De esta manera su tarea oficia como meros intermediarios entre los obreros de base y los dueños, patrones o gerenciadores de un núcleo productivo. Siguiendo el criterio analítico de este autor, quien diagrama una clasificación bajo el nombre de categorías sociales, podríamos ubicar a estos tres tipos de trabajadores junto al estudiantado, los intelectuales y la burocracia estatal, porque no los considera clases estrictamente pero sí relevantes para el proceso de las luchas de clases. Es decir, si bien no son los protagonistas de las revoluciones, revueltas o conflictos sociales, ni tampoco de los reclamos de clases, pueden sin embargo integrar aquellos grupos que se encuentran en dificultad ya sea por cuestiones salariales, representaciones gremiales o temas jurídicas. Tanto los empleados administrativos, como los técnicos o supervisores, se desenvuelven en el ciclo de producción como un anexo de los grupos de trabajadores de posiciones de menos formación específica, posicionándolos a la vez en la sociedad como un grupo cuyo interés en pugna es preservado o defendido de acuerdo a las oscilaciones del desarrollo económico y político del país. No solo son claves para Poulantzas estas dos dimensiones, también lo es la ideológica ya que la considera necesaria para un análisis acabado sobre la determinación de las clases sociales. No podemos arriesgarnos a pensar que la totalidad de los técnicos, los supervisores o los empleados administrativos en Argentina cuenten con una propia conciencia de formación clase, sí en cambio observar que estos puestos no requieren de una autoreflexión social para su desempeño como trabajo improductivo.
María Noel Angarola
ResponderEliminar1) Siguiendo las reflexiones de Poulantzas, podemos pensar a las diferentes clases sociales de Argentina como distintos campos de las relaciones estructurales que continuamente se encuentra en lucha como medio de su propia supervivencia. Es decir, cuando se intenta analizar la composición de una clase social en particular, no se refiere a un elemento de las relaciones sociales, sino por el contrario a un campo vinculado estrictamente con el funcionamiento de la sociedad como conjunto. De acuerdo a su explicación, en ella se hallan las relaciones estructurales, como globalizantes, luego las relaciones sociales, como campo de las prácticas de clase, y luego el elemento situado dentro del conjunto social en su totalidad. Su análisis teórico nos podría ayudar a pensar sobre cómo se ubican aquellos trabajadores cuya actividad tiene que ver con puestos administrativos, supervisores o técnicos según una escala social en la que se permita diferenciar entre clase obrera o no obrera local. Según Poulantzas, las luchas de clases están relacionadas con la lucha de las prácticas sociales que se hallan internalizadas en la cultura de una determinada sociedad. En este combate demuestran su unión, ya que su feedback está dado por un mecanismo que, a la vez que se enfrentan, se mezclan, aumentando constantemente su complejidad. El capitalismo, en este aspecto, actúa distribuyendo a las clases de acuerdo al resultado de esas luchas. Y así sucesivamente las disputas se reproducen en el sistema continuamente con el armado de nuevos grupos sociales y el desplazamiento de otros. Es posible abordar así a los empleados administrativos, técnicos y supervisores como integrantes de una clase media ascendente la cual se distancia de la obrera solo en su aspecto productivo, ya que estos tipos de puestos no participan de la fase de la producción de bienes en forma activa, sino que su actuación está relacionada con la fase de la circulación del bien en el proceso general de manufactura. De esta manera su tarea oficia como meros intermediarios entre los obreros de base y los dueños, patrones o gerenciadores de un núcleo productivo. Siguiendo el criterio analítico de este autor, quien diagrama una clasificación bajo el nombre de categorías sociales, podríamos ubicar a estos tres tipos de trabajadores junto al estudiantado, los intelectuales y la burocracia estatal, porque no los considera clases estrictamente pero sí relevantes para el proceso de las luchas de clases. Es decir, si bien no son los protagonistas de las revoluciones, revueltas o conflictos sociales, ni tampoco de los reclamos de clases, pueden sin embargo integrar aquellos grupos que se encuentran en dificultad ya sea por cuestiones salariales, representaciones gremiales o temas jurídicas. Tanto los empleados administrativos, como los técnicos o supervisores, se desenvuelven en el ciclo de producción como un anexo de los grupos de trabajadores de posiciones de menos formación específica, posicionándolos a la vez en la sociedad como un grupo cuyo interés en pugna es preservado o defendido de acuerdo a las oscilaciones del desarrollo económico y político del país. No solo son claves para Poulantzas estas dos dimensiones, también lo es la ideológica ya que la considera necesaria para un análisis acabado sobre la determinación de las clases sociales. No podemos arriesgarnos a pensar que la totalidad de los técnicos, los supervisores o los empleados administrativos en Argentina cuenten con una propia conciencia de formación clase, sí en cambio observar que estos puestos no requieren de una autoreflexión social para su desempeño como trabajo improductivo.
Haydee Viviana Yovine
ResponderEliminarTrabajo práctico unidad 2, parte A
2- Con respecto a la discusión que se ha dado en la última década en torno a la pertenencia de los movimientos territoriales de desocupados o pobres urbanos a la clase obrera Dahrendorf diría que el supuesto principal de la teoría de las clases, consiste en la reducción de los conflictos de interés a los cuasi-grupos. Dicha teoría parte de la dualidad de clases. Ahora bien, hay en la sociedad diversas posibilidades en que diferentes intereses hagan que se conformen grupos que se constituyan en grupos de interés. Entonces se da que han pasado de ser miembros del cuasi- grupos “clase obrera” (con ciertos intereses latentes en común) y se han organizado en torno a “fenómenos reales” como lo son la desocupación, la exclusión y la marginación.
Los grupos de interés tienen una estructura, una forma dada de organización, un programa y un “personal” integrado por sus componentes (poseen intereses manifiestos). La constitución de los grupos de intereses solo es posible cuando el reclutamiento se da desde los cuasi-grupos, es condición estructural, por ende los movimientos territoriales de desocupados vienen del cuasi- grupo de la clase obrera, que son la mayoría no dominante de la sociedad capitalista como tal, y se constituyen en grupo de interés en tanto que se hallan determinados por ciertas condiciones que son variantes. En tanto los movimientos de desocupados pugnan por cambiar dichas condiciones que los excluye y los margina como parte de la sociedad se produce un conflicto de clases que busca cambios de tipo estructural en el sentido de la teoría de las clases. Por ende podemos decir que dichos movimientos territoriales de desocupados conformaron un grupo de interés, dentro de lo denominado clase obrera, en una sociedad analizada desde la dualidad de la teoría de las clases sociales. En su accionar como grupo de interés se opusieron quienes los querían marginar y excluir.
Antonella Martinenghi
ResponderEliminar¿Existe una nueva clase media en la Argentina derivada de los cambios económicos y sociales de los ’90? ¿Si existiese que relación tendría con los procesos de movilización social?
Offe expone como la degradación del estado de Bienestar, habiendo este garantizado una serie de derechos ciudadanos orientados a la preservación de la seguridad social y la erosión del sistema democrático-representativo en el cual compiten partidos políticos; lleva a un nuevo paradigma político en el cual participan otros actores. Según el autor, los nuevos movimientos sociales están compuestos por agentes provenientes de las nuevas clases medias, una parte de las viejas y un sector que se encuentra en la periferia del mercado laboral.
En Argentina, se da un proceso de desregulación de los sindicatos y despolitización de la sociedad que comienza a partir de la dictadura a partir de la coerción y continua desarrollándose a partir de la década del 80, caracterizada por una inflación descarriada y una crisis fiscal ascendente, finalmente se profundiza en los 90 con la incorporación de las recetas neoliberales a partir del consenso de Washington. Este proceso transforma profundamente a la Argentina en términos tanto estructurales como superestructurales. Como explica Svampa (2011; 1), “Para todos, el nuevo tipo societal se caracteriza por la difusión global de nuevas formas de organización social y por la reestructuración de las relaciones sociales; en fin, por un conjunto de cambios de orden económico, tecnológico y social que apuntan al desencastramiento de los marcos de regulación colectiva desarrollados en la época anterior.” La autora da cuenta que la movilidad social descendente característica de los 90 produjo la aparición de una nueva clase media empobrecida, aumento de trabajadores cuentapropistas y trabajos precarizados debido a la flexibilización del mercado laboral. Este nuevo sector se visualiza a partir de su protagonismo en las manifestaciones del 2001 en el reclamo: “que se vayan todos” y a partir de la participación activa en las asambleas, practicando un tipo de democracia directa y estableciendo fraternidades barriales a partir de alianzas con otros sectores afectados por el modelo.
Antonella Martinenghi
ResponderEliminar¿Existe una nueva clase media en la Argentina derivada de los cambios económicos y sociales de los ’90? ¿Si existiese que relación tendría con los procesos de movilización social?
Offe expone como la degradación del estado de Bienestar, habiendo este garantizado una serie de derechos ciudadanos orientados a la preservación de la seguridad social y la erosión del sistema democrático-representativo en el cual compiten partidos políticos; lleva a un nuevo paradigma político en el cual participan otros actores. Según el autor, los nuevos movimientos sociales están compuestos por agentes provenientes de las nuevas clases medias, una parte de las viejas y un sector que se encuentra en la periferia del mercado laboral.
En Argentina, se da un proceso de desregulación de los sindicatos y despolitización de la sociedad que comienza a partir de la dictadura a partir de la coerción y continua desarrollándose a partir de la década del 80, caracterizada por una inflación descarriada y una crisis fiscal ascendente, finalmente se profundiza en los 90 con la incorporación de las recetas neoliberales a partir del consenso de Washington. Este proceso transforma profundamente a la Argentina en términos tanto estructurales como superestructurales. Como explica Svampa (2011; 1), “Para todos, el nuevo tipo societal se caracteriza por la difusión global de nuevas formas de organización social y por la reestructuración de las relaciones sociales; en fin, por un conjunto de cambios de orden económico, tecnológico y social que apuntan al desencastramiento de los marcos de regulación colectiva desarrollados en la época anterior.” La autora da cuenta que la movilidad social descendente característica de los 90 produjo la aparición de una nueva clase media empobrecida, aumento de trabajadores cuentapropistas y trabajos precarizados debido a la flexibilización del mercado laboral. Este nuevo sector se visualiza a partir de su protagonismo en las manifestaciones del 2001 en el reclamo: “que se vayan todos” y a partir de la participación activa en las asambleas, practicando un tipo de democracia directa y estableciendo fraternidades barriales a partir de alianzas con otros sectores afectados por el modelo.
Antonella Martinenghi
ResponderEliminar¿Cómo analizaría el elemento disruptivo y el papel de la violencia en las acciones de los sectores agrarios en el conflicto por las retenciones móviles del 2008?
A partir de los intentos del gobierno por imponer las retenciones móviles, los sectores agrarios llevaron a cabo un proceso de piquetes y cortes de ruta para manifestar su descontento. Este tipo de acción podría ser clasificada como Disruptiva en términos de Tarrow, ya que a partir de una forma indirecta de violencia se desafía al Kirchnerismo, provocando altos niveles de incertidumbre y generando una coyuntura ambigua de desconcierto por parte del gobierno con respecto a cómo proceder ante los manifestantes. Su potencial desafiante se incrementa a partir de la incorporación de los cortes de rutas, inhabilitando el acceso/transporte de alimentos y materias primas llevado a sus máximas consecuencias a partir del derrame de leche a los costados de la ruta en detrimento de su distribución. Otra característica fundamental en este proceso fue la movilización del consenso que se vio reflejada a partir de las manifestaciones llevadas a cabo principalmente por la clase media y media alta en apoyo al campo.
Busque un ejemplo por cada uno de estos procesos de alineamiento de marcos: puente, ampliación, extensión y transformación
Las movilizaciones opositoras al gobierno llevadas a cabo en el 2012, tales como el 8N, pueden ser descriptas a partir de la producción de un puente entre marcos, al producirse convocatorias a través de redes sociales apelando a las injusticias percibidas por sectores estructuralmente distintos, pero ideológicamente similares. Hay un marco oportuno a partir del cual los sectores medios y las clases altas llevan a cabo una crítica al gobierno sin una base organizativa y/o un partido político que exprese la diversidad de las demandas, criticas y cuestionamientos. El uso de las redes sociales masivas son el medio a partir del cual se gestan estas movilizaciones. Los actores llevan a cabo el recurso de la amplificación, en términos de Amparán, aludiendo a descripciones ostentosas en torno a la actitud y personalidad de la presidente (concentración de odio hacia su persona). Estas operaciones de alineamiento se hacen en torno a un diagnóstico, en este caso con un contenido explícitamente crítico a las políticas económicas y a la forma de ejercer la política por parte del gobierno; habiendo un pronóstico latente en el imaginario de estos sectores: corregir y si es posible cambiar completamente el panorama a partir de visibilizar el descontento a través de la protesta y los cacerolazos en la calle.