jueves, 5 de mayo de 2011

DEVOLUCION TP 3

Es notable la cantidad de debates a que da lugar este tema. No hay acuerdo casi en ningún aspecto. La mayoría de Uds. objeta el eurocentrismo del análisis de Crompton, la no contemplación de las particularidades periféricas en la economía mundo, la necesidad de “marcos conceptuales propios” afincados en la realidad latinoamericana, etc.  Pero otros dicen que la especificidad de los países dependientes no puede hacer abandonar el esquema de analisis de clase ya que seguimos siendo países capitalistas. Hay quien se apiada del concepto de clase y lo valora como “concepto sensibilizador” a falta de otros mejores.  Incluso hay quien esboza argumentos en contra de la aplicabilidad de las tendencias a la erosión de la identidad clasista por la revalorización de las identidades clasistas del peronismo. Sobre esto tampoco hay acuerdo ya que hay quien dice que es justamente la incidencia del peronismo la que debilita la identidad clasista al impregnarla de “populismo” y que en cambio el debilitamiento del peronismo en las clases populares puede fomentar un renacer autónomo de identidades clasistas.
Algunos defienden la tendencia a la polarización producto de las consecuencias desindustrializadoras de los años ’90, la desestructuración de la clase obrera, la reducción del poder sindical, y la caída del consumo que lo debilita como fuente de identidad. En definitiva,  la implementación de las políticas neoliberales tuvo efectos ¿diversificadores o polarizadores?. Alguno señala también la posterior recomposición desde el 2003 del poder sindical y el incremento de la clase obrera. Otros enfatizan la cuestión del surgimiento de la infraclase, el pobre, el desposeído que cambia el lugar relativo del obrero. La crisis del 2001 fue polarizadora, pero la recuperación posterior despolarizadora. La cuestión de las clases medias y su incidencia política también es controvertida: para algunos su influencia es desclasadora y para otros en cambio en cambio fortalece el análisis clasista si tomamos en cuenta las movilizaciones del cacerolazo y el corralito.
En definitiva sobre clase pesa una carga simbólica enorme, desmesurada que la somete a todo tipo de operaciones conceptuales e ideológicas. Espero que el resto de la cursada sirva para al menos sacar tanto humo que no deja ver el fuego.
Saludos a tod@s

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