TP 2 Textos de Crompton y Giddens
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1) En Crompton se plantean algunos de los elementos que llevan a la pérdida de fuerza explicativa del análisis de clase. Pero ese análisis se basa en las tendencias observadas en los países centrales. ¿En qué medida son aplicables para la Argentina?
2) En Giddens, una de las tesis fuertes del planteo de Marx es la tendencia inevitable a la polarización de la estructura de clases arrastrada por las leyes de la acumulación del capital. En general se acepta que esto no se ha verificado en los países centrales. ¿Cómo se plantea el problema del desarrollo del capitalismo y sus efectos en la estructura de clases en la Argentina?
LAURA NOBILE
ResponderEliminarTRABAJO PRÁCTICO N°2 – TEXTO CROMPTON
En Crompton se plantean algunos de los elementos que llevan a la pérdida de fuerza explicativa del análisis de clase. Pero ese análisis se basa en las tendencias observadas en los países centrales. ¿En qué medida son aplicables para la Argentina?
A lo largo de su argumentación, Crompton se dedica a analizar el concepto de clase. Describe brevemente el surgimiento del concepto, y los principales autores que lo trabajaron. Habla de los iusnaturalistas (los primeros que desnaturalizaron la desigualdad en las sociedades), luego sigue con Marx y Weber y el tratamiento que estos hacen del concepto de clase. Más tarde relata la manera en que diversos autores han discutido acerca de la vigencia o utilidad del análisis de clase en la sociología contemporánea. Si nos preguntamos en qué medida este análisis es aplicable a la Argentina, en primera instancia yo destacaría que Crompton realiza un análisis teórico de una serie de autores de origen europeo o norteamericano, lo cual transluce el profundo sello eurocéntrico que ha marcado a las ciencias sociales en general y a la sociología en particular. En este sentido, estimo necesario prestar atención a los a los autores latinoamericanos y a los debates teóricos que suceden en América Latina, teniendo en cuenta también la labor teórica de los cientistas sociales del resto del mundo, pero situando la mirada en un contexto más cercano. El análisis de Crompton podrá ser aplicado a la Argentina en tanto y en cuanto tengamos presente continuamente los procesos históricos particulares que el país ha atravesado, y el desarrollo que el sistema capitalista ha adoptado aquí, radicalmente diferente del que aconteció en los países centrales. Crompton menciona varios argumentos que sostienen que el concepto de clase ya no es relevante para el análisis social actual. Uno de ellos, por ejemplo, menciona que el trabajo (debido a que los empleados ya no dedican tanto tiempo al trabajo y a la expansión de los beneficios estatales en educación, salud y bienestar) ya no sería fuente de identidad social, por ende ya no generaría sentimientos de cohesión de clase. Si tratamos de trasladar este argumento al caso de Argentina, estos comentarios suenan mucho a primer gobierno peronista, pero en ese caso podríamos decir que sucedió todo lo contrario: los beneficios que el Estado otorgó a los trabajadores en educación, salud y bienestar en general generaron una fuerte cohesión entre éstos, y una conciencia de clase cada vez mayor. En Argentina el sistema capitalista y la estructura de clases han sufrido transformaciones diferentes a las acontecidas en los países centrales. Por eso creo que la tarea del sociólogo no consiste en “adaptar” las teorías europeas o norteamericanas a nuestro contexto, sino en la producción local de desarrollos teóricos acordes a nuestra propia realidad social. Por último, y acerca del concepto de clase: no perdamos de vista que se trata de un concepto abstracto, una herramienta teórica más con la que los cientistas sociales contamos para el acercamiento y análisis de la realidad.
LEILA FRIDMAN- TP2 (Crompton)
ResponderEliminarEn los últimos años, señala Crompton, se está asistiendo a un debate que centra su atención en la “importancia decreciente de la clase” en las sociedades industriales de fines del siglo XX.
Existen diversos elementos que explican este argumento:
*Los cambios en la estructura del trabajo como empleo, así como en los tipos de personas involucradas en ella: se observa una disminución significativa de la cantidad de empleados en la industria pesada y en las industrias extractoras tradicionales, debido a las innovaciones tecnológicas.
Asimismo, se asiste a un cambio en la división mundial del trabajo: la reestructuración económica que siguió a la crisis del petróleo de los años setenta aumentó la disponibilidad de trabajo, especialmente en sector servicios de la economía financiera y del comercio. Así, se puede divisar fácilmente la disminución de la cantidad de personas que formaban parte de la clase obrera tradicional (es decir, la disminución de los trabajadores que pertenecían a la industria pesada) al tiempo que se observa un aumento de la cantidad de trabajadores de “cuello blanco”, a quienes se consideraba como pertenecientes a las clases medias.
*El trabajo como empleo ha perdido importancia para la configuración de las actitudes sociales: los empleados ya no sienten la dependencia hacia su trabajo para subsistir, dependencia que alguna vez sintieron. La causa es que hay menos empleos disponibles, a la vez que se han extendido las prestaciones estatales. Por ende, el trabajo como empleo –en la segunda mitad del siglo XX- ya no otorga a los trabajadores la identidad social que alguna vez otorgó.
*Se asiste al desarrollo de nuevos movimientos sociales, que defienden la conservación del entorno, la paz mundial y los derechos de ciertos grupos que han sido excluidos de la plena participación económica y política. Estos nuevos movimientos sociales tienen como característica que su apoyo va más allá de los límites de clase.
*Ante la pérdida de importancia del trabajo como empleo a fines del siglo XX, otros elementos, como el consumo, adquieren relevancia para el análisis de los sistemas de estratificación. En la actualidad el consumo constituye el fundamento de las nuevas divisiones sociales. En los últimos tiempos, las personas se identifican más con el consumo, que con la producción.
Estos cuatro elementos mencionados dan cuenta del desdibujamiento de la frontera entre las clases y claramente podrían ser aplicados a la Argentina de fines del siglo XX, cuando se produjeron numerosos cierres de fábricas y disminución de las actividades industriales dejando a muchos trabajadores del ramo desocupados, algunos de los cuales pudieron insertarse luego en la categoría de “trabajadores de cuello blanco” y otros quedaron marginados de la sociedad.
ResponderEliminarPor otro lado la inestabilidad laboral producida determinó que los empleados dejaran de sentir que su trabajo era la única fuente de subsistencia, y comenzaran a depender de planes y subsidios (Ej. Plan trabajar).
Asimismo en Argentina podemos observar el desarrollo de numerosos movimientos sociales que trascienden las fronteras de clase y por último, también en este país damos cuenta de la creciente identificación de las clases sociales conforme su capacidad de consumo, sus preferencias a la hora de consumir, etc. en detrimento de la identificación en base a su ocupación.
Haydee Viviana Yovine
ResponderEliminarTP 2
Crompton dice:
* La clase está perdiendo relevancia a finales del siglo XX.
*Empleo está perdiendo importancia para la configuración de actitudes sociales
*Los empleados dedican menos tiempo a su trabajo asalariado y disminuye la dependencia de un salario para subsistir.
*Si bien hay menos empleos disponibles debido también a un gran avance tecnológico, la seguridad social estatal (salud, educación y bienestar) ha hecho a las personas menos dependientes de la venta de su fuerza de trabajo para conseguir tales prestaciones. ..Por lo tanto el trabajo como empleo tiene cada vez menos importancia como fuente de identidad social en la segunda mitad del siglo XX, lo que lleva a cuestionar la existencia de una clase obrera como tal. En paralelo aparecen nuevas identidades sociales basados en nuevos movimientos sociales, de corte ecologista, feministas o de minorías étnicas.
Este análisis aplicado al caso argentino difiere mucho de la realidad europea de fines del siglo pasado, porque mientras en Europa el Estado asumía un rol proteccionista en América Latina sucedía todo lo contrario. El discurso mediados del siglo pasado hacia finales estaba basado en la convicción de un Estado que debía de jugar un rol pueda generar "confianza" en el capital local e internacional. Se trataba de un discurso signado por una nueva ortodoxia en materia económica, que fue imprimiendo además su pensamiento en el terreno social y político de todo el mundo e hizo a las economías de los países menos desarrollados más dependientes de estas recetas que prometían traer estabilidad y progreso a las nuevas economías emergentes.
Los procesos de desregulación de los mercados y la apertura económica trajo una expansión del mercado financiero en detrimento de la inversión productiva. Esto afecto principalmente a los países subdesarrollados como los de América Latina, lo cual contribuye a explicar el retroceso global del desempleo, reduciendo la capacidad de negociación de los trabajadores asalariados y da lugar a la reformulación de las condiciones laborales y de salario que se pueden observar en todo el mundo.
Es importante notar que, la fuerte desestructuración de las economías regionales y sus impactos sobre las industrias locales, así como la represión de la cual vinieron aparejadas en décadas precedentes dejaron profundas huellas sociales en torno a la capacidad de negociación de los sindicatos y otras formas propias de las clases subalternas de negociación. Dejaron detrás no solo una desarticulación, sino la reestructuración del aparato económico que tras de sí se tradujeron en desocupación, precarización del empleo y flexibilización laboral, que hicieron que las condiciones de negociación colectiva por salarios fueran prácticamente desbaratados, ya que la reserva de mano de obra cesante dieron lugar a ello.
Julia Lombardi
ResponderEliminarTP2 Texto Crompton
Crompton pone en cuestión el concepto de clase, a través de diferentes autores, resaltando lo siguiente: hay una disminución de obreros industriales y un aumento de trabajadores de cuello blanco, al mismo tiempo que el trabajo pierde importancia en cuanto configuración de las actitudes sociales y como fuente de identidad social, disminuye el tiempo de trabajo asalariado y también la dependencia al salario para subsistir. Hay una tendencia hacia la rutinización y descualificación del trabajo.
Se produce un cambio en la división mundial del trabajo, y se producen desempleos masivos.
Por otro lado, se expanden las prestaciones estatales generando una “infraclase”, donde la división social más importante en las sociedades contemporáneas, está dada por los que satisfacen a través del mercado sus necesidades de consumo y los que para ello dependen de los beneficios estatales.
Aparecen nuevos focos de interés político, por ejemplo el feminismo, que exceden la condición de clase.
Es relevante mencionar el análisis sobre el consumo como concepto de mayor importancia teórica en el análisis de los sistemas de estratificación en relación al concepto de producción, ya que aporta fundamentos para nuevas divisiones sociales.
Para estos autores ya no existen intereses objetivos de clase como tales, aunque sigue existiendo el antagonismo al interior del capitalismo.
En cuanto al caso Argentino, estas criticas al concepto de clase pueden tener utilidad teórica si pensamos en la capital federal, conurbano y grandes conglomerados, donde aparecen algunas de estas caracterizaciones, sin embargo se dificulta pensar desde este lugar, por ejemplo a los sectores campesinos, rurales, donde aun puede tener fuerza explicativa el termino de clase.
Lo mismo ocurre en cuanto a la utilización teórica de los conceptos de consumo y producción, es interesante el planteo para sectores de mayor densidad, pero no así para los sectores rurales.
Por otro lado es cuestionable la idea que la división más importante sea la que esta dada por los que satisfacen a través del mercado sus necesidades de consumo y los que para ello dependen de los beneficios estatales, aunque es interesante pensarlo para los casos de los conglomerados, ya que se podría pensar que con el advenimiento de esta “infraclase”, el obrero, cambia el lugar en el espacio social, se resignifica el lugar del pobre, del desposeído.
En cuanto a los nuevos movimientos sociales, si bien pueden exceder la cuestión de clase, en Latinoamérica y puntualmente en Argentina muchos de ellos tienen una connotación claramente clasista (pensemos en los movimientos de desocupados, los de pueblos originarios, etc.).
Dentro de la división mundial del trabajo, en Argentina en estos últimos años, en parte por esta misma, se da el proceso inverso, aumenta el empleo y con ello las representaciones sindicales, vuelve a la escena política el trabajador como actor social, perteneciente a la clase obrera.
HECTOR KLIMBERG
ResponderEliminarTP 2
En 1880 se constituye el primer modelo de desarrollo capitalista argentino que consolida una clase dominante (la oligarquía terrateniente argentina y los aliados al capital externo, principalmente ingles), y es el momento de aparición en escena de una incipiente clase obrera, (alimentada fundamentalmente por una inmigración europea), como principal sector de las clases subalternas en la Argentina.
El modelo agro exportador se desarrolla más o menos hasta la crisis de 1930, donde surge una economía de industrialización por sustitución de importaciones. Aquí hay un cambio en la estructura de clases, además de la oligarquía terrateniente y el capital externo, va a emerger una burguesía que incide en el desarrollo económico social, también hay crecimiento y expansión de la clase obrera sobre la base de una extensión del mercado interno. Por otra parte, la clase media (trabajadores no manuales, pequeños comerciantes, profesionales, etc.) comienza a adquirir mayor relevancia.
Estas tendencias se consolidan definitivamente durante el surgimiento del peronismo en la década siguiente con un fuerte crecimiento del protagonismo sindical (con una clase obrera constituida fundamentalmente por migrantes internos). Paralelamente las clases medias comenzaron a adquirir una poderosa identidad social para diferenciarse de los sectores populares, asumiendo un rol mayoritariamente antiperonista. Esto habría de modificar las relaciones entre las distintas clases y fracciones de clases, dando origen a nuevos conflictos sociales y a nuevas formas de lucha por el poder político.
Pero este modelo de crecimiento económico, entra en crisis a mediados de los 70. Las luchas populares, en donde la clase obrera tuvo un papel central, aunque también forjó solidaridades con las clases medias, pone en crisis al modelo económico dificultando la capacidad del capital hegemónico para obtener ganancias. A partir del golpe de 1976 llega el neoliberalismo, con el objetivo de consolidar un capitalismo dependiente bajo el dominio de la oligarquía financiera.
Estas transformaciones socioeconómicas junto con la globalización repercutieron sobre las clases sociales en Argentina, ocasionando modificaciones agudas en sus vínculos socioculturales, especialmente en determinados sectores de las clases populares y de clase media.
El proceso neoliberal, que se consolidó fuertemente en la década del noventa, hubiera resultado dificultoso sin la existencia de una clase media en la estructura social argentina considerablemente influyente y que culturalmente se encontrara sometida a los propósitos del poder económico. Aquí se produce un quiebre, en la clase media, entre los presuntos ganadores y los perdedores, modificando estos últimos su identidad, pasando a percibirse como clase media empobrecida.
El papel de las clases medias contribuye a la pérdida de fuerza explicativa del análisis de clases, ya que dada su heterogeneidad nos resulta muy difícil su definición por el lugar que ocupan en la producción, identificada más por su capacidad de consumo, acceso a la educación, etc. Esta diversidad nos lleva a analizarla más como identidad que como clase, distorsionando la tendencia a la polarización de clases en los distintos modelos de desarrollo capitalista argentino.
Maria Bielli
ResponderEliminartp2
Marx afirma que el desarrollo del potencial revolucionario esta ligado a tres aspectos de la polarización de clases, a saber:
- la desaparición de las llamadas clases de transición, considerando que la madurez del sistema capitalista hará que la pequeña burguesía se “hunda en el proletariado”;
- la homogeneidad cada vez mayor al interior de la clase obrera, relacionado al ingreso de la maquina en la producción, y la asunción de tareas cada vez mas sencillas y repetitivas por parte del hombre;
- la creciente disparidad material entre el capital y el proletariado.
Este modelo abstracto, en palabras de Giddens, es difícil de aplicar a las sociedades concretas, en este caso pensado para el desarrollo del capitalismo en la Argentina.
Sabemos que la presencia de una clase media significativa es una de las características fundamentales de la estructura de clases de la Argentina desde la década del 40 hasta nuestros días. Podemos pensar entonces que el estado benefactor retrazaría en avance del capitalismo en este sentido. No así las políticas neoliberales implementadas a partir de mediados de los 70, que claramente han desarrollado algunos de los aspectos mencionados anteriormente en relación a la polarización de clases. Ejemplo de esto es la conformación de los llamados “nuevos pobres,” por capas de las clases medias que se vieron afectadas por las políticas de ajuste.
Desde mi punto de vista, podemos considerar que la aplicación de estas políticas tuvo como corolario la crisis desatada el 19 y 20 de diciembre de 2001. Los sectores medios, perjudicados por la restricción a la extracción de sus ahorros, y los sectores trabajadores y desocupados, victimas de las medidas implementadas desde años atrás, salieron a la calle en una protesta que desemboco en crisis política. Sin embargo, lo efímero del reclamo compartido, y el abandono de la protesta de la clase media ni bien salvaguardados sus reclamos materiales, da cuenta de una estructura de clases diversificada, que responde a distintos intereses.
Tendiendo en cuenta el segundo aspecto, relacionado al desarrollo de la tecnología, entiendo que no conlleva en si mismo a la homogenización de la clase trabajadora, sino por el contrario, ha llevado a la diversificación de tareas y por ende a la distribución en distintas clases sociales. Ejemplo de esto, es el incremento que se ha dado en el sector de los servicios durante la década del noventa.
La presencia de los sectores medios dificultan la capacidad de polarizacion de clases de la sociedad argentina.
Analía Cafardo
ResponderEliminarTP 2 – R. Crompton
Los estudios sobre la estratificación y clases sociales no es un tema sencillo; se han planteado que dichas nociones están obsoletas debido a su inadecuación para describir la sociedad actual, por la pérdida de peso del concepto del trabajo como empleo, mientras otros defienden su importancia porque aun existen desigualdades materiales y simbólicas que separan las sociedades en clases, estos también plantean que si hubo una mutación y una fragmentación de clases sociales pero que aun definen el funcionamiento de las sociedades, inclusive, hay autores que han optado por salidas intermedias. Como lo considera la autora.
Este debate, como lo plantea Crompton, surge en la década del `90 y sobre todo en los países Europeos y en Norteamérica. La situación en Argentina y sobre todo después de dos décadas, es muy distinta. Si bien los conceptos han mutado siguen siendo de gran importancia si se quiere abordar cualquier estudio sociológico.
Como observa Crompton, el concepto de trabajo y división del trabajo a cambiado a lo largo de estas décadas, pero también destaca que siguen siendo principales fuentes de importancia en la formación de identidad social.
Observamos algunas características centrales que son valiosas aun y nos ayudan a entender la la identificación de las clases, sobre todo en Argentina, permitiéndonos tener en cuenta nuestra historia, coyuntura y idiosincrasia.
En primer lugar, la clase comparte ciertos intereses, que superan las subjetividades de cada uno de sus miembros, basándose en posiciones compartidas al interior de la estructura social, sea porque tienen trabajo o porque se han quedado sin el e intentan recuperarlo, (sabemos del surgimiento de de grandes movimientos de desocupados, recuperación de empresas por sus trabajadores, movimientos campesinos en busca de sus tierras, etc). A estos intereses se agrega, la reproducción de las clases sociales; sus propiedades y características se transmiten de una generación a la siguiente, manteniéndose así la existencia de las mismas, traduciéndose en luchas por recuperar lo que perdieron, manteniendo un hilo conductor de reivindicaciones históricas. Y por último se agrega su capacidad de acción colectiva, generalmente a partir de organizaciones clasistas.
Creemos necesario aun recurrir al concepto de clase por su potencial ya que el limitarse a hablar de estratos o grupos estadísticos implica limitar en exceso los posibles alcances de cualquier investigación. De esta manera, el concepto de clase social otorga la sensibilidad necesaria para hacer referencia a elementos y procesos difíciles de observar en la realidad material, y además permite significar grupos sociales como tales, es decir, conjuntos de individuos que comparten no sólo frecuencias estadísticas, sino más bien situaciones de vida y percepciones sobre ella. Y en nuestra sociedad todavía es necesaria para afrontar un análisis que integre tanto las desigualdades existentes en el mercado de trabajo, como las existentes en el interior de la sociedad.
Pregunta 1.
ResponderEliminarEn primer lugar, creo es acertado el planteo que abarca una explicación transnacional sobre el lugar que ocupa el trabajo en tanto empleo en el postfordismo, las lógicas capitalistas/globalizantes y su implicancia en los modos de vida de amplias clases sociales en la esfera y el desarrollo del consumo.
.
Uno de los puntos identificados por Crompton es la relación central (que ha sido teorizada por diversos autores) entre las clases sociales y su inserción en la estructura ocupacional. Al plantear la erosión de la idea de “trabajo”, desprendiéndose la idea del paso de una etapa basada en la producción a una basada en el consumo individualista, conlleva a pensar sus implicancias a la luz de la acción y la política. Analiza la relación entre el descenso del empleo en las manufacturas, conllevando a la erosión de la clase obrera y junto con ello su rol movilizador, dando lugar a otros mecanismos identitarios generadores de los nuevos movimientos sociales
En relación a las esferas del mercado y del Estado, este paso a la sociedad basada en el consumo se dicotomiza entre quienes obtienen a través del mercado sus necesidades y quienes por el otro lado dependen de los beneficios estatales desarrollando así la idea de una infraclase.
En mi opinión creo que no puede desconocerse la pertinencia de los cambios teorizados en el mundo del “trabajo”, en referencia a la erosión del Estado de Bienestar, a la división mundial del trabajo, los cambios en la estructura ocupacional ligada a los servicios y las lógicas que adquieren en el capitalismo globalizado.
En la Argentina, sin embargo, deben pensarse sus limitaciones. Por un lado, la erosión de la idea de trabajo, y el paso a un tipo de producción postfordista, debe ser pensada para una parte de la población, donde la gran mayoría sigue teniendo al trabajo, como fuente de identidad.
Por otro lado, no creo que puedan traspolarse en la Argentina las teorizaciones acerca de la retirada de clase, y la exposición del fracaso/perdida de la acción de clase por el pasaje unilateral de los nuevos movimientos sociales donde su “apoyo transciende los límites de las clases y se debilitan los fundamentos de la vieja política”. Ejemplos como el ala sindical de Moyano, con su vinculación corporativa con la esfera estatal, agrupa y moviliza a grandes contingentes de trabajadores. Más aun se puede ver en las movilizaciones de la clase media post crisis del 2001. Más aun, se plantea a los beneficiarios de planes sociales (en tanto infraclase) como detentores aislados, sin capacidad de acción movilizadora; los ejemplos brindados tanto por los Movimientos de trabajadores desocupados como por organizaciones piqueteros socavan este enfoque de interpretación.
Trabajo practico Nº2(Juan Kovalivker)
ResponderEliminarPara poder plantear el problema del desarrollo del capitalismo y sus efectos en la estructura de clases hay que considerar dos aspectos (que se relacionan entre sí).
El primero es el rol de la Argentina como país subdesarrollado, esto implica una posición menos favorable en el mercado mundial como a la vez una dominación económica de los países “centrales” sobre el país (esto se puede ver en el rol de la deuda externa, como también en los grandes beneficios que poseen las grandes multinacionales en el país).
En este sentido el país tiene un desarrollo “desigual y combinado” ya que combina formas de producción modernas (que se pueden observar mayormente en las industrias de punta o las que generan mayores beneficios, como la sojera) con elementos típicos de los países “atrasados” (como es la explotación de mano de obra semi- esclava por parte de las grandes firmas mundiales)
Este aspecto influye claramente en la estructuración de clases en el país. Giddens realiza una critica al marxismo determinista ya que lo único que analiza es el factor de la propiedad en la conformación de las clases sociales, en este sentido desarrolla otros factores que, para él, son formadores de las clases sociales como la educación (en términos de formación técnica), la posición en la división del trabajo dentro de la misma empresa y el rango de consumo de los sectores sociales.
En principio no considero que los factores mencionados anteriormente se opongan a la noción de propiedad en términos más generales, ya que la composición de las clases sociales tiene como punto fundamental la posición de las mismas según la posesión o no de propiedad privada (en términos de compra o venta de fuerza de trabajo respectivamente). Este hecho más allá de las teorías que existen acerca del “desclasamiento” en la sociedad capitalista actual.
Lo que nos aporta el texto de Giddens es una búsqueda de profundidad en el análisis del desenvolvimiento de las clases sociales en una realidad concreta. Obviamente no se encuentran en la misma situación (y en muchos casos pueden actuar de manera muy distinta) trabajadores en condiciones precarias (por ejemplo los casos que salieron en los medios últimamente de trabajadores de multinacionales en condiciones de esclavitud), que técnicos o administrativos de jerarquía media en las distintas empresas.
Me resulta interesante a la vez marcar el ejemplo de la crisis de 2001 en donde gran cantidad de trabajadores quedaron en la masa de los desocupados y en donde una parte de la pequeña burguesía (comerciantes y pequeñas empresas) a partir de las quiebras masivas pasaron a la fila de los desocupados o la clase obrera asalariada. Esto genero una mayor acumulación y concentración de capitales que podrían verificar las tesis principales del marxismo, ya que esta situación no se revirtió completamente en la actualidad.
Considero que el aporte que ofrece el autor para comprender la situación de las clases sociales en la Argentina es el análisis de la heterogeneidad existente en la clase obrera moderna donde los aspectos como la formación de fuerza de trabajo calificada (educación), las diferencias de consumo, y los distintos rangos jerárquicos que tienen los sectores asalariados influyen sobre el accionar de estos sectores según el contexto histórico y su contraposición con las clases dominantes.
Azul Olmeda
ResponderEliminarTrabajo Practico N°2
Crompton va a poner el acento en la “importancia decreciente de la clase” a finales del siglo XX. De este modo la pérdida de fuerza explicativa de la clase. Para explicar esto va a partir de diversos cambios que influyeron en lo señalado. Por un lado la disminución de trabajadores pertenecientes a la industria pesada y en las industrias tradicionales. El autor señala un cambio en la división mundial del trabajo y la reestructuración económica que siguió a la crisis del petróleo. Esto trae aparejado un aumento de la disponibilidad de trabajo, especialmente en sector servicios. Así, se puede ver la disminución de la cantidad de personas que formaban parte de la “clase obrera tradicional” debido a los cambios ocurridos al también que se observa un aumento de la cantidad de trabajadores de “cuello blanco” que forman parte de las clases medias.
El trabajo como empleo ha perdido importancia para la configuración de las actitudes sociales. El estado ha ocupado un nuevo rol a partir del aumento de sus prestaciones y de intervención tratando de incorporar a la economía a los trabajadores que fueron expulsados de la economía. De este modo la identidad de la clase trabajadora se ha debilitado. En el caso argentino surgen nuevos movimientos sociales que se configuran como nuevos actores sociales en relación con los cambios estructurales. De este modo los movimientos sociales son la nueva forma de acción colectiva. Los cambios económicos tuvieron consecuencias en el comportamiento del mercado laboral, y en las formas de acción colectiva. Los cambios señalados por Crompton fueron en el caso argentino la causa de que surgieran distintas formas de protesta social, que se alejan de las formas de protesta laboral clásicas (huelga y movilizaciones).
Por consecuencia a mediados de la década del 90 aparecen nuevas formas de protesta social, nuevas formas de acción colectiva como los cortes de ruta y los estallidos sociales, modalidades que remplazan a las protestas tradicionales como lo eran las huelgas y los paros; y por fuera de los partidos políticos y las organizaciones sindicales. Esta mutaciones se deben a la ruptura de las relaciones laborales, producto del cierre refabricas, privatizaciones etc. Estos cambios se ven reflejados también en el Sindicalismo, estructura que históricamente aglutino a la clase obrera y que fue uno de los ejes centrales del peronismo. En el mundo popular la emergencia de las organizaciones piqueteras tiene como telón de fono la crisis y el debilitamiento del peronismo en los sectores populares.
A mediados de la década del noventa las formas de autoorganización social van a insertarse en la confrontación y el conflicto con el peronismo. Desde los setena la articulación ente sectores populares y sindicaos peronistas comienzan a deshacerse. Las nuevas formas de autoorganización, lucha por vivienda, servicios básicos etc., están desvinculados del mundo sindical.
Aparece con fuerza el clientelismo efectivo una manera estable de definición del vínculo político en el periodo pospopulista.
Pero los resquebrajamientos del peronismo en el mundo popular, no hablan del final de mundo peronista sino de su transformación y crisis.
Pierri Verónica
ResponderEliminarTrabajo Practico Nº 2. Texto de Crompton.
1. En Crompton se plantean algunos de los elementos que llevan a la perdida de la fuerza explicativa del análisis de clase. Pero ese análisis se basa en las tendencias observadas en los países centrales ¿En que medida son aplicables para la Argentina?
Crompton menciona cuatro argumentos que se utilizan para señalar la importancia decreciente de la clase:
En primer lugar, la disminución de la cantidad de empleados en la industria pesada con la consiguiente disminución de la clase obrera industrial. Al mismo tiempo se da un aumento de los empleos de clase media.
Respecto a este argumento, vemos que en Argentina disminuyo la cantidad de obreros en la industria debido a un fuerte proceso de desindustrializacion que se dio desde la década del 70.
Pero el desarrollo capitalista no implico el fin del trabajo sino la incorporación de diversas áreas a la lógica del capital, por ejemplo los servicios públicos, la educación, los recursos naturales.
Por otro lado, cabe mencionar que en America Latina la fuerza de trabajo no es fácilmente ubicable en términos de clase rígidos porque hay una estructura social fragmentada. La clase obrera es heterogénea y se caracteriza por la desocupación, el subempleo y la precarización.
El segundo argumento plantea que el trabajo tiene menos importancia como fuente de identidad social debido a que los empleados dedican menos tiempo a su trabajo asalariado y a que disminuye la dependencia de su salario para subsistir por el desarrollo de prestaciones por parte del estado (salud, educación).
Me parece que esto no es aplicable a la argentina en el sentido de que el trabajo sigue siendo un factor central en tanto estamos enmarcados en relaciones de producción capitalistas. Esto no implica negar la existencia de procesos de construcción de identidad que no pasan por el ámbito laboral y que se articulan a partir del género, la etnia, etc.
En tercer lugar, la clase obrera no esta implicada en una acción revolucionaria sostenida y se postula que el desarrollo de movimientos sociales debilito la acción política basada en la clase.
Si bien esto en valido, me parece que hablar de movimientos sociales no implica abandonar el análisis de clase porque los actores no pueden pensarse por fuera de las relaciones de producción capitalistas. El concepto de movimiento social permite dar cuenta de un sujeto social complejo que no se reduce a la clase pero al mismo tiempo hay movimientos sociales impulsados por los sectores subalternos. En este sentido, ver la lucha de clases como constitutiva proporciona un anclaje desde el cual mirar los distintos movimientos.
El último argumento señala que el consumo adquiere importancia para el análisis de los sistemas de estratificación, las identidades se expresan por medio del consumo.
En el caso argentino esto no es aplicable ya que los procesos de exclusión que se dan en America latina conducen a la ausencia de consumo, en el sentido de que amplios sectores de la población queda al margen de ese circuito.
Francisco Scarzella
ResponderEliminar1) En Crompton se plantean algunos de los elementos que llevan a la pérdida de fuerza explicativa del análisis de clase. Pero ese análisis se basa en las tendencias observadas en los países centrales. ¿En qué medida son aplicables para la Argentina?
Crompton sostiene que los cambios producidos durante las décadas del setenta y ochenta han provocado el debate en el campo de las ciencias sociales acerca de “la importancia decreciente de la clase” en la explicación de la estratificación de las sociedades (post)industriales. La autora menciona los siguientes fenómenos como las principales transformaciones operadas durante el período mencionado:
- cambios en la estructura del trabajo: disminución de la cantidad de empleados en las industrias pesada y extractora tradicional, cambios en la división mundial del trabajo, importancia creciente del sector servicios en la economía.
- Pérdida de importancia del trabajo para la configuración de las actitudes sociales. Debido al declive del “empleo” asalariado tradicionalmente entendido como único sostén económico, el trabajo como empleo sería cada vez menos importante como fuente de identidad social en la segunda mitad del siglo XX.
Estos procesos impactan –señala Crompton- en la transformación del pensamiento político, que deja de concebir a la clase como actor privilegiado (en ocasiones, excluyente) de la lucha política y se abre lugar a las conceptualizaciones de los “nuevos movimientos sociales” forjados con una autonomía debatida con respecto a la pertenencia de clase y a la conceptualización de la acción política como práctica desplegable en una multiplicidad de esferas sociales.
Francisco Scarzella
ResponderEliminarEn paralelo a las transforamaciones reseñadas, Crompton da cuenta asimismo de que existe un debate que cruza transversalmente a éste, que es el desarrollado en torno a la vinculación de la descripción de la clase y la acción de clase.
Para analizar si la pérdida de fuerza explicativa del análisis de clase es aplicable a la Argentina –y a la América Latina, podemos agregar- deberíamos pensar si los fenómenos descriptos por Crompton han sucedido en nuestros países. Para esto, deberíamos analizar inicialmente si las condiciones de partida para esos cambios fueron las mismas en Argentina y América Latina que en los países centrales que señala la autora.
Si consideramos que la conformación histórico social de los países latinoamericano sigue un patrón distinto al europeo, podemos reseñar algunos fenómenos distintivos.
La inserción periférica en el mapa mundial, el colonialismo padecido durante cinco siglos, el tipo de desarrollo industrial, el papel predominante de productor primario de los países, la estructuración de régimenes oligárquicos, la fuerte presencia del campesinado –exceptuando el caso argentino-, configuraron una región con una sociedad y un Estado cualitativamente distintos a los de los países centrales. Con lo cual, debemos considerar que el propio análisis de clase adquiere características propias de la región.
Ahora bien, incluso teniendo en cuenta estas y otras salvedades, consideramos que del mismo modo que es posible realizar un análisis de clase para la realidad argentina, son igualmente atendibles muchas de las críticas a este tipo de análisis en virtud de las transformaciones operadas en el capitalismo tardío, postindustrial, postfordista según las distintas conceptualizaciones. Las transformaciones en el proceso productivo, la terciarización de la economía, el declive relativo de los tradicionales oficios manuales industriales, el surgimiento de nuevas modalidades de empleo como pasantías, trabajos temporarios, así como el impacto de la revolución en las comunicaciones y el impacto de fenómenos más locales como la brutal desindustrialización del país desde el golpe del ´76 obligan a una reelaboración del tradicional análisis de clase que puede realizarse sobre la sociedad argentina y latinoamericana del siglo XX.
En líneas generales sostenemos que adoptar una mirada desde nuestra América no implica concebir un esquema analítico que no pueda ser comparado con el desarrollo de los países centrales, sino que por el contrario debe ser capaz de dar cuenta de la particular conformación de nuestras sociedades en tanto sociedades de países dependientes.
TP 2
ResponderEliminarCARLOS RUIZ
Los elementos que plantea Crompton que llevarían a la pérdida de la fuerza explicativa del análisis de clase en Gran Bretaña, EEUU y gran parte de Europa occidental a finales del siglo XX pueden ser aplicados para la Argentina. Sin embargo debemos tener en cuenta la posición de la Argentina y casi toda Latinoamérica en la división internacional del trabajo siendo en este caso Argentina un productor de alimentos su industria que casi exclusivamente producía para el mercado interno fue desmantelada en buena medida por las políticas económicas llevadas a cabo luego del golpe del 76 que dieron por tierra las expectativas de desarrollo industrial gestadas en el primer gobierno peronista con la política de transferencia de ingresos de la actividad agraria hacia los sectores de la industria. La dictadura procuro desmantelar la industria nacional mediante la apertura de la economía a los capitales financieros internacionales que promovieron el innecesario endeudamiento externo en la misma dirección fueron las políticas neoliberales del gobierno de Menem siendo la apertura irrestricta de las fronteras a los productos industriales internacionales un golpe casi mortal a la industria nacional dejando en la calle a miles de personas siendo los índices de desocupación los más altos de la historia.
El planteo de Crompton acerca de que el trabajo como empleo a perdido importancia para la conformación de las actitudes sociales no será del todo aplicable en a la Argentina ya que las prestaciones estatales de salud y educación gratuita tienen larga data en el país a pesar de las políticas de desinversión estatal durante el gobierno menemista una de las herencias de ese periodo es la inestabilidad laboral esta a llevado a que muchas de las personas ocupadas en blanco y en negro no se sientan parte de la “clase obrera” siendo ignorados sus derechos por el Estado y los sindicatos.
La irrupción de nuevos movimientos sociales otro de los elementos que Crompton analiza tiene en la Argentina la particularidad de que los de mayor convocatoria son los “movimientos piqueteros” siendo sus reclamos los de empleo para la recuperar de la identidad social de trabajador.
Finalmente la importancia del consumo para el análisis de los sistemas de estratificación en la Argentina no tendría el peso que tiene en los países centrales ya que a pesar de que algunos hábitos de consumos son compartidos entre las distintas clases (vestimenta, celulares, aparatos electrónicos) esto no se da en todo el país solo podemos verlo en las grandes ciudades.
TP. Nro. 2, Texto de Crompton
ResponderEliminarPeñalba, Raúl
En Crompton se plantean algunos de los elementos que llevan a la pérdida de fuerza explicativa del análisis de clase. Pero ese análisis se basa en las tendencias observadas en los países centrales. ¿En qué medida son aplicables para la Argentina?
Se puede afirmar que la pérdida de fuerza explicativa del análisis de clase en los países centrales, también puede aplicarse en Argentina, en la medida que, los procesos políticos, económicos, culturales que condujeron a sostener la debilidad del concepto clase en los países centrales también se han sucedido y están sucediendo en nuestro país.
Si bien no quiero sostener que, a igualdad de procesos históricos igualdad de resultados, no estoy defendiendo un determinismo histórico, pero nuestro país es parte integrante de un sistema de producción capitalista y por lo tanto, encontramos actores sociales parecidos a los países centrales y con asimetrías similares pero con culturas distintas. No podemos negar que las transformaciones en el área de la producción industrial –del fordismo a la producción automatizada y flexible-, el aumento del trabajo en el sector de servicios (cuellos blancos), los movimientos sociales protagonizados por las minorías excluidas en otros tiempos, que quieren que se les reconozcan derechos civiles, que hasta tiempo atrás, sólo se les reconocían a una parte de la población; la lucha de las mujeres por el derecho al voto, a la igualdad de condiciones laborales, políticas; la lucha de los pueblos indígenas por el acceso a la tierra y de su cultura; la reciente Ley del Matrimonio Igualitario; las protestas de esa “infraclase” que surgió al calor de la aplicación de las políticas neoliberales del último cuarto del siglo XX, que no luchan por un cambio revolucionario sino para que sean incluidos en la sociedad de consumo por parte del Estado; las luchas de los grupos ambientalistas, ecologistas que involucran a individuos de distintos sectores sociales, que no implica que exista coincidencia ideológica –grupos cuyos integrantes no pertenecen a la misma clase social-.(continua)
Peñalba 2da. Parte.
ResponderEliminarEn Argentina también ocurrieron cambios en la estructura ocupacional, también se perdieron puestos de trabajo y por lo tanto la acción de clase ha perdido fuerza; hoy se unen personas de distintas clases sociales para protestar por la contaminación, por la defensa a los animales, por el cuidado y preservación de áreas urbanas que hacen a la cultura e historia del país.
Podríamos concluir que, tal vez, la clase obrera, tal cual lo expresaba C. Marx no es el único motor del cambio social; que se han sumado otros sectores, grupos heterogéneos cuya acción pluriclasista puede conducir a una transformación radical del sistema capitalista y por esto no quiero decir que el trabajo no siga siendo lo más significativo del bienestar material, pero no el único.
En función de lo planteado por Crompton, es aplicable la pérdida de fuerza explicativa del caracter de clase en Argentina. Este análisis puede ser aplicado en el país si tenemos presente los procesos históricos concretos nacionales, es decir, la forma en que el país se inserta dentro de las relaciones capitalistas de producción.
ResponderEliminarEl problema en cuestión es si pierde tanta fuerza explicativa el análisis de clase. Respecto este punto tiendo a creer que no se produce esta pérdida, si bien sí se producen fenómenos nuevos en función del desarrollo del capítalismo, y de las consecuencias de la progresiva centralización y acumulación del capital que opera a nivel mundial. Una de las características más determinantes del capitalismo es la posesión o no de los medios de producción. En función de esta determinación (una entre tantas) es que se van produciendo las conformaciones de clase, si bien hay una heterogenedidad marcada, dada por diferentes "habitus". Estos habitus diferentes o fragmentacíon de clase, para Crompton, están dados por la disminución de los obreros tradicionales y el aumento de los trabajadores de "cuello blanco". Lo que homogeneiza a los dos es que no son propietarios de los medios de producción. Que a los últimos se los considere como miembros de la clase media es una cuestión más ideológica que material. Si bien hay que tener en cuenta la diferencia de salarios, que hace mella en la conciencia.
Crompton también destaca la aparición de nuevos movimientos sociales con un caracter "aclasista", creo que la importancia cuantitativa de estos movimientos es mucho menor que las reivindicaciones a nivel mundial en pos de mejores salarios o condiciones de trabajo. Es decir, el trabajo todavía es una fuente de identidad más importante que estos NMS. Si miramos solamente el caso de Argentina, es patente la menor participación en manifestaciones y vida política que tienen estos NMS que los sindicatos o trabajadores. Brukman, Zanón, Kraft, etc, son conflictos mucho más resonantes en estos últimos años que alguna que otra participación de los llamados NMS.
Crompton afirma que actualmente hay más identificación con el consumo que con la producción. Si bien es cierto que hay marcada heterogeneidad en función del consumo, el puesto que se ocupa en la producción es determinante para el consumo que podamos desarrollar.