Los textos de Giddens y Crompton señalan el conjunto de limitaciones con que se topan los planteos clásicos herederos de Weber y Marx en la evolución de los capitalismos avanzados, sobre todo a partir de los años ’60. En mi texto "Las muertes del concepto de clase" (Gomez, 2014) se resumen los factores epistemológicos, filosóficos e históricos que atentan contra la vigencia y vitalidad del análisis de clases. Las tendencias a la despolarización de la estructura de clases, el crecimiento de los sectores de servicios y del trabajo no manual, el abandono del trabajo como fuente de identidad y de pertenencia colectiva, las orientaciones culturales consumistas e individualistas, la incidencia de diferenciaciones raciales y de género, el surgimiento de actores políticos transclasistas (ecologistas, pacifistas), el desclasamiento del voto (apoyo electoral de clases obreras a conservadores), etc. pueden resumirse en tres grandes procesos que debilitan el análisis de clase: el “pos industrialismo”, el “pos fordismo” y el “pos modernismo”.
El esquema giddensiano que apela a los procesos de estructuración de clase puede decirse que constituyeron el último gran esfuerzo de enfrentar estos problemas con las herramientas legadas por los clásicos. La solución de Giddens es simplemente pensar las clases como capas de determinaciones sociales que empiezan por el mercado de trabajo (estructura de clase), siguen en los factores comunitarios y demográficos (formación de clase) y terminan en aspectos de status y prestigio, sentidos de pertenencia e identidad (conciencia de clase), desde los cuales se podría entender el papel de la lucha de clases. Giddens hace un verdadero melting pot que mezcla todo y así multiplica las dificultades más que subsanarlas.
Los enfoques contemporáneos que parten de Olin Wright y Bourdieu (ambos tienen antecedentes en Poulantzas el primero y en Norbert Elías el segundo) comienzan a modificar o abandonar de manera ostensible los parámetros de la tradición marxiana y weberiana y en este sentido podría decirse que inauguran una etapa posclásica.
O. Wright avanza en un modelo de determinación global que categoriza las relaciones entre estructuras económicas y políticas con la lucha de clases. Podríamos decir que los aportes sustantivos a este respecto son dos: 1) lejos de la tradición clásica, la lucha de clases no se deriva del mercado o las relaciones de producción, sino que establece una serie de relaciones de limitación y transformación. La lucha de clases no permanece como efecto exterior a la estructura sino que es la forma misma del proceso de transformación de la estructura. El “secretillo” del esquema de O. Wright es que si la estructura económica puede establecer un límite de compatibilidad funcional a otras estructuras, no puede establecerlo sobre la lucha de clases. La lucha de clases está limitada por las estructuras pero solo en términos de lo que no puede ocurrir, lo que no es posible, siendo “libre” frente a las estructuras, es decir puede transformarlas. Las estructuras sin dudas introducen limitaciones a la lucha de clases pero no al punto de que la lucha de clases no pueda incidir sobre las mismas estructuras que la limitan. En este planteo la lucha de clases recupera un poder transformador sobre las estructuras que dejan de ser las tiranas teóricas del enfoque clasista.
2) Además las relaciones de limitación (que en los planteos clásicos era la única reconocida) entran en no correspondencia con los de reproducción. Una estructura económica puede establecer límites de variabilidad a las estructuras políticas y la lucha de clases pero ello no garantiza que las intervenciones políticas y la lucha de clases asuman un papel no reproductivo y de mediación o transformación de las mismas estructuras.
El otro de los aportes rupturistas en lo teórico de este autor es la idea extraordinaria de que las clases medias tienen posiciones estructuralmente ambiguas o contradictorias pero no por ello dejan de ser clases. Las clases medias no pertenecen a un modo sino que cruzan dos modos de producción: el mercantil simple y el capitalista. Asimismo es importante el análisis de los tres procesos contemporáneos que inciden en los procesos de establecer fronteras de clase entre las clases medias: la pérdida de control en el proceso de trabajo, la diferenciación de funciones del capital entre propiedad y gestión, y las jerarquías de autoridad y las formas de control técnico impersonal.
También es novedoso el planteo de diferenciar interés de clase y capacidades de clase (estructurales y organizativas), abriendo conceptualmente la cuestión del proceso de formación de clase que, a su vez, es objeto mismo de la lucha de clases. Es decir, siembra las bases de la politización y deseconomización de la lucha de clases: las mismas capacidades de clase no son derivaciones directas de la posición económica de clase sino que son objeto y producto de la lucha de clase misma.
También es importante la discusión sobre el concepto de explotación, que es un tradicional pilar de las teorías clásicas. Aquí se ve algo poco señalado: la explotación supone niveles de dependencia recíproca entre explotador y explotado, a diferencia de las relaciones de opresión. Es clásico el planteo de Wright en tanto que clase se sigue refiriendo a relaciones de explotación y no de opresión pero, no obstante, las relaciones de dominación de clase (regulan el nivel de esta interdependencia o reciprocidad) son importantes aunque subordinadas a la explotación.
También son aportes muy sugestivos la manera de caracterizar el poder de clase como en tres dimensiones situacional, institucional o sistémico. Sintéticamente el primero es el poder de dar órdenes a los actores para que actúen de determinada manera (poder positivo), el segundo es el poder de excluir o quitar de la agenda, de la consideración, determinadas acciones (poder negativo) y el tercero es lograr que las reglas de juego que destribuyen posibilidades de ejercer los otros dos tipos de poder sean sesgadas a favor de la propia clase. Este tipo de poder sistémico es en cierto punto invisible y controla lo que es pensable políticamente para las posiciones de clase subordinadas. Las luchas de clase siempre son tridimensionales y afectan estas tres dimensiones con dominancias cambiantes: hay una lucha liberal/ “progresista”/”populista” el poder positivo, una lucha reformista/conservadora por el poder institucional y una revolucionaria/reaccionaria por el poder sistémico.
No es menos novedoso el planteo de P. Bourdieu en el Cap. 2 de ese clásico de la sociología de la cultura que es La Distinción. Allí se establecen con gran fuerza los conceptos analíticos del “espacio social”, es decir, el locus sobre el que se hacen inteligibles las clases sociales. En este capítulo Bourdieu desarrolla una teoría de las clases sociales sobre las nociones de habitus, campo y especies de capital que intenta superar las limitaciones metodológicas y analíticas de los planteos empiristas, marxistas, etc. El procedimiento constructivo adoptado asume la forma de una topografía móvil o de mapa dinámico en el que se intersectan los planos sincrónicos estucturales y diacrónicos tendenciales.
La problemática de las clases es definida como aquella búsqueda de explicación de distribuciones de bienes y prácticas, aclarando dos cosas: a) que los bienes no son objetividades dadas sino que se inscriben en usos sociales asociados a estilos de vida, donde los productos son también productos de las disposiciones de los agentes (formas de percepción, acción y apreciación) ; y b) las prácticas no son puras elecciones voluntarias y concientes indeterminadas sino que deben ser comprendidas no como simples efectos mecánicos de la posesión de capital objetivado social y económico, sino también como estructuradas a través de habitus (capital incorporado) y en relación a las fuerzas y tensiones que atraviesan los campos específicos en donde se ponen en juego. No solamente las condiciones homogéneas de existencia, sino también las disposiciones incorporadas en los agentes explican la similitud de prácticas. Además, los mecanismos de acceso a las posiciones de clase seleccionan en múltiples formas visibles o enmascaradas según criterios de evaluación de disposiciones muchas veces “secundarias” . La dialéctica entre la posesión y la disposición es el dispositivo teórico mediante el cual Bourdieu intenta develar la eficacia “objetiva” de las clases sociales.
La causalidad propia de la determinación clasista asume una forma “estructural” y no “lineal” que obliga a indagar cómo cada factor (edad, sexo, residencia, etc.) y tipo de capital es mediado por los otros. Así Bourdieu presenta un espacio social de constitución de clases, construido en dos dimensiones de tres series: volumen, estructura (composición por tipo) y evolución del capital; y capital económico, social y cultural. Estos espacios ofrecen relaciones variables de congruencia y simetría. Desde grupos que comparten altos volúmenes de todos los tipos de capital y son fundamentalmente estables en su composición y permanencia futura, y otros grupos que ofrecen disparidades notables y fuertes inestabilidades. Diversas fracciones de la pequeño burguesía son ejemplos de estos últimos. La evidencia empírica muestra que dentro de diversas clases y fracciones existe una relación inversa entre capital económico y capital escolar y cultural. Las burguesía en sus fracciones superiores se independiza de las exigencias de la adquisición de capital cultural, y en cambio la pequeña burguesía y los profesionales depositan en él su esperanza de sostenimiento y ascenso social.
La contribución más rica del texto es la que analiza las trayectorias, el dinamismo de los campos considerados y las estrategias de los agentes. Todos los grupos tienden a una doble lucha: para mantener y acrecentar el valor de la especie mayoritaria de capital propio, y por la prevalencia de los criterios de valorización más favorables a ellos en cada campo. Este es un cuarto tipo de capital: el capital simbólico que viene anexo a todas las otras formas de capital. Hay que luchar por la distribución de cada forma de capital y también por la vigencia, el reconocimiento por parte del resto de los agentes y la legitimidad del propio valor del capital apropiado.
Una de las estrategias de los agentes es la movilidad de capital que puede ser vertical cuando es ascenso/descenso dentro del mismo tipo de capital. Pero las más interesantes son las que implican un desplazamiento transversal, es decir, entre campos distintos que obliga a establecer una reconversión de valor entre el capital poseído y el capital que se adquiere con él. Es en este sentido que juega la idea de “inversión” como apuesta a un juego de valorizaciones. A ello lo llama procesos de “conversión” y son cruciales a la hora de entender las luchas en el espacio social: los agentes tienen estrategias de “apuesta” a ganar espacios en diversos campos mediante la conversión de un tipo de capital en otro.
En este esquema explicativo, el autor estudia uno de los fenómenos más interesantes del campo cultural: la superproducción de títulos, la democratización de la enseñanza superior y la devaluación del capital cultural escolarizado.
Las estrategias de aumento del capital escolar, aumentando la inversión económica de las familias en educación, chocan con el efecto de pérdida de valor de mercado de los mismos títulos alcanzados. Bourdieu describe el efecto de alodoxia como un autoengaño que retrasa la percepción real del valor objetivo de los títulos, ya que los habitus incorporados siguen aplicando formas de apreciación ancladas en su tiempo de adquisición y no en la situación de mercado actual. Es por ello que la expansión de la distribución de capital cultural escolar se acompaña de una “generación engañada” que no puede alcanzar las expectativas prometidas asociadas a su inversión en esta especie de capital, dando lugar a procesos de desclasamiento o al riesgo de de desviarse por debajo de las trayectorias esperadas. Los sectores de la pequeño burguesía son particularmente sensibles a estas amenazas y ante ellas ponen en práctica estrategias de movilización no solo de su capital social, sino también de búsquedas de posiciones accesibles y acomodamientos que redefinen profesiones y puestos de trabajo. Así, los campos laborales más nuevos, más dipersos y menos codificados dan oportunidades a una gama variada y flexible de empleos semiburgueses vinculados a los servicios personales, medios de comunicación, entretenimiento, cultura y a todas las formas novedosas de ejercicio de la dominación suave y la integración simbólica de las clases subordinadas.
Los procesos de devaluación de títulos generalmente adoptan la forma invisible e insensible y suave que maximiza el efecto de alodoxia multiplicando los errores de apreciación que no tardan en convertirse en crisis personales. Las transformaciones del campo escolar apelan a tres mecanismos de filtrado de las estrategias de ascenso de estos sectores: eliminación suave o rezago progresivo, relegamiento a circuitos educativos explícitamente desvalorizados, y devaluación del valor del título. Si todo esto no fuera suficiente siempre quedan los mecanismos de exclusión, discriminación, selección, cupos, patronazgo, etc. con el que se preservan espacios y monopolios de oportunidades.
Las estrategias de los grupos y las respuestas de los que disputan con ellos van generando efectos de deformación de la estructura o de traslación de estructuras por la cual las distancias jerárquicas entre posiciones se mantienen no a pesar, sino justamente en virtud de los cambios en las acciones y disposiciones de los grupos. Las propiedades ordinales de los campos se conservan mediante cambios en sus propiedades cardinales (posicionales), concluirá Bourdieu que, sin embargo, termina alentando expectativas de cambios estructurales por los efectos de una crisis de frustración de expectativas generalizadas.
El indudable defecto de la gigantesca contribución de Bourdieu es su omisión a la lucha y el conflicto. Si bien él las considera conceptualmente en la dimensión analítica de la “historia” del campo en particular, en sus investigaciones empíricas brillan por su ausencia y los campos aparecen como espacios sociales rígidos y carentes de tensión. No obstante, los conceptos de Bourdieu son casi insustituibles a la hora de pensar un análisis de la lucha desde una perspectiva clasista.
Por último tenemos los textos de Gouldner y Goldthorpe como dos de los principales teóricos de la emergencia de la clase media. El primero tributario de las teorías del posindustrialismo y la tecnoestructura directamente tiende a considerar a las clases medias como los verdaderos soportes de la sociedad contemporánea y en fuerte disputa con las viejas clases propietarias. Aunque en muchos sentidos este planteo haya envejecido notablemente (la concentración de ingresos y propiedad en el capitalismo global actual refuta claramente sus análisis) no deja de llamar a la reflexión algunos de sus señalamientos históricos. Considero que el Codigo de Discurso Crítico sigue siendo un lenguaje universal de las clases medias basadas en el saber y la competencia técnica y humanística. Además también tiene considerable asidero histórico que el papel de las clases medias en los procesos de cambio social ha sido siempre importante.
Goldthorpe (texto optativo) es un analista de la estructura de clases en el primer mundo y sus hallazgos empíricos hacia finales de los ’80 llevaron a posar la atención en el fenómeno llamado de las “clases de servicios” caracterizadas por evadir algunas de los rasgos propios de las relaciones laborales de asalariados. A la manera de una “incrustación” estamental en el medio de las organizaciones corporativas económicas más modernas, las clases de servicios (gerentes, desarrolladores, técnicos expertos, etc.) se caracterizan por elevados grados de autonomía en el trabajo, fuertes identidades y sentidos de pertenencia profesionales, bajo compromiso con las organizaciones, son beneficiarios de relaciones de confianza por parte de los propietarios y accionistas, y también tienen expectativas de seguridad y estímulos diferenciales o expectativas de “privilegios” prospectivos (carrera profesional o ejecutiva, muchas veces honorarios en vez de salario, etc.). Los señalamientos de que estos sectores tienen un amplio reclutamiento de origen popular (merced a la inversión en capital y credenciales educativas) y que podrían ser la base de cuestionamientos al sistema, sostener orientaciones contraculturales y conductas de radicalismo político, no dejan de ser interesantes ya que hay suficientes estudios que localizan la presencia de este tipo de agentes sociales en los movimientos sociales ecologistas, pacificistas, contraculturales, feministas, etc.
TRABAJO
PRÁCTICO
Elija una consigna
de cada autor.
Crompton
y Giddens
Elija una.
1)
De acuerdo a los problemas sobre el análisis de clase que plantea
Crompton en su artículo ¿cómo analizaría la conformación de clase de los
participantes de la Marcha del 7 de agosto?
2)
De ejemplos de "factores inmediatos" y "factores
mediatos" que hubiesen afectado la composición de clases en nuestro país
durante la última década. (Giddens)
O. Wright
Elija una.
1) Utilice
el esquema propuesto por O. Wright acerca de cómo interpretar el papel de la
lucha de clases para procesos históricos de Argentina o A. Latina. ¿Qué
tipos de mecanismos de mediación y transformación ejerce o ejerció la lucha de
clases en el contexto de Argentina y A. Latina?
2) ¿Cuáles han
sido las capacidades estructurales y organizativas desarrolladas por las clases
medias en nuestra historia reciente?
Bourdieu
Hutus y Tusis:
Las raíces
1-
Utilizando el siguiente extracto sobre
el genocidio en Ruanda de 1994 y en relación a la teoría relacional de P.
Bourdie, explique :
2-
En qué campo de la estructura social
interactúan hutus y tutsis?
3-
Cómo se produce el proceso de enclasamiento
?
4-
Por qué tipos de recursos del campo en
el que establecen el juego por la transformación de la estructura social,
compiten los agentes en cuestión?
5-
Explique con sus palabras el proceso de
lucha y conflicto entre hutus y tutsis y que podría decir la teoría de
Bourdieu al respecto.
Cuando estallaron en Ruanda los primeros conflictos entre hutus y tutsis,
descubrimos con horror, que en realidad no se trataba de un conflicto de
carácter étnico, o tribal. Hutus y tutsis no pertenecen a etnias distintas,
hablan la misma lengua, apenas resultan distinguibles en el
plano somático y durante siglos han compartido las mismas instituciones
políticas. Fueron los misioneros y colonizadores europeos quienes interpretaron
a estos dos grupos sociales como poblaciones distintas. Hutus y tutsis quedaron de este modo “etnicizados” por los belgas y han
luchado entre ellos como si fueran diferentes. Las trágicas paradojas,
de la guerra de Ruanda -las paradojas de la etnicidad artificial y de la
tradición inventada- no acaban aquí. En 1930 los colonos belgas habían previsto
realizar un censo con el fin de proporcionar un documento de identidad; en él
se indicaba si la persona era tutsi, hutu o twa (pigmeo). Puesto que no era
posible distinguir somáticamente a un hutu de un tutsi, lo mismo que era
imposible efectuar la distinción sobre una base lingüística, se decidió adoptar como criterio étnico discriminante el número de reses
que poseía cada uno. La posesión de ganado bovino, seguía siendo en
efecto un indicador de prestigio para la población local: Los belgas lo
transformaron en criterio de etnicidad, evidentemente sobreentendiendo que solo
los individuos de raza tutsi, podían poseer un número suficiente de reses. Se
decidió así que a los individuos varones que poseían diez o más bueyes había
que considerarlo tutsis; los demás que no tenían un número inferior de
animales, o no tenia ninguno, serían considerados hutus. Estos son los orígenes
del genocidio de Ruanda de 1994. Aquel año, las tribus rivales de hutus y tutsis
se lanzaron a una guerra sin cuartel. La masacre acabó con la vida de alrededor
de un millón de personas. Los tutsis no son pastores ni nómadas, ni siquiera
ganaderos. Son dueños de los rebaños, son la casta dominante, la aristocracia.
Los hutus, en cambio, forman la casta, mucho más numerosa, de los agricultores.
Entre hutus y tutsis dominaban unas relaciones feudales: el tutsi era el señor
y el hutu su vasallo. De un lado tenemos vacas en poderosa expansión- símbolo
de la riqueza y fuerza de los tutsis- y de otro, unos hutus presionados y
acorralados: no hay sitio, no hay tierra suficiente, alguien tiene que
marcharse o morir. He aquí el panorama de Ruanda en los años cincuenta, cuando
en escena aparecen los Belgas. Hasta entonces, los
belgas habían gobernado Ruanda apoyándose en los tutsis. Pero éstos forman la
capa más instruida y ambiciosa de Ruanda, y son precisamente ellos los que
exigen la independencia, cosa para la que los belgas no están preparados en
absoluto. Así que Bruselas, bruscamente, cambia de táctica: abandona a los
tutsis y empieza apoyar a los hutus, más sumisos y dispuestos a compromisos.
Comienza por iniciarlos contra los tutsis. Los efectos de tal política
no se hacen esperar. Los hutus, animados y envalentonados, se lanzan a la lucha.
En 1959 estalla en Ruanda una sublevación campesina (...). Nutridos grupos de
campesinos hutus, desbocados y armados con machetes, azadas y lanzas, se
abalanzaron, como un vendaval incontrolado, sobre sus amos y señores tutsis.
Había dado comienzo una gran masacre, que África no había visto en mucho
tiempo. Los campesinos quemaban las fincas de sus amos y a ellos mismos los
degollaban y les rompían el cráneo. Ruanda estaba en llamas y la sangre corría
a raudales. La monarquía y el
feudalismo dejaron de existir y la casta tutsi perdió su posición dominante. Tanto hutus como tutsis despiertan
de aquella revolución como de una pesadilla. Unos y otros han pasado por el
trance de una masacre….
Presento una breve entrada del aporte del autor Crompton (1994), que contribuye a la problemática del análisis de la clase. El tema central puesto en cuestión es “medir” la estructura de clase por medio de la estructura del empleo. Su intento por comprender y explicar el conflicto social. Toma dos grandes esquemas empíricos del análisis de clases en Goldthorpe y Wright. Ambos se ocupan de prestar importancia a la identificación de la estructura de clase por medio del empleo y las ocupaciones.
ResponderEliminarPara situar cambios en la estructura del trabajo y el empleo en la Argentina. Es preciso centrarse en el proceso evolutivo a partir de los años 70 hasta la actualidad.
Periodo que se desarrollan medidas sociológicas de la estructura del empleo, nuevas perspectivas tendientes a criticar el paradigma del pleno empleo y reconstituir nuevas formas de pensar la organización del trabajo y la clase social desde una posición anglosajona y europea. En la Argentina debido a los gobiernos defactos, la investigación y su estudio estuvo reducida y censurada. Si bien, las modificaciones que se van a introducir en la década del 70 producto de la crisis económica que se traduce en el colapso de manufactura y aumento del desempleo, son varias modificaciones estratégicas económicas. Se estudia el desplazamiento del modelo de agotamiento Keynesiano por el modelo neoliberal.
Entonces para reconstituir el modelo de acumulación anterior vinculado en el marco de la industrialización y marcada por una fuerte concentración urbana. Se precisaba introducir modificaciones, como, la internalización de la economía, ya no cerrada sino abierta y flexible. Apuntar a mercados comunes que se formen alianzas y adquisiciones supone interconexión e interdependencia de espacios y agentes económicos. También, la financiación de económicas virtuales y financieras. El sector industrial fue perdiendo capacidad productiva generador de gran empleo, liderazgo e inversión tal modelo sustentable a largo plazo, su aspecto sólido y semicerrado comienza a resquebrajarse a partir de la década del 70, agudizarse en los años 80 y profundizarse más en los años 90, entendiendo este proceso evolutivo en un país periférico. En consecuencia del proceso de crisis y restructuración del empleo, el número de empresas y ocupaciones se redujeron y se expandieron ocupaciones de servicio de cuello blanco de bajo nivel y directivo. Así lo expresa el autor, “así, la clase al menos en sus dimensiones obrera, masculina y manual, consideradas hoy obsoletas tienen importancia decreciente en los nuevos tiempos”… “sustituido por nuevo énfasis en cuestiones ecologistas y feministas”… “el reconocimiento del consumo más del obsoleto productivismo”
En definitiva, el autor plantea cambios en la estructura de empleo y también en las relaciones se establecen. En el último, se plantea el significado del trabajo que se construye en la clase obrera y clase media. El “trabajo dejo de representar un interés central de la vida” o modo de vida, cuando empezó a escasear. Otro aspecto, el acceso al consumo, visto como “contribuyentes” y no como categoría de clase desposeída. (Bauman, 1982:168)
El movimiento que encabezaron el 7 de agosto,con la consiga “Paz, pan y trabajo” se realizó en un marco de movilización de distintas agrupaciones sociales para reclamar los derechos sociales y denunciar el brutal ajuste que frena o retrotrae las conquistas sociales.
En este último punto me detengo, para identificar el aporte del movimiento documentalista elegido que comienza en un proceso con grandes modificaciones en la estructura de clase y ocupaciones que Crompton(1994) describe. En la actualidad, el movimiento produce y difunde voces e imágenes alternativas. Recrea un espacio propio para la concientización y reflexión de los sujetos distinta a la propaganda mediática y pensamiento único. Apunta a construir significados y dar sentido u dirección a la vida. Distanciándose del puro consumismo de estilos de vida y preferencias. Tienen conciencia de clase y movilizan los recursos para identificarse con otros sujetos.
Pablo Martín Bordigoni.
ResponderEliminarTrabajo Práctico N° 5.
- Siguiendo a Giddens, hay tres fuentes de estructuración inmediata de las relaciones de clase: la división del trabajo dentro de la empresa, las relaciones de autoridad dentro de la empresa, y la influencia de los grupos distributivos, es decir, de formas comunes en el consumo. En la última década, a raíz de las políticas económicas de los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner, se incrementaron los niveles y la capacidad de consumo de los sectores bajos y medios de la sociedad argentina. De esta manera, considero este fenómeno como un factor inmediato que afectó a composición de clases en nuestro país durante la última década. Por otro lado, también considero los fenómenos de las fábricas recuperadas, el cooperativismo, el crecimiento de las Pymes, la incorporación de nuevas tecnologías, la reactivación sindical, como factores inmediatos, ya que, influyeron en la división del trabajo y en las relaciones de autoridad dentro de las empresas.
Por otra parte, Giddens llama factores mediatos a aquellos que intervienen entre la existencia de unas capacidades de mercado dadas (propiedad de medios de producción, posesión de cualificaciones educativas o técnicas, posesión de fuerza de trabajo manual) y la formación de las clases. La estructuración mediata se rige sobre todo por la distribución de las posibilidades de movilidad. Mientras mayor sea el cierre a la movilidad, más se facilita la estructuración de las clases. Considero que durante la última década se podrían considerar a las políticas sociales, educativas y laborales, destinadas a los sectores bajos y medio bajos como factores mediatos que intentaron afectar la composición de clases en nuestro país.
- Olin Wright plantea que la lucha de clases, limitada y seleccionada estructuralmente, remodela a su vez simultáneamente aquellas estructuras. La lucha de clases es intrínsecamente un proceso de transformación de las estructuras, cambia las relaciones económicas y el Estado (haciéndolo menos reproductivo). Las contradicciones entre las clases generan de esta manera contradicciones entre las estructuras sociales, relaciones no reproductivas. Asimismo, la lucha de clases actúa como una variable de mediación en las determinaciones de reproducción. Olin Wright menciona que donde la lucha de clases es muy intensa y está muy politizada, las estructuras democráticas burguesas pueden probar ser muy escasamente reproductivas. Considero que en el contexto de Argentina y América Latina puede verse a los populismos como un fenómeno totalmente anudado a los mecanismos de mediación y transformación de la lucha de clases. Fue la lucha de clases la que propició Estados menos reproductivos para los sectores más concentrados del capital.
- Los hutus y tutsis interactúan en el campo político, así como también en el económico, el cultural y el simbólico. El proceso de enclasamiento se produce, en primer lugar, por la disposición simbólica del gobierno imperialista de Bélgica, y en segundo lugar, por la cantidad de reses (capital económico) que tiene cada agente dentro del campo. Los agentes en cuestión, hutus y tutsis, así como también Bélgica, compiten por el poder político y los beneficios que acarrea en otros campos. Considero que con respecto el caso de Ruanda la teoría de Bourdieu sirve para demostrar la relevancia del capital simbólico, y además, permite observar como los tipos y la cantidad de capitales determinan posiciones dentro de campos entendidos estos como espacios de lucha por un capital.
TP 5 – Luciana Belén Avellaneda
ResponderEliminarGiddens
De ejemplos de "factores inmediatos" y "factores mediatos" que hubiesen afectado la composición de clases en nuestro país durante la última década. (Giddens)
Los factores mediatos: son aquellos que intervienen entre la existencia de determinadas posiciones en el mercado y la formación de clases como grupos sociales identificables. Estos se ligarían a la movilidad social. La posesión de la propiedad, la posesión de cualificaciones educativas o técnicas y la posesión de la fuerza de trabajo manual serían las capacidades de mercado que conformarían los factores mediatos y que podrían haber afectado la composición de clase en nuestro país.
Dentro de los inmediatos podrían haber sido los siguientes factores afectantes: la división del trabajo dentro de cualquier empresa o unidad productiva, las relaciones de autoridad dentro de la empresa o unidad productiva, y la influencia de los denominados grupos distributivos, entendidos como aquellos que producen a partir de relaciones que entrañan formas comunes de consumo de determinados bienes y servicios.
O. Wright
¿Cuáles han sido las capacidades estructurales y organizativas desarrolladas por las clases medias en nuestra historia reciente?
Estas capacidades refieren a las relaciones sociales que se dan al interior de una clase y que unifican a sus agentes para conformar la clase. Las capacidades estructurales son los vínculos generados por los desarrollos estructurales de la sociedad capitalista. Los vínculos constituidos por la organización consciente de los miembros de la clase conforman las capacidades organizativas. En el caso Argentino se puede evidenciar que las capacidades de las clases medias son:
C. Estructurales: sistema de partidos y posibilidad de afiliación, sistema sindical, mutualismo, escolarización privada, clubes.
C. organizativa: Estar politizada, tiene una gran capacidad de movilización e historia de movilización (por ejemplo: cacerolazos del 2001, 8N), utilización de redes sociales para organizarse.
Bourdieu
2) El campo político es el campo de la estructura social en el que interactúan hutus y tutsis.
3) En proceso de enclasamiento se produce en este caso, sobre todo por el capital simbólico que se aplica al capital económico de cada tribu, respecto a la posesión de reces y al prestigio que la mayor cantidad de las mismas da.
4) Compiten entre tribus por los recursos simbólicos generados por países extranjeros, países que compiten entre sí por el dominio político de la zona. Cada país, Bruselas y Bélgica, domina simbólicamente a una tribu dentro de Ruanda. Las tribus, así, compiten entre ellas simbólicamente, pero esa competencia significa una lucha política para los países que las dominan e incitan a pelear.
5) Los hutus y los tutsis han tenido diferencias en sus capitales simbólicos, y esas diferencias han sido delimitadas por actores externos que las han definido a cada una de las tribus a su conveniencia. Desde de mirada de Bourdieu, podría decirse que este es un caso en el que el enclasamiento incluiría al capital educativo en una medida insignificante, ya que el ascenso social se da por posesión económica, por pertenencia a una tribu en particular, y por alianza con un país extranjero específico.