lunes, 9 de noviembre de 2015

Texto de Apoyo y TP Unidad 3.B y 4.A (entrega 30/11)



TEXTO DE APOYO TEXTOS DE TARROW, OFFE, AMPARAN, LACLAU Y GOMEZ

Los textos de Offe y  Tarrow son dos de las contribuciones más influyentes para el estudio de los movimientos sociales en los países de capitalismo avanzado. En el caso de Offe tratando de explicar la especificidad de los “nuevos movimientos sociales” (NMS: feminismo, ecologismo, pacifismo, contracultura) de cara a la crisis del estado de bienestar keynesiano (EBK) y al sistema político basado en el dispositivo electoral y los partidos políticos electoralistas. Offe es el primero en conceptualizar de modo categórico procesos como la “mercantilización de la política” entendida como conquista del voto, y sus relaciones con la “politización de la economía” exigida por la colusión entre el EBK y los grandes monopolios privados. De manera diagonal los NMS buscan meter una cuña entre ambos procesos en tanto “politización de la sociedad civil” que se hace a expensas del estado y los partidos políticos y se opone a las consecuencias de la mercantilización y del imperio de los monopolios. Así los NMS introducen una ruptura respecto de un principio fundamental de la política democrática desde la Rev. Francesa: la separación de lo público y lo privado. La politización de la vida privada es un leit motive de todos estos movimientos. “Lo personal es político” proclamaban las feministas. Las formas de vivir, sentir, etc. son objeto de las acciones y discursos de los NMS que no se preocupan de los conflictos de primer orden relativos a la distribución, la seguridad, el crecimiento, sino de los conflictos de 2do. Orden que los hacen posibles: contaminación, carrera armamentista, alienación, consumismo que transfieren los costos a la población civil. Otro punto importante señalado por Offe es el de los resultados o rendimientos (exitos substancia, procesal o político) de este tipo de lucha no convencional que ensayan los movimientos y los mecanismos de neutralización que se ensayan desde el poder político (vaciamiento y cooptación).
"El poder en movimiento" es un texto clásico de la sociología contemporánea de los movimientos sociales. Muy influído por los trabajos históricos de Tilly, Tarrow intenta una sistematización del enfoque de la movilización de recursos. Comienza rescatando los aportes del marxismo: Marx por lo insoslayable del conflicto estructural; Lenin por el papel de la organización y su combate a las concepciones espontaneístas; y Gramsci por la necesidad de un marco de significados y sentidos que aglutinen, permitan pesuadir audiencias y sumarlas a la lucha. Según el planteo de Tarrow los movimientos sociales son formaciones colectivas no convencionales que pretenden llevar adelante luchas mediante la movilización de recursos externos preexistentes y mediante la movilización del consenso de sectores amplios de la población hacia determinadas demandas de transformación.
Este patrón de movilización social y cognitivo da lugar a lo que se llama repertorio modular de la acción colectiva en la modernidad (petición pública, general, indirecta, interpelando sectores sociales o estados y no personas, boicots, petitorios, mitines, barricadas) que se diferencia claramente del repertorio convencional premoderno (motines de granos, la petición privada, revueltas campesinas, religiosas, etc.).
Uno de los aportes más importantes es el Cap. 6 sobre los elementos analíticos de la acción colectiva desafiante. Estos se pueden ordenar por pares que entran en relaciones contradictorias entre sí lo que le da al análisis un interesante dinamismo.
El primer elemento es el desafío: toda acción no convencional de carácter contencioso tiene la pretensión de desafiar a los poderes superiores. Estas acciones ponen en cuestión de maneras más o menos indirectas dicho poder.
Para inquietar al poder se usan dosis no de violencia directa sino de amenaza o insinuación de violencia que podría generalizarse. Este tipo de violencia gestual es un arte de manejo difícil que busca no dejar pretextos para la represión y que busca sobre todo preservar la llegada del mensaje de los movilizados a otros sectores sociales más amplios.
Pero para ello deben arriesgar otro elemento importante de los movimientos: la solidaridad. Si los desafíos son muy manifiestos, los públicos que deben ser conquistados (“movilizar el consenso”) para fortalecer la lucha pueden retraerse o colocarse en contra de los movilizados. Sin solidaridades masivas los movimientos tienden a ser derrotados. El leit motive de los movimientos sociales es conseguir la movilización del consenso. Para ello la administración homoeopática de la violencia y los gestos de amenaza y generalización en la movilización, debe producir un efecto fundamental para el éxito: la incertidumbre. Las formas esquivas, indirectas de administración del desafío y la violencia constituyen “formas disruptivas” mediante las cuales las elites quedan maniatadas: todo lo que hagan es peor; si reprimen es peor y si negocian también es peor. Los efectos disruptivos son perseguidos a través de unas tácticas de innovación en los repertorios, se toma un repertorio ya lo suficientemente aceptado como para que no sea aislable y reprimible y se le hacen modificaciones de las que se espera aumente su potencial desafiante y surjan los efectos de incertidumbre.  Todo movimiento social debe enfrentar los dilemas de la acción colectiva: si quiere generar incertidumbre, amenazar con ampliar apoyos, con radicalizar sus capacidades de perturbación del orden público, suscitar amplia solidaridad y aislar a los oponentes, extender en el tiempo y el espacio la confrontación, etc. debe sacrificar en medidas exactas el recurso a los repertorios convencionales de lucha, evitar elevar los niveles de desafío que pongan en riesgo los niveles de solidaridad y cohesión alcanzados, innovar e introducir elementos disruptivos sin generar deserciones ni desconfianza, etc. Mahatma Gandhi y Martin Luther King han sido los maestros precursores de este tipo de lucha que tiñe hoy día al conjunto de los movimientos sociales. Otro autor, Cohen, ha denominado “principio del radicalismo autolimitante” a este tipo de posturas estratégicas que incluso pueden verse también en las luchas del zapatismo mexicano.
La incerteza acerca si el apoyo que la sociedad brinda al movimiento es alta o baja, de si las elites son capaces o no de reprimir y si reprimen la violencia y la movilización serán mayores, y si no reprimen y negocian el movimiento crecerá, etc. es el alimento político que hace crecer los movimientos. Esto es importante, porque ningún movimiento social busca una victoria mediante un acontecimiento decisivo de rendición de sus oponentes, sino una lucha de desgaste donde el éxito en alcanzar las reivindicaciones “cae de maduro” en algún momento por la movilización del consenso.
Otro patrón específico de la dinámica de lucha mediante la acción colectiva disruptiva es evitar la polarización del conflicto y el aislamiento. Un conflicto muy agudo que no permita movilizar consensos más amplios tiende a hacer valer los mayores recursos de poder de los dominantes. Si se pierde la potencial solidaridad de conjuntos sociales amplios con los movilizados, estos llevarán las de perder. La radicalización y la violencia suelen conllevar estos riesgos: aislamiento  y predecibilidad que impide alcanzar el efecto de incertidumbre.
Finalmente, es necesario entender esta dinámica para caracterizar los ciclos de protesta: los movimientos suelen activarse y desactivarse cíclicamente y masivamente. El fenómeno de superposición de movilización/desmovilización de grupos que no tienen mucho que ver entre sí (ciclo ascendente/ descendente) obedece a que las movilizaciones de unos grupos pueden generar oportunidades favorables para otros grupos. La multiplicidad de movilizaciones tiene un típico efecto de indertidumbre. Pero al mismo tiempo que las movilizaciones se multiplican y repiten, agotando su arsenal innovador, se van convencionalizando y con ello va reduciéndose su potencial disruptivo, por lo que sus efectos son decrecientes. Cuando ello ocurre en algún momento comienza a desincentivarse la solidaridad o la capacidad de movilizar y el ciclo se revierte. En definitiva como en tantas otras cosas también el éxito de los movimientos que lleva a convencionalizar el repertorio de acción y generalizar la solidaridad, explica a la postre su ocaso.
Por último, pero no menos importante, el texto de Amparán ofrece una versión sucinta de uno de los desarrollos más sofisticados de la teoría de la acción colectiva como “movilización del consenso”: la teoría de los marcos interpretativos.
El Marco es el conjunto de creencias y significados orientados a la acción y alude al papel de elementos culturales e ideológicos en los fenómenos de transformación de la acción colectiva a movimiento social. Es decir, a qué elementos de los sistemas cognitivos y culturales apelan los movilizados para conquistar el consenso de audiencias y públicos masivos y movilizarlo. El análisis de procesos de enmarcado entonces apunta a la lucha en torno a la definición de problemas, soluciones y acciones estratégicas que proponen los movimientos con el cual buscan “persuadir” o moldear las formas de percepción social sobre determinados asuntos.
Las funciones de los enmarcados que proponen los MS son: a) puntualizan, señalan, ordenan, captan, descifran; b) atribuyen, imputan, acentúan, direccionan, conciben salidas o metas; c) articulan, unifican acciones y experiencias. Es decir condensan y simplifican “el mundo que está ahí”.
Los movilizados pugnan por el “Alineamiento de Marcos” con los grupos, o audiencias que les interesan conquistar. El alineamiento son los esfuerzos de acercar, sintonizar o poner en correspondencia y congruencia ideas, valores, creencias, intereses, definiciones de situación de los MS y sus impulsores con los de un grupo o conjunto de individuos “potenciales” militantes, simpatizantes o apoyos.
Hay 4 procesos de alineamiento de acuerdo a la distancia inicial entre los marcos de los movilizados y los marcos de los destinatarios.
a)      Puente: enlaces o conexiones entre dos marcos altamente congruentes pero hasta ese momento separados. Apela a un inmediato compartir de injusticias o agravios. Sensibilización y reacción inmediata que permite métodos de difusión masivos y con elevado anonimato: redes, correo, firmas, listas.
b)      Amplificación: resaltar o sobrecargar importancia de valores o creencias ya instaladas. Alterar jerarquías o prioridades de públicos destinatarios: - de valores (olvidados, o reprimidos). Persigue la concientización; - de creencias claves interpeladas mediante slogans: de gravedad, de causalidad, de estereotipos de adversarios, de posibilidad de cambio, de necesidad y conveniencia de la movilización de protesta. Persiguen “optimismo” y “esquematización” o “sencillez” de comprensión.
c)      Extensión: cuando hay desacople o distancia entre los movimientos y los públicos destinatarios, nuevos públicos a los que se quiere sumar, etc. se apela a ideas, intereses, motivos secundarios para el movimiento pero importantes para los potenciales adherentes. Introduce temas “gancho”.
d)     Transformación: cambio o resignificación, innovación cognitiva, relectura y reinterpretación de la realidad. Sobre todo superar el paso de “lo aceptado como normal” al “rechazo por injusticia”. Atribuciones causales, culpables, enemigos.
Todas estas operaciones de alineamiento se hacen en torno a tres tipos de contenidos de los marcos.
a)Diagnóstico: define problema, injusticia, agravio;
b) Pronóstico: anticipa consecuencias favorables de la intervención;
c) Motivación: alicientes, esperanzas y satisfacciones, aliento a la acción, la protesta, la organización y la lucha.  Este último es muy importante y parte del principio de la insuficiencia de la justificación intelectual como única motivación para la acción, que incluso puede entorpecer si se aleja de los esquemas cognitivos del público.
A su vez, la eficacia de los Marcos se mide por la “resonancia” que alude a la receptividad y apropiación de los destinatarios. Depende de tres factores.
a) Credibilidad empírica (evidencia y argumentación accesible);
b) Conmensurabilidad de la experiencia (depende a su vez del grado de afectación o lejanía con los problemas definidos);
c) Fidelidad narrativa a una herencia cultural compartida. En este punto se ve la importancia gramsciana del sentido común, tradiciones, folclore, creencias y sentir populares.

En mi texto (Artículo Gómez Enmarcamientos clasistas de la protesta) Uds. pueden ver un repaso histórico de las formas de enmarcar la protesta social desde la década del ’90 hasta el conflicto con el campo. Aquí lo que se ve es el contrapunto entre los enmarcamientos propuestos por los medios de comunicación y los que van ensayando los movimientos de bases populares. “Estallidos sociales”/”puebladas”; “piqueteros”/”desocupados”; “clientelismo”/”organización”; e incluso “piqueteros”/”cartoneros”, etc. van desfilando en una dialectica que muchas veces hace concesiones simbólicas y préstamos: el caso de los piqueteros es típico ya que es una identidad atribuida por los medios de comunicación que es retomada e intenta ser resignificada por los medios. Es importante el eje fundamental de todos los enmarcamientos que procuran establecer los medios masivos: la privación de agencia de las clases populares, especialmente de capacidad de agencia política. Las clases populares son investidas de legitimidad en tanto sujetos de necesidad, y en algunos casos de derecho, pero nunca como sujetos de voluntad política. Siempre tienen que aparecer como manipulados, engañados, sojuzgados, cautivos, etc. Siempre tiene que crearse el espacio simbólico para que alguien los ilustre, los libere, los redima, etc.


Finalmente, el último de nuestros temas es la relación entre clase y movimientos sociales. El texto clásico de Touraine es fundante de la ruptura entre ambos conceptos. Claramente en Touraine, los NMS fungen de concepto alternativo al de clase para explicar el cambio social. Si bien no descarta la categoría clase, el capitalismo posindustrial no las tiene como actores transformadores. Son los movimientos sociales con su intento de transformar los sistemas de acción históricos a partir de la dimensión cultural y de valores, los genuinos agentes colectivos dinámicos. Las clases, en tanto encarnan intereses puramente distributivos dejan de tener la gravitación central. El clivaje del capitalismo avanzado sería tecnoburocracia vs. NMS.
Otras posturas contrarias a la de Touraine pueden verse en Galafassi, Millán y Tischler. Para los primeros hay que olvidarse de los NMS como concepto de la sociología burguesa y volver resueltamente a los tópicos clasistas. En Tischeler se da un intento de articular clase y movimiento. El artículo de Carlos Vilas es muy interesante ya que problematiza el papel de las clases y señala el carácter multiclasista de los fenómenos de movilización con efectos transformadores o eficacia histórica.
Sin dudas E. Laclau es quien desde el posmarxismo ha contribuido a relativizar más la vigencia o eficacia histórica y política del concepto de clase. El planteo es sencillo: el antagonismo está producido exclusivamente por el discurso, no hay condicionantes materiales del mismo. Entre obreros y capitalistas no hay nada en la relación salarial que fuerce a los obreros a sentirse explotados. Las estructuras son ajenas al antagonismo. Es la forma en que los obreros entienden o construyen sentido la que determina el antagonismo: el discurso puede definir que es la voluntad de dios, que es la mezquindad del patrón, que igual se está mejor que en la tierra natal, que es un mecanismo capitalista, que es el merecimiento de acuerdo a la educación, etc. etc. Solo el discurso es antagónico, no las estructuras. Laclau propone un esquema de construcción de antagonismo en su teoría del populismo: el pueblo es la tensión entre la lógica de la equivalencia (todos los que están excluidos o son víctimas de un mismo poder, aunque sean muy distintos entre sí: típico “el piquete y cacerola la lucha es una sola” del año 2001/2002, y pensar que hoy muchos votan a Macri) y la lógica de la diferencia (cada demanda se aisla de las demás en busca de una respuesta satisfactoria puntual en las instituciones). Cuando predomina la primera se gesta el pueblo que antagoniza con lo que lo excluye (la oligarquía, los banqueros, el antipueblo, los cipayos, etc.), en la segunda el pueblo tiende a ser reabsorbido por el sistema político. Esta claro que la lógica de la equivalencia tiende a desbordar determinaciones de clase. El populismo es posclasista. En un artículo crítico a Laclau, observo que no es fácil sostener el principio de la exclusividad discursiva: los actos, las acciones y sus consecuencias si bien son asumidas mediante el discurso, también es cierto que algunas acciones lo problematizan, “dejan sin palabras”, obligan a replantear el discurso o los medios para entender una situación, es decir los discursos cambian y no se cambian a sí mismos y por sí mismos de una manera habermasiana argumental ni de una manera pragmática emocional, son los actos o hechos (masacres, desgracias, abusos, latrocinios, etc.) los que a veces obligan a replantear las palabras que los nombran. Por eso en el trabajo de Uds. tienen que extremar la sensibilidad a las palabras, el léxico utilizado por los actores movilizados, y su relación con determinados hechos o actos que se consideran motivadores o “bisagras” en el proceso de movilización.
En mi trabajo del Regreso de las clases, Cap. IV van a encontrar una serie de conceptos que intentan suministrar una clave clasista de la movilización. En principio hay que partir de una convención semántica fundamental: clase se opone a estamento, casta, etc. no a movimiento y movimiento se opone a partido, sindicato, etc. y no a clase. Clase y movimiento no son opuestos, no son lo mismo pero pertenecen a campos semánticos distintos y por tanto no necesariamente son incompatibles. Por tanto, se necesitan conceptos que permitan iluminar la contingencia de la relación entre ambos.
A partir de la idea de que clase no puede ser un concepto estático sino dinámico, es decir, que básicamente encarna la lucha colectiva y la movilidad individual, entonces la acción colectiva encuentra un nicho privilegiado. El recurso a la colectivización y el desafío es algo propio de cualquier sistema clasista. Las formas en  que la colectivización está clasistamente condicionada son múltiples: el feminismo tiene, a lo largo de su historia y sus matices, fuertes tintes clasistas. No es lo mismo la demanda de las aristócratas para votar a fines del siglo pasado que la demanda de iguales salarios a los hombres de las obreras textiles de Chicago. Uno de los episodios menos conocidos de la revolución rusa es la huelga de mujeres trabajadores textiles el 23/2/17, en contra del Soviet de Petrogrado, para poder festejar el día de la mujer.
Las luchas ambientalistas tienen también cortes clasistas: desde el conservacionismo de raíz aristocrática hasta la ecología popular. En todos los casos las demandas pueden estar alejadas de las condiciones de vida material o el proceso de trabajo, pero no por ello no estar clasistamente condicionadas. Las demandas ambientales intentan frenar costos intergeneracionales que van a ser insoportables para los más vulnerables en las futuras generaciones, además de tratar de impedir la expoliación de bienes comunes en beneficio de unos pocos. Los movimientos de derechos humanos intentan preservar de los costos de la represión y la censura con la que se amenaza todo proceso de colectivización y lucha. Es decir, el movimiento de derechos humanos de alguna manera ampara a todos los movimientos al hacer más dificil o legítimo el uso de la violencia represiva o la censura.
También es necesario ver en cada proceso de movilización qué poderes causales clasistas son activados, afectados, amenazados, puestos en juego: la propiedad económica, la educación, la cultura y el capital simbólico, el capital social o político, los poderes burocráticos u organizacionales.  En qué medida los movilizados buscan a través de la lucha colectiva algunos o varios de estos tipos de capital o poder causal es una buena pregunta orientadora.
La pregunta que hay que hacerse para entender la movilización de manera clasista es qué tipo de atributos relacionales de bienes estratégicos están siendo considerados amenazantes para la vida material en tanto que maximizan explotaciones, opresiones y subordinaciones. O, lo que es equivalente, aumentan las asimetrías en la participación en los frutos del trabajo común, reducen la reciprocidad entre los actores (los actores débiles pierden capacidad de condicionar a los fuertes o estos maximizan esta capacidad) o aumentan su dependencia hacia los fuertes. Las leyes discriminatorias por género o raza aumentan las asimetrías salariales y de empleo y reducen las posibilidades de organización colectiva. Incluso el pacifismo de los años 70 y 80 tiene fuertes componentes materiales: los jóvenes pierden oportunidades de inserción laboral mientras están en el frente, se desvalorizan sus credenciales educativas, los ex combatientes tienen tasas más altas de desocupación y más bajas de terminalidad educativa, etc. Por ello, entre otras cosas, el movimiento estalló en las grandes universidades americanas: el perjuicio a las carreras de los futuros profesionales era importante. Por eso en los casos que Uds. estudien tienen que estar atentos a las opresiones, explotaciones, subordinaciones, asimetrías, reciprocidades, y dependencias de los involucrados en el movimiento. La definición de los antagonistas (qué poderes se enfrentan los movilizados) y las relaciones de la lucha emprendida con la vida material de las personas debe poder llevarnos más allá del mero discurso atado al carácter universalista de las reivindicaciones que sin dudas es el defecto de los planteos de Touraine, Melucci y los enfoques europeos en general.


TRABAJO PRACTICO

Elija por lo menos dos textos y conteste en posteos separados indicando el Autor.

TEXTO OFFE: Elija una de estas consignas. 1) Si uno intentara trazar un paralelo entre el Estado de Bienestar Keynesiano (EBK) y el peronismo en la Argentina ¿resultan aplicables los análisis de Offe respecto de la “desmercantilización del interés de clase” y la “progresiva ciudadanización” de la clase obrera?
2) ¿Coincide el marco valorativo de los NMS con los nuestros? escasez-interés-distribución VS identidad-alienación-autonomía.
3) Enumere los tipos de logros que analiza Offe (actitudinales, institucionales, etc.) e intente ejemplificar con logros de Piqueteros, Fabricas Recuperadas y Asambleas.
4) Offe detalla dos tipos de respuestas estratégicas del Estado a los Movimientos: vaciamiento y cooptación. Analice según esto el caso argentino.

TEXTO TARROW
Elija una.
a) ¿Cómo puede analizarse la relación entre desafío, solidaridad e incertidumbre en el movimiento piquetero?
b) ¿Cómo analizaría el elemento disruptivo y el papel de la violencia en las acciones de los sectores agrarios en el conflicto por las retenciones móviles del 2008?
c) ¿Cómo analizar el "escrache" a los políticos y funcionarios que se generalizó durante el año 2002 según el esquema de Tarrow?
d) En su tema de monografía ¿cómo podrían pensarse las cuestiones de convención/desafío/disrupción/ incertidumbre?

AMPARAN
Elija una.
a) Busque un ejemplo por cada uno de estos procesos de alineamiento de marcos: puente, ampliación, extensión y transformación.
b) Seleccione un Mov. Social y piense qué marcos de diagnóstico, pronóstico, y motivación construyeron.
c) La eficacia de los marcos, su resonancia política y cultural, depende de tres cosas: credibilidad empírica, conmensurabilidad con la experiencia de los convocados y fidelidad narrativa o cultural. Seleccione un caso de mov. Social contemporáneo exitoso y caracterice cómo han logrado cada una de estas tres cosas.

d) En su tema de monografía cómo podrían analizarse los discursos, slógans y consignas de los movimientos desde el punto de vista de la teoría de los marcos.

LACLAU

a) Ensaye alguna hipótesis acerca de cómo se comporta la lógica de la equivalencia y la lógica de la diferencia en el caso del movimiento o proceso de movilización que está analizando para su monografía final

b) Proponga algún ejemplo de relación entre discurso y acción en la gestación de un antagonismo.

GOMEZ

a) En su tema de monografía, intente caracterizar los elementos de explotación, opresión o subordinación que puedan estar jugando entre los actores movilizados.

b) En su tema de monografía, intente caracterizar los elementos de asimetría, reciprocidad y dependencia, involucrados en el proceso de movilización y de definición del antagonismo.

c) ¿Qué tipos de capital o poder causal clasista están siendo activados en los procesos de movilización y colectivización que está estudiando para su monografía?

14 comentarios:

  1. Agustina Bogliano - 31.476.913 - Texto Offe: Pregunta 3)

    Los casos de Piqueteros, Fábricas Recuperadas y Asambleas en Argentina se presentan, en un comienzo, como el quiebre de la quietud en la que estaba subsumido el país mientras las políticas neoliberales destruían la economía, empobrecían el aparato político y afectaban a la clase trabajadora exponiéndolos al desempleo y al desamparo por parte del Estado.
    Ante la falta de respuestas desde las entidades estatales los actores sociales comienzan a reunir sus demandas en común y juntarse para llevar el reclamo a las calles y hacerse oír como es el caso de los piqueteros. Como Offe indica en su texto, para poder rotular de “político” una acción no institucionalizada, mínimamente, sus actores deben pretender que tanto sus formas de reclamo y objetivos sean reconocidos por lo que desde esta perspectiva podemos ver el carácter político del cual se revisten los ejemplos tratados. Los NMS comprenden a la historia como algo que puede modificarse y es por ello que sus reclamos apuntan a cuestiones que tienen que ver con condiciones necesarias para un cambio como es el caso de Fábricas Recuperadas, se busca romper con la relación de fuerza de trabajo patrón – trabajadores para pasar a una fábrica autogestionada con una organización horizontal. Esto es un quiebre que implica el reconocimiento de estas nuevas relaciones de trabajo (Fábrica Zanon, Hotel Bauen). Las Asambleas muestran también una organización horizontal con un grado de democracia mayor en lo que respecta a las decisiones a tomar.
    Offe categoriza para estos NMS los éxitos de la siguiente manera: logros substanciales: tienen que ver con decisiones positivas o negativas tomadas por las élites políticas y económicas en apoyo a los NMS. Desde el reconocimiento y la viabilidad de gestionar los reclamos piqueteros (Planes trabajar, bolsones de comida, mejoras de infraestructura en barrios carenciados) como legitimar la autogestión de una fábrica recuperada y brindar un marco institucional a la misma.-
    Logros procesuales: forma en que se adoptan las decisiones como en el caso de las Asambleas a las que se les da reconocimiento como intermediarias entre los reclamos de los individuos y el aparato estatal.
    Logro “político”: tiene que ver con el reconocimiento anteriormente mencionado de los NMS por parte de el sistema político en general (Estado, partidos, etc), los medios de comunicación y asociaciones.
    Offe plantea también que las crisis, cuando suceden, facilitan que estos éxitos se pierdan volviendo al paradigma rígido y de seguridad para las elites y rompe las alianzas formadas con la clase obrera.
    Sin embargo, no estoy tan de acuerdo con lo que propone. Las épocas de crisis generan estos momentos de efervescencia social que, luego de un proceso de sumatoria de condiciones de vida y/o trabajo paupérrimas, ante un detonante estos movimientos brindan un canal para poder expresar y reclamar ante la ausencia de protección estatal. Para mí, en vistas de esto, una crisis favorece el surgimiento de estos movimientos, pero lo que sí es cierto, hay que analizar en qué medida cada movimiento logra una permanencia en el tiempo y así mismo su impacto en el ámbito de lo político.

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  2. Agustina Bogliano - 31476913 - Texto Amparán: Pregunta A)

    Puente entre marcos: Este es un marco general que engloba diferentes marcos interpretativos que comparten algunos valores como son las marchas o protestas reclamando justicia o solicitando una respuesta ante hechos de inseguridad.

    Amplificación de marcos: Puede verse como ejemplo la marcha de #niunamenos, dado que buscaba profundizar la concientización sobre la violencia de género, una cuestión que atañe a la población pero que hasta entonces no se había realizado una acción colectiva tan grande.

    Extensión del marco: tiene que ver con micromovilizaciones que pueden surgir de un movimiento que con el fin de atraer nuevos adherentes utiliza las mismas como gancho. A partir de aquí se buscan generar intercambios interpersonales que permitan una adhesión a los valores y creencias del movimiento. Por ejemplo, una marcha oganizada por un movimiento ecologista que tome un reclamo que afecta al colectivo social en general. Puede que a través de ese reclamo posteriormente los individuos se acerquen al movimiento para participar de forma permanente.

    Transformación del marco: este proceso implica el choque entre dos marcos interpretativos diferentes, lo que se mueve en dos dimensiones: por un lado el estado de injusticia de una condión social y la causa de ello, como pueden ser las luchas contra el Apartheid en Sudáfrica por Nelson Mandela o bien los movimientos de derechos humanos por el Apartheid en Palestina.

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  3. Arturo García Fernández28 de noviembre de 2015 a las 14:31

    Texto Amparan Pregunta B
    La Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Famatina como movimiento social plantea, tal como Chihu Amparan dice, en la articulación de un marco de diagnóstico, uno de pronóstico y uno de movilización. Si entendemos por marco de diagnóstico la asunción de una situación injusta que debe ser modificada a partir de la cual se identifica el problema y se atribuye la culpabilidad por el mismo, podemos decir que en el caso de la Asamblea, el problema/s son los efectos negativos que podrían tener los emprendimientos mega-mineros llevados a cabo por Barrick Gold en las cercanías de Famatina, y por ellos la Asamblea responsabiliza como culpable a Barrick Gold. Como marco de pronóstico, como solución propuesta al problema que se plantea dentro del marco de diagnóstico, se decide que la mega-minera no se instale en la zona, apareciendo los cortes de ruta y los bloqueos al acceso al cerro como tácticas, y los blancos específicos serían los camiones que transportan los materiales para la explotación minera o también las maquinas necesarias para dicho objetivo, que con el bloqueo, se ven impedidas de ingresar al complejo donde se realiza la explotación. Finalmente, en cuanto al marco de movilización, los motivos para que los actores se comprometan a participar de la acción correctiva. En este caso, la acción estaba motivada por la utilización de slogans que apelaban al interés colectivo, como “Derecho a la Vida”, que instaban a la población de Famatina y localidades cercanas al cerro a movilizarse para evitar que la minera comenzara a trabajar en la mina bajo la forma de explotación “a cielo abierto” y produjese los efectos perjudiciales que esa forma de explotación minera produce.
    De esta forma, siguiendo el planteo de Amparan Chihu, vemos como de esta forma se construye un enmarcado que legítima su acción colectiva, el cual provee un discurso que define los problemas, sus orígenes y sus soluciones (en forma de estrategias de enmarcado diferentes según la etapa del proceso), que tendrá diferente resonancia según la credibilidad empírica de los argumentos (que en este caso eran fuertemente creíbles por la proximidad de los actores con la situación de conflicto, por lo que los argumentos esgrimidos de la Asamblea hacia la población que no participaba de la misma), la conmensurabilidad de la experiencia, la coherencia de los argumentos, en la forma de marcos de significado generados por los movimientos sociales para proponer soluciones o esquemas de acción acordes con la forma en que los actores experimentan el problema (esta coherencia se ve claramente favorecida como dijimos por la proximidad de los actores con el lugar de conflicto, por lo que la coherencia de los argumentos es fácilmente verificable por la experiencia cercana del problema) y la fidelidad narrativa del marco de significación, la manera en que la gente lee o da significado a las evidencias como a sus experiencias, en este caso esta fidelidad se visibiliza en las consignas como “No a la Mina”, consignas a través de las cuales se visibiliza como la población de Famatina concibe su relación con la mina.

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  4. Arturo García Fernández28 de noviembre de 2015 a las 14:32

    Offe Pregunta 1

    Tomando el ejemplo de los lisiados peronistas, como grupo particular de la clase obrera, se vería reflejada en este grupo la desmercantilización del interés de clase de la que habla Offe. ¿Por qué? Porque basándonos en la definición de grupos “desmercantilizados” como grupos cuyos miembros no se definen directamente por el mercado de trabajo, vemos que la auto-definición de los putos peronistas se ajusta a esto, ya que este grupo se define a sí mismo a partir de una identificación positiva de la discapacidad, a partir de un elemento que no es clasista ni se define directamente por el mercado de trabajo.
    En segundo lugar, esta desmercantilización del interés de clase se ve en que el conflicto no se guía ni es escenificado por una clase, sino como dice Offe, por una “alianza social compuesta por elementos que vienen, en distintas proporciones, de diferentes clases y de no clases”, como de hecho se verifica en la escena nacional del ’73, donde el peronismo, como partido gobernante, estuvo integrado por diversas fracciones, tanto de derecha, como por ejemplo la Triple A (identificada por Alonso de esa forma en la charla) y sectores más de izquierda, como los Montoneros y los Lisiados Peronistas. Además, otra característica es que las demandas que se proponen desde este grupo no son solo específicas del grupo, sino que tienen un fuerte “tinte universalista”, como de hecho pasa con los lisiados peronistas, que inscriben sus reclamos particulares dentro de las demandas universales del peronismo de los ’70 que sostenían múltiples grupos que se auto-identificaban como peronistas, valores como justicia social que ya estaban instalados desde el ’45 dentro del universo valorativo peronista.
    Además, el hecho de que hayan aparecido agrupaciones de sectores populares que en su condición de marginalidad y exclusión no tenían la certeza de que organizándose iban a conseguir el cumplimiento de sus reclamos (más allá de que fueran reconocidos dentro de las organizaciones peronistas y que hubiesen hablado con Cámpora en persona), da cuenta de que como dice Offe, da cuenta de que en el ámbito simbólico y valorativo de los ’70 estaba presenta la idea de que “el curso de la historia y de la sociedad son contingentes, que pueden ser cambiados por las personas y por fuerzas sociales decididas a ello”. Para concluir, como nos dice Offe, que desde el Estado de Bienestar se verificaría “progresiva ciudadanización” de la clase obrera, que implica a que la misma deba abandonar el interés clasista de sus luchas en pos del reconocimiento institucional y la mejora material de las condiciones económicas y sociales de su base. Esto no se cumplió en el caso de los Lisiados Peronistas, ya que estos lograron varias conquistas que podrían ser definidas como clasistas, como por ejemplo, que se reconociera a los trabajadores de su agrupación como trabajadores capaces de trabajar más allá de su discapacidad particular.

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  5. Carla Mansilla.- TP unidad 3 B y 4 A (Entrega 30-11)

    AMPARAN c) La eficacia de los marcos, su resonancia política y cultural, depende de tres cosas: credibilidad empírica, conmensurabilidad con la experiencia de los convocados y fidelidad narrativa o cultural. Seleccione un caso de Mov. Social contemporáneo exitoso y caracterice cómo han logrado cada una de estas tres cosas.

    Dentro del movimiento social del “no a la mina” a la largo del país, podemos encontrar en los años de su desarrollo, momentos de mayor o menor eficacia de los marcos, resonancia política y cultural.
    En el caso de Esquel, su proyecto minero fue frenado gracias a su desempeño dentro de la norma sin interrumpir el “desarrollo democrático”, es decir, por el plebiscito vinculante del 2003 donde el 80% de la población votó no estar de acuerdo con el proyecto.
    Podemos establecer que los marcos fueron eficaces gracias a una inmensa cantidad de vecinos autoconvocados y organizados en explicar en qué consistía el proyecto bajo la modalidad “de boca en boca”, así mismo utilizaron una suerte de red de profesionales que participaron activamente con conciencia política de lo que estaba en juego, aportaron una fuerte enmarcación dando fidelidad narrativa y credibilidad empírica, siendo claves en el camino al éxito de la consulta popular. Poco a poco desde mediados del año 2002 se piensa a formar la Asamblea del NO a la Mina, desde los lugares públicos en foros, reuniones y asambleas iniciando un ciclo de movilización social e información sobre la actividad minera a gran escala y sus perjuicios ambientales, económicos y sociales. (http://www.noalamina.org/).
    Encontramos a éste MS exitoso en éste punto porque su credibilidad empírica permitió generar una percepción de los hechos acorde con los marcos de significación que utilizaron las asambleas de vecinos en definir las consecuencias ambientales propias de la actividad megaminera. Esto mismo les permitió deslegitimar movimientos similares intentados por participantes activos de la empresa ganadora de la concesión en la explotación de Oro.
    En lo que se refiere a la herencia cultural, podemos decir, jugó un papel crucial el apoyo de profesionales de la zona, y la variedad de edad en las personas convocadas que permitieron la solidaridad intergeneracional.
    Todas estas situaciones ayudaron a enmarcar coherentemente las acciones que se plantearon en pos de retirar la actividad megaminera de la ciudad; la “salida democrática” de proponer un plebiscito a las autoridades políticas permitió generar fácilmente una conmensurabilidad con la experiencia de los convocados, sin necesidad de violencia para generar el rechazo deseado.
    Por último, las acciones colectivas de marchas y escraches pacíficos permitieron dar mayor visibilidad y generaron el marco necesario de alarma y urgencia en “derrotar” echando para siempre la actividad perjudicial para el ambiente, ésta situación genero un clima de solidaridad, primeramente, con algo preciado para el poblador común, el recurso natural “virgen” del cual se encuentran orgullosos , e inmediatamente posterior, solidaridad con una de las principales actividades económicas de la zona, el turismo.
    Insistimos, todos estos factores fueron de gran utilidad en lograr el marco necesario para la efectividad del movimiento del NO a la mina con su consecuente proyección nacional e internacional en la actualidad.

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  6. Carla Mansilla.- GOMEZ c) ¿Qué tipos de capital o poder causal clasista están siendo activados en los procesos de movilización y colectivización que está estudiando para su monografía?
    En nuestro trabajo final abordamos la acción colectiva llevada a cabo por diferentes feriantes, artistas, reunidos como colectivo en la FLIA: feria del libro independiente y A, para ellos la “A” tiene diferentes significaciones es: autogestiva, alternativa, antipatriarcal, amorosa, anarquista, etc. (CONTINUA)

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  7. Carla Mansilla.- Gomez c)(CONTINUACION)

    Sí tomamos el punto de partida la FLIA una feria de libros independiente; la cual se constituye en contra la Feria Internacional del Libro que se celebra todos los años en la Rural, podemos entender al campo cultural como el principal “espacio” de lucha del movimiento, donde el objeto antagonista, en términos muy generales, contra el cual se instituyen, es la cultura capitalista-mercantilista, sobretodo en contra al consumismo mercantilista.
    Dentro del proceso de movilización y colectivización de la FLIA hay una fuerte conciencia de su accionar autogestivo, es decir, para ellos es importante generar las propias condiciones de producción de libros entendiéndolas como partes de la obra, como otras formas de creación cultural alternativa, en éste sentido, la Feria como colectivo, se permite plantearse como una manera distinta de “entender la vida”, de un “hacer con lo que se tiene”. (Gómez, Marcelo (2014): “La acción colectiva en la analítica de la teoría de las clases. La teoría social clásica” en El regreso de las clases. Clase, acción colectiva y movimientos sociales, Ed. Biblos, Buenos Aires. pp.169) Discute con la propia producción de la subjetividad burguesa, la reciprocidad continua entre los participantes es el antagonismo expreso al sujeto consumista “derrochador” capitalista. La lucha de éste tipo de colectivo es constituirse como una posibilidad, una alternativa, no sólo ya desde el discurso, o desde lo literario, sino también como una seria alternativa de acciones posibles dentro del mercado de opciones culturales.
    “Las armas”, el capital con los que cuentan, es ampliamente variado, ya que participan personas de diferentes características sociales con expresiones artísticas igualmente diversas: jóvenes profesionales, poetas escritores independientes, artesanos, artistas, con mayor o menor activismo y con actividades económicas de lo más variadas.
    En éste punto podemos decir que cobra una fuerte importancia la visión de capital de Bourdieu; donde el valor de capital no sólo se define en términos económicos, sino que también se encuentra de manera inseparable con el capital cultural y simbólico.
    La Feria intenta por diferentes medios; desde lo visual de su propuesta (una feria) y desde su convocatoria (fanzines, propaganda en radios y redes sociales), romper con la mirada de la propiedad cultural legítima, su forma de producción y apropiación dentro del ámbito de la cultura institucionalizada, también deja entrever el proyecto ambicioso de proponer una “forma” de vida alternativa donde el cuidado del “sujeto parte del mundo” en términos totales, promueve una subjetividad ocupada activamente en la forma de su reproducción material desde lo cotidiano.
    Podemos resumir, de manera estricta el colectivo discute elementos asociados al capital cultural y simbólico capitalista permitiendo la reflexión sobre su forma de producción; ofreciendo un tipo de producción distinta en términos de su profunda significación política. Las formas de relación que establecen los productores, en tanto trabajadores de la cultura, con determinada obra o producción, siempre propia, se plantea como antagonista al capital educativo y cultural relacionada a los títulos, competencias y conocimientos legítimos; por ello decimos, estos tipos de colectivos se presentan como alternativa a las formas de consumos culturales del mercado buscando generar un poder causal de clase antagonista a las formas de consumo y propiedad burguesa en términos generales; plantearse como alternativa real constituye su objeto de lucha y en éste sentido generan estrategias, construyen reciprocidades y luchan con sus antagonistas disminuyendo las asimetrías entre las producciones culturales “avaladas por la industria” y la producción independiente, autogestiva y alternativa a la mercantilización de la propiedad-capital cultural institucionalizado.

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  8. Yamila Macias

    Amparan
    a) Busque un ejemplo por cada uno de estos procesos de alineamiento de marcos: puente, ampliación, extensión y transformación.
    Para que pueda darse una alineación entre el individuo y las organizaciones de los movimientos sociales, Amparan nos introduce las nociones de marcos y alineamiento de los mismos como condiciones para la articulación entre ambas partes. Existen cuatro procesos de alineamiento de marcos.
    Los marcos son esquemas interpretativos que simplifican y condensan la realidad. Para que se de un nexo entre dos o más marcos, debe darse el proceso llamado puente. Se crean enlaces entre grupos que coinciden ideológicamente pero que están estructuralmente desvinculados, no poseyendo una base estructural para actuar en conjunto. Un ejemplo de ello podría darse en el accionar de Carlos Jáuregui, fundador de Gays por los derechos civiles y organizador de la primera marcha del Orgullo gay en 1992, movilización referente de la lucha por los derechos homosexuales.
    Para ese año había ya varias agrupaciones como CHA,ISIS, SIGLA y se firmaba el Acta de re Fundación de la Comunidad Homosexual argentina. Pero la marcha supo crear un punte entre todas las organizaciones existentes, reclutando a un conjunto social que reclamaba por la igualdad y el respeto. La participación en la marcha se hizo a través de la invitación a participar en actividades culturales, proyección de películas y difusión en medios de comunicación. Si bien existen diferencias al interior de cada grupo, la marcha es un espacio de visibilizacion e interrelación de personas que tienen puntos de vista semejantes.
    El segundo proceso de alineación de marcos se da a través de la amplificación de los mismos, esto es, se resalta un valor específico acorde a las actividades de un grupo social o bien se amplifican las creencias para motivar la acción colectiva. De esto dependerá el accionar individual dentro del movimiento. Podemos mencionar como ejemplo las movilizaciones realizadas respecto al derecho a huelga, su regularidad, legalización y quienes son los que pueden declararla/ejercerla. Según el Comité de Libertad Sindical de la OIT, el acto de huelga es un derecho legítimo al que pueden recurrir los trabajadores y sus sindicatos para reclamar en defensa de sus intereses materiales, laborales y sociales. La historia de la huelga como madre de la lucha sindical, es en si misma, un modo de conducta que se concibe para la protección laboral, como estrategia de acción colectiva en defensa de los derechos de los trabajadores y expresión de la lucha de clases.
    Puede suceder que la ideología y las metas de los movimiento sociales no coincidan con los intereses de los actores sociales. Asi será necesario la ampliación de las fronteras de intereses, los cuales pueden ser secundarios para los objetivos del movimiento pero son importantes para involucrar a los actores en la organización del movimiento.
    Un ejemplo de ello puede verse en la inclusión en la lucha de los DDHH de la lucha de los contra el agronegocio y la minería, una vinculación de las injusticias de la dictadura militar con los problemas actuales. Las empresas del agronegocio reproducen discursos y prácticas de la época de la dictadura. La lucha de los trabajadores de los ingenios azucareros del norte es, como en los años 70, objeto de represión, despidos y asesinatos. Si bien la lucha por los DDHH no tiene su marco primario anclado en la lucha contra el agronegocio, su inclusión se alinea con las necesidades del movimiento, en la defensa contra la violación de los derechos humanos.
    El cuarto proceso de alineación se denomina transformación de marcos, y tiene que ver con la escisión entre el movimiento y los marcos interpretativos de los actores. La transformación implica crear nuevos valores y creencias de los actores del movimiento y se redefinen percepciones sobre condiciones sociales, asignando nuevas responsabilidades o culpabilidades.

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  9. CONTINUA-Yamila Macias

    Las organizaciónes de usuarios de servicios de salud mental, de trabajadores y diversos colectivos marchan cada 10 de octubre conmemorando el Dia Mundial de la Salud Mental, exigiendo la aplicación de los derechos, la implementación de políticas coherentes con las leyes sancionadas. Debido a unos sucesos ocurridos en Italia y la teorización de los mismos por expertos en la materia, las problemáticas de salud mental comenzaron a ser vinculadas no ya a la persona como centro de problema, sino con la sociedad excluyente. Esto implico nuevas luchas por cambios en las prácticas e instituciones de salud así como también la relación con la sociedad. Asimismo en esta lucha comenzó a incluirse la reflexión sobre salud mental y el malestar ligado a condiciones de precarización laboral. De esta forma se busca no soslayar como las condiciones laborales tiene efectos concretos en el campo de la salud.

    TARROW
    d) En su tema de monografía ¿cómo podrían pensarse las cuestiones de convención/desafío/disrupción/ incertidumbre?
    El autor desarrolla la explicación sobre expresiones públicas de confrontación entre grupos descontentos y las autoridades, y diferentes modos de desafiar a los oponentes, crear incertidumbre y potenciar la solidaridad.
    Comenzando con la descripción del desafío, podemos indicar que la Feria del Libro Independiente y A, realizan acciones que encarnan desafíos: ya no son las grandes editoriales las que imprimen y venden libros, sino son colectivos o individuos que realizan impresiones caseras, reciclan papel, encuadernan sus propias ediciones y las comercializan en circuitos ajenos al mercado masivo. A su vez se encargan de trazar una red de solidaridad entre editores independientes y autogestivos, a través del intercambio de libros. Por otro lado es desafiante el lugar que eligen para el encuentro de feriantes, siendo en un principio la puerta de la Rural, enfrentando a la convocatoria de la Feria del libro que allí se realiza y como fue en la última feria realizada en el mes de noviembre de 2015, siendo organizada en el Corralón de Floresta, lugar disputado por el gobierno de la Ciudad para la creación de un depósito y que actualmente funciona como centro cultural, lugar de encuentro de feriantes y organización de la biblioteca “fliIstica”. La organización de la FLIA repercute en todo el territorio nacional, y cuando se organiza una en alguna ciudad, a ellos le continua ciclos de encuentro, fiestas, lectura de poesía, intercambio de libros. Así podemos citar a Tarrow cuando dice “los movimientos frecuentemente afirman representar a una base más amplia que la que está presente en la protesta. (…) A la incertidumbre respecto a los límites de una acción en particular se suma la posibilidad de que se extienda a otros”. El punto clave es que la organización conlleva la solidaridad, produciendo así una acción colectiva que al mismo tiempo refuerza la solidaridad, posibilitando el accionar disruptivo.
    El autor señala tres tipos de acción colectiva: violencia, convención y disrupción.
    Creo que la disrupción es la forma que mejor caracteriza a la organización y vigencia de la FLIA. Ponen de manifiesto su existencia y refuerzan su solidaridad al congregarse en las ferias, que no necesariamente adoptan formas públicas amenazantes, pero como ya se mencionó, en el caso de la última feria hacen uso de un espacio que es disputado por el Estado, lo cual puede entenderse como acción directa no violenta y ocupación pacífica. El poder de la disrupción es la amenaza de violencia, si bien no hay armas, los libros y las convicciones que se convocan atentan contra los modos legítimos de comportamiento, fomentan relaciones de solidaridad y enfrentamiento a ideas de consumo impuestas por el sistema capitalista..

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  10. Offe, 3. Según el autor existen tres umbrales que pueden ser secuencialmente trascendidos, o fallidos, por los movimientos sociales. El primero de ellos se refiere a la supervivencia o desintegración de las formas “amébicas” que se sostienen en un alto grado de politización de las acciones colectivas. El segundo se relaciona, una vez lograda la supervivencia del movimiento, con su éxito, que se ubica en un gradiente que va desde el “nulo”, hasta el creciente, con evidentes implicaciones sobre su capacidad de continuidad y posibilidad de acumulación. Finalmente, de aquel mismo puede determinarse su potencialidad de cuestionar el viejo paradigma de la política tradicional, o “ganar terreno” para sí sin amenazar la dominación de aquel.
    En lo atinente al primer umbral, hay que considerar que la informalidad, como rasgo central de los movimientos sociales, aunque encierra gran parte de su potencial transformador también se convierte en una debilidad en lo que hace a su continuidad en el tiempo. En esta medida es que dependen del entorno social del que se derivan sus oportunidades para la acción. En tal sentido, la política puede entenderse como la dialéctica entre orden y conflicto: toda disrupción del orden remite a la intención de constituir un nuevo orden, así como las divisiones sociales no pueden no remitir a un tercer momento de totalidad. Asignar una única función a la acción colectiva, en lo que hace a la dimensión del cuestionamiento, puede entonces obturar que el momento disruptivo no puede prolongarse de manera permanente.
    En cuanto al éxito, la ponderación se complejiza al tener que distinguir entre tres tipos de logros que pueden ser alcanzados. En el caso de los movimientos sociales protagonistas de la crisis de 2001, sus éxitos substanciales son difíciles de medir. No hay duda, no obstante, de que implicó de parte del Estado la ruptura con el compromiso de no intervención monetaria; así como la “masificación” del Plan Jefes y Jefas de Hogar el reconocimiento de la deuda en términos de desocupación y exclusión generada por el modelo hasta entonces vigente, aceptando la implosión en los hechos de dos de los pilares en torno a los que se había erigido la hegemonía previa (la estabilidad y la responsabilización individual por el propio destino). La misma situación se presenta al mensurar sus éxitos procesuales, en tanto no pueden apreciarse en nada similar a un referéndum. Sin embargo, la movilización por fuera de los canales tradicionales, sobre la base de una fuerte deslegitimación de la racionalidad técnica de gobierno y la forma delegativa de representación política propias del modelo neoliberal, tuvo tal capacidad demostrativa que obligó a quienes asumieron la tarea de construir un nuevo orden (veremos luego por qué ésta no pudo ser completada por los movimientos sociales) a articular de alguna manera sus demandas y fundirlas entre los ejes rectores del reordenamiento político y económico. Este viraje se sustentó al mismo tiempo en un giro discursivo que le imprimió un nuevo sentido a la política sobre la base de una triple operatoria: la identificación del Estado como el instrumento de la reparación, al pueblo como el sujeto dañado, y al neoliberalismo como antagonista y, ulteriormente, como el exterior constitutivo de la propia identidad. Se ven aquí, de forma más clara que en los anteriores casos, los éxitos políticos de la acción colectiva. El Estado se instituyó de esta manera en el principio de resolución de la crisis y de estructuración de la sociedad, y, al mismo tiempo, reinvistió a la política de su potestad mediadora entre sí y la sociedad civil; en oposición diametral al Estado que se declaraba impotente frente a los efectos del mercado en tanto eje rector de la vida social. Esta retórica habilitó el procesamiento de demandas nuevamente asimilables por los canales tradicionales, al tiempo que necesariamente tendió a desestabilizar las identidades negativas o reactivas que se habían constituido desde el movimiento piquetero, asambleario y, en menor medida, las fábricas recuperadas.

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  11. Pero debemos decir, contra las interpretaciones reductivas que versan sobre la cooptación, que erigiéndose como garante de derechos el Estado conformó un “piso” sobre el cual se construyen las futuras oportunidades para la lucha política. Más concretamente, aporta recursos, no sólo simbólicos, sino también materiales (como lo fue el PJyJH) para la acción comunitaria (ya no en términos particularizados), habilitando canales de presión para sujetos colectivos organizados y con capacidad de movilización.
    Hemos aludido a una identidad eminentemente negativa conformada durante la movilización de las jornadas de diciembre de 2001, lo cual nos introduce en su poder de cuestionar el paradigma tradicional de la política. Como ha ocurrido históricamente en nuestra América Latina, los modelos teóricos secuenciales elaborados por el pensamiento europeo suelen, en los hechos, ser alterados en lo que hace a la prelación de sus etapas. Desde su orígen mismo el movimiento piquetero, pero también las asambleas barriales y las fábricas recuperadas desplegaron su enorme potencial cuestionador.

    Tarrow, 1. En el primer caso en particular, la acción directa disruptiva se planteó, en lo que hace al grado de determinación del movimiento, proporcional al límite de desafiliación al que habían sido expuestos sus participantes, como producto del modelo vigente. Obstruyendo las actividades rutinarias de autoridades, oponentes y observadores, lograron ampliar paulatinamente el círculo de conflicto, vigorizando el desafío, y, al mismo tiempo, también el de las solidaridades; cuya expresión se ve incluso en la elusión del enmarcado que inicialmente trató de atribuírsele desde los medios de comunicación. La incertidumbre también desempeñó un papel central, tanto en lo que hace a la duración del conflicto (no debe olvidarse que entre Cutral Có y las jornadas de 2001 median más de 5 años), como al coste potencial para las autoridades en términos de la posibilidad de violencia y la extensión a otros actores que incluso excedieron la base social del movimiento (solidaridad): la clase media. Ambos elementos se volvieron “ciertos” en diciembre de 2001, pero la denuncia de la injusticia se constituyó también en un límite que no pudo trascenderse, en la medida en que no se logró definir colectivamente el ámbito de lo deseado y, en consecuencia, no se pudo construir un sujeto político propositivo. Tanto porque la demanda de “trabajo digno” se antepuso en el caso del movimiento de trabajadores desocupados, como porque las asambleas barriales no tradujeron la autopercepción de fracaso del modelo de ciudadanía vigente en acciones concretas y propuestas políticas, aún habiéndose estrechado las distancias sociales no pudo salvarse la fragmentación en el campo popular. Pero, digámoslo una vez más, la frontera entre lo público y lo privado no volvió a establecerse en su punto de orígen, en cambio, se puede pensar que esta identidad negativa logró ser subsumida a un conjunto de otras demandas que cristalizaron en la “reaparición” de la identidad pueblo, el cual redefinió su rol como objeto (en tanto debe ser representado pero también reparado) y, fundamentalmente, como sujeto de la política, reconocimiento que se debe, sobre todo, y volviendo a la consigna anterior, a la huella del éxito político de los movimientos sociales. Asimismo, el piquete, en lo que respecta a la dinámica de la acción colectiva, se erigió en un elemento modular dentro del repertorio de la acción colectiva, evitando la represión y controlando su potencial disruptivo, inscribiéndose marcadamente en la familiaridad y la memoria colectiva al punto de ser ensayado, posteriormente, incluso en un lock out patronal.

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  12. Javier NUñez:
    Amparán: A)
    En verdad, la respuesta podría ubicarse tanto en la A como en la D, puesto que buscará reconocer los cuatro procesos de alineamientos de marco en el movimiento de derecho humanos. La respuesta se concentrará, eso sí, más en los años 90’ que en la década siguiente.
    El “alineamientos de marcos” constituía, ciertamente, un desafío fundamental para el movimiento de derechos humanos en los años 90’. Tenía en frente a un Estado entre indiferente y hostil, que incluso promovía la impunidad desde su legalidad. Por lo demás, la hegemonía simbólica del neoliberalismo de los 90’ dejaba las consignas del movimiento de derechos humanos como un elemento pasado, cuando no arcaico, sin cabida en la Argentina de las privatizaciones y la convertibilidad.
    Así, la primera mitad de los años 90 atestiguaron un retroceso del movimiento de derechos humanos que comenzó a revertirse con el 24 de marzo de 1996.
    En esos años, el alineamiento de marcos vía lo que Amparán denomina “puente” puede notarse a través del establecimiento de relaciones entre la impunidad contra la que luchaba el movimiento de derechos humanos y el desempleo y pobreza generados por las políticas neoliberales. Es común encontrar en folletos y consignas de esos años la continuación de la militancia de los 70’ a través de la disputa contra el neoliberalismo (en especial desde Madres de Plaza de Mayo y desde HIJOS). Así, situaciones de agravio en lo inmediato disímiles (injusticia por un lado, exclusión social, por el otro) quedaban enmarcadas bajo el período abierto por el golpe del 76’.
    Inicialmente, la amplificación del marco podría no parecer tan compleja; al fin y al cabo, el movimiento de derechos humanos apuntaba a crímenes de lesa humanidad. Pero si la memoria y el reclamo de justicia pueden ser vistos como valores extendidos e instalados en sectores diversos de la sociedad, también es cierto que no aparecían necesariamente como prioritarios. El problema de cómo darle mayor jerarquía a esos valores ya se había presentado hacia el final de la dictadura. Hacia el 82’, el movimiento de derechos humanos necesitaba que sus reclamos no quedaran “opacados” por otros surgidos por la situación de crisis económica.
    Por tanto, en lo que refiere a la amplificación, el problema no era tanto generar una demanda sencilla y fácil de comprender sino lograr que la lucha contra la impunidad apareciera como prioritaria alrededor de otros reclamos.
    En lo que refiere a la extensión de los marcos, creemos que este proceso puede rastrearse en tres ámbitos. Por un lado, en los casos de violencia policial. Ya en los 80’, el reclamo por justicia había tenido su continuidad frente a hechos sucedidos en democracia. En la década siguiente, organismos surgidos en el movimiento de derechos humanos extendieron su acción a casos de gatillo fácil o de represión policial (asesoramiento legal, acompañamiento en acciones colectivas). Además, se dio cierto traspaso modular del movimiento de derechos humanos a los reclamos por este tipo de violencia (marchas del silencio, escraches, etc.).
    Por otro lado, la extensión se dio en lo que refiere a las consecuencias de las políticas neoliberales. Así, la continuidad entre demandas (y marcos) está dada por la denuncia de empresas cómplices del genocidio.
    En tercer lugar, la extensión está dada por acercamientos con otras formas de resistencia al neoliberalismo, como parte de un ciclo de movilización en ascenso desde la segunda mitad de los 90’.
    Podría verse el 20 de diciembre del 2001 como un ejemplo del proceso de extensión: la represión policial de ese día tiene como uno de sus símbolos a la policía montada contra las Madres que realizaban la tradicional ronda de los jueves.

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  13. Finalmente, nos queda la transformación del marco. El movimiento de derechos humanos debía luchar contra toda una serie de representaciones derivadas de la “teoría de los dos demonios” y de una serie de justificaciones del silencio y la impunidad. Diversas acciones apuntaron a eso. Primero, la reivindicación de la identidad militante de los desaparecidos. Segundo, el señalamiento y escrache a los genocidas. Tercero, la recuperación de la identidad de los “nietos” que situaba a las víctimas por crímenes de lesa humanidad en una sitio en que la teoría de los dos demonios quedaba rápidamente desacreditada.
    Es claro que –a partir de la segunda mitad de los 90- estos procesos de alineamiento tuvieron su éxito. Los aniversario del golpe vieron concentraciones más grandes en Plaza de Mayo; se dieron algunos avances en la justicia. Más importante, el paso del tiempo no vio un triunfo del olvido sino todo lo contrario. Con todo, el hecho de que el reemplazo de las políticas de impunidad y silencio viniera de la mano de un cambio en el ejecutivo hace que cualquier distinción entre el éxito del movimiento y la decisión del gobierno tenga algo de espurio.

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  14. Javier Nuñez
    Laclau: Pregunta A)
    Para entender cómo se desarrollaron las lógicas de equivalencia y diferencia en la relación entre el movimiento de derechos humanos y el kirchnerismo, conviene comenzar por cómo ese vínculo se daba hacia el 2003/2004.
    A priori, podría suponerse que -en tanto demanda por el fin de la impunidad en crímenes de lesa humanidad- el movimiento de derechos humanos bien podría haber sido procesado desde una lógica de la diferencia llevada a cabo por el gobierno que se iniciaba. Ahora bien, afirmarlo supondría no reconocer la situación en la que se encontraba el kirchnerismo, digamos, naciente. En efecto, durante los primeros años de Néstor Kirchner, la bandera de los derechos humanos permitió construir un antagonismo fuerte con las políticas neoliberales de los 90’ y con la dictadura.
    En ese sentido, impulsar la nulidad de las leyes que garantizaban la impunidad no solo implicó una nueva política por parte del Estado (si hubiera sido solo eso tal vez sí hubiera sido una forma de lidiar con el movimiento de derechos humanos vía la lógica de la diferencia) sino que también permitió avanzar en la constitución de una cadena equivalencial. Creer que ésta ya existía en el 2003 sería artificioso: en su formación, el antagonismo entre los derechos humanos y la democracia, por el un lado, y la impunidad y el neoliberalismo, por el otro, jugaron un papel fundamental. De ahí que episodios como la reapertura de la Esma en el 2004 incentivaran la inclusión de numerosos sectores en el kirchnerismo.
    No obstante, es claro que en estos 12 años los derechos humanos no constituyeron el significante vacío del kirchnerismo (más bien éste estuvo dado por las figuras de NK y CFK en tanto conductoras del proyecto nacional). La equivalencia que articuló las diferencias que conformaron al kirchnerismo no invistió a los derechos humanos. Pero tampoco –y eso nos resulta fundamental- lo colocó en un lugar de una diferencia más. Y es que la definición de un antagonismo no está dada por el simple reverso del significante vacío que articula la cadena, aunque muchas veces se dé así. En la definición de ese antagonismo, la contraposición derechos humanos/impunidad resultó fundamental.
    Sin embargo, a medida que pasaron los años surgieron otras disputas que actualizaron ese antagonismo. ¿Supuso una pérdida de importancia de la política de derechos humanos? Al contrario: se profundizó en ella. Tanto como que buena parte del movimiento se articuló en la cadena oficialista. No creemos que haya allí contradicción, sino la continuación de una política, por un lado, y el producto de una situación previa en la que el antagonismo se definía fuertemente en oposición a una de las demandas que crecientemente quedó articulada sin devenir significante vacío.
    ¿Qué ocurre por el lado del movimiento de derechos humanos? Aquí es posible que la teoría de Laclau se aplique con mayor nitidez. La incorporación del movimiento de derechos humanos a la cadena equivalencial oficialista tiene mucho de “articulación contingente”, más si se tiene en cuenta lo que había sido el peronismo de los 90’. Más importante que esto, es interesante resaltar cómo la articulación llevó a buena parte del movimiento de derechos humanos a compartir, y luego tomar, simbologías, discursos y demandas del resto del kirchnerismo. Por tanto, la identidad de la demanda se vio alterada sin perder fuerza en el reclamo: pasó a estar constituida por su contenido más, digamos, puro, diferencial y por el que le otorgaba su inscripción en la cadena.
    Por otro lado, durante el gobierno de NK también se produjeron divisiones al interior del movimiento de derechos humanos respecto a qué postura frente al nuevo gobierno. Aquí también los análisis de Laclau pueden ser aplicados: la articulación en una cadena equivalencial no sólo agrega un contenido común a la demanda sino que produce divisiones al interior de cada diferencia.

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