viernes, 17 de octubre de 2014

DEVOLUCION TP 3A

Camila Matrero plantea en términos de Bourdieu la apuesta tradicional de la clase media a la educación. Sin embargo la pregunta por las capacidades estructurales y organizativas apuntaba al texto de E. O. Wright  sobre lucha de clases. Por ejemplo, la evidente pérdida de protagonismo social y político del movimiento estudiantil universitario y sus divisiones internas muestra una merma de la capacidad organizativa aunque haya una increíble cantidad de casi 2 millones de estudiantes (elemento del orden de la capacidad estructural). En cambio, algunos colegios profesionales han incrementado enormemente su poder y protagonismo institucional: colegiaturas de abogados y jueces, sindicatos docentes, de la salud, son ejemplos de incrementos de capacidades organizativas.
Tambien hay un error en la respuesta a la pregunta sobre “la clase de servicios” que se refiere al concepto de Goldthorpe que no tiene nada que ver con “el sector terciario” de la economía. Camila, hay que leer el texto que es importante para interpretar los cambios en la estructura de clase del capitalismo contermporáneo.

Laura Arancio plantea de manera excelente la relación entre capacidades organizativas expresadas por las clases medias en el 8N y la reproducción de la estructura de clases a partir del reclamo de ahorro en dólares. También es importante la acotación de que no son las estructuras políticas y sindicales las que canalizan sino redes sociales y sentidos de “comunidad”, aunque esto último es algo difuso. Es atinada la observación de sectores de clases medias vinculadas al capital educativo y cultural: científicos, artistas, como mayoritariamente alineados en posiciones contrarias a las primeras y mas proclives a las políticas de intervención estatal y redistribución.  Es claro que clubes del trueque, grupos de ahorristas estafados y habría que agregar las asambleas barriales, significaron importantes desarrollos de capacidades organizativas aunque en su mayoría no fueron sostenibles en el tiempo.
Respecto de la clase de servicios es nítido el señalamiento de los sectores que se vieron beneficiados por las políticas neoliberales en los ’90 y es buena la observación que a partir de los procesos reindustrializadores de la última década también hay segmentos técnicos gerenciales tanto estatales como privados.  Pero el texto de Goldthorpe sirve para ver la distancia que hay entre el capitalismo central y el periférico: acá la estabilidad en el empleo que es esencial a la clase de servicios no se verificó en la crisis del 2001/2002 en donde las empresas desvincularon a buena parte de sus staff  jerárquico. Otra de las características que no parecen cumplirse es la autonomía experta de las decisiones: en empresas todavía fuertemente centralizadas en propietarios y familias, los cuadros administrativos tienen importantes niveles de subordinación y en las trasnacionales ocurre lo mismo respecto de la autoridad de las casas matrices.

Maximiliano Desmarás plantea una pregunta muy perspicaz si los medios de comunicación y las nuevas tecnologías de la información no son solamente el soporte de capacidades organizativas a través de redes sociales sino también capacidades estructurales. Digno de debatirse. En principio aumenta las capacidades estructurales por el solo hecho de que genera mucho empleo profesionalizado y técnico directa e indirectamente.
Respecto a Goldthorpe y la clase de servicio con sus orientaciones políticas es excelente el ejemplo de la creciente participación de agentes de grandes empresas en diversas ONG’s (como Un Techo para mi País o Coca Cola) que no cuestionan las bases últimas de la desigualdad social en el sistema capitalista.

Mauro Rossetto aborda la segmentación de las clases medias en los ’90 entre una clase media “competitiva” integrada al  mundo globalizado,etc y una clase media precarizada y vulnerabilizada. Esto evidentemente diferencia las capacidades estructurales pero sería bueno ver qué pasó con las organizativas en cada uno de estos segmentos de ganadores y perdedores. Excelentes las consideraciones sobre la clase de servicios en Goldthorpe y su posible existencia en la Argentina. Es crucial que en sus orígenes europeos en los estados de bienestar la clase de servicios permitió movilidad ascendente desde los trabajadores manuales a partir del acceso a la educación y el aumento de las calificaciones laborales,sobre todo inter generacionalmente, cosa que los estudios de movilidad acá no suelen mostrar. También habría que ver si los “beneficios prospectivos” de esta clase están vigentes en nuestro país donde la desestabilización de los empleos es una estrategia muy común en las empresas incluso para el personal jerárquico.

Pablo Mattera sostiene acertadamente que la fragmentación de la clase media ha generado capacidades estructurales diferenciales dentro de la misma y en paralelo capacidades organizativas de perfiles opuestos: los ganadores en torno a la corporativización del estatus por la educación y los títulos y los perdedores asimilados a la acción gremial. Faltaría una referencia a los fenómenos de los movimientos de bases en clases medias urbanas con la crisis del 2001.
Respecto de la clase de servicios es buenísima la apreciación de  que quedaría por investigar si, la clase de servicios todavía se encuentra en formación, o más bien se han cerrado los canales de ascenso hacia ella en la Argentina. Señala muy bien que la aplicabilidad de este concepto para entender ciertas acciones colectivas que han mantenido posiciones conservadoras, ligadas a intereses de grandes empresas o sectores concentrados, a pesar de ser en gran parte un sector asalariado.Habría que agregar como señaló Laura Arancio hay que contemplar en la última década el surgimiento de una posible clase de servicios en el estado que acompaña la intervención y regulación de los mercados.

Guido Turdera se aparta de la consigna de todos los demás centrada en clases medias y de servicios y se adentra en la importante cuestión del papel de la lucha de clases y los mecanismos de mediación y transformación. Así  podemos poner en cuestión la acción de diversos movimientos sociales “que han puesto en pugna el equilibrio productivo a lo largo de la historia”. Es muy buena la frase que genera la pregunta acerca de cómo los movimientos pueden llegar a afectar las condiciones de equilibrio en las relaciones de producción y con lucidez agrega que la violencia represiva extrema de los años 70 obedece al temor de las clases dominantes acerca exactamente esta cuestión. Podría agregar yo: también los efectos transformadores sobre el estado y las políticas estatales pueden modificar los equilibrios productivos estructurales.
Guido señala que la clase de servicios en nuestro país está muy sujeta a vaivenes del ciclo económico y político y que el peso de las organizaciones sindicales sigue siendo preeminente.
Carina Ricciardelli analiza los vaivenes históricos de las clases medias respecto de sus alianzas o posicionamientos respecto de las clases dominantes y subalternas, pero no avanza en especificar la cuestión de las capacidades de clase, es decir en términos de O. Wright, cómo incrementó sus posibilidades de alcanzar sus intereses?. Sin embargo, la omisión tiene una implicancia profunda que nos hace regresar a Marx y el campesinados parcelario: las clases medias tienen dificultades serias para luchar con sus propias capacidades y tienden guarecerse o delegar en otros. Por ello, que los posicionamientos de clase media pueden estar limitados a buscar cobijo en alianzas con otros sectores en vez de desarrollar capacidades colectivas propias. Sus orientaciones básicas tienden a la movilidad personal sobre la base a tomas de posición, inversión y conversiones en capital educativo, cultural y económico laboral.
Carina hace un excelente raconto de la evolución de las condiciones sociales de la clase media desde comienzos del siglo pasado sobre la base de un texto de de Riz que me gustaría ver porque no lo conozco (si lo tenes llevamelo a la proxima clase que me gustaria verlo). Solamente podría agregar la cuestiòn de las urbanizaciones privadas de los 90 y el cambio de las pautas de consumo exclusivistas de los ganadores del modelo neoliberal que significó una renuncia de la clase media a ocupar la centralidad visible del espacio público y su intento de privatización de la vida junto a las clases altas. Esto tuvo consecuencias políticas sobre todo a la hora del recrudecimiento del conflicto social desde mediados de los 90 con las puebladas: la imagen de la sociedad argentina necesariamente se "plebeyizó"  y las clases medias dejaron de ser interpeladas de manera preferente por los actores políticos y sociales movilizados. A su vez las mismas clases medias  perjudicadas o perdedoras tendieron a mimetizarse con las clases populares movilizadas al menos hasta el gobierno de N. Kirchner. Quizàs con Blumberg y la 125 volvieron a cobrar protagonismo movilizador con perfil propio.


1 comentario:

  1. Copio el link del texto de Ch. Amparán. Saludos.

    http://comunicacionymovimientosociales.wikispaces.com/file/view/El+an%C3%A1lisis+de+marcos+en+la+sociolog%C3%ADa+de+los+MS+Introducci%C3%B3n+y+cap+4.pdf

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