lunes, 4 de agosto de 2014

Devolución TP Reichmann/Cohen

1-Lauri: efectivamente el texto que se trabaja es “Redes que dan libertad” de Reichmann y Fernández Buey. 2-Miguel Gaztañaga: Es correcto lo que decís; en los años 60’ y hacia sus finales prevaleció el enfoque de comportamiento colectivo de la escuela de Chicago y con la aparición de los nuevos movimientos sociales sesentayochistas este enfoque entra en crisis, el comportamiento de los actores no cuadraba con los esquemas de comportamiento desviado, anómico, fragmentado e irracional. Los movimientos de los 60’ y 70’ no perseguían objetivos económicos, sino valorativos, concretos y articulados con estrategias racionalmente calculadas, era necesario un nuevo enfoque teórico para el análisis de los movimientos sociales. Los nuevos movimientos sociales constituyen un fenómeno racional, en ellos causas, objetivos, movilización y acción están todos vinculados. 3-Guido Turdera: está bien, hablar de organización y racionalidad en el enfoque de la movilización de recursos es necesario para su comprensión. Hay que tener en cuenta que aquí la unidad de análisis no es el movimiento social, sino la acción colectiva entre grupos de intereses opuestos, los individuos que participan en la movilización de recursos están organizados en grupos de solidaridad, la movilización de recursos insiste en la racionalidad instrumental y estratégica de la acción colectiva. Todas las versiones de movilización de recursos analizan la acción en función de la lógica de la interacción estratégica y de los cálculos costo/beneficio. El paradigma orientado hacia la identidad connota el proceso de formación de una identidad, el proceso de creación de identidad ocurre por medio de la interacción colectiva misma, dentro y entre grupos. 4-Alexis Rodriguez: los movimientos sociales son producto y productores de modernidad, son un producto de la sociedad moderna que por su racionalización encajan en el nivel de acción política; la industrialización, la urbanización y la alfabetización exigen nuevas formas de acción política y posibilitan a su vez nuevas formas de la misma. El enfoque de redes es moderno, como decís, en el sentido que remite a grupos fruto de la diferenciación social llevada a cabo durante el desarrollo de la sociedad Industrial. 5-Carina Ricciardelli: Yo agregaría que los teóricos de la movilización de recursos rechazaron el uso de categorías psicologizantes sosteniendo que los actores de los movimientos sociales eran individuos dispersos motivados por alguna tensión social, desde el punto de vista de éstos teóricos lo más significativo fue que demostraron que para movilizar una acción colectiva se requerían formas organizativas y modos de comunicación. Y en el caso del paradigma orientado hacia la identidad, el proceso de identidad es relevante en el sentido que la creación de la identidad misma se da por medio de la interacción colectiva. 6-Mauro Rossetto: Los nuevos movimientos sociales luchan por una sociedad democrática civil, postburguesa y postpatrialcal. La característica de los años 60’ y 80 es la heterogeneidad. Algunas identidades, las cuales tienen formas específicas de organización y lucha dentro de los movimientos contemporáneos son “nuevas”. 7-Maximiliano Desmarás: el término NMS se extendió en teóricos que simpatizaban con movimientos de paz, feminismo, ecología; se duda sin embargo si hay algo nuevo en ellos, sobre la importancia teórica o política que tienen sus innovaciones, tampoco existe acuerdo en relación al significado de movimiento, es decir, a un tipo nuevo de movimiento social, partido político o grupo de interés. Los nuevos movimientos sociales luchan por una sociedad democrática civil, postburguesa y postpatrialcal. 8-Federico Perez: La movilización de recursos no se interesa por cuestiones de identidad pero el paradigma orientado hacia identidad toma como un hecho una sociedad postindustrial cuyas instituciones, formas de acción colectiva y conciencia serían “nuevas”; la identidad en los NMS, ayuda a cristalizar las identidades emergentes, “la nueva identidad” dentro de los movimientos sociales es preferible a la de “NMS”. 9-Pablo Mattera: Para el paradigma de movilización de recursos la unidad de análisis es la acción colectiva y no el movimiento social, la acción colectiva entre grupos de intereses opuestos. En este paradigma los individuos están organizados en grupos de solidaridad, ejemplos: Comunidades parcialmente viables o aún viables o grupos de asociación organizados para fines apartes de la oposición; existencia de intereses colectivos; incentivos sociales y grupos constituidos de conciencia que donan recursos. La movilización de recursos insiste en la racionalidad instrumental y estratégica de la acción colectiva. 10-Laura Arancio: En los años 60’ prevaleció el enfoque del comportamiento colectivo de la escuela de Chicago y hasta fines de los 60’; pero con el surgimiento de los NMS sesentayochistas este enfoque entra en crisis, el comportamiento de los individuos no cerraba con los esquemas de comportamiento desviado, anómico, fragmentado e irracional ¿si eran irracionales cómo explicar la racionalidad estratégica de las nuevas acciones colectivas? Los movimientos de los 60’ y 70’ no perseguían objetivos económicos sino valorativos y articulados con estrategias racionalmente calculadas, era necesario un nuevo enfoque teórico para analizar los movimientos sociales. Por otro lado, todas las versiones de la movilización de recursos analizan tal acción en función de la lógica de la interacción estratégica y de los cálculos costo/beneficio.

5 comentarios:

  1. Carina Ricciardelli:
    TRABAJO PRÁCTICO 3: PARTE A
    2) ¿Cuáles han sido las capacidades estructurales y organizativas desarrolladas por las clases medias en nuestra historia reciente?

    Teniendo presente que Wright se aparta de la visión dualista de las clases, dado que sostiene que las clases medias se encuentran en una posición de clase contradictoria por ser explotadoras y explotadas a la vez, toma relevancia el tema de la construcción de alianzas de clases, y muy especialmente en lo que respecta a las posiciones contradictorias de clase. Si observamos el comportamiento de las clases medias en la historia reciente de nuestro país (situándonos desde los 70 en adelante), podría decirse que han ido variando en cuanto a sus capacidades estructurales y organizativas según los vaivenes de la economía y la política del país. Así es que se puede observar como un importante sector de la misma se alió a la clase obrera en el período que puede situarse entre los 60 y 70, luego comenzaría a alejarse de dicha clase e iría estableciendo distintas estrategias para intentar afrontar las crisis políticas y económicas que se avecinaban, entablando alianzas estrategicas con los diferentes sectores de la renta financiera, incorporandose a las especulaciones conocidas como la “bicicleta financiera”, o apostando a la salida individual que le posibilitaba el ejercicio de sus profesiones u oficios. Esto cambiaría hacia fines de los 90 y comienzos del 2000, período en que la gran crisis economica dejó a un tendal de desocupados y subocupados tanto en la clase media como en la clase obrera, lo cual contribuyó a una nueva alianza de clase entre éstas. Desplegando entre ambas toda su capacidad organizativa y de resistencia a los sucesivos embates políticos y económicos que venían sufrieno desde fines de los 90 y comienzo del 2000.

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  2. Carina Ricciardelli:
    TRABAJO PRÁCTICO 3: PARTE A
    2) ¿Cuáles han sido las capacidades estructurales y organizativas desarrolladas por las clases medias en nuestra historia reciente?

    Teniendo presente que Wright se aparta de la visión dualista de las clases, dado que sostiene que las clases medias se encuentran en una posición de clase contradictoria por ser explotadoras y explotadas a la vez, toma relevancia el tema de la construcción de alianzas de clases, y muy especialmente en lo que respecta a las posiciones contradictorias de clase. Si observamos el comportamiento de las clases medias en la historia reciente de nuestro país (situándonos desde los 70 en adelante), podría decirse que han ido variando en cuanto a sus capacidades estructurales y organizativas según los vaivenes de la economía y la política del país. Así es que se puede observar como un importante sector de la misma se alió a la clase obrera en el período que puede situarse entre los 60 y 70, luego comenzaría a alejarse de dicha clase e iría estableciendo distintas estrategias para intentar afrontar las crisis políticas y económicas que se avecinaban, entablando alianzas estrategicas con los diferentes sectores de la renta financiera, incorporandose a las especulaciones conocidas como la “bicicleta financiera”, o apostando a la salida individual que le posibilitaba el ejercicio de sus profesiones u oficios. Esto cambiaría hacia fines de los 90 y comienzos del 2000, período en que la gran crisis economica dejó a un tendal de desocupados y subocupados tanto en la clase media como en la clase obrera, lo cual contribuyó a una nueva alianza de clase entre éstas. Desplegando entre ambas toda su capacidad organizativa y de resistencia a los sucesivos embates políticos y económicos que venían sufrieno desde fines de los 90 y comienzo del 2000.

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  3. Carina Ricciardelli (segunda parte)

    1) En términos de la terminología de Bourdieu (volumen, tipo de composición de capitales) cómo caracterizaría la evolución de las clases medias en la Argentina desde la dictadura en adelante. ¿Cómo evolucionó el espacio social de clase media?.

    Me resulta dificil responder esta pregunta sin previamente caracterizar historicamente a nuestra clase media y aportar algunos datos estadísticos acerca de la misma. En tal sentido me voy a valer de los aportes realizados por Liliana de Riz en su trabajo “La clase media argentina” (2009) en el cual sostiene que la clase media nace al ritmo de las grandes transformaciones de fines del siglo XIX, asociándose de esta manera a la representación que la sociedad se hiciera de sí misma como una sociedad “pregresista y móvil, una sociedad de clase media por excelencia”. Así fue que la pertenencia a la clase media fue asociada a la identidad social argentina, a la idea de ascenso y progreso individual y colectivo que caracterizaron a esa sociedad, haciendo que de generación en generación se creyera en el ascenso/progreso constante. Siguiendo esta línea se puede apreciar que en 1940 casi no había analfabetos y la población universitaria se encontraba dentro de las más altas del mundo, en cuanto al ingreso real per capita, ocupaba el sexto lugar y el tercero en la de productividad. Para 1970, el 40% intermedio percibía el 36,1% del ingreso, el 40% más pobre, el 16.5% y el 20% más rico, el 47,4%. Tales datos permiten afirmar que Argentina se caracterizaba por un moderado nivel de desigualdad distributiva, quedando la pobreza acotada a algunas áreas rurales, y reducidas proporciones de la población urbana. En este sentido se puede afirmar que previamente a la década de 1990, la estructura social Argentina se caracterizaba por la presencia de una gran clase media la cual abarcaba el 75% de la población y en cuyo seno las diferencias de ingreso y educación no eran suficientes para generar grandes diferencias en los estilos de vida. Por su parte Gino Germani sostuvo en su trabajo “La estructura social de la Argentina” que poco menos de una generación se necesitó para el surgimiento de un amplio estrato medio, el cual fue integrándose por miembros de los sectores populares urbanos rurales, siendo la movilidad social no sólo de carácter intergeneracional sino también de naturaleza intrageneracional. Durante el período de más intensa movilidad social, el medio de ascenso para el argentino de origen popular eran las profesiones liberales, para el inmigrante, el camino de ascenso social era el de las actividades autónomas en el campo del comercio, la industria o, en menor medida, la agricultura. A esta situación hay que sumar que el rápido avance de la educación, la inmigración, la inversión productiva y el boom agropecuario fueron modelando una sociedad de gran movilidad social y de expectativas crecientes de progreso: (...) pequeños propietarios, inicialmente colonos y luego arrendatarios y chacareros conformaron una importante clase media rural de importante gravitación política en determinadas regiones del país (...) (...) También fueron fuente de los migrantes internos que engrosaron las filas de las nuevas clases medias urbanas de empleados en servicios con niveles educativos medios y superiores. Las clases medias, en su gran mayoría urbanas e ilustradas generaron el movimiento de la reforma universitaria en 1918, contribuyeron al ascenso y derrocamiento de Hipólito Irigoyen en 1930 y cuestionaron la legitimidad de los gobiernos surgidos del golpe militar. No votaron con los de abajo, tampoco votaron a los conservadores o a los socialistas, aunque en la Capital Federal los socialistas recibieron muchos votos de clase media (Mora y Araujo y Llorente, 1980).

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  4. Carina Ricciardelli (tercera parte)
    De los 40 a los 60 se podría resumir como un período caracterizado por una fuerte inclusión social y posibilidad de ascenso de las clases obreras y medias en el espacio social.
    Según Ritz se puede apreciar como en el transscurso de la historia de nuestro país, las oportunidades de ascenso social de las clases medias han estado vinculadas a las fluctuaciones de la economía. Así es que su comportamiento político osciló a la par de tales flucutuaciones, tanto hacia la izquierda como hacia la derecha del espectro político partidario. Hacia mediados de los 70, como consecuencia de la profundidad y persistencia de la crisis iniciada a comienzos de dicha decada, se inicia un proceso de empobrecimiento sufrido por la gran mayoría de la sociedad argentina, el cual llevó a integrantes de las clases medias a engrosar las filas de la pobreza.La peculiaridad de estos “nuevos pobres” es que comparten con los pobres estructurales los bajos niveles de ingreso, el subempleo o el trabajo informal, pero mantienen rasgos como el nivel educativo o la composición familiar propios de la clase media tradicional. A su vez la desarticulación del estado y el endeudamiento del país provocó un importante descalabro en la economía, y la sociedad perdió capacidad de integración, siendo la movilidad descendente en los años 80 producto de la política intencional, del gobierno de facto, de depresiacion de los ingresos de las categorías socio profesionales intermedias para debilitar el poder de negociación de los trabajadores y reducir las prestaciones del Estado que entendieron se debía “achicar” para” agrandar la nación”. De este modo, el desfinanciamiento del sector público y la crisis de la deuda externa provocaron una acentuada caída en los niveles de recursos destinados a las políticas de bienestar y un deterioro en la calidad de los servicios públicos con la consecuente aceleración de la transferencia de éstos, que cubrían las necesidades de salud y educación de amplios sectores de la poblacion incluida la clase media, a otra de índole privada y elitista. Así surgieron la escuela, el hipermercado, la universidad, el cementerio y el country- club privados. La secuela de todo este proceso descripto fue la heterogeinizacion y desintegración de la clase media como conjunto, a su vez la represión cultural sufrida de parte de los militares introdujo un corte en la transmisión intrafamiliar de contenidos culturales e ideologicos que compensaba la pérdida de calidad del sistema educativo. Apesar de la situación descripta, fueron las reformas económicas de los 90 las que aumentaron aún más la precariedad laboral, las tasas de desempleo llevando al país a un estado de pobreza inédito en su historia. El resultado fue la fragmentación de la clase media entre un sector que pudo insertarse en el nuevo mercado de servicios y aquel que al quedar excluido sufrió el desempleo con el agravante de un Estado totalmente ausente que los dejó totalmente desprotegidos y a la deriva. Por su parte la crisis del 2001 profundizó aún más los rasgos y caracterísitcas arriba descriptas haciendo que ya fuese inviable volver a los años donde el ascenso de clase era facible, y si bien luego del 2003 el panorama para las clases más desfavorecidas comenzó a cambiar y hubo un cambio de rumbo tanto en lo político, económico y social, la realidad es que el daño estructural provocado desde el golpe del 76 en adelante a las clases medias y bajas fue de tal magnitud que no se podrá ser revertido en el corto tiempo.

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  5. Carina Ricciardelli (cuarta parte)
    Siguiendo lo arriba expuesto, y utilizando la terminología de Bourdieu, se puede decir que las clases medias a partir de la última dictadura militar han ido perdiendo de manera constante el volumen de todos sus capitales, y esto es así dado que la fuerte crisis económica ha golpeado fuertemente a gran parte de dicha clase con una importantísima pérdida del poder adquisitivo reduciendo el volúmen de su capital económico. A su vez la ausencia del Estado con el consiguiente correlato del desenso en la calidad educativa pública, y al no poder acceder a una educación privada de calidad (muchos se han volcado a escuelas parroquiales que no dejan de ser mediocres en cuanto a la formación académica, lo mismo sucede con las universidades privadas al deteriorarse la universidad pública) ha determinado la reducción de su capital cultural; lo cual redunda en la disminución de su capital social (se comienzan a perder contactos sociales al no poder continuar con el estilo de vida que se llevaba previo a la crisis, o se accede a contactos de “menor embergadura”), y a la pérdida del capital simbólico en torno al “honor y prestigio” que implicaba pertenecer a la clase media en nuestro país.
    Respecto al espacio social, se podría sostener que lo que hubo fue una “involución” en el sentido en que la disgregación y heterogenización que sufrió la clase media como conjunto hizo que se le tornará cada vez más dificila la lucha en los diferentes campos para mantener su posición, y mucho más dificila para intentar ascender de la misma.

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