lunes, 7 de octubre de 2013

TEXTO DE APOYO Y TRABAJO PRACTICO UNIDAD 3. Parte A

Los textos de Giddens y Crompton señalan el conjunto de limitaciones con que se topan los planteos clásicos herederos de Weber y Marx en la evolución de los capitalismos avanzados, sobre todo a partir de los años ’60. Las tendencias  a la despolarización de la estructura de clases, el crecimiento de los sectores de servicios y del trabajo no manual, el abandono del trabajo como fuente de identidad y de pertenencia colectiva, las orientaciones culturales consumistas e individualistas, la incidencia de diferenciaciones raciales y de género, el surgimiento de actores políticos transclasistas (ecologistas, pacifistas), el desclasamiento del voto (apoyo electoral de clases obreras a conservadores), etc. pueden resumirse en tres grandes procesos que debilitan el análisis de clase: el “pos industrialismo”, el “pos fordismo” y el “pos modernismo”.

El esquema giddensiano que apela a los procesos de estructuración de clase puede decirse que constituyeron el último gran esfuerzo de enfrentar estos problemas con las herramientas legadas por los clásicos. La solución de Giddens es simplemente pensar las clases como capas de determinaciones sociales que empiezan por el mercado de trabajo, siguen en los factores comunitarios y demográficos  y terminan en aspectos de status y prestigio, sentidos de pertenencia e identidad, sin olvidar el papel de la lucha de clases. Giddens hace un verdadero melting pot que mezcla todo y así multiplica las dificultades más que subsanarlas.

Los enfoques contemporáneos que parten de Olin Wright y Bourdieu (ambos tienen antecedentes en Poulantzas el primero y en Norbert Elías el segundo) comienzan a modificar o abandonar de manera ostensible los parámetros de la tradición marxiana y weberiana y en este sentido podría decirse que inauguran una etapa posclásica.

O. Wright avanza en un modelo de determinación global que categoriza las relaciones entre estructuras económicas y políticas con la lucha de clases. Podríamos decir que los aportes sustantivos a este respecto son dos: 1) lejos de la tradición clásica, la lucha de clases no se deriva del mercado o las relaciones de producción, sino que establece una serie de relaciones de limitación y transformación. La lucha de clases no permanece como efecto exterior a la estructura sino que es la forma misma del proceso de transformación de la estructura. El “secretillo” del esquema de O. Wright es que si la estructura económica puede establecer un límite de compatibilidad funcional a otras estructuras, no puede establecerlo sobre la lucha de clases. La lucha de clases está limitada pero es “libre” frente a las estructuras, es decir puede transformarlas.  Las estructuras sin dudas introducen limitaciones a la lucha de clases pero no al punto de que la lucha de clases no pueda incidir sobre las mismas estructuras que la limitan.

2) Además las relaciones de limitación (que en los planteos clásicos era la única reconocida) entran en no correspondencia con los de reproducción. Una estructura económica puede establecer límites de variabilidad a las estructuras políticas y la lucha de clases pero ello no garantiza que las intervenciones políticas y la lucha de clases asuman un papel no reproductivo y de mediación o transformación de las mismas estructuras.

 

El otro de los aportes rupturistas en lo teórico de este autor es la idea extraordinaria de que las clases medias tienen posiciones estructuralmente ambiguas o contradictorias pero no por ello dejan de ser clases. Las clases medias no pertenecen a un modo sino que cruzan dos modos de producción: el mercantil simple y el capitalista.  Asimismo es importante el análisis de los tres procesos contemporáneos que inciden en los procesos de establecer fronteras de clase entre las clases medias: la pérdida de control en el proceso de trabajo, la diferenciación de funciones del capital entre propiedad y gestión, y las jerarquías de autoridad y las formas de control técnico impersonal.

También es novedoso el planteo de diferenciar interés de clase y capacidades de clase (estructurales y organizativas), abriendo conceptualmente la cuestión del proceso de formación de clase que, a su vez, es objeto mismo de la lucha de clases. Es decir, siembra las bases de la politización y deseconomización de la lucha de clases: las mismas  capacidades de clase no son derivaciones directas de la posición económica de clase sino que son objeto y producto  de la lucha de clase misma.

También es importante la discusión sobre el concepto de explotación, que es un tradicional pilar de las teorías clásicas. Aquí se ve algo poco señalado: la explotación supone niveles de dependencia recíproca entre explotador y explotado, a diferencia de las relaciones de opresión. Es clásico el planteo de Wright en tanto que clase se sigue refiriendo a relaciones de explotación y no de opresión pero, no obstante, las relaciones de dominación de clase (regulan el nivel de esta interdependencia o reciprocidad) son importantes aunque subordinadas a la explotación.

También son aportes muy sugestivos la manera de caracterizar el poder de clase como en tres dimensiones situacional, institucional o sistémico.  Sintéticamente el primero es el poder de dar órdenes a los actores para que actúen de determinada manera (poder positivo), el segundo es el poder de excluir o quitar de la agenda, de la consideración, determinadas acciones (poder negativo) y el tercero es lograr que las reglas de juego que destribuyen posibilidades de ejercer los otros dos tipos de poder sean sesgadas a favor de la propia clase. Este tipo de poder sistémico es en cierto punto invisible y controla lo que es pensable políticamente para las posiciones de clase subordinadas. Las luchas de clase siempre son tridimensionales y afectan estas tres dimensiones con dominancias cambiantes: hay una lucha liberal/ “progresista”/”populista”  el poder positivo, una lucha reformista/conservadora por el poder institucional y una revolucionaria/reaccionaria por el poder sistémico.

No es menos novedoso el planteo de P. Bourdieu en el Cap. 2 de ese clásico de la sociología de la cultura que es La Distinción. Allí se establecen con gran fuerza los conceptos analíticos del “espacio social”, es decir, el locus sobre el que se hacen inteligibles las clases sociales. En este capítulo Bourdieu desarrolla una teoría de las clases sociales sobre las nociones de habitus, campo y especies de capital que intenta superar las limitaciones metodológicas y analíticas de los planteos empiristas, marxistas, etc. El procedimiento constructivo adoptado asume la forma de una topografía móvil o de mapa dinámico en el que se intersectan los planos sincrónicos estucturales y diacrónicos tendenciales.

 

La problemática de las clases es definida como aquella búsqueda de explicación de distribuciones de bienes y prácticas, aclarando dos cosas: a) que los  bienes no son objetividades dadas sino que se inscriben en usos sociales asociados a estilos de vida, donde los productos son también productos de las disposiciones de los agentes (formas de percepción, acción y apreciación) ; y b) las prácticas no son puras elecciones voluntarias y concientes indeterminadas sino que deben ser comprendidas no como simples efectos mecánicos de la posesión de capital objetivado social y económico, sino también como estructuradas a través de habitus (capital incorporado) y en relación a las fuerzas y tensiones que atraviesan los campos específicos en donde se ponen en juego. No solamente las condiciones homogéneas de existencia, sino también las disposiciones incorporadas en los agentes explican la similitud de prácticas.  Además, los mecanismos de acceso a las posiciones de clase seleccionan en múltiples formas visibles o enmascaradas según criterios de evaluación de disposiciones muchas veces “secundarias” . La dialéctica entre la posesión y la disposición es el dispositivo teórico mediante el cual Bourdieu intenta develar la eficacia “objetiva” de las clases sociales.

La causalidad propia de la determinación clasista asume una forma “estructural” y no “lineal” que obliga a indagar cómo cada factor (edad, sexo, residencia, etc.) y tipo de capital es mediado por los otros.  Así Bourdieu presenta un espacio social de constitución de clases, construido en dos dimensiones de tres series: volumen, estructura (composición por tipo) y evolución del capital; y capital económico, social y cultural. Estos espacios ofrecen relaciones variables de congruencia y simetría. Desde grupos que comparten altos volúmenes de todos los tipos de capital y son fundamentalmente estables en su composición y permanencia futura, y otros grupos que ofrecen disparidades notables y fuertes inestabilidades. Diversas fracciones de la pequeño burguesía son ejemplos de estos últimos. La evidencia empírica muestra que dentro de diversas clases y fracciones existe una relación inversa entre capital económico y capital escolar y cultural. Las burguesía en sus fracciones superiores se independiza de las exigencias de la adquisición de capital cultural, y en cambio la pequeña burguesía y los profesionales depositan en él su esperanza de sostenimiento y ascenso social.

La contribución más rica del texto es la que analiza las trayectorias, el dinamismo de los campos considerados y las estrategias de los agentes. Todos los grupos tienden a una doble  lucha: para mantener y acrecentar el valor de la especie mayoritaria de capital propio, y por la prevalencia de los criterios de valorización más favorables a ellos en cada campo.  Este es un cuarto tipo de capital: el capital simbólico que viene anexo a todas las otras formas de capital.  Hay que luchar por la distribución de cada forma de capital y también por la vigencia, el reconocimiento por parte del resto de los agentes y la legitimidad del propio valor del capital apropiado.  

Una de las estrategias de los agentes es la movilidad de capital que puede ser vertical cuando es ascenso/descenso dentro del mismo tipo de capital. Pero las más interesantes son  las que implican un desplazamiento transversal, es decir, entre campos distintos que obliga a establecer una reconversión de valor entre el capital poseido y el capital que se adquiere con él. Es en este sentido que juega la idea de “inversión” como apuesta a un juego de valorizaciones. A ello lo llama procesos de “conversión” y son cruciales a la hora de entender las luchas en el espacio social: los agentes tienen estrategias de “apuesta” a ganar espacios en diversos campos mediante la conversión de un tipo de capital en otro.

En este esquema explicativo, el autor estudia uno de los fenómenos más interesantes del campo cultural: la superproducción de títulos, la democratización de la enseñanza superior y la devaluacion del capital cultural escolarizado.

Las estrategias de aumento del capital escolar, aumentando la inversión económica de las familias en educación, chocan con el efecto de pérdida de valor de mercado de los mismos títulos alcanzados. Bourdieu describe el efecto de alodoxia como un autoengaño que retrasa la percepción real del valor objetivo de los títulos, ya que los habitus incorporados siguen aplicando formas de apreciación ancladas en su tiempo de adquisición y no en la situación de mercado actual. Es por ello que la expansión de la distribución de capital cultural escolar se acompaña de una “generación engañada” que no puede alcanzar las expectativas prometidas asociadas a su inversión en esta especie de capital, dando lugar a procesos de desclasamiento o al riesgo de de desviarse por debajo de las trayectorias esperadas. Los sectores de la pequeño burguesía son particularmente sensibles a estas amenazas y ante ellas ponen en práctica estrategias de movilización no solo de su capital social, sino también de búsquedas de posiciones accesibles y acomodamientos que redefinen profesiones y puestos de trabajo. Así, los campos laborales más nuevos, más dipersos y menos codificados dan oportunidades a una gama variada y flexible de empleos semiburgueses vinculados a los servicios personales, medios de comunicación, entretenimiento, cultura y a todas las formas novedosas de ejercicio de la dominación suave y la integración simbólica de las clases subordinadas.

Los procesos de devaluación de títulos generalmente adoptan la forma invisible e insensible y suave que maximiza el efecto de alodoxia multiplicando los errores de apreciación que no tardan en convertirse en crisis personales. Las transformaciones del campo escolar apelan a tres mecanismos de filtrado de las estrategias de ascenso de estos sectores: eliminación suave o rezago progresivo, relegamiento a circuitos educativos explícitamente desvalorizados, y devaluación del valor del título. Si todo esto no fuera suficiente siempre quedan los mecanismos de exclusión, discriminación, selección, cupos, patronazgo, etc. con el que  se preservan espacios y monopolios de oportunidades.

Las estrategias de los grupos y las respuestas de los que disputan con ellos van generando efectos de deformación de la estructura o de traslación de estructuras por la cual las distancias jerárquicas entre posiciones se mantienen no a pesar, sino justamente en virtud de los cambios en las acciones y disposiciones de los grupos. Las propiedades ordinales de los campos se conservan mediante cambios en sus propiedades cardinales (posicionales), concluirá Bourdieu que, sin embargo, termina alentando expectativas de cambios estructurales por los efectos de una crisis de frustración de expectativas generalizadas.

El indudable defecto de la gigantesca contribución de Bourdieu es su omisión a la lucha y el conflicto. Si bien él las considera conceptualmente en la dimensión analítica de la “historia” del campo en particular, en sus investigaciones empíricas brillan por su ausencia y los campos aparecen como espacios sociales rígidos y carentes de tensión. No obstante, los conceptos de Bourdieu son casi insustituibles a la hora de pensar un análisis de la lucha desde una perspectiva clasista.

Por último tenemos los textos de Gouldner y Goldthorpe como dos de los principales teóricos de la emergencia de la clase media.  El primero tributario de las teorías del posindustrialismo y la tecnoestructura directamente tiende a considerar a las clases medias como los verdaderos soportes de la sociedad contemporánea y en fuerte disputa con las viejas clases propietarias. Aunque en muchos sentidos este planteo haya envejecido notablemente (la concentración de ingresos y propiedad en el capitalismo global actual refuta claramente sus análisis) no deja de llamar a la reflexión algunos de sus señalamientos históricos. Considero que el Codigo de Discurso Crítico sigue siendo un lenguaje  universal de las clases medias basadas en el saber y la competencia técnica y humanística.  Además también tiene considerable asidero histórico que el papel de las clases medias en los procesos de cambio social ha sido siempre importante.

Goldthorpe es un analista de la estructura de clases en el primer mundo y sus hallazgos empíricos hacia finales de los ’80 llevaron a posar la atención en el fenómeno llamado de las “clases de servicios” caracterizadas por evadir algunas de los rasgos propios de las relaciones laborales de asalariados. A la manera de una “incrustación” estamental en el medio de las organizaciones corporativas económicas más modernas, las clases de servicios (gerentes, desarrolladores, técnicos expertos,  etc.) se caracterizan por elevados grados de autonomía en el trabajo, fuertes identidades y sentidos de pertenencia profesionales, bajo compromiso con las organizaciones, son beneficiarios de relaciones de confianza por parte de los propietarios y accionistas, y también tienen expectativas de seguridad y estímulos diferenciales o expectativas de “privilegios” prospectivos (carrera profesional o ejecutiva, muchas veces honorarios en vez de salario, etc.). Los señalamientos de que estos sectores tienen un amplio reclutamiento de origen popular (merced a la inversión en capital y credenciales educativas) y que podrían ser la base de cuestionamientos al sistema, sostener orientaciones contraculturales y conductas de radicalismo político, no dejan de ser interesantes ya que hay suficientes estudios que localizan la presencia de este tipo de agentes sociales en los movimientos sociales ecologistas, pacificistas, contraculturales, feministas, etc.  

TRABAJO PRÁCTICO 4

Elija una.

1)      Utilice el esquema propuesto por O. Wright acerca de cómo interpretar el papel de la lucha de clases en la determinación de las estructuras económicas y estatales, y en las intervenciones políticas estatales, para procesos históricos de Argentina o A. Latina. Otra manera de formular la consigna es ¿Qué tipos de mecanismos de mediación y transformación ejerce o ejerció la lucha de clases en el contexto de Argentina y A. Latina?

2)      ¿Cuáles han sido las capacidades estructurales y organizativas desarrolladas por las clases medias en nuestra historia reciente?

Elija una.

1)      En términos de la terminología de Bourdieu (volumen, tipo de composición de capitales) cómo caracterizaría la evolución de las clases medias en la Argentina desde la dictadura en adelante. ¿Cómo evolucionó el espacio social de clase media?.

2)      ¿Es posible hablar de una clase de servicios o de Nueva Clase en nuestro país? ¿Qué aplicabilidad pueden tener estos conceptos en nuestro contexto?

8 comentarios:

  1. 2) ¿Cuáles han sido las capacidades estructurales y organizativas desarrolladas por las clases medias en nuestra historia reciente?
    Giddens nos muestra como las esquetizaciones de l marxismo más clásico son poco utilizables para analizar las sociedades contemporáneas. Al igual que Weber, la critica que el autor hace a las posiciones dicotomicas en relación al mercado, será producto de la falacia que implica considerarlo a este como un “sistema definido normativamente de autoridad”. Por eso las capacidades estructurales y organizativas de las clases medias en nuestra historia reciente tienen más que ver con las posibilidades y capacidades de negociación que ellas cuentan con grupo, que con posiciones estructurales definidas. Estas capacidades de mercado( que son la posesión de propiedad sobre los medios de producción, posesión de cualidades educativas y posesión de fuerza de trabajo manual), en que si bien la posesión de ellas no es homogénea, podríamos pensar que en base a la combinación de algunas de ellas, fundamentalmente la posesión de cualidades educativas y la posesión de fuerza de trabajo manual, es lo que les permitió no sufrir, quizás de manera estrepitosa, en momentos de debacle económico como lo fue en la hegemonización neoliberal. Y en momentos de mayor capacidad productiva del mercado, retomar posiciones y reelaborarse en sus relaciones de clase.
    Estas capacidades de negociación de mercado que refiere a la educación entra en relación con una de las fuentes de estructuración inmediata de las relaciones de clase, que es la “influencia de los grupos de distribución”. Esta que hace referencia a las capacidades y formas de consumo de los grupos podría llegar a mostrar como en determinado contexto, el consumo de ciertos bienes o productos puede llegar a generar cualidades específicas para una futura situación de negociación con el mercado, como es en el caso de las clases medias y su relación con la educación terciaria o universitaria.

    1) En términos de la terminología de Bourdieu (volumen, tipo de composición de capitales) cómo caracterizaría la evolución de las clases medias en la Argentina desde la dictadura en adelante. ¿Cómo evolucionó el espacio social de clase media?

    Bourdieu dice que la composición de una clase se da en la distribución de l capital específico, ademas de un conjunto de factores relacionales que, en sintonía con la lucha objetivada que se da en el campo, irán posibilitando las posibilidades acción de los sujetos. La relación entre estructura e individuo puede verse en como la posición de clase tendrá que ver no solo con la posesión de capital, sino también con las trayectorias transcurridas y heredadas. Con la dictadura, y los años posteriores, en un marco de instauración del neoliberalismo, el campo social de la clase media se vio fuertemente constreñido, ya que la negación total, aunque sea como posibilidad, de convertirse uno o sus hijos en pequeña burguesía, comercial o industrial, por el contexto socio-económico, hizo que probablemente muchos de aquellos que no cayeron totalmente, adoptasen “estrategias de reconversión”, en donde su posesión de capital económico se vio orientado a la educación, entrando en una carrera por la titulación como dice el autor. Quizás una situación a pensar sea cuales fueron las opciones a las cuales se orientaron aquellos a los que su capacidad de capital les permitió desarrollar esta estrategia.

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  2. 2)

    A partir de la última dictadura se acentúa la tendencia hacia la tercerización, fragmentación y jerarquización del empleo, disminuyendo las capacidades estructurales (y así, las organizativas) de la clase obrera, pero no necesariamente mejorando las de los sectores medios, cuyos ingresos son peores en términos absolutos que en la predictadura (el conceptó de “interés” en O. Wright es claramente materialista). Siguiendo en esta línea, podemos decir que, tomando un modelo de tres clases, las clases dominantes mejoraron sus capacidades estructurales (y organizativas si consideramos el menemismo y, por qué no, elementos del kirchnerismo), los sectores populares vieron mermar sus capacidades estructurales (aunque las organizacionales no tanto: durante el kirchnerismo la mitad de la mano de obra está sindicalizada) y los sectores medios vieron empeorar ambas: sus posiciones en el aparato productivo son más fragmentarias y contradictorias que en la predictadura, no suelen estar sindicalizados (estamos hablando de algo parecido a la “clase de servicios” de Goldthrope y le agregamos pequeño burguesía comercial-industrial) y les resulta cada vez más difícil hallar representación partidaria. No obstante, el esquema de Wright resulta interesante para pensar en la formación de clases a partir de la lucha y no necesariamente de la estructura económica, permitiendo captar complejidades como las siguientes. Por ejemplo, sectores medios y populares pueden coincidir en sus reclamos contra el delito menor (inseguridad), mientras que el rechazo al bloqueo cambiario atenta contra los intereses materiales de ambos sectores. Se puede sugerir con esto que no se pueden pensar las capacidades estructurales y organizativas de una clase sin tener en cuenta la lucha con otras clases, que las condiciona.
    Igual me cuesta muchísimo pensar en lucha de clases en un país con una cultura política “hipergubernamentalizada”, es decir, donde los clivajes se suelen pensar en la oposición o no a distintos gobiernos –considerados siempre poderosísimos-, más que entre las clases: prácticamente toda actividad política desafiante (sindicatos, movimientos de desocupados, ambientalistas, cacerolazos, etc.) dirige sus demandas directamente a los gobiernos y no a otras clases o grupos.
    Respondiendo a la pregunta en una palabra: los sectores medios no tienen capacidades estructurales más que las referidas a cierto nivel de ingresos que les permite un determinado nivel de vida y así compartir algunas demandas puntuales como la liberalización del mercado cambiario, pero se encuentran estructuralmente fragmentados. Como capacidades organizativas se pueden mencionar también algunas organizaciones por demandas puntuales (madres del dolor, grupos ambientalistas, etc.) pero nada como un partido o movimiento, es decir, nada que apunte explícitamente a modificar las capacidades estructurales de otras clases. Podemos eventualmente considerar el antikirchnerismo como intento de modificación de las capacidades organizativas de parte de los sectores populares, pero la base kirchenirsta también es buena medida clasemediera, y probablemente políticas económicas de signo contrario también perjudicarían a estos sectores. Lo mismo del punto anterior: es muy difícil teorizar sobre un grupo social que milita contento contra sí mismo.

    Fernán Gaillardou

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  3. 2) Goldthorpe

    Hay varios puntos de discrepancia entre la referencia histórica del concepto “clase de servicio” utilizado por Goldthorpe (clases de servicio del primer mundo) y los sectores sociales en nuestro país a los que podríamos remitirnos para encontrarle un equivalente. Como primera precisión, llamaría “clase de servicio” argentina a todos aquellos empleados de servicios que cuenten con instrucción terciaria y trabajen en el sector privado. Primero: la clase de servicios con que trabaja el autor es hija directa de las clases populares, mientras que en Argentina esto debe matizarse: si bien una parte considerable del reclutamiento de las empresas y universidades privadas encuentra sus fuentes en sectores populares, es probable que los puestos de “confianza y relativa autonomía” de los que habla el texto estén reservados a sectores medios de segunda generación. Esto no es menor a la hora de pensar la proximidad estructural con los sectores populares y sus demandas. En una palabra, aquel pasado obrero directo que podía tener esta clase en los 60-70, parece estar desdibujándose desde hace –como mínimo- tres décadas.
    Otro punto importante es aquel sobre el creciente grado de identidad demográfica y cultural que irían adquiriendo los sectores que conforman la “clase de servicio”. En Argentina parecería darse el proceso contrario: si nos ceñimos al comportamiento electoral, este era mucho más homogéneo en la predictadura que ahora, lo cual encuentra explicación en la nueva forma de vivir la identidad de esta clase de servicio: estas personas no suelen pensarse como pertenecientes a una clase y si lo hacen, es en términos de una suma de individuos que pueden tener intereses en común y aliarse transitoriamente pero siempre denostando todo tipo de corporativismo.
    Un punto que me resulta débil y más aun para nuestro país es el que señala que estas clases tienden a luchar por la conservación del statu quo. Sabemos que últimamente muchos miembros de distintos sectores medios (dentro de los cuales la “clase de servicios” sería solo un tipo) se oponen al gobierno. ¿Son subvertores del statu quo? Cuando apoyaron –o por lo menos no se opusieron a- las medidas que impactaron tan negativamente sobre estos sectores en los 90, ¿estaban defendiendo el terreno ganado?
    Creo que el enfoque da por unívocos algunos conceptos problemáticos como “statu quo”, “posición social”, etc. que pueden complicar las cosas a la hora de analizar una “clase de servicio” como la argentina, que sistemáticamente militó contra sus conquistas materiales.
    Con todo esto, creo que no existe una “clase de servicios” en Argentina, porque no constituyen ni remotamente una clase: quienes ocupan posiciones de alta jerarquía en empresas privadas (principal sustrato del concepto) en nuestro país raramente provienen directamente de sectores populares, tienen trayectorias totalmente individualistas y las viven como tales. Finalmente, sus empleos no parecen tan imprescindibles para las empresas como en el caso (y hasta por ahí nomás) de las sociedades de primer mundo, volviéndolos –tal vez- más políticamente dóciles. Resultaría interesante explorar que es lo que mantiene a estos nuevos yuppies felizmente en sus carreras, teniendo en cuenta sus interminables jornadas y sus no tan altos salarios.

    Fernán Gaillardou

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  4. 2) ¿Cuáles han sido las capacidades estructurales y organizativas desarrolladas por las clases medias en nuestra historia reciente?
    Podemos comprender las luchas estudiantiles universitarias como forma de defender el capital cultural obtenido o en proceso a obtenerse frente a la posible devaluación de sus títulos o frente a las condiciones de cursada.
    Las manifestaciones contra la inseguridad y contra el cepo al dólar muestran a las clases medias defendiendo por un lado, la conservación de su patrimonio y su vida frente a la delincuencia y, por otro, la defensa de una estrategia de acumulación de capital económico típica de este sector social.

    1) En términos de la terminología de Bourdieu (volumen, tipo de composición de capitales) cómo caracterizaría la evolución de las clases medias en la Argentina desde la dictadura en adelante. ¿Cómo evolucionó el espacio social de clase media?.
    Al restringirse el acceso a propiedades, medios de producción, etcétera, las clases medias han tenido que buscar otras estrategias en la búsqueda de capital económico. En este sentido, han preferido la búsqueda de ascenso social mediante la educación, el capital cultural.
    Esta situación se observa en la preferencia de las familias de clase media por mandar a sus hijos a colegios privados. Las clases medias consideran que la escuela pública se encuentra en un estado de pauperización y pérdida del nivel que supo tener. Los colegios privados ofrecen a estas familias un mejor nivel de cursada para sus hijos, e incluso, mayores posibilidades de hacerse con mayor cantidad de capital cultural, a cambio de cuotas mensuales.
    Si bien en el párrafo anterior me referí especialmente a las escuelas de educación primaria, esta situación continúa en la escuela media y universitaria. La educación tiende a convertirse cada vez más en una mercancía, a diferencia de lo que ocurría antes de la dictadura del PRN.
    Muchas veces también los títulos que emergen de la universidad pública se desvalorizan frente al ascenso de las privadas. Es claro que en las carreras más modernas y más especializadas (y que naturalmente, brindan mayores posibilidades de ascenso económico) vale más un título privado que uno público, o, incluso, que no hay forma de cursar ciertas carreras si no es en establecimientos privados. Las clases medias tienen los recursos económicos suficientes para poder mandar a sus hijos a colegios/universidades privadas, mientras que las capas bajas de la sociedad no tienen acceso a las mismas. La educación privada se transforma así en un sostenedor de la reproducción de la estructura de clases.


    Sebastián Pontoriero

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  5. 2) ¿Cuáles han sido las capacidades estructurales y organizativas desarrolladas por las clases medias en nuestra historia reciente?
    Es en el texto de Guidens donde se señala las limitaciones de los planteos desarrollados por los autores clásicos. En el desarrollo del capitalismo y principalmente luego del último cuarto del siglo XX se desarrollo una tendencia a la despolarización de la estructura de clases, un crecimiento de los sectores de servicios (como consecuencia de la precarización y la tercerización laboral que hace mas importante este sector que el que se desenvolvía en las etapas anteriores del capitalismo), el trabajo no manual, el abandono del trabajo como fuente de identidad y de pertenencia colectiva, las orientaciones culturales consumistas e individualistas, el surgimiento de actores políticos transclasistas (ecologistas y pacifistas), la importancia de la incidencia de las diferencias raciales, el desclasamiento del voto, son los proceso que debilitan el análisis de clase en la etapa “pos industrialismo”, el “pos fordismo” y el “pos modernismo”
    Guidens desarrolla que las determinaciones sociales terminan en aspectos de status y prestigio y sentidos de pertenencia e identidad, sin olvidar el papel de la lucha de clases.
    En ese sentido podemos desarrollar como parte de las capacidades estructurales y organizativas desarrolladas por la clase media en nuestra historia reciente este concepto en el sentido de pertenencia e identidad. Son varios los ejemplos que se pueden aplicar, el más reciente son las movilizaciones que se desarrollaron en el 2012 en Argentina por la clase media contra el gobierno que tenían un reclamo marcado asociado a la pertenencia e identidad. Lo mismo se puede reflejar con las luchas estudiantiles contra los recortes presupuestarios o la reforma de planes de estudio en donde lo que buscan los estudiantes es seguir defendiendo su condición de estudiante y que puede también analizarse como un aspecto de status o prestigio.
    Pero analizando el caso de otros países podemos ejemplificar con la movilización de los indignados en Europa o Estados Unidos que es la respuesta de sectores medios frente a la crisis del Estado que se refleja en un retroceso de las condiciones de vida de los sectores medios.


    Elija una.

    1) En términos de la terminología de Bourdieu (volumen, tipo de composición de capitales) cómo caracterizaría la evolución de las clases medias en la Argentina desde la dictadura en adelante. ¿Cómo evolucionó el espacio social de clase media?.
    Como consecuencia de la dictadura y el avance de la decadencia del capitalismo, el volumen de la clase media en Argentina se va reduciendo como resultado de la falta de oportunidades de que estos sectores puedan acceder a la propiedad o los medios de producción. lo que evoluciona como espacio social de este sector es mediante el capital cultural, es mediante el acceso a la educación. Es lo que Bourdieu utiliza con el concepto de “inversión” como un juego de valorizaciones, un proceso de “conversión” donde se entiende la lucha por el espacio social, en la cual los agentes buscan conquistar o ganar mediante diferentes estrategias de “apuestas” un capital.
    Esto se puede expresar en el avance de la escuela privada que como consecuencia de la destrucción de la educación pública, los padres tratan de hacer un gran esfuerzo para llevar a los hijos a colegios privados para tratar de que obtengan ese capital cultural. En Estados Unidos esto es más evidente con la universidad donde los padres ahorran por años y años para poder mandar a sus hijos a la universidad para que puedan adquirir ese capital.

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  6. Aguilera Florencia
    1) Siguiendo a Olin Wright y pensando en un hecho de la historia reciente- contemporánea, como fue el estallido de la crisis económica – política del 2001, a grandes rasgos, consecuente de la disconformidad de las estructuras económicas y políticas, podemos enmarcarlo dentro de las limitaciones estructurales, en tanto que las “revueltas” “movilizaciones”,en sus diferentes formas como paros, corte de calles, saqueos, cacerolazos y las diferentes mecanismos en los cuales se cristalizo formaron parte de una lucha dentro de las variaciones que genera el proceso de relación entre las estructuras económicas y la lucha de clases. Es decir propio de estas formas de producción.
    A su vez en la relación entre estructura económica y estructura del Estado. El estado de los noventa y entrados los 2000 reprodujo fuertemente las relaciones económicas capitalista neoliberal.
    En cuanto a la transformación, esta relación entre lucha de clases y estructura económica, estructura del estado, en lo personal me resulta difícil pensar en una transformación total generalizada. Es decir, había diferentes clases, sectores, mucha clase media que se moviliza por el problema bancario el denominado “corralito,” pero probablemente coyuntural, y a su vez movimientos piqueteros, los “trabajadores desocupados”, que en este caso si cuestionan las formas de la estructura económica, podemos decir que la mirada de transformación puede ser diferentes. En muchos casos se hace presente la mirada de la Economía social. Por ello quiero decir que el cambio en general no es solido de parte de todos. “El que se vayan todos” a su vez expresa, el momento coyuntural, pero la transformación no va por cambiar la estructura del estado.

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  7. Según Olin Wright “ las luchas de clases son sobre todo luchas por cambiar estructuras sociales” (…) “y afectan directamente a los procesos de limitacion estructural, selección y reproducción/ no reproducción” quizas este marco sobre la interrelación nos permite pensar en la presion social y política y las consecuencias de las movilizaciones del 2001, la renuncia del ejecutivo. Mostrando los problemas que había acarreado una forma de economia que se venia llevando delante desde las corparaciones económicas y las estructuras del Estado, pensar efectivamente en los cambios intereses y mediaciones que propuso la clase media en general y los sectores populares en momento de crisis social politica economica y sobre todo de legitimidad politica, para salir, cambiar y transformar.

    1) Al pensar la clase media en función de los tipos de capitales y el posicionamiento que van asumiendo diferentes actores en el espacio social, se hace presente el concepto de reconversión, la reconversión de el capital que no se tiene por ejemplo en la educación. A diferencia de posiciones sociales con capital cultural y económico altos. La búsqueda de más títulos y la consecuente desvalorización de los mismos es muestra de ello. Las primeras generaciones de universitarios sirve para pensar no solo la reconversión sino la búsqueda de otros posicionamientos. Es demasiado general pero en los últimos 30 años hubo diferentes picos de crecimiento, permanencia de la llamada clase media, en tanto se van dando diferentes momentos de búsqueda de posicionamiento. Las habitus fueron cambiando. Aquellos de clase media, que en algunos momentos cae su posicionamiento las estrategias van en dirección de lo económico para recuperarlo, en otros de reconversión. Aguilera Florencia

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  8. Alina Ricci
    1) ¿Qué tipos de mecanismos de mediación y transformación ejerce o ejerció la lucha de clases en el contexto de Argentina y A. Latina?
    Según el concepto de transformación desarrollado por E. Olin Wright, como una de los modos de determinación estructural, “por el cual las luchas de clase afectan directamente a los procesos de limitación estructural, selección y reproducción/no reproducción.” (1998:13).
    A la vez, Wright afirma que la lucha de clases constituye un proceso de transformación de las estructuras, el cual tiene carácter dialéctico ya que las estructuras limitan la lucha de clases. Un ejemplo de este modo de determinación pueden ser las movilizaciones del diciembre de 2001. Desde el análisis de los modos de determinación de las estructuras, se puede señalar que la estructura económica que limita la forma del estado, el cual a su vez reproduce la estructura económica y se mantiene dentro de los límites de compatibilidad. Ante las medidas económicas tomadas –retención de los depósitos- desde el gobierno para mantener la reproducción del sistema financiero –en crisis-, las movilizaciones del 19 y 20 de diciembre de 2001 generaron la transformación directa de la estructura del estado -renuncia del presidente y crisis política-. A la vez, también se modificó la forma de la lucha de clases, lo que puede ejemplificarse con la alianza de fracciones de clase.
    Este mismo ejemplo, tomado en una extensión temporal más amplia, puede aplicarse para el modo de determinación denominado mediación. Según lo define Olin Wright, la mediación “define un modo de determinación en el cual un proceso social dado configura las consecuencias de otros procesos”. La lucha de clases medió entre el modo de determinación en la reproducción entre el Estado y la estructura económica, por lo cual resulto acotada la reproducción al introducir cambios paliativos en el capital retenido en el circuito bancario. Otro ejemplo de esta tipo de determinación fueron las movilizaciones por el aumento de las retenciones a las exportaciones del año 2008.
    2) ¿Es posible hablar de una clase de servicios o de Nueva Clase en nuestro país? ¿Qué aplicabilidad pueden tener estos conceptos en nuestro contexto?
    Si se toma en consideración la definición de clase usada por Gouldner, basada en el concepto amplio -o no suficientemente desarrollado de clase- de Marx, es posible hablar de una Nueva Clase en nuestro país, ya que hace referencia al grupo conformado por intelectuales y la intelligentsia técnica.
    Creo que la teoría de Gouldner puede resultar útil para analizar movilizaciones con reivindicaciones no directamente económicas –por ejemplo movimientos ecológicos o estudiantiles-. Otro aspecto importante del texto que puede ser aplicado es la caracterización de la Nueva Clase, la que da cuenta sobre su inserción en la forma de producción y en el Estado, la especificidad de los dos grupos que la componen, y el proceso de deslegitimación de la vieja clase.
    En el caso de nuestro país, ambos sectores tienen un desarrollo limitado, lo cual puede deberse al desarrollo tardío de la industria y las dictaduras militares, por lo cual la importancia de estos actores es acotada a ámbitos específicos.

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