TEXTO DE APOYO Y TRABAJO PRACTICO UNIDAD IV. Parte A.
Los textos de Giddens y Crompton señalan el conjunto de limitaciones con que se topan los planteos clásicos herederos de Weber y Marx en la evolución de los capitalismos avanzados, sobre todo a partir de los años ’60. Las tendencias a la despolarización de la estructura de clases, el crecimiento de los sectores de servicios y del trabajo no manual, el abandono del trabajo como fuente de identidad y de pertenencia colectiva, las orientaciones culturales consumistas e individualistas, la incidencia de diferenciaciones raciales y de género, el surgimiento de actores políticos transclasistas (ecologistas, pacifistas), el desclasamiento del voto (apoyo electoral de clases obreras a conservadores), etc. pueden resumirse en tres grandes procesos que debilitan el análisis de clase: el “pos industrialismo”, el “pos fordismo” y el “pos modernismo”.
El esquema giddensiano que apela a los procesos de estructuración de clase puede decirse que constituyeron el último gran esfuerzo de enfrentar estos problemas con las herramientas legadas por los clásicos. La solución de Giddens es simplemente pensar las clases como capas de determinaciones sociales que empiezan por el mercado de trabajo, siguen en los factores comunitarios y demográficos y terminan en aspectos de status y prestigio, sentidos de pertenencia e identidad, sin olvidar el papel de la lucha de clases. Giddens hace un verdadero melting pot que mezcla todo y así multiplica las dificultades más que subsanarlas.
Los enfoques contemporáneos que parten de Olin Wright y Bourdieu (ambos tienen antecedentes en Poulantzas el primero y en Norbert Elías el segundo) comienzan a modificar o abandonar de manera ostensible los parámetros de la tradición marxiana y weberiana y en este sentido podría decirse que inauguran una etapa posclásica.
O. Wright avanza en un modelo de determinación global que categoriza las relaciones entre estructuras económicas y políticas con la lucha de clases. Podríamos decir que los aportes sustantivos a este respecto son dos: 1) lejos de la tradición clásica, la lucha de clases no se deriva del mercado o las relaciones de producción, sino que establece una serie de relaciones de limitación y transformación. La lucha de clases no permanece como efecto exterior a la estructura sino que es la forma misma del proceso de transformación de la estructura. El “secretillo” del esquema de O. Wright es que si la estructura económica puede establecer un límite de compatibilidad funcional a otras estructuras, no puede establecerlo sobre la lucha de clases. La lucha de clases está limitada pero es “libre” frente a las estructuras, es decir puede transformarlas.
2) Además las relaciones de limitación (que en los planteos clásicos era la única reconocida) entran en no correspondencia con los de reproducción. Una estructura económica puede establecer límites de variabilidad a las estructuras políticas y la lucha de clases pero ello no garantiza que las intervenciones políticas y la lucha de clases asuman un papel no reproductivo y de mediación o transformación de las mismas estructuras.
El otro de los aportes rupturistas en lo teórico de este autor es la idea extraordinaria de que las clases medias tienen posiciones estructuralmente ambiguas o contradictorias pero no por ello dejan de ser clases. Las clases medias no pertenecen a un modo sino que cruzan dos modos de producción: el mercantil simple y el capitalista. Asimismo es importante el análisis de los tres procesos contemporáneos que inciden en los procesos de establecer fronteras de clase entre las clases medias: la pérdida de control en el proceso de trabajo, la diferenciación de funciones del capital entre propiedad y gestión, y las jerarquías de autoridad y las formas de control técnico impersonal.
También es novedoso el planteo de diferenciar interés de clase y capacidades de clase (estructurales y organizativas), abriendo conceptualmente la cuestión del proceso de formación de clase que, a su vez, es objeto mismo de la lucha de clases.
También es importante la discusión sobre el concepto de explotación, que es un tradicional pilar de las teorías clásicas. Aquí se ve algo poco señalado: la explotación supone niveles de dependencia recíproca entre explotador y explotado, a diferencia de las relaciones de opresión. Es clásico el planteo de Wright en tanto que clase se sigue refiriendo a relaciones de explotación y no de opresión, pero no obstante las relaciones de dominación de clase (regulan el nivel de esta interdependencia o reciprocidad) son importantes aunque subordinadas a la explotación.
También son aportes muy sugestivos la manera de caracterizar el poder de clase como en tres dimensiones situacional, institucional o sistémico.
No es menos novedoso el planteo de P. Bourdieu en el Cap. 2 de ese clásico de la sociología de la cultura que es La Distinción. Allí se establecen con gran fuerza los conceptos analíticos del “espacio social”, es decir, el locus sobre el que se hacen inteligibles las clases sociales. En este capítulo Bourdieu desarrolla una teoría de las clases sociales sobre las nociones de habitus, campo y especies de capital que intenta superar las limitaciones metodológicas y analíticas de los planteos empiristas, marxistas, etc. El procedimiento constructivo adoptado asume la forma de una topografía móvil o de mapa dinámico en el que se intersectan los planos sincrónicos estucturales y diacrónicos tendenciales.
La problemática de las clases es definida como aquella búsqueda de explicación de distribuciones de bienes y prácticas, aclarando dos cosas: a) que los bienes no son objetividades dadas sino que se inscriben en usos sociales asociados a estilos de vida, donde los productos son también productos de las disposiciones de los agentes (formas de percepción, acción y apreciación) ; y b) las prácticas no son puras elecciones voluntarias y concientes indeterminadas sino que deben ser comprendidas no como simples efectos mecánicos de la posesión de capital objetivado social y económico, sino también como estructuradas a través de habitus (capital incorporado) y en relación a las fuerzas y tensiones que atraviesan los campos específicos en donde se ponen en juego. No solamente las condiciones homogéneas de existencia, sino también las disposiciones incorporadas en los agentes explican la similitud de prácticas. Además, los mecanismos de acceso a las posiciones de clase seleccionan en múltiples formas visibles o enmascaradas según criterios de evaluación de disposiciones muchas veces “secundarias” . La dialéctica entre la posesión y la disposición es el dispositivo teórico mediante el cual Bourdieu intenta develar la eficacia “objetiva” de las clases sociales.
La causalidad propia de la determinación clasista asume una forma “estructural” y no “lineal” que obliga a indagar cómo cada factor (edad, sexo, residencia, etc.) y tipo de capital es mediado por los otros. Así Bourdieu presenta un espacio social de constitución de clases, construido en dos dimensiones de tres series: volumen, estructura (composición por tipo) y evolución del capital; y capital económico, social y cultural. Estos espacios ofrecen relaciones variables de congruencia y simetría. Desde grupos que comparten altos volumenes de todos los tipos de capital y son fundamentalmente estables en su composición y permanencia futura, y otros grupos que ofrecen disparidades notables y fuertes inestabilidades. Diversas fracciones de la pequeño burguesía son ejemplos de estos últimos. La evidencia empírica muestra que dentro de diversas clases y fracciones existe una relación inversa entre capital económico y capital escolar y cultural. Las burguesía en sus fracciones superiores se independiza de las exigencias de la adquisición de capital cultural, y en cambio la pequeña burguesía y los profesionales depositan en él su esperanza de sostenimiento y ascenso social.
La contribución más rica del texto es la que analiza las trayectorias, el dinamismo de los campos considerados y las estrategias de los agentes. Todos los grupos tienden a una doble lucha: para mantener y acrecentar el valor de la especie mayoritaria de capital propio, y por la prevalencia de los criterios de valorización más favorables a ellos en cada campo.
Una de las estrategias de los agentes es la movilidad de capital que puede ser vertical cuando es ascenso/descenso dentro del mismo tipo de capital. Pero las más interesantes son las que implican un desplazamiento transversal, es decir, entre campos distintos que obliga a establecer una reconversión de valor entre el capital poseido y el capital que se adquiere con él. Es en este sentido que juega la idea de “inversión” como apuesta a un juego de valorizaciones.
En este esquema explicativo, el autor estudia uno de los fenómenos más interesantes del campo cultural: la superproducción de títulos, la democratización de la enseñanza superior y la devaluacion del capital cultural escolarizado.
Las estrategias de aumento del capital escolar chocan con el efecto de pérdida de valor de mercado de los mismos títulos alcanzados. Bourdieu describe el efecto de alodoxia como un autoengaño que retrasa la percepción real del valor objetivo de los títulos, ya que los habitus incorporados siguen aplicando formas de apreciación ancladas en su tiempo de adquisición y no en la situación de mercado actual. Es por ello que la expansión de la distribución de capital cultural escolar se acompaña de una “generación engañada” que no puede alcanzar las expectativas prometidas asociadas a su inversión en esta especie de capital, dando lugar a procesos de desclasamiento o al riesgo de de desviarse por debajo de las trayectorias esperadas. Los sectores de la pequeño burguesía son particularmente sensibles a estas amenazas y ante ellas ponen en práctica estrategias de movilización no solo de su capital social, sino también de búsquedas de posiciones accesibles y acomodamientos que redefinen profesiones y puestos de trabajo. Así, los campos laborales más nuevos, más dipersos y menos codificados dan oportunidades a una gama variada y flexible de empleos semiburgueses vinculados a los servicios personales, medios de comunicación, entretenimiento, cultura y a todas las formas novedosas de ejercicio de la dominación suave y la integración simbólica de las clases subordinadas.
Los procesos de devaluación de títulos generalmente adoptan la forma invisible e insensible y suave que maximiza el efecto de alodoxia multiplicando los errores de apreciación que no tardan en convertirse en crisis personales. Las transformaciones del campo escolar apelan a tres mecanismos de filtrado de las estrategias de ascenso de estos sectores: eliminación suave o rezago progresivo, relegamiento a circuitos educativos explícitamente desvalorizados, y devaluación del valor del título. Si todo esto no fuera suficiente siempre quedan los mecanismos de exclusión, discriminación, selección, cupos, patronazgo, etc. con el que se preservan espacios y monopolios de oportunidades.
Las estrategias de los grupos y las respuestas de los que disputan con ellos van generando efectos de deformación de la estructura o de traslación de estructuras por la cual las distancias jerárquicas entre posiciones se mantienen no a pesar, sino justamente en virtud de los cambios en los acciones y disposiciones de los grupos. Las propiedades ordinales de los campos se conservan mediante cambios en sus propiedades cardinales (posicionales), concluirá Bourdieu que, sin embargo, termina alentando expectativas de cambios estructurales por los efectos de una crisis de frustración de expectativas generalizadas.
Por último tenemos los textos de Gouldner y Goldthorpe como dos de los principales teóricos de la emergencia de la clase media. El primero tributario de las teorías del posindustrialismo y la tecnoestructura directamente tiende a considerar a las clases medias como los verdaderos soportes de la sociedad contemporánea y en fuerte disputa con las viejas clases propietarias. Aunque en muchos sentidos este planteo haya envejecido notablemente (la concentración de ingresos y propiedad en el capitalismo global actual refuta claramente sus análisis) no deja de llamar a la reflexión algunos de sus señalamientos históricos. Considero que el Codigo de Discurso Crítico sigue siendo un lenguaje universal de las clases medias basadas en el saber y la competencia técnica y humanística.
Goldthorpe es un analista de la estructura de clases en el primer mundo y sus hallazgos empíricos hacia finales de los ’80 llevaron a posar la atención en el fenómeno llamado de las “clases de servicios” caracterizadas por evadir algunas de los rasgos propios de las relaciones laborales de asalariados. A la manera de una “incrustación” estamental en el medio de las organizaciones corporativas económicas más modernas, las clases de servicios (gerentes, desarrolladores, técnicos expertos, etc.) se caracterizan por elevados grados de autonomía en el trabajo, fuertes identidades y sentidos de pertenencia profesionales, bajo compromiso con las organizaciones, son beneficiarios de relaciones de confianza por parte de los propietarios y accionistas, y también tienen expectativas de seguridad y estímulos diferenciales o expectativas de “privilegios” prospectivos (carrera profesional o ejecutiva). Los señalamientos de que estos sectores tienen un amplio reclutamiento de origen popular (merced a la inversión en capital y credenciales educativas) y que podrían ser la base de cuestionamientos al sistema, sostener orientaciones contraculturales y conductas de radicalismo político, no dejan de ser interesantes ya que hay suficientes estudios que localizan la presencia de este tipo de agentes sociales en los movimientos sociales ecologistas, pacificistas, contraculturales, feministas, etc.
TRABAJO PRÁCTICO 4
Elija una.
1) Utilice el esquema propuesto por O. Wright acerca de cómo interpretar el papel de la lucha de clases en la determinación de las estructuras económicas y estatales, y en las intervenciones políticas estatales, para procesos históricos de Argentina o A. Latina. Otra manera de formular la consigna es ¿Qué tipos de mecanismos de mediación y transformación ejerce o ejerció la lucha de clases en el contexto de Argentina y A. Latina?
2) ¿Cuáles han sido las capacidades estructurales y organizativas desarrolladas por las clases medias en nuestra historia reciente?
Elija una.
1) En términos de la terminología de Bourdieu (volumen, tipo de composición de capitales) cómo caracterizaría la evolución de las clases medias en la Argentina desde la dictadura en adelante. ¿Cómo evolucionó el espacio social de clase media?.
2) ¿Es posible hablar de una clase de servicios o de Nueva Clase en nuestro país? ¿Qué aplicabilidad pueden tener estos conceptos en nuestro contexto?
Trabajo Práctico nro. 4.
ResponderEliminarRespuestas
Consigna nro.2.
¿Es posible hablar de una clase de servicios o de Nueva Clase en nuestro país? ¿Qué aplicabilidad pueden tener estos conceptos en nuestro contexto?
Teniendo en cuenta la apreciación de John Goldthorpe, Argentina no entraría en las sociedades occidentales avanzadas, por lo tanto, no podríamos hablar de una Nueva Clase estrictamente aunque más adelante sostiene que se ha expandido en todo occidente.
Se puede aplicar en nuestro país a la llamada clase media integrada en gran parte por profesionales, empleados de administración y de dirección tanto en el sector privado como público. De larga formación en Argentina, sin datos empíricos no podríamos afirmar que tienen identidad demográfica y cultural pero su comportamiento político más receptivo a las clases altas que al sector obrero, coincidiendo con Goldthorpe en su postura conservadora, preservando sus posiciones de relativo poder, de escasa sindicalización, apoyándose más en sus conocimientos (títulos, meritocracia). La postura radical que tomaron en los ’70 la podemos relacionar con una idea de enfrentarse al sector dominante por un mal funcionamiento económico que atentaba contra su estabilidad que a una idea de cambiar el sistema capitalista. Más cercano a nosotros, en los sucesos de diciembre del 2001, salieron a la calle junto con los sectores bajos no por una identificación ideológica radical sino frente al peligro concreto de una proletarización y no fue un suceso de “moral ambivalente” como sostiene Gouldner. Están más cercanos a posturas “contradictorias” (Olin Wright) que “una reserva permanente de radicalismo”.
Resumiendo: se pueden tener en cuenta estos conceptos para analizar la acción política de los sectores medios altos en los últimos 50 o 60 años. Ejemplo frente al primer Peronismo, en la década del ’60 y ’70 ; durante el menemismo y actualmente frente a las políticas kirchneristas.-
Consigna nro 1.
ResponderEliminarOpción nro. 1
En la historia Argentina de los últimos 40 años, principalmente desde mediados de los 70 hasta el fin del siglo XX, se puede observar un proceso de desindustrialización que provoco una precarización de los trabajadores obreros industriales y una proletarización de la clase media. Este último sector, en los ’90 logro ciertos ventajas económicas por las políticas estatales del menemismo que benefició a los estratos de clase media menos dependientes de los cargos directivos de las empresas del Estado (privatizadas) que los llevo a gozar de privilegios propios de las clases altas, que votaron a Menem en dos ocasiones; en este proceso se observa una precarización y exclusión de amplios sectores de clase baja que resisten mediante movilizaciones, cortes de ruta y una clase media que mientras no se ven afectados se mantienen escasamente críticos al neoliberalismo pero compartieron la protesta popular en los cacerolazos del 2001 (posiciones contradictorias) que sin ser radicales, salen a la calle preocupados por mantener y defender sus intereses que por una toma de conciencia revolucionaria que tampoco se vio en los sectores bajos. En la última década se observa la clase alta, propietarios de los medios de producción que luchan por mantener sus privilegios (campo vs. Gobierno) y hacia abajo, “un cuadro de múltiples coaliciones posibles de mayor o menor probabilidad, estabilidad y poder pugnando por múltiples futuros posibles..” (Olin Wright).
He respondido en forma conjunta las siguientes:
ResponderEliminar1. B 2 A
Asumiendo la noción de espacio social como el lugar para inteligir las clases sociales, es posible marcar algunos matices para el caso nuestro desde una dinámica propia en esa intersección de lo estructural y tendencial.
En el marco de la crisis de frustración de expectativas generalizadas, y la bourdiana incomodidad por no ser una ‘clase legítima’ y no tener el poder, es posible no obstante pensar a ‘nuestras’ clases medias desde otro lugar de conformación histórica, con consecuencias en otros planos. Pensar entonces en otros clivajes y caracterizaciones para nuestro país, dando cuenta de otra historicidad y singularidad de esa conformación, desde la consideración conjunta de su temprana constitución y del pujante desarrollo cultural que lo hubiera caracterizado otrora. Desde las condiciones sociales de esta modernidad periférica y el surgimiento de productores culturales que ‘no eran de la élite’ sino de las incipientes clases medias, se fue transformando tempranamente, y ampliando, el campo intelectual y artístico que, así, no sólo se nutrió de artistas e intelectuales de la élite. Entendiendo la cultura como valor, como instancia de legitimación de una clase -permeada también por los cambios históricos- como barniz diferenciador respecto de las clases trabajadoras, se prefiguró así la representación de cómo se forma un ciudadano culto. Asimismo, sometida a una dialéctica inescapable en la cual la cultura estuvo permeada por la política y la política por la cultura, se dio una creciente politización de la cultura, y entonces la pérdida de autonomía, empujada por las circunstancias históricas derivadas de la represión de la dictadura hacia los setenta. El comportamiento subjetivo de las clases medias comenzó a orientarse hacia el consumo como ética de vida, de las nuevas tecnologías de los noventa y la adquisición compulsiva de bienes, desplazamiento que implicó que fuera la sociedad de consumo la que ocupó el lugar de lo cultural desplazando lo simbólico por lo imaginario, terreno facilitado por la cultura mediática y la norteamericanización de la cultura.
Las clases medias castigadas y las clases medias altas fueron nuevos actores emergentes, que irán formulando sendos modelos de ciudad abierta y de barrios cerrados, como expresiones territoriales en esta ‘guerra por el espacio’ que por ejemplo nos ilustra Bauman. Las primeras, con importante capital educativo y cultural, sostiene la asistencia a espectáculos y actividades culturales como forma de construcción identitaria diferenciada respecto de los pobres, pero también aparece como excusa para reunirse, para pensar y salir de la sociedad de consumo, o se adscribe a la resistencia de las lógicas privatistas demandando la apertura de espacios abiertos a todos desde la lógica de la ciudad abierta. Las segundas, las de los nuevos burgueses, emblematizan un estilo de vida novedoso con los barrios cerrados.
Finalmente, creo interesante pensar desde aquí en un contrapunto con Bourdieu respecto de la relación entre saberes y éticas de la clase media, por ejemplo. Desde una mirada históricamente situada, se podría plantear que, con la transición a la democracia, la cuestión cultural asume múltiples significados generando acciones sociales que históricamente tenían otro nombre y que, con el crecimiento de la crisis, se regeneran sobrecargados de necesidades y demandas. A diferencia de Bourdieu, se podría aquí concebir a lo cultural como un material de múltiples vertientes a través de lo cual fue posible construir nuevos valores de solidaridad, cooperativismo y producción social, entremezclándose con lo valorativo, con el recurso simbólico, acaso como aquel viejo valor de la modernidad temprana que Bourdieu extraña de su Europa moderna como algo ido para siempre.
TP. Nº4
ResponderEliminar1-a. E.O. Wright tiene como objetivo de su trabajo generar un concepto de clase dentro de la teoría marxista, que sirva para describir y explicar las sociedades actuales, sobre todo del dar cuenta de las clases medias.
O. Wright no usa el término de explotación tal y como se desprende de la teoría del “valor-trabajo” desarrollada por Marx, da al concepto de explotación un lugar esencial en la explicación de las clases sociales en las sociedades contemporáneas. Wright complejiza el análisis marxista que plantea una concepción dicotómica de la sociedad y de la pertenencia de clase a una sola relación de producción, dicha dicotomía tiene como consecuencia el restar importancia a las clases medias. Este concepto reformulado, tiene la característica de plantear un lazo o unión entre explotadores y explotados, y además es más abarcativo que el de dominación, ya que si una clase explota a otra, también la domina, pero esta relación no se plantea a la inversa. Este concepto más flexible logra ajustar el papel de las clases medias a la teoría marxista
Tendremos en cuenta que para Wright, el concepto de clase es un concepto relacional, lo que implica decir que “las clases son siempre definidas dentro de las relaciones sociales, en particular en relación con otras clases... las clases son definibles solamente por su relación con otras clases”.
Las clases muestran mecanismos a lo largo del tiempo que van transformando la lucha de clases, las estructuras y también a ellas mismas. La mediación, la capacidad organizativa o la desorganización, son objetos de la lucha de clases, estas instancias son transformadoras.
Y destaca el nuevo papel de las clases medias, que a diferencia de alguna clasificación pasada donde se las posicionaban en una situación exterior a la estructura de clase polar, incluyéndolas en una posición intermedia porque es parte del proceso de acumulación. Las clases medias, resalta, reúnen en si simultáneamente las características de explotados-explotadores. Son explotados respecto a la posesión de los medios de producción, ya que como trabajadores están excluidos de los mismos. Son explotadores en algunas de las otras dos relaciones de explotación planteadas (al ser expertos o managers), y esto lleva a que tengan intereses distintos al de los trabajadores, ya sea porque ejercen control organizativo o por habilidad. Esto hace que las nuevas clases medias se hallen en posiciones contradictorias de clase.
Porque a la hora de participar en la lucha de clases y sobre todo a la hora de que esa lucha produce reformas o cambios en las estructuras económicas o Estatales, su posición varía dependiendo de que las favorezcan o no las reivindicaciones, como por ejemplo, por cada política pública nueva de bienestar, se orientaran más hacia una conciencia proletaria o a apoyar al capital. Creo que un ejemplo de esto sería la crisis del 2001 donde las clases medias acompañadas de obreros y estudiantes salieron a la calle a pedir grandes cambios en la organización política, estatal y cambios en las políticas económicas. Se organizaron grandes movimientos sociales, Asambleas barriales, nuevas formas económicas como el trueque, a medida que la situación de crisis se fue tranquilizando el entusiasmo inicial de las clases medias, en un momento participativas y radicalizadas, fue mermando sin producir cambios importantes en la estructura económica y estatal.
2-1-Bordieu caracteriza a las clases medias como “un coexistir de individuos y trayectorias extremadamente dispersas”, estas tiene una posición inestable en la estructura social, porque si bien comparten propiedades iguales, un mismo habitus: sistemas de experiencias duraderas y transferibles, un principio generador y organizador de prácticas. Y estas prácticas están condicionadas por el volumen y la estructura del capital y su posición en el campo. Entendiendo por volumen al conjunto de recursos y poderes efectivamente utilizables compuesto por el tipo de composición de capitales: económico, social, cultural y simbólico. Ambos, volumen y composición de capitales, constituyen las clases. Las clases medias comparten algunos aspectos de habitus de las clases altas y de las bajas, eso es lo que le da la oscilación en su trayectoria e inestabilidad en la estructura social, es lo que la hace actuar de manera inconsistente. Teniendo en cuenta esta conceptualización haremos un breve resumen de la evolución de las clases medias partiendo de la década del ´70. Compartiendo un capital cultural y simbólico con las clases bajas gran parte de la clase media protagonizaron y se organizaron movimiento de luchas por la liberación nacional y social, que se desarrollaron en las décadas del 60 y 70. La dictadura de 1976-1983 tiñó de sangre y desaparecidos al país. Muchos profesionales, docentes e intelectuales engrosaron la lista de 30 mil detenidos-desaparecidos, pero otras fracciones de dicha clase legitimó la masacre y acuñó el slogan oficial: “algo habrán hecho”.
ResponderEliminar1983, representada en la presidencia de Raúl Ricardo Alfonsín (1983-1989), tomó el lugar de garante de la democracia y la pacificación. Fue ese punto medio entre la violencia represiva y la violencia “subversiva”, que llegó a asociarse al peronismo.
Fue la misma clase media la que en pleno apogeo neoliberal (1989–2001) avaló con su voto, en 1995, la reelección de Carlos Menem. Asociándose a habitus y capital económico y cultural de las clases altas.
Fueron años en los que se desató la mayor crisis al interior de esa identidad. Mientras compraba bienes fabricados en el extranjero en cómodas cuotas y vacacionaba fuera del país, beneficiada por la convertibilidad (paridad cambiaria peso-dólar), se hundía junto a los sectores populares, como consecuencia de la desintegración de la producción nacional.
La decadencia económica que arrojó como saldo el neoliberalismo llevó a las capas medias a una nueva alianza con los sectores más desposeídos. En conjunto, protagonizaron el final del modelo neoliberal, logrando la renuncia del gobierno de turno. Obligó a los sectores del poder a rediscutir (renegociar) las bases de una nueva gobernabilidad. Otra vez rompe su alianza con los sectores bajos, y lo que en otra oportunidad fue motivo de lucha ahora era un obstáculo vehicular.
Sin embargo, la nueva administración logró un rápido apoyo de amplios sectores medios y populares. Eso fue el resultado del nuevo escenario delineado tras la asunción de Néstor Kirchner en 2003. Fue visible, entonces, la atención a demandas vinculadas a los derechos humanos, la unidad latinoamericana y la recuperación de algunos de los recursos.
Si bien Olin Wright plantea en su esquema que las luchas de clases se encuentran limitadas, son las mismas luchas las que portan el factor libertario de ostentar el cambio/transformación de las estructuras. Por lo tanto, introduce que la limitación estructural tanto económica como estatal en el sentido de impedir su modificación no siempre puede ser garantizada en forma absoluta, sino más bien en medidas variables Wright identifica como se vinculan los agentes en una situación de clase común, sus capacidades de clase en tanto base potencial, se distinguen como estructurales en tanto responden a los vínculos directamente generados por los desarrollos estructurales que el capitalismo ofrece. Por el otro lado, existen las capacidades organizativas que responden a la organización consciente de sus miembros.
ResponderEliminarEn la crisis del 2001, las formas asamblearias reunieron y dieron sustento a la capacidad organizativa de los miembros de las clases medias. Donde las demandas no se canalizaron en la refundación del sistema económico, menos aun persistieron reclamos por la reformulación del sistema político en si mismo, sino por un recambio de sus actores. Si bien las demandas no se canalizaron en una reestructuración de los sistemas económico/político, creo que en términos analíticos la forma asamblearia es un ejemplo de la traducción de la capacidad estructural a la capacidad autoorganizativa de la clase media. Es central destacar que el contenido de las formas asamblerias en tanto capacidad organizativa de la clase media, si bien rompía con la consigna jurídico – liberal del ciudadano individualizado en la participación política, no ponían en tela de juicio el sistema capitalista. El manejo de las contradicciones es, según Wright, el mayor logro del sistema capitalista el cual tiene esa capacidad “para desplazar los conflictos del nivel fundamental al inmediato”.Donde las tendencias centrifugas de transformación son reinterpretadas por las estructuras económicas y estatales para la continuación de la dominación.
Para dirimir si es posible hablar de una nueva clase de servicios en la Argentina, es preciso mencionar aspectos estructurales relacionados con las formas de vinculación laboral, junto con aspectos culturales como de consumo.
Bourdieu, encauza su explicación poniendo el eje en como las pequeña burguesía opera sus estrategias de movilización de capital social/cultural/educativo anta la devaluación del capital cultural escolarizado y de la masificación de los títulos. Como esta pequeña burguesía devino en nueva clase media a partir de la adopción de un nuevo rol en la estructura laboral. Es decir, como esta nueva clase ligada a los servicios, a partir de un correcto manejo de las estrategias y los capitales se ofrece como la mejor adaptada al entorno. En esta época, vinculados en la demanda de trabajos flexibles, poniendo eje en la creatividad, publicidad, medios de comunicación, diseño de software, etc.
Creo que en el caso argentino pensar en una nueva clase de servicios no sería forzar los marcos interpretativos. Es decir, sobra evidencia de un sector social ligado al trabajo flexible, de carácter global ligado al capital transnacional que se expresa en estilos de vida diferenciados. En el ámbito urbanístico tanto el country como el desarrollo inmobiliario de tipo torre, el ascenso de los nuevos centros comerciales se identifican y constituyen en símbolo/expresión legitimada en la forma de habitar el espacio por parte de las nuevas clases medias. En términos de Bourdieu, subsiste un proceso de legitimación de estilos de vida, de distinción.
HECTOR KLIMBERG
ResponderEliminarTP 4 Parte A
Wright plantea que la estructura de clases está definida por las relaciones sociales entre ellas, mientras que las capacidades de clases, por las relaciones dentro de las mismas. Una estructura de clases no genera una configuración única de capacidades de clase y plantea que la lucha de clases en su dinámica, transforma las capacidades de clases existentes.
En Argentina, con la implementación del neoliberalismo, los mecanismos de reproducción social ligados al Estado ya no funcionaban para vastos sectores de las clases medias, y los mecanismos de mercado, como garantizadores del acceso a bienes y servicios, se volvieron inaccesibles (por pérdida del poder adquisitivo). Los perdedores de la clase media tuvieron que ajustarse a la nueva situación cambiando sus hábitos y, en definitiva, sus estilos de vida, segmentándose en clase media alta y en media baja. La emergencia de una creciente brecha en esos dos estratos, señalaría una incipiente frontera dentro de las clases medias. Mientras que una parte festejó los cambios, otra se vio empobrecida. Utilizando sus capacidades organizativas de clase, fue construyendo lazos con las clases bajas, poniéndose de manifiesto a partir de diciembre del 2001, con la constitución de las asambleas barriales, siendo estas antecedente de las modificaciones posteriores de sus capacidades, debidas a los cambios políticos estructurales.
Bourdieu plantea la disociación analítica entre condición y posición de clase Ésta se torna de vital importancia para comprender las trayectorias sociales y las luchas para evitar el desclasamiento. Mediante esta diferenciación podemos entender el desclasamiento atendiendo a dos situaciones extremas: a) como una permanencia en la condición de clase (las características "intrínsecas" se mantienen; por ejemplo, las titulaciones que dan derecho al ejercicio de una profesión), pero cambiando la posición de clase (en relación con otras posiciones, por efecto de devaluaciones de dichos títulos; por depreciación salarial, etc.); o b) como quiebre de la condición de clase, asociada fundamentalmente a la pérdida de capital económico.
En Argentina en las últimas décadas hubo un repliegue general de las clases medias sobre el espacio privado. Con la dictadura militar se produjo una fragmentación de las clases medias; el modelo aperturista entre 1976 y 1983 trajo una distribución regresiva del ingreso. El modelo económico de la convertibilidad de los ‘90 produjo trasformaciones sociales de las clases medias y populares en cuanto a consumo, consumo cultural y estilos de vida. Aparece una nueva dimensión de la vida social en relación al uso del espacio urbano (el microclima de los barrios cerrados) y la presencia de poderosos conglomerados multimediaticos. Estas tendencias socioculturales, que colocan en el centro de la representación de las clases medias argentinas a la figura del “consumidor”, hacen emerger un grupo social que son los que Bourdieu llama “intermediarios culturales” (vendedores de bienes y servicios simbólicos, patrones y ejecutivos de turismo, periodistas, agentes de cine, moda, publicidad, decoración, promoción inmobiliaria) cuyo rasgo distintivo se resume en un “nuevo estilo de vida”, más relajado y hedonista
Las redefiniciones de algunos de los capitales, así como la transición de los mecanismos de reproducción social de las clases medias -de estatales a mercantiles-, han reconfigurado la condición de clase de las mismas, articulada ahora en torno al consumo como atributo principal. La inaccesibilidad de consumos definitorios de las clases medias y de sus estilos de vida ha trastocado también las posiciones de clase.
A1
ResponderEliminarDurante la dictadura del 76 la clase media actúa por un lado contra el Estado, sobre todo los mas jóvenes pertenecientes a la clase media reciente, en espacios de militancia mas ligados a sectores populares, pero al mismo tiempo gran parte de esa clase media sostiene el golpe de Estado con argumentos casi “hobbsianos”, “guerra del todos contra todos”, esto costara la vida de miles.
Durante el gobierno de Alfonsin hay gran consenso y participación de la clase media, hasta la hiperinflación donde se ve afectada económicamente.
En el primer gobierno de Menem hay un fuerte sostenimiento por parte de la clase media, beneficiada económicamente, por este modelo. En el segundo, un sector sigue apoyando ese modelo, pero comienza a crecer otra parte que se moviliza en contra, trabajadores estatales, docentes, etc.
En el 2001, frente a la crisis la clase media logra sostener una alianza, corta pero estratégica con los sectores populares, esto termina modificando la estructura política y económica del país. Luego en el 2008 esta alianza será con los sectores dominantes.
B1
Durante la dictadura hay un retiro de la clase media de los espacios públicos, que se retomaran en la vuelta a la democracia, pero en los 90 sin embargo se profundiza, el espacio de trabajo, vida y dispersión pasan al espacio privado, los barrios cerrados, el shopping, las escuelas privadas.
El espacio público se vuelve un espacio peligroso, inseguro, de hostilidad. Esto se acentúa llegando al 2000, la calle es el lugar del reclamo y del piquete. Sin embargo en el 2001 la clase media irrumpe ese espacio publico, en alianza con los piquetes “piquete y cacerola la lucha es una sola”.
Con el kirchnerismo hay un retorno al espacio público y una revalorizacion del bien común, que se acentúa luego del conflicto de la 125.